¡Siento la tardanza! Se me murió mi amado ordenador y no he podido recuperar los datos ni tan solo hoy, por lo que al final he pensado en escribir un capitulo desde el ordenador del instituto, que algun uso debería darle...
Espero que os guste este capitulo de Fairy Prison :))
FAIRY PRISON
El partido comenzó con un desastre. Aunque pareciera que Fairy Tail llevaba ventaja por varios motivos, Blue Pegasus no era un hueso fácil de roer. Durante el rato que estuvieron en empate, los visitantes tuvieron tres buenas oportunidades de hacer punto, pero la suerte estuvo del lado de Fairy Tail y no lo lograron, más seguían empatados.
-No sois nada malos.- Gruñó Gajeel cuando tuvieron que aceptar que les acabavan de hacer un punto.- Tal vez deberia ponerme serio...
Hibiki giró su cabeza hacia las gradas, lugar en el que se encontraba Levy leyendo un libro. En su rostro se dibujó la decepción, pero recordando que la pequeña peliazul debia de ser el punto débil no se desanimó del todo.
-Parece que a la hermosa pequeña de pelo azul no le interesa en lo más mínimo tu partido, Gajeel Redfox.
Realmente fue cruel de su parte recordarle ese pequeño detalle, pero el pelinegro no mostró signos de haberle hecho daño en lo más mínimo.
-Como si me importara.
-Entonces solo gáname.- Hibiki extendió sus brazos con una sonrisa vacilante.- Y demuestra que lo vales. Si no lo haces, solo serás un perdedor más.
-Todo el mundo es, para mi, un perdedor más.- Gajeel se alejó al puesto q ue le correspondía. Sabia que todos los miembros de su equipo lo habian escuchado, aunque no era como si hubiera una respuesta mejor para ellos.
Volvieron a las andadas. Con algo más de energía que en momentos anteriores, el equipo de Fairy Tail logró un empate. Las ganas que tenía Gajeel de patearle el trasero a Hibiki Lates superaba con treces a las ganas que tenía éste de quedar bien frente a las damas del reformatorio.
-Oye, Levy...- Lucy abrió la boca por primera vez en el partido. Habia estado observando roja de la ira como Lisanna jugaba el partido al lado de Natsu, y justo en ese momento se habia dignado a salir de su trance de odio y rencor.- ¿No observas como juega Gajeel?
Ésta tardó un poco en constestar.
-No es que me interese en especial ese partido.- Pasó la página.- Ni siquiera me interesa que lo ganen.
-Hmm... tal vez tengas razón.- Lucy estiró los brazos por encima de su cabeza, encorbando su espalda en forma de C antes de cruzarse de piernas encima del asiento.- Apoyo tu romance, Levy, pero entiende que a mi me interesa menos que ganen el partido.
-Yo también apoyo tu romance.- Cerró el libro algo más fuerte de lo normal. Lucy se asustó; no creía que aquel comentario la molestaría de aquel modo, y el aura oscura que rodeaba a la pequeña rata de biblioteca le imponía, cuanto menos, respeto.- Si me permites me gustaria terminar de leer mi libro con tranquilidad.
Levy descendió desde las gradas para desaparecer en la puerta del reformatorio, enfadada consigo misma por aquella reacción tan infantil que habia tenido momentos antes.
Tras haber marcado otro punto, Gajeel la vió marchar. Sintió algo extraño, pero quiso no darle importancia. La enana era ruda. Pero él encontraría el modo de enamorarla hasta la locura. Si no ganaba ese partido, las posibilidades de que esos sucediera se volverian casi nulas. Debia lograrlo, costase lo que le costase.
-Gee...- No terminó de maldecir. Un pelotazo procedente del campo contrario se estampó de lleno contra su cara con una fuerza y una potencia poco comunes. Hibiki Lates no perdía el tiempo...
...
Erza cerró la puerta de la enfermería y soltó un suspiro, pues aquel reformatorio le estaba dando más dolores de cabeza de los que esperaba que le diera. Llevaba unos días que no podia pararse a pensar en sus propias necesidades, y mucho menos en esa persona.
Negó con la cabeza. Aquello era en lo último en lo que debía pensar.
Pero no podía evitarlo. Su recuerdo, su aroma, su tentativa voz... sabia que estaba mal, ya que era la segunda al mando de aquella prisión de desencaminados, pero tanto tiempo encerrada en su trabajo no podia ser nada bueno.
Y, cuando quiso percatarse de ello, ya era demasiado tarde.
-Hace tiempo que no me ves, Erza.
Ella sonrió. Ciertamente, demasiado para su gusto y su orgullo.
...
El partido lo ganaron, para desgracia de Lucy, los jugadores de Fairy Tail. Cana y Romeo habian hecho una muy buena jugada en el último minuto logrando la victoria, pero ni con esas los muchachos de Blue Pegasus se desanimaron.
Hbiki, Eve y Ren se levantaron agitados dirigiéndose hacia las gradas para acosar a las muchachas allí presentes, más Lucy y Wendy se escabulleron al instante tras la puerta para dirigirse a la habitación de Levy McGarden.
-Oye, Lucy.- La pequeña abrió la boca por el camino.- ¿Levy está enfadada porque el equipo de Gajeel y Natsu ganó?- La inocencia de Wendy a veces solía sacar de quicio a la rubia, quien aun con esas no olvidaba el tormentoso pasado de Wendy.
-No lo creo.- Fue todo lo que dijo, antes de entrar descaradamente en la habitación de la muchacha de la que habian estado hablando segundos antes.- ¡Levy!- Lucy se lanzó a los brazos de su mejor amiga, aplastandole el libro que ésta tenia entre sus manos, formando entre ambas un contacto desagradable para la peliazul.- Tengo una mala noticia...
-Has aplastado mi libro...
-¡El equipo de Natsu y Gajeel ha ganado!
-Te digo que has aplastado mi libro...
-¿Acaso me estás escuchando, Levy?- Para cuando la rubia alzó su mirada y se topó con el aura oscura de la muchacha, fue tarde para pensar en lo que el libro significaba para ella.- Lo siento...- Murmuró con una vocecita.
-¿No venia Wendy contigo?- Repuesta, Levy preguntó.
-¿Eh? Si. ¿Dónde está?
...
Wendy se habia temido algo malo con el aura que desprendia la comedora de libros, por lo que habia preferido dejar solas a las amigas adolescentes para relajarse un rato. No tenia planeado dirigirse a la puerta de seguridad del piso vacío (lugar en el que nadie habia estado en todo el reformatorio excepto el primer y la segunda al mando), pero por algún motivo lo hizo.
Escuchó un murmullo de voces con palabras indevidas para la segunda al mando, y vió como Erza Scarlet aparecía roja como un tomate por dicha puerta.
-Hay cosas en contra de las normas, Scarlet.- Dijo con su sonrisa maliciosa que hacia tiempo que no hacia, al deducir lo que habia sucedido. La mujer se quedó helada...
