De regreso, con retraso y miles de disculpas para todos. Lo lamento realmente! Espero que con un capitulo como el de hoy podáis perdonarme.

Fairy Tail le pertenece a Hiro Mashima, a mi solo me pertenece esta historia, y hago esto sin animos de lucro.

FAIRY PRISON

-Erza...- Una voz la llamó. La peliroja pudo adivinar una sonrisa de suficiencia en el rostro de dicha persona, en ese momento cubierto por la oscuridad de todo lo que les rodeaba.- Pensaba que no volvería a verte.- Y era cierto, cada vez que la mujer desaparecía tras la puerta de acero blindado, él sentía como si fuera la última vez que pudiera observar su cabello tan hermoso.

Aún así, Erza mantuvo la boca cerrada. Entró en la celda y abrazó a ese hombre. No esperaba que, teniendo las manos atadas hacia arrina con unas esposas, le correspondiera, pero de todos modos se dejó llevar por su corazón y le besó el cuello que tantas veces habia besado.

-¿Ocurre algo, gatita?- Dijo él sonriendo con confianza.

-No... nada.- Se quedó sentada con la cabeza apoyada en el pecho del preso. Odiaba el amor. Ella habia sido siempre una persona romántica, pero aquella situación... no tenía nada de romántica.- ¿Por qué aún con todo lo que hiciste, te amo?

-Yo me pregunto lo mismo...- Y se fundieron en un beso.

...

-¿Por qué te empeñas en ganar?- Dijo Gajeel, quien llevaba caminando al lado de la joven rata de biblioteca desde que ésta salió de sus clases para dirigirse a su habitación.- ¿Acaso no me amas?

Levy estaba irritada. Se plantó en su lugar y le dirigió una mirada fría, esperando de ese modo que se percatara de lo furiosa que la estaba poniendo con sus impertinencias y sus habladurías sobre sus sentimientos.

-A partir de aquí, es mi habitación.- Indicó la puerta y se giró frunciendo el ceño con una mueca de desagrado.- No me molestes.- Y cerró de un portazo dejando al pelinegro bastante furioso.

Éste empezó a caminar hacia su habitación pensando en todos aquellos días que llevaba allí. Meses, y hasta algún año, pero de ello ya habia perdido la cuenta. Nunca, nunca jamás, se habia encontrado con una chica que le llamara tanto la atención. Y eso que en un principio le parecía una enana más, su peculiaridad y su frialdad le parecieron un desafío desde el mismo instante en que la vió. Le gustaban los desafíos más que a cualquier otra persona.

-¿Gajeel?- Se topó con Lucy en uno de los pasillos más remotos, que llevaban a la habitación de Juvia, y no se lo esperaba. Al parecer, ella tampoco.- ¿Qué estás haciendo aquí?

El pelinegro resopló.

-Eso debería preguntártelo yo a ti, ¿no crees?- Gajeel miró con desconfianza a la joven rubia. No creería ninguna de sus palabras, y además aún le guardaba cierto rencor por haber condicionado a Natsu con la dichosa apuesta, de modo que le dificultaba su victoria para conseguir ganar su apuesta.- No hace falta que me contestes.- Ella ya estaba tardando demasiado en contestar para su gusto.- Seguro que tampoco irías a contarme la verdad...

-He venido a hablar con Juvia.- Dijo al fin.- Y seria conveniente que también hablara contigo sobre ello: el próximo partido va a ser contra...

-¡Gajeel!- Juvia cortó la conversación que estaban manteniendo ambos rclusos y casi tira al suelo a la rubia.- Juvia te ha estado buscando. ¿Dónde estabas?- Llorando a mares, la peliazul trataba de hacerse entender por encima de sus sollozos. Al parecer, algo no muy bueno habia sucedido.

El pelinegro no dijo nada, ni preguntó nada. Dejó que su amiga fuera soltando frases que nadie podría jamás entender, mientras miraba con malos ojos a Lucy. ¿Juvia venía llorando tras haber estado hablando con ella? No podría ser nada bueno, e intuía que fuera lo que fuera no le beneficiaría mucho, precisamente...

-Todo está bien, Juvia.- Dijo, sin quitarle la vista a la rubia.- Vuelve a tu habitación. Yo tengo algo que hablar con Lucy, vendré cuando terminemos.- Un aura oscura rodeó al pelinegro, y la chica no tuvo otra opció más que hacerle caso a su amigo y marcharse por dónde habia venido, pues conocía esa aura de "haz-lo-que-te-digo-y-no-preguntes" que desprendía.

Una vez estuvieron solos, Lucy sonrió macabra.

-Tu y tus malditos planes, rubia.- Dijo despectivamente. Su voz, resonando por todo el pasillo, era altiva y sonaba oscura.- Me da muy mala espina. ¿Qué es lo que pretendes?

-¿Quién sabe? Aún no puedo asegurar ni mis propios planes. Qué estúpida, ¿verdad?- Lucy se puso en camino de la cafetería.- No deseo que se acaben las galletas de chocolate antes de que llegue, así que tendremos que hablar de esta minucia que tantissimo te preocupa... bueno, algún día. Tal vez.

Gajeel, una vez desapareció la estafadora de su vista, bufó molesto. Pateó un trozito de gravilla que por algún motivo estaba ahí de mala gana y se dirigió hacia la habitación de Juvia. Algo malo estaba planeando, lo tenia claro. Lo que no alcanzaba a comprender, era qué relación tenía con su amiga.

