~ GaaaaaaLeeeee ~ !

La pareja predilecta (o asi deberia haber sido) de mi fic. Tal vez el GaLe sea leve, pero marcará profundamente una diferencia de ahora en adelante en la relación de ambos.

Y con Lucy, como dijo una de mis queridas lectoras en su review: "todo lo que haces vuelve a ti" (tal vez distinta la frase). De todos modos, será hora de cargar con las consequencias y, casi en ultima estancia, intentar compensarlas.

Fanatico Z: siento decirtelo tan pronto, pero no, no la violaron. Cuando lo leí me quedé algo así como ¿WTF? Parece que quereis verla sufrir y todo... Oh, y los personajes que no han tenido mucho protagonsimo poco a poco tendrán su momento (o momentazo) de gloria, eso te lo aseguro ^.^

FAIRY PRISON

Hacia un par de días que el ambiente en el reformatorio era más tenso de lo habitual. Varios "incidentes" habian ocurrido debido a los "despistes" de cierta calculadora rubia, quien intentaba actuar como si nada de lo que ocurrió con Mirajane, Elfman y Natsu el otro dia hubiera sido real.

En ese mismo instante, por ejemplo. Lucy le habia quitado un trozo de carne a Romeo y, aun sabiendo que corría el riesgo de morir carbonizada, lucía la mar de tranquila.

Levy la observaba desde la lejanía, preguntándose cómo una chica de Fairy Tail podia resultar tan obvia. La pequeña rata de biblioteca se encontraba sentada en su lugar habitual junto a Natsu y Wendy.

-¿Gray sigue preso con Juvia?- Preguntó inocentemente la chiquilla.

Y así era. El exhibicionista ladrón habia permanecido al lado de la acosadora sexual desde el mismo momento en el que Lucy decidió lanzarlo a su habitación unos días atrás.

-Eso parece.

-Natsu, pareces deprimido.

El pelirosado se limitó a suspirar desanimado, mientras apartaba con ambas manos la bandeja de comida que tenia delante de él. Tampoco tenia hambre. Sólo queria morirse en ese mismo instante, pues sentia una angustia demasiado profunda como para poder soportarla por mucho tiempo más.

Y Levy se habia percatado de ello, aunque siguiera inmersa en su libro.

...

La noche llegó temprano. Las pocas classes de la tarde fueron espesas y tremendamente aburridas, pues constantemente deseaba escabullirse a algún lugar lejos de aquel pupitre y de aquella classe. A Levy solo le interesaba la lectura. ¿Para qué aprender ciencias?

Por eso, cuando logró que el tiempo corriera a su fabor y tuvo la oportunidad de marcharse a su habitación y olvidarse del mundo, un escalofrío recorrió todo su cuerpo al darse cuenta de que las cosas no serian tan fáciles.

Lucy estaba de pie delante de la puerta de su clase. Estaba apoyada en la pared, con la mirada triste, nostálgica y perdida en las baldosas de cuatro lados del suelo. Por primera vez desde que la peliazul la conoció, la habia visto arrepentida de los absurdos planes ideados tan solo para satisfacer sus pocas ganas de aburrimiento.

Dejó que la siguiera hasta su habitación y se sentara en su cama, aún cuando estaba un poco disconforme con ello.

Dejó de igual modo que fuera ella la primera en hablar.

-Parece que he hecho algo mal.- Murmuró la rubia.

Levy se sentó en la silla de su escritorio, aun observando como su "amiga" fijaba de nuevo sus grandes ojos marrones en las baldosas cuadradas que se estendían a lo largo del suelo, y seguían tras las paredes y la puerta.

-Eso parece.- No podía negarle algo tan obvio.- ¿Tienes algún plan?

La rubia se estremeció. ¿Habia dicho aquella palabra a propósito para recordarle el motivo de todo aquello, la causa? La veía capaz de hacerlo.

-Lo he hecho mal...

Ella suspiró, y le tendió un pañuelo a Lucy. Ésta, la miró con desconfianza, pero aun asi con un deje de alegría en sus ojos. Cogió el pañuelo y se limpió el par de lágrimas rebeldes que habian nublado su vista, y se lo devolvió.

-¿Y sabes lo que estaria bien que hicieras?

-Algo bueno para borrar mi error.

La chica sentada en la silla asintió con pesadez, mientras Lucy se levantaba y, tras asegurarse de que sus ojos estaban limpios de lágrimas, sonrió nuevamente. Una sonrisa que a Levy le pareció vacía, pero que le valía para sonreir levemente ella también.

