-Amor-
Frialdad. Corazón de hielo.
El partido estaba yendo bastante bien para el equipo de Ken, era fantástico verle jugar de aquella manera, tan libre, era como si volara con el balón en los pies. Yo lo miraba casi sin pestañear para no perderme ni un solo detalle de la jugada que estaba llevando a cabo. Cuando marcó aquel gol vi que me miraba de reojo y yo empecé a aplaudir y a corearle con todas mis fuerzas y provoqué que sonriera. Me senté y sin querer me quedé pensando en lo mucho que había cambiado Ken desde que le vi por primera vez. Me estremecía solo de recordar esa frialdad que emanaba su corazón que parecía hecho de hielo, la maldad y la oscuridad que trasmitían sus ojos rasgados. Un escalofrío me recorrió el cuerpo y me froté los brazos con las manos. Alcé la cabeza y vi que Ken me observaba desde el campo como si hubiera podido notar el escalofrío que me había recorrido la espalda. Sonreí para tranquilizarlo, era adorable, siempre se preocupaba por mí, era un gran amigo. Al pensar en la amistad que nos unía pensé también en el rato que ayer estuve hablando con Davis y en el que me contó su conversación con Ken sobre la amistad... y sin querer me sentí un poco celosa al pensar que fue la amistad de Davis lo que le hizo salir de la Oscuridad... Creo que en algún momento llegué a pensar que yo también habría contribuido en algo a que Ken saliese adelante...
Final del partido. Cruce de miradas.
La verdad es que me sumergí tanto en mis pensamientos que no recuerdo bien lo que pasó en el último cuarto de hora del partido. Levanté la cabeza una vez más y vi a Ken realizar un gesto para que lo esperara fuera que iba a ducharse en un momento. Yo asentí, bajé de las gradas y me senté en un banco bajo un árbol, fuera del recinto a esperarle. No tardó ni diez minutos en salir y venía con la bolsa de deporte cargada al hombro y el pelo mojado. Me levanté y le sonreí pero él ladeó la cabeza y me observó detenidamente hasta que me preguntó qué me pasaba. La pregunta vino acompañada de una sonrisa tranquilizadora, yo bajé la cabeza pero él puso un dedo bajo mi barbilla e hizo que lo mirara. Me sentía mal por estar celosa de Davis y de la amistad que compartía con Ken y sin querer apreté los puños enfadada conmigo misma por ser tan egoísta. Me mordí el labio inferior y volví a bajar la cabeza. Oí como Ken dejaba la bolsa en el suelo, se quedó quieto un segundo pero después extendió los brazos y me rodeó con ellos. Atrajo mi rostro hasta su hombro y me apretó contra él. Me susurró al oído en voz muy baja que no podía verme así y finalmente le conté lo que me pasaba por la cabeza. Le dije que me sentía mal por pensar que yo no había podido ayudarle en nada y que me sentía un poco celosa de Davis porque él sí lo había conseguido. Le escuché suspirar.
"Es cierto que su amistad fue lo que me ayudó a salir del pozo..." La frase me hizo sentirme todavía pero y me mordí el labio, intenté separarme de él poniendo las manos sobre su pecho pero con su fuerte abrazo me lo impidió. Batallé un poco y él me tomó el rostro entre las manos. "...pero es tu amor lo que me está haciendo ser mejor persona. Tu amor es lo que me mantiene a flote para no volver a hundirme en la Oscuridad." Dejé de forcejear, me dio la sensación de que mis fuerzas me habían abandonado de golpe. Pensé que aquellas palabras nunca las escucharía de su boca y menos con la seguridad con la que las había dicho. Una seguridad que no pensaba que tuviera ese chico tan guapo y tímido, lo dijo tan convencido que ni siquiera se sonrojó hasta que vio mi cara de perplejidad y se dio cuenta de lo que había dicho en un impulso.
Frente a la Oscuridad, Amor.
Nos quedamos allí quietos, mirándonos a los ojos. Ken desvió por un segundo la mirada. Había dicho que mi amor era lo que lo mantenía a flote. Amor. Mis dudas y temores se borraron al instante y empecé a sentirme inmensamente feliz, una alegría desbordante estaba naciendo en mi pecho. Por primera vez, me sentía orgullosa del Emblema que me había sido concedido, me sentía orgullosa de haber ayudado a Ken a mi manera a salir adelante... Me acerqué a él un paso, me puse de puntillas y aproximé mi boca a la suya. Nos dirigimos una mirada y finalmente me besó. Bajó la cabeza un poco y presiono sus labios contra los míos. Fui yo la que le cogió las mejillas y lo acercó más para profundizar el beso. Cuando nos separamos estábamos sonrojados y Ken me abrazó y ocultó la cara en mi pelo y me susurró: "Te quiero."
Cerré los ojos y disfruté de ese cálido abrazo sintiendo la ternura y el cariño que desprendía el corazón de Ken en ese momentos.
Porque gracias a él me he dado cuenta de que el amor puede mantenerte a flote aunque estés perdido a la deriva en el más grande océano. Puede mantenerte con vida aunque estés al borde de la muerte. Ese amor, si es verdadero, puede hacer que dos personas se complementen y sean inmensamente felices.
Yolei Inoue.
