-Conocimiento-
Clic. Clic.
Tecleaba con rapidez en mi ordenador con la vista fija en la pantalla en la que relucían con letras de diferentes colores los códigos que poco a poco iban conformando la página web que estaba en mi cabeza y que se estaba materializando en la realidad. Llevaba varios días trabajando en ella y apenas había salido de casa, ni siquiera me había enterado de que Mimi había vuelto a Japón. Por esa razón, me sorprendió su visita aquella tarde en mi casa. Estaba solo en el apartamento que compartía con mis padres y me levanté de delante del ordenador, un tanto a regañadientes, para abrir la puerta a la persona que llamaba al timbre insistentemente.
Cuando abrí la puerta di un respingo por la sorpresa pero mi amiga me dio un gran abrazo antes de que pudiera ni siquiera saludarla. Rodeé su delgado cuerpo con los brazos y la estreché, me alegraba mucho de verla. La hice pasar pero antes entré corriendo a mi habitación para arreglar un poco el desorden que provocaba que mi cuarto pareciese una auténtica leonera. Luego, la hice pasar y ella se sentó en la silla delante del ordenador observando con una expresión confusa y con mucha curiosidad todos aquellos códigos tecleados por mí que seguían apareciendo en la pantalla.
Clic. Clic.
Mimi ladeó la cabeza intentado encontrar algo comprensible entre todo aquel galimatías pero al final desistió. Me miró con una sonrisa y me dijo que no había cambiado en nada. Yo me senté en la cama frente a ella y me pasé la mano por el pelo pelirrojo un tanto sonrojado pues ella sí que había cambiado un poco, un poco bastante y yo ahora la veía mucho más guapa y adorable que antes. Se había convertido en una chica hermosa y ya no tan escandalosa. Mimi miró atentamente a su alrededor intentando identificar en mi habitación el cambio que no había podido encontrar en mi cuerpo pero tampoco lo encontró. Yo no había cambiado, siempre había sido así. En cuanto me descuidé ella se levantó y se acercó a una gran estantería llena de libros que ocupaba la pared de enfrente, pasó el dedo por los lomos de aquella gran infinidad de tomos que trataban distintas materias pero que sobre todo hablaban de ordenadores y de informática.
"Me encanta que sigas haciendo esto, Izzy" dijo ella en un susurro apenas audible a lo que yo no pude evitar preguntar a qué se refería con aquello. Ella me miró con esa dulzura que siempre estaba presente en sus ojos color miel y sonrió. "Me encanta ver como sigues adquiriendo conocimientos"
Yo me quedé estático durante un segundo porque a excepción de ella nadie me había dicho algo así. No de aquella manera tan encantadora. Conocimiento.
Clic. Clic.
Sonreí, nunca podré dejar de adquirir conocimientos porque estoy seguro de que nunca se apagarán en mí esas ganas insaciables de saber por mucho que algunos me tilden de empollón o se burlen de mí por ser así. Mimi se sentó a mi lado esta vez y me tomó de la mano. De alguna u otra manera, ella siempre se había sentido impresionada por mi manera de ser, ávida de saber. La abracé con fuerza orgulloso de tener una amiga como ella que me dijese lo impresionante que era que en mi pequeño cerebro cupiesen tal cantidad de datos e información. Aunque tenía otros amigos como Tai o Matt o Sora que siempre me habían apoyado yo no sentía lo mismo que sentía cuando la que me apoyaba era extraño y a la vez bonito. Ese extraño sentimiento era el que desde hacía tiempo me impulsaba a saber más y más, contestando a preguntas sin respuesta en busca de una definición científica para aquel sentimiento. Sabiduría que me ayudase a comprenderlo...
Ella se marchó rato después llevándose consigo esa alegría natural que desprendía y entonces fue cuando me sentí un tanto solo pero cuando volví a mi habitación no pude evitar volver a enfrascarme en la página web que estaba confeccionando, no solo por saber más si no también para borrar de mi mente la noticia que me había dado Mimi y que me había turbado un poco. Estaba saliendo con Matt. Me pasé la mano por el pelo, miré mi estantería llena de libros y luego de nuevo la pantalla del ordenador y sonreí. Conocimiento. Por mucho que estuviera con Matt siempre vería el conocimiento como una cualidad especial de mí. Empecé a trabajar por mantener eso y por mí, por que lo necesito.
Saber cosas es lo que me hace feliz, avanzar sin que nadie pueda detenerme porque no pienso descansar hasta darle respuesta a la última de mis preguntas porque estoy seguro de que entonces podré comprender que es ese sentimiento que despierta Mimi en mí.
Koushiro Izumi