-¿Qué harás para borrar tu error?

Ella solo sonrió y se puso a correr, justo después de susurrarle un "nada bueno" y dejarla bastante perpleja. Ahora si, tenia un poco de miedo de aquella chica.

...

La mañana siguiente fue turbulenta para Levy. Tenían natación toda la mañana en una piscina cubierta dentro del reformatorio, y era casi obligatorio hacer el examen de velocidad. Pero ella no era muy de deportes, y el bañador le desagradaba. No solía prestarle atención a la moda, pero aquel bañador de una sola pieza de un color azul gastado, provablemente usado cient veces antes, no se le hacia cómodo para nada. El gorro se le caía constantemente y las gafas le apretaban, de modo que se dijo que cuanto antes terminaran, mejor.

-Levy McGarden.- Alguno de los professores dijo su nombre en voz alta, de modo que se sentó en el bordillo de la piscina y se dejó caer, impulsándose con sus manos e intentando no hacer mucho ruido.

Esperó la señal y se puso a nadar. Comenzó con poca coordinación entre brazos y piernas. Siguió de un modo pasable hasta el final y regresó, terminando de ese modo con una marca de lo mas común, cosa que la alegró. No hubiera soportado salirse de la media en un deporte que recientemente habia comenzado a desagradarle.

Y fue en ese momento cuando sucedió.

La escalera para salir de la piscina tenia barrotes circulares de hierro. No eran peldaños normales y seguros que un piscina cualquiera hubiera tenido, y ella estuvo confiada en que así fue. Se dirigió hacia ella y puso el pie. Después el segundo, pero algo la distrajo.

-Una marca bastante común, enana.- Se burló cierto pelinegro.

Ella desvió la mirada, entre enfadada y al borde de un ataque cardíaco por algun motivo que quería desconocer, y entonces apoyó mal el pie, cayendo de morros al suelo.

Y, asi de rápido, perdió la consciencia...

Cuando se despertó, se encontraba en la enfermería del reformatorio. Estaba acostada en una cama de blancas sábanas y estaba cubierta por éstas. A su lado, una ventana le decía que provablemente, por la luz del Sol, fuera mediodía.

No veía a nadie a su lado, ni siquiera a la enfermera, que se suponía que debía encontrarse allí cuando casos como esos sucedían.

Intentó incorporarse, pero la cabeza le dolía.

¡Maldición!, gritó en su interior, al recordar el espantoso ridículo que habia hecho ante Gajeel. ¿¡Como diablos pude distraerme con él?! ¡Levy, idiota!

Fue en ese momento en el que la puerta se abrió y el mismo protagonista de sus maldiciones atravesó el umbral, observándola preocupado. Pero al ver que Levy ya estaba despierta, cambió su sembante a uno normal.

-Por fin despiertas, enana.

Ella frunció el ceño. Parecía que se habia ganado un apodo a esas alturas, de Gajeel. Su corazón dió un vuelco cuando él cogió una silla cercana y se sentó a su lado, cerca, muy cerca, de ella.

-Tenías preocupado a medio profesorado. ¿Quién diablos se supone que se daria de bruces contra el suelo de ese modo?

-Cállate...

-Gez...- Colocó la palma de su mano en la frente de la chica.- Al menos parece que no te va a salir un chichón.

-Un chichón.- Repitió ella como idiota, sin saber muy bien qué decir o qué hacer cuando el chico que le provocaba vuelcos en el corazón tenia su mano en su frente.

-Sí, ya sabes; un bulto enorme que te sale en la cabeza y da la impressión de que la tengas deforme o con un tumor...

Una sonrisa cruzó los labios de la chica al escuchar el tono humorístico que le daba el asesino a sueldo de la organización de Dragon Slayers a aquel pequeño asunto.

En ese momento sonó la campana de las clases, y el chico resopló.

-Debes ir a clase.- Dijo Levy.

-Preferiria quedarme aqui contigo que escuchar las aburridas explicaciones del professor Happy...

Ante aquellas palabras, ella no pudo sino sonrojarse de nuevo. Pensaba que deberia estar prohibido decir cosas que causaran que miles de mariposas se revolvieran en su estómago.

Un segundo timbre parecia llamarle, de modo que se levantó y puso la silla en su lugar antes de mirar a la peliazul una última vez.

-Deberías sonreír más. Te ves más amigable si no frunces tanto el ceño.

Y cerró la puerta tras él, dejando a Levy completa y absolutamente roja, con un cosquilleo recorriendo su cuerpo y la desagradable certeza de que estaba enamorada.

¿Reviews? :))