-Fairy Tai le pertenece a Hiro Mashima.

Bueno, hoy les dejo el capitulo número 12 de Fairy Prison. Hasta el momento, Lucy ha intentado rehacer sus planes "malos". Esperemos que logre un buen resultado :))

FAIRY PRISON

Gray se habia desfogado a gusto con Lucy. Esta lucía un aspecto devastador y cansado, y un montón de trozos de cuero estaban esparcidos por el suelo, quedando él en bóxers, pero con las intenciones de ponerse en ese momento un pantalón, que rebuscaba entre los cajones de su mesita de noche, aún cabreado e indignado con la rubia.

-Oh, vamos, deberías agradecerme.- Dijo ella, cruzándose los brazos delante de su pecho.- te he sacado de ese infierno de tortura.

El chico se quedó un momento paralizado, y su rostro pasó a ser el de una persona triste o deprimida. Lucy captó aquello.

-¿Qué ocurre?

-Bueno...- Suspiró. Se puso los pantalones y se dejó caer en la cama, mirando a un punto inexistente del grisáceo techo.- Las chicas sois complicadas.- Observó como Lucy lo miraba sin entender.- Pensaba que me haria de todo, pero, nada. Se tumbaba a mi lado por las noches, conversaba conmigo por las mañanas y me traía comida de la cafetería en los descansos y por la tarde. No me hizo... nada.

-¿Y los trajes de cuero?

-Se conformaba con observarme. Eso tal vez era lo más siniestro...

-Oh...- Lucy se sintió mal en ese momento por haber sacado a Gray de la habitación de Juvia, pero se rehizo cuando en el rostro de su amigo pudo divisar una agradable sonrisa.- ¿No lo estarás diciendo para que no nos burlemos de ti en el almuerzo?- Contraatacó divertida y sonriendo pícaramente.

-¡No!- Se levantó con cara de circumstancias, pero se relajó en cuanto vió que lo decia en broma.- No...

-Oye, lo siento.- Dijo ella al fin.- Siento lo que te hice.

Gray levantó la cabeza, más que sorprendido. Nunca habia escuchado a Lucy disculparse ante alguien a quien considerara inferior o igual. Tampoco a los superiores, solo lo hacía de modo que quedara en una broma o en que no lo deia en serio.

Pero en ese momento, él supo que era sincera y no le estaba mintiendo. Cerró los ojos y dejó pasar unos segundos, antes de asentir con la cabeza complacido.

-¿Ha pasado algo estos dias cuando yo no estaba?- Quiso saber. Una cosa era que se disculpara, la otra que tuviera o no un motivo.

La rubia bajó la cabeza y, apenada, prosiguió a contarle lo sucedido con Natsu y su plan para poder deshacer todo lo que anteriormente hizo.

...

-Gez...- Gajeel habia dado un largo paseo por el reformatorio, buscando a Levy. Habia visto que Juvia habia vuelto hecha una furia a su habitación y temió bastante por la salud de la pequeña rata de biblioteca.

Giró una esquina que dió a un jardín algo escondido y, en la parte alejada, la vió.

Estaba sentada de espaldas a la pared, con los brazos rodeando sus rodillas y la barbilla apoyada en éstos. Pudo ver un hilillo de sangre recorriendo una de sus mejillas y enseguida se preguntó qué es lo que habría pasado.

Se dirigió con calma hasta ella y se sentó de modo que su brazo derecho sujetara su pierna derecha, levantada, y su pierna izquierda estaba doblada debajo de ésta.

Cogió la barbilla de ella para que le observara, y pudo ver como un leve sonrojo teñía sus mejillas. A Gajeel le pareció una linda imagen, pero sabia que la chica no era la típica niña inocente. Aunque en algunas ocasiones lo pareciera, sobretodo en ocasiones como esa.

Acercó su boca a su rostro y, con una sonrisa, lamió el hilillo de sangre, ya casi imperceptible. Cuando finalizó, pudo ver la cara absoluta y completamente roja de Levy, quién no supo que decir a aquello.

-Gez... enana, siempre te metes en problemas.- Se apoyó él también en la pared, con la vista perdida en la muralla de cemento que estaba alzada impetuosamente a escasos metro de él y de ella.- ¿Qué hiciste para cabrearla?

-M-me has la-lamido...- Murmuró, procesando esa información como si fuera algo impossible. Gajeel sonrió.

-¿Algún problema?

En ese momento, la peliazul recuperó la compostura. Miró ofendida pero a la vez levemente feliz al asesino a sueldo y le aclaró con voz seca y fría:

-Ya no tenemos trato.

Gajeel se puso a reír. Levy no comprendía el motivo, pues... ¿no se supone que debería de estar fastidiado por eso? Observó indignada y con el entrecejo fruncido al pelinegro, que situó su dedo índice entre ceja y ceja de la chica.

-¿No te dije ya que no fruncieras el cejo? Pareces buena chica y todo si no lo haces. ¿Huh?- Gajeel habia visto como ella se sonrojaba al instante y bajó el dedo a la barbilla de la chica, sugerente.- ¿Acaso te gusto?

Y el sonrojo solo aumentó.