Nos vemos de nuevo! Gracias por todos vuestros alentadores reviews, aqui les dejo las respuestas a las preguntas que deje al final del capitulo anterior.
FAIRY PRISON
El plan era sencillo: distraer a Juvia y lograr colarse en su habitación, rescatando de ese modo al exhibicionista cautivo. Ya se ocuparían de las cadenas y los trajes de cuero que seguramente traería Gray consigo más tarde: lo primero seria recuperarle. Y para ello, Lucy necesitaba que Levy convenciera a Gajeel.
-Ni hablar.- Dijo ella al instante sin pensarselo siquiera.
Lucy resopló.
-Oh, vamos, porfabor.- Se puso de rodillas al suelo, suplicándole como si ella fuera una diosa. Levy sabia que la estafadora solo haria eso en una situación desesperada, por lo que aceptó a regañadientes. En ese mismo momento, la rubia se lanzó a darle un incómodo abrazo a Levy, justo antes de mandarla hacia la habitación de cierto asesino a sueldo.
-Estan abajo, discutiendo algo con otro pequeño grupo.- Dijo a modo de excusa.
-Han terminado ya, así que solo ve.
La empujó levemente hasta que la chica fue por sí sola y desapareció en el vacío y oscuro pasillo.
Se plantó delante de la puerta de la habitación de Gajeel y, algo insegura, dió un par de toques. Casi deseaba que no se encontrara allí o que la ignorara, pero la manecilla se torció al poco rato y apareció el mismo chico de melena negra... sin camiseta.
Levy tuvo que contenerse de no mirar por demasiado tiempo los músculos del chico y dirigir la mirada a su ojos, pero al parecer él era consciente de su atractivo y sonreía pícaro al percatarse del sonrojo de la joven peliazul.
-¿Qué se te ofrece?
Su voz seductora fastidió un poco a Levy. En su interior, y aunque no era de ese tipo de chicas, deseaba tenerlo para sí sola. Poseer ese cuerpo y a ese chico. De nuevo, su corazón dió un par de vueltas hasta quedar más o menos satisfecho, dejandola hablar.
-T-tenia que pedirte un fabor.- Casi murmuró.- Necesito que distraigas a Juvia.
Él entornó confuso sus ojos, sin comprender. En ese momento Levy pensó que era el chico más atractivo del universo, y quería avalanzarse sobre él. Otro motivo por el que le odiaba; lograba que ella pensara cosas que no haria en una situación normal.
Prosiguió a contarle el plan de Lucy: algunas opciones para alejarla, el tiempo calculado que tardaría la rubia en encontrar a Gray y sacarlo de ese infierno de tortura y algunas ideas, tambien, para lograr que Juvia no inundara el reformatorio en perder a su juguete sexual más querido.
-Bueno, para eso deberás convencerme.
-¿Eh?- Levy no comprendía a qué se refería el pelinegro.
-¿Pensabas que estaria de acuerdo solamente con decírmelo? ¿Qué es lo que yo gano con esto?- Gajeel se cruzó de brazos.- Porque si se trata de diversión, estoy algo cansado en este momento.
La peliazul se sintió mal por eso, porque realmente lo había pensado. Que solamente con que fuera y se lo dijera él asentiría como un perrito y la ayudaría... y ahora se arrepentía por no haber pensado en algo.
-Lo... lo siento.- Bajó arrepentida la cabeza.- ¿Hay... hay algo que quieras a cambio de ayudarme?
Esta vez, Gajeel pareció estar más contento. Se acercó a la chica y la tomó por la barbilla, quedando a escasos milímetros de ella y, casi en un susurro, le propuso el trato.
-Si el plan sale bien, me darás un beso.
Ella se sonrojó hasta las orejas y se alejó algo asustada un par de pasos, con los ojos muy abiertos por la sorpresa. Observó como Gajeel entraba en su habitación y salía con una camiseta negra. La miró con una sonrisa de satisfacción y puso camino hacia el cuarto de su compañera y aparente amiga Juvia.
...
Llamaron a la puerta. En un principio les pareció escuchar sonidos sordos y algun golpe seco, antes de que la peliazul apareciera bajo el umbral con una sonrisa inocente.
-¿Si?
Levy y Gajeel intercambiaron unas miradas. Ambos esperaran que el otro dijera algo, pero al final fue él quién habló primero.
-Levy tenia ganas de hablar contigo.- Soltó como quién no quiere la cosa.- No sabia qual era tu habitación, por lo que la he acompañado.
-¿Oh, y qué quiere Levy de Juvia?
-Oh, esto...- Maldició a su acompañante por meterla en ese aprieto.- Solo, queria salir a pasear contigo y hablar de algunas cosas de... de... de Gray.
La chica pareció alterarse levemente, pero terminó por cerrar de un portazo y llevarse a Levy del brazo a una velocidad vertiginosa, dejando solo a Gajeel allá plantado y preguntándose qué era lo que acabava de suceder.
Se disponía a regresar a su cuarto cuando se topó con Lucy, quién habia estado esperando pacientemente el momento de salir, y ahora se dirigía hacia él.
Forzó la puerta y entró, pero quedó parada como una estatua sin decir nada, ni al pelinegro ni al chico atado y escondido de cualquier modo tras un pequeño sillón, el cual, según le pareció a ella, vestía ropas ajustadas de cuero. Tal y como lo predijo.
No quiso perder más el tiempo y lo cargó como a un saco, ante la divertida pero a la vez preocupada mirada de Gajeel, quien habia decidido finalmente quedarse para esperarla y disfrutar del espectáculo.
Cerraron la puerta y los tres reclusos se marcharon por dónde habían venido, dirigiéndose a la habitación del exhibicionista, vacía desde hacía unos días atrás.
Gajeel los dejó a solas y ella se lo agradeció, antes de cerrar tras de si la puerta y acatar con las órdenes del indignado (y a la vez confuso) chico con el vestido de cuero.
...
En otro lugar, Levy estaba tumbada en el suelo con un hilo de sangre bajando por su cara, terminando en su barbilla para formar una gota y ésta, estrellarse contra el suelo.
Las cosas habian pasado más o menos de este modo:
Levy y Juvia se habian alejado del recinto a la parte más cercana a la muralla para poder hablar a solas y con completa tranquilidad. La pequeña rata de biblioteca no recordaba haber dicho nada malo o hiriente pero, al contarle un par de anecdotas (ok, seguro hay una falta de ortografía allí, mis disculpas...) que Lucy le habia pedido que narrara sobre Gray y, sin pensárselo dos veces, la peliazul puso uñas de gata furiosa y la arañó en la frente, saliendo corriendo pocos segundos después.
Entonces, ella se dejó caer con el corazón latiendole a cien por hora, y con el hilillo de sangre regalimandole por su rostro, aún asustada. Solo esperaba que su compañera (aun se mostraba algo rehacia a nombrarla "amiga") hubiera sacado a Gray a tiempo.
Además, tengo cierto trato que cumplir, pensó, mientras suspiraba molesta. Fairy Tail... mi vida es hasta más agitada aquí que con mi madre...
