-Bondad-

Siento un peso en el pecho.

Respiro lentamente intentando aliviar aquello que me atormenta. Es una sensación que puede llegar a ser dolorosa, agobiante. De vez en cuando me ocurre, cada vez menos pero todavía me pasa. Siento que la oscuridad está más cerca de mí cuando estoy decaído y esa cercanía se transforma en un dolor en el pecho que siempre intento ocultar a la vista de los demás construyendo una fachada en torno a ese dolor. Entro en el aula de informática y allí encuentro a Yolei sentada frente al ordenador casi tirándose del pelo. Me acerco y casi la mato de un susto, estaba tan concentrada que ni siquiera se había enterado de mi presencia. Sin embargo, tras recuperarse del sobresalto empieza reír y me insta para que me siente en la silla vacía que hay a su lado. Miro con atención el código escrito en la pantalla y veo que está intentando acabar la práctica que les mandó la semana pasada el profesor de informática aunque por lo que veo anda bastante atascada. La observo divertido porque la pobre no consigue encontrar el error que ha cometido con todo lo que tiene escrito. Acto seguido, se gira y me mira suplicante, rogándome con aquellos grandes ojos que la ayude para poder terminar de una vez aquello que lleva una semana entre manos.

El dolor remite.

Esbozo una media sonrisa y en menos de medio minuto tengo arreglado el programa y ella consigue terminarlo sin ningún tipo de problema. La sigo mirando mientras acaba de teclear las últimas líneas del extenso código. Nos marchamos y vamos hacia mi casa mientras yo la sigo mirando. Solo mirarla hace que ese dolor que llevaba todo el día aplastándome el pecho remita, se hace más llevadero y me siento mucho mejor. Respiro más tranquilo y, como de costumbre, ninguno de mis gestos pasa desapercibido para Yolei que me mira preocupada. La barrera que había intentado levantar a mi alrededor para no preocupar a los demás ha caído. Esa valla de contención yace totalmente derrumbada a mis pies, hecha pedazos, destrozada por la mirada de Yolei. Me abraza con fuerza y me da un beso. Un beso de esos que provocan en mí una fuerte sensación de ingravidez. Cierro los ojos y siento como el dolor desaparece. "Que sepas que lo que me enamoró fue tu bondad." Su susurro me estremece y yo la estrecho contra mi pecho mientras ella me dice que a pesar de que tenga un mal día siempre estoy ahí para ayudarla a ella pase lo que pase. Bondad. Aquella palabra que me daba escalofríos cuando era Digimon Emperador y que ahora adoro escuchar sobre todo si proviene de los labios de la chica a la que amo. Suspiro y hundo el rostro en el hueco de su cuello y acaricio su espalda en silencio y no puedo evitar pensar, aunque no lo digo en voz alta, que es su amor el que ha hecho nacer en mí esa bondad para poder repartirla a los demás. La rodeo con los brazos con más fuerza, estrechando mi cuerpo contra el suyo sintiendo como la Oscuridad se aleja cada vez más de mí y se abre el camino para que entre en mi vida la luz.

Sonrío sin poder evitarlo y la cubro de besos, me siento feliz y contento, me siento bien. Nunca pensé que nadie me diría algo como lo que me ha dicho Yolei hace unos instantes pero ahora que lo he escuchado quiero volver a escucharlo...

Dulzura.

Abro los ojos y puedo sentir el cálido cuerpo de Yolei pegado al mío, su mejilla apoyada en mi pecho, sus brazos en torno a mi cintura, su piel contra mi piel. Le doy un beso en a la cabeza y me paso una mano por el pelo, desordenándolo, suspiro y ladeo la cabeza para ver a mi chica durmiendo entre mis brazos. Bondad. "Tú despiertas en mi esa Bondad, Yolei. Solo tú." Se lo digo en un susurro para no despertarla. Me quedo mirando el techo blanco de mi habitación y me siento inmensamente feliz y no puedo dejar de sonreír. Giro la cabeza hacia otro lado y veo la foto que nos hicimos todos los amigos juntos...

Bondad es lo que quiero repartir entre todos ellos. Quiero repartirla para infudirles valor cuando lo necesiten, para darles mi amistad cuando les haga falta, para brindarles sinceridad y comprensión cuando no sepan como seguir adelante, para ayudarles a mantener viva su luz y su esperanza y sobre todo quiero compartir mi bondad con Yolei para poder devolverle una mínima parte de ese amor que me regala cada día.

Ken Ichijouji


Aquí llega el último Emblema, el de Ken. Hasta aquí llega este fic y espero que haya gustado, poco o mucho a todos los que lo han leído y comentado. Muchas gracias a todos! :) Espero que dejéis vuestra opinión y me digáis que os ha parecido.

Un abrazo muy fuerte :D

Takari95