Gracias por los reviews del capitulo anterior! Me alegraron bastante, y habiendo más de los que esperaba, fue bueno leerlos :))

FAIRY PRISON

Erza era la segunda al mando de una gran prisión, el reformatorio más conocido del reino de Fiore pero, aun así, habia temas con los que no podia hacerle nada. Porque ella creía firmemente en el amor. Y por eso, tras hablarlo con su superior Makarov, aceptó la propuesta de Lucy. Aunque en el fondo estuviera feliz por ver el amor florecer en ese antro de mala muerte en el que muchas veces sólo se veían enemistades y suma antipatía.

Observó desde su lugar en una silla de plástico los pases de sus jugadores, preguntándose o afirmandose a sí misma lo que ellos tendrían que ver con la idea de la rubia.

Sí, para Erza Scarlet, el amor era algo muy importante. Y tan importante, que ya que ella no podía obtenerlo con la misma facilidad que aquellos jóvenes encerrados, queria ayudarles.

Veía a Lucy, que estaba repasando mentalmente el listado de personas aptas para el voley que quedaban a parte de los que ya formaban el equipo A.

Se habia decantado por Laxus y por Loke, aunque dudaba un poco. Uno un pirómano y el otro un antiguo socio de una mafia conocida... no le inspiraba demasiada confianza, aunque no tenia otro remedio si queria ganar.

-Bien.- Dijo una vez estuvo reunida con Gray, Wendy, Levy, Laxus y Loke en una sala polivalente con un campo de voley dibujado en el suelo, y la red tendida.- Vamos a empezar con lo más básico.

...

Mientras tanto, Gajeel se había escondido en la biblioteca del reformatorio para evitar que Juvia lo encontrara. Habia redescubierto ese lugar al pensar en Levy, llegando a lo conclusión de que no estaba nada mal y era agradable. No solía leer. No le gustaba escribir. Ni la historia. Pero sí ese lugar y la persona que más lo frequentaba.

El pelinegro era algo extraño a los ojos de varias personas. Muchos lo veían con recelo y, para su desgracia, en ese grupo se encontraba Levy. ¿Qué tenia que lo atraía de ese modo? ¿Su pequeño tamaño? ¿Su resistencia a Lucy? ¿... qué? No tenía ni idea.

Soltó un suspiro, mientras cerraba los ojos con suavidad. La quería, pero aunque fuera fácil hacerla enrojecer, no sabia como conseguirla.

No podia llevarla a una cita, ni invitarla a comer, ni nada de lo que haria en el exterior. Allí era como si se encontrara a otro nivel, uno, claro está, mucho más dificil.

2 días después...

El entrenamiento habia sido duro, tanto como para el equipo de Fairy Tail A como para el de Fairy Tail B. Lucy se relamía al observar a Natsu y a Lisanna entrenar juntos. Aquello no iba a durar mucho más tiempo, la rubia se aseguraria de eso.

Pero, mientras eso no fuera a ocurrir, debia guardar las apariencias y esforzarse a entrenar a su equipo, formado por Laxus, Loke, Wendy, Gray, Levy y ella misma.

Hizo una mueca disconforme al observar como Loke le lanzaba miradas extrañas desde su posición y como Wendy lanzaba un par de grititos agudos al recibir dos balonazos en toda su cara; uno procedente de Laxus y otro del exhibicionista.

-¡Dejad de hacer el payaso!- Gritó, tan fuerte que juró que hasta Natsu, bastante alejado pese a encontrarse en su campo de visión, la escuchó perfectamente.- Por dios, ¿qué os cuesta? ¡Laxus!- El rubio la miró con mala cara, pero ella ni se inmutó.- ¿Quieres explicarme exactamente qué es lo que no entiendes de las reglas del voley?

El nombrado escupió al suelo y se giró, para darle la espalda a la chica y situarse de nuevo en su posición.

Lucy observó como Levy trataba de escaquearse dirigiéndose a la puerta más cercana, pero ésta no tuvo tiempo de hacer nada que sintió el aura oscura de la rubia observándola. Detuvo su huida y regresó a paso rapido para sonreirle nerviosamente.