...

-¡Buaaaaaa~hahahahahaha!- Lucy estalló en risas una vez hubo cerrado la puerta de la habitación de Levy y asegurado con cerrojo para que nadie escuchara su risa maquibélica. Pasados varios segundos, aún seguía retorciéndose por el suelo como si fuera a morirse en ese mismo instante de tanto reírse.

Levy, quien habia sido sorprendida en medio de una interesante lectura sobre un amor prohibido entre una plebeya y un noble, observaba como su amiga parecía estar al borde del colapso. Nunca la habia visto reír de tal modo, así que aquello le causaba, como mínimo, impresión.

Cuando se dió por vencida, se sentó de piernas cruzadas y sonrió mostrando sus colmillos, convencida y con los ojos brillantes de emoción.

Ha regresado, pensó Levy, la Lucy que yo conocí al ingresar en Fairy Prison...

-Las cosas se están volviendo increïblemente interesantes, Levy.- Se levantó de un salto y la señaló con el dedo índice de la mano derecha, pues la izquierda la tenía muy ocupada sosteniendo el libro que terminaba de quitarle a su amiga.- ¡Y todo gracias a ti!

-No recuerdo haber hecho nada para que te pongas tan feliz.- La rata de biblioteca tenía un mal presentimiento acerca de eso.- No presiento nada bueno...

La rubia se sentó al lado de la joven y le enseñó lo bello que era el cielo.

-Odio cuando haces esto, Lucy.- Levy se mostró totalmente indiferente, como de costumbre, y no le pidió a la rubia que le contara el plan o qué era lo que acababa de suceder para su recientemente obtenido buen humor, porque era plenamente consciente de que ésta terminaría por decírselo de todos modos.

-Tu... ¡las cosas no podrían haberse vuelto más divertidas que esto! Pero antes, vayamos hasta la cafetería.

-No me gusta ir allí.

-Van a terminarse las galletas de chocolate si no nos apresuramos. Sabes que eso solamente aumentará mi síndrome de abstinencia por la única cosa comestible y buena que hay entre estas cuatro paredes así que... vamos.

Cruzaron la puerta, una con una sonrisa y la otra con cara de pocos amigos. Se dirigieron a paso más o menos animado hasta la cafetería, dónde tan sólo se encontraban Cana, Juvia y Gajeel. Éste último no pasó desapercibido por Levy, quién se sonrojó al instante. Para la mala suerte del pelinegro, éste también lo hizo, aunque levemente, pues no le gustaba ruborizarse.

-Puuuu~ no me gusta lo que veo.- Lucy sonó algo antipática. En su mesa de siempre, Gray estaba tomando un zumo de naranja sentado con el torso al descubierto.- ¡Maldito Gray, saca tu trasero de mi maldita silla!- Recientemente, Levy habia descubierto que su compañera le daba excesiva importancia a sus lugares asignados.

Gray obedeció casi al instante y ni siquiera resopló. Se cambió de lugar y esperó a que ellas preguntaran para contar lo mal que finalizó su batalla contra Lyon en la enfermería: Erza les habia frenado los pies apenas habian comenzado nuevamente con los gopes y habian sido separados, de modo que tras el partido no se habian vuelto a ver.

-Eso es aburrido.- Declaró la rubia.- Yo tengo algo muchisimo más interesante que contarte, ladrón exhibicionista.- Le sacó la lengua y le tendió un papel.- He estado hablando con Juvia hace un rato, y realmente se ha puesto triste porque si perdemos, tu no vas a poder salir con ella...

Tres, dos, uno... el pelinegro alzó la vista pálido como la nieva.

-¿¡Qué has dicho?!

Terminando con su sorbo de zumo, y lanzándolo a la basura más cercana con un tiro limpio, Lucy apoyó su cabeza en su mano y sonrió cómo solamente ella sabe hacer. Como solamente una estafadora como ella era capaz de sonreír.

-He dicho que si ganamos tu vas a salir con Juvia, Gray.

-¿¡Por qué diablos no sabía nada de esto?!

-Es más divertido verte la cara.- Se puso a reír.- Por eso mismo digo que lo que yo tenía que contarte iba a animar más las cosas. Sin Natsu por aquí para poder divertirme, empezaba a pensar que mi existencia estaba condenada, pero... ¿qué suerte? Parece que tu relación con Juvia va a servirnose de mucho esta vez...

-¿Esto tiene algo que ver con la apuesta que hiciste con Natsu?- Quiso saber Levy, quién empezaba a verle el sentido a todo eso. Lucy asintió y le contó que si tenían el apoyo de Juvia para poder ganar el torneo, no tendrían que preocuparse de que Gajeel lo lograra.- No sé si esto es juego limpio.

-Pareces algo decepcionada, Levy.- Dijo, poniendo morros.- Debes ser positiva: Natsu volverá conmigo al final y cueste lo que cueste la maldita de Lisanna va a morder el polvo...

-¿Te recuerdo quién es la verdadera mala aquí?- Gray habia reaccionado apenas al asimilar la situación.- No creo que Lisanna merezca eso. Casi que es...

Un cuchillo fue a parar increiblemente cerca de la cabeza del chico. Habia cortado unos finos cabellos en su trayectoria hasta la pared, y el muchacho habia quedado petrificado. