-Amor-

Ojos marrones. Ojos azules.

Sonrío al pensar en esos dos maravillosos chicos, ambos tan distintos y tan importantes en mi vida, cada uno a su manera. El primero, mi mejor amigo de toda la vida que se ha convertido en mi novio porque demostró que tenía valor para confesarme que él también me amaba. Lo hizo ayer en medio de un partido de fútbol, fue un impulso, fue un acto tan suyo que me encantó. Fue sencillamente perfecto. Él, que me acompañó en todas mis aventuras y desventuras y fue mi mayor apoyo y mi pañuelo de lágrimas cuando más lo necesitaba. Tai. Ese tonto que me dejó caer en brazos de otro para que fuera feliz pero que ha vuelto a recuperarme porque me he dado cuenta de que siempre fui suya y él siempre fue mío.

El segundo, el lobo solitario, frío y distante pero comprensivo y dulce. Con él, mantengo una amistad fuerte llena de comprensión mutua y le adoro. Pienso en él y aunque me duele decirlo, sé que nunca le amé de la misma manera que amo a Tai. No podía ser. Sin embargo, él es un amigo increíble. No por nada es el Digielegido de la Amistad y creo que lo conozco lo suficiente para saber que siempre va a estar a mi lado, en la sombra. Sé que me ha perdonado y que también ha perdonado a Tai porque hace dos días, en el Mundo Digimon, le supliqué que ayudase a Tai y aunque al principio me dedicó una mirada fría e indiferente, lo hizo. Y creo que fue porque se dio cuenta de que a pesar de todo no podía permitirse perder a un amigo como Tai, porque como él hay pocos.

Pelo moreno. Pelo rubio.

Cuando era más pequeña pensaba que enamorarse era una tontería, una sandez que solo traía problemas. Sin embargo, sin darme cuenta, yo era una persona que repartía amor por doquier. Lo daba a cualquiera, a mi exigente madre, a mi distante padre, a Tai, a Matt, a Mimi, a todos porque me preocupaba siempre por ellos. Afecto. Amor. Cuando recibí mi emblema en el Digimundo no entendí por qué yo tenía el emblema del amor. ¿Por qué ése y no otro? No lo entendía hasta que las personas que me querían me lo explicaron y me hicieron entender que yo soy así, que entregar amor y preocuparme por los demás es parte de mí. Ese amor es lo que me caracteriza, me hace distinta.

Yo nunca lo pensé pero así es...

Valor. Amistad.

A día de hoy, me siento feliz y me siento orgullosa de ese amor que puedo entregar a los demás y hacerles un poquito más felices. En especial a Tai que ha sufrido tanto para tenerme a su lado. Y una cosa que tengo muy clara es que no lo voy a volver a soltar. Sin Tai, yo no sería lo suficientemente valiente como para entregar lo que soy a los demás. ¿Solo sin Tai? Sin Matt tampoco sería capaz porque él me enseñó que para que haya amistad es necesario el amor.

Por todo esto, ahora ya no tengo miedo de mostrarme tal y como soy, soy feliz.

En ese momento, suena el timbre y me levanto rápidamente para ver quién es y allí me encuentro con su ardiente mirada y su sonrisa franca que muestra toda una hilera de dientes perfectamente blancos. Me abraza y yo correspondo a su efusivo abrazo antes de salir de mi apartamento cerrando la puerta con un suave chasquido mientras me aferro a la mano de Tai. Apoyo la cabeza en su hombro y me siento feliz, me siento flotar... Suspiro y le sonrío. Me regala un beso. No soy la chica más alta, ni la más guapa, ni la más femenina pero sé que para él siempre fui la chica perfecta. Porque él fue el que me quiso tal y como era, con mis vaqueros, mi sombrero y mi camiseta amarilla de tirantes. Me quiso cuando ni siquiera me arreglaba y solo hacía que jugar a fútbol. En todos esos momentos, me quiso y estuvo a mi lado y hacer todo eso es demostrar amor, ¿no?

Creo que lo mejor que puede pasar en la vida es que alguien te quiera por encima de todo y sobre todo que te quiera por ser como eres y no te haga cambiar. Sé que tengo a mi alrededor a mucha gente que me quiere pero él es especial.

Él nunca me hizo cambiar mi manera de ser y se adaptó a los escasos cambios que yo fui dando a medida que pasaban los años. Esperó y esperó. Siempre a mi lado y me quiso en silencio.

Ahora es mi turno porque creo que no puede pasarte nada mejor que que ames a alguien y seas correspondido.

Sora Takenouchi.