Mientras, Wendy miraba hacia el suelo, en la misma posición en que el segundo balonazo de Gray Fullbuster la habia dejado, con la mirada fría y una sonrisa un tanto extraña que no debía encontrarse ahí. Para desgracia del pelinegro, quien reía a carcajada limpia de la peliazul.

-Oye Gray.- Comenzó la pequeña, con la sonrisa más inocente que haya existido jamás en su rostro.- Te recuerdo que Juvia está ansiosa por verte, arde en deseos de poseerte... ¿crees que te conviene tenerme como enemiga?

El pelinegro palideció al instante, callando su risa, y mirando incrédulo a la muchacha mientras se marchaba dando saltitos hasta el lugar en el que Lucy, Loke, Levy y Laxus estaban manteniendo una interesante conversación sobre la posición en un partido de voley. Aquello sería dificil.

...

Mientras tanto, en otra ciudad, en otro reformatorio, un grupo de seis jóvenes se estaban preparando para la misma competición, dedicando todo su esfuerzo en mejorar su técnica.

-Oye.- Lyon Bastia se acercó al mayor del grupo, un hombre llamado Jura que aparentaba tener entre 25 y 30 años que por algún motivo se encontraba allí.- Trata de lanzarla más fuerte.

-No queremos que los blandengues de Fairy Tail ganen ésta vez.- Sherry, una chica alta, con un fuerte caracter y un pelo largo de color fucsia se colgó del hombro de Toby, un muchacho/perro que habia lanzado un ladrido en señal de apoyo a la pelirosa.

Como si quisieran apoyarla, Yuka Suzuki y Chelia Blendy, la hermana menor de Sherry, chocaron las palmas de sus manos con una sonrisa. Él de satisfacción y ella de felicidad.

-Tenemos que ganas éste año.- Lyon se relamió un poco, recordando los viejos tiempos.- Cueste lo que nos cueste.

...

Algo más alejado de Lamia Scale, un hombre bastante bajito, con el cabello de un naranja intenso y una nariz prominente, olisqueaba el perfume de la prisión de Blue Pegasus.

Ichiya Vandalay estaba tratando de escaquearse de su entrenamiento junto a sus cinco compañeros, pensando en el dulce perfume de todas aquellas muchachas a las que verian en el torneo de voley. Voley... el simple recuerdo de lo sucedido el año pasado con la sub-jefa del reformatorio Fairy Tail le hacía sacar un poco de baba.

Sin embargo, Hibiki Lates no estaba para bromas ni predispuesto a que sus compañeros de equipo se escaquearan de ese modo, pues tanto Ren como Eve trataban de acercarse a Jenny Realight sin mucho éxito, puesto que Bob se interponía entre ellos constantemente.

-¡Un poco de orden!- El rubio rugió con fuerza, algo cansado de ese deporte.- Sé que no nos hace ilusión ganar pero...- Se hizo un silencio. Los cuatro hombres inspiraron a la vez y, alzando la vista a algun punto indefinido del techo, suspiraron a la vez.- Habrá muchas chicas...!

Un golpe seco de Jenny les sacó de sus fantasías. Si bien era cierto que lo que les importaba en aquel mismo instante no era entrenar, sinó las muchachas que verian en el torneo, para impresionarlas deberian saber por lo menos las cosas más básicas de aquel deporte.

...

Y, más lejos aún, estaba el reformatorio Sabertooth, dónde Sting Eucliffe y Minerva mantenían una peligrosa competición, en la que tan solo podía verse la pelota moverse de un lado a otro de la pista a una vertiginosa velocidad.

Al lado de ambos, estaban Rogue Cheney y Rufus Lohr, junto a Orge Nanagear y Dobengal, quienes se limitaban a observar con desinterés el espectáculo que protagonizaban el rubio y la mujer, quienes pararon solo un segundo su duelo de pelota cuando ésta quedó atrapada en la mano de Jiemma, el jefe supremo del reformatorio. Se hizo el silencio más absoluto, justo antes de que dicho hombre devolviera la pelota a Sting y, con una severa mirada, le indicara lo que todos ya sabian.

Tenian que ganar.

No importaba como, sólo debían hacerlo.

...

Y regresando a nuestro reformatorio favorito, los entrenamientos habian finalizado por aquel día. Ambos equipos descanasaban cenando comida con falta de sabor en la cafeteria. Todos, al menos, excepto Lucy y Natsu, quienes no se encontraban muy a la vista.

¿Y dónde estaban?

Bueno, la estafadora habia decido pillarle algo alejado y hablar directamente con él, ignorando los fuertes e insistentes latidos de su corazón, además de los continuos giros de su estómago al encontrarse de nuevo tan cerca del pelirosado que, desde un buen principio, debió de pertenecerle solamente a ella.

-Oye, Natsu.- Inspiró. Soltó el aire. Miró seria y fijamente al muchacho confundido que tenia delante y lo señaló, como si lo estuviera acusando, mientras, con la voz en un volumen un tanto subido, lo desafiaba.- ¡Cuando os superemos en el torneo, vas a salir conmigo!

El pelirosado enmudeció de golpe. Ya se esperaba algo disparatado de parte de la rubia, pero para nada aquello. Aunque le gustó...

-Lucy...- Comenzó, pero ella no le dejó terminar.

-¡NO LO OLVIDES!- Y se desvaneció en el aire.

Natsu se quedó un buen rato de pie, en medio del pasillo, sin decir absolutamente nada, tan sólo con los ojos bien abiertos y unos extraños sentimientos de duda inundar su cuerpo. No habia sentido eso nunca antes. Aunque Lucy hubiera metido la pata hasta el fondo con todo el asunto de Lisanna. Aunque hubiera sucedido todo eso... ¿seguía enamorado de ella? La respuesta la encontró en los vuelcos de su estómago. Sí, lo estaba.

-Oye, Salamander.- Una voz algo ronca lo llamó desde la oscuridad de una esquina cercana.- Siento haber escuchado eso.- Gajeel apareció ante Natsu como si estuviera descendiendo por una escalera. O al menos asi lo sintió él, porque no se encontraba muy entero tras aquello.- Pero debo decirte una cosa: no permitas que perdamos solo porque te sientes confuso.- Calló con una mano las palabras de replica del pelirosado.- Si no ganamos, yo me encargaré personalmente de castigarte a ti y a la maldita rubia, ¿entiendes?

Natsu asintió, con el entrecejo fruncido y el rostro en una mueca disconforme. No sabia a qué se debía aquello, pero si estaba en juego la seguridad de Lucy, no dudaria en hacerlo.

-Gez.- Dijo por lo bajo el pelinegro mientras se alejaba.- Malditas apuestas...

Gajeel estaba caminando por el reformatorio rumbo a la cafeteria mientras pensaba en cierta persona en la que llevaba pensando todo el día, sin remedio alguno. ¿Qué le pasaba?

Fue a buscar su bandeja, para colarse de Romeo y de Evergreen en la cola descaradamente y situarse en el puesto del puré. Estaba asqueroso, pero tenía hambre.

Y no es que fuera un cotilla y quisiera escuchar aquella conversación, porque la rubia nombrada Lucy le importaba tanto como aquel par de reclusos de los que se habia colado, sinó porque escuchó algo interesante relacionado con una apuesta con Natsu Dragneel y el campeonato, y se relamió.

No era una mala idea en absoluto.

Y por eso mismo, una vez dejó la bandeja en su habitual lugar frente a Juvia, se levantó un momento para secuestrar a Levy y alejarla un poco del lugar ante su mirada confusa. No le importó.

-Oye.- Dijo ella, quejándose por quinta vez del fuerte agarre con el que él suejtaba su muñeca.- ¿Qué ocurre?

Él la soltó. La miró de frente. Sonrió.

-¿Sabes? Al final no me diste mi beso por ayudaros a sacar a Fullbuster de la habitación de Juvia.- Sonrió al ver como ella se sonrojaba hasta más no poder y inconscientemente se tocaba su cinta para el cabello.- ¡Oh! ¡Espera! ¿Acaso ya nos lo dimos?- Gajeel sonrió ampliamente al ver la cara de asombro de la peliazul. Supuso que cayó en la cuenta sobre el incidente de la biblioteca y estaba tratando de asimilarlo, aunque no supo si decir que aquello era bueno o malo para él.

-Tu... tu... tu... tu...

-Si nuestro equipo os supera en el torneo.- Comenzó, sin dejar terminar a Levy su acusación.- Saldrás conmigo.