-Inocencia-

Abro el armario. ¿Vestido o falda?

Miro mi armario repleto a rebosar de toda clase de ropa y me dispongo a encontrar en él la prenda perfecta para mi cita. Mi primera cita con Matt. La verdad es que hace mucho que no lo veo y me dijo que necesitaba hablar con alguien así que accedí. No hace mucho que volví de Estados Unidos para instalarme de nuevo en Japón y estoy reuniéndome poco a poco con todos mis antiguos amigos para ver qué tal les va y contarles la noticia de que al final voy a residir en este país de manera definitiva. Sonrío al encontrar en una caja en el fondo del armario el vestido rosa con flecos y el sombrero de cowboy que me acompañó en mi primer viaje al Digimundo. Lo observo con nostalgia y recuerdo lo miedosa, chillona y rosa que era entonces. Si tengo que se sincera, creo que, en general, he mejorado muchísimo pero sigo vistiéndome con ropa color rosa, no puedo evitarlo.

Guardo mis recuerdos de niñez en la caja y la cierro y vuelvo a centrarme en la búsqueda del conjunto perfecto.

Vestido. Sandalias. Rosa.

Salgo de mi apartamento con un vestido de color rosa claro y unas sandalias un poco más oscuras con un pequeño bolso colgado de mi hombro y el pelo suelto, cayendo como una cascada por mi espalda. Me dirijo a una cafetería que hay cerca de mi casa y sentado en una mesa puedo ver a mi amigo rubio. Matt. Sentado tranquilamente, repantigado en la silla mirando los coches que pasan por la calle con aire distraído. Me quedo mirándolo hipnotizada y no puedo evitar que un leve sonrojo tiña de rosado mis mejillas. En ese momento, él se percata de mi presencia y me sonríe con su clásica sonrisa enigmática. Me acerco y él se levanta para recibirme, hacía mucho que no nos veíamos. Y más aún que no hablábamos tranquilamente, estando solos, solo nosotros. Sonrío y le doy un tímido y ligero beso en la mejilla. Matt me mira con sus profundos ojos azul marino y yo me quedo colgada de esos maravillosos ojos hasta que es él mismo el que me saca de mi perfecta ensoñación, me hace sentarme en una silla a su lado y me pregunta que si quiero tomar algo.

Cubitos de hielo. Refrescos. Conversación.

Me distraigo mirando como los cubitos nadan dentro de mi refresco sin otra preocupación que no sea enfríar mi bebida. Una vez más, Matt es el que me saca de mi ensoñación con su voz de cantante y empieza a preguntarme sobre mi estancia aquí. Yo le comunico que me voy a quedar para siempre y me parece vislumbrar un reflejo, una chispa de alegría en sus ojos al escucharlo. Tomo un trago y le pregunto el motivo por el que me ha citado. Aunque tarda un poco, termina contándome su historia. En primer lugar, la ruptura con Sora. Después, como se enteró de que ella estaba con Tai y por último me dice que le está costando un poco superar el dolor. Me mira con una triste sonrisa en el rostro y yo levanto la mano para acariciar la suya sintiéndome un poco culpable porque de alguna manera yo ya sabía que las cosas iban a suceder así, simplemente porque Tai y Sora estaban destinados a estar juntos, no podía ser de otro modo. Además, el día anterior había estado hablando con mi pelirroja amiga para que me contara también su versión aunque ella siempre me había mantenido al día de todo lo que estaba pasando por aquí. Observo a Matt y siento como mi corazón aletea en el interior de mi pecho como un pajarillo enjaulado y recuerdo como Sora me daba ánimos ayer para confesarle a Matt mis sentimientos. Sin embargo... ahora que lo tengo delante nada es tan fácil...

Miradas. Sentimientos.

Matt me coge la mano con más fuerza y me sonríe de verdad y yo me siento morir con esa sonrisa. Tras regalarme esa preciada sonrisa me susurra al oído: "Gracias por escucharme. Gracias por ser tan buena persona. Gracias por ser como eres." Yo lo miro sorprendida sin saber qué decir a aquello pero antes de que yo pueda decir nada él continúa: "Con razón tienes el emblema de la inocencia." La frase final me deja paralizada, ¿qué tiene que ver aquí eso? Niego con la cabeza y supongo que lo hago porque nunca he entendido del todo bien mi emblema, no sé porqué me lo concedieron y es la primera vez que alguien me dice algo así. Sin necesidad de que yo diga nada, Matt vuelve a sonreír y me explica con calma que ese emblema me representa a la perfección. Coge un bolígrafo que la camarera había dejado en nuestra mesa y dibuja mi emblema encima de una servilleta. Yo lo miro y solo veo una lágrima un tanto espachurrada. Él sigue sonriendo cuando empieza a decirme que ese dibujo simboliza la inocencia y que quién lo porta siempre tendrá el alma pura de un niño, será un alma cándida y llena de nueva fe que siempre procurará el bien de los demás. Y que, por otra parte, el dibujo no solo representa una lágrima, también puede representar como una especie de semilla, la semilla que muy pocos cultivan en su corazón y que es la que los lleva a ser buenas personas.

Sigo sin decir nada y me quedo con la boca entreabierta, esa explicación ha hecho que muchas piezas encajen perfectamente en mi cabeza. Inocencia. Pureza. A lo mejor, había entendido mal lo que significaba el emblema, a lo mejor no me comprendía a mí misma y tampoco me había dado cuenta de que a medida que maduraba me estaba conviertiendo en una buena persona que buscaba escuchar y ayudar a los demás pero siempre manteniendo mi corazón de niña. Sonrío contenta de haber descubierto esa cosas gracias a un amigo como Matt. Lo miro y él me mira también y vuelve a hablar: "¿Y sabes qué? Creo que esa inocencia es lo que me gusta de ti..."

Hasta hoy, no me había comprendido a mí misma, no me había entendido ni había sabido ver que he ido cambiando de la chica egoísta y un tanto malcriada que fui una vez a lo que soy ahora... Tengo que darle las gracias a Matt por habérmelo hecho ver así como tengo que agradecerle que me vaya a dar una oportunidad para ganarme un hueco en su corazón y estar a su lado.

Mimi Tachikawa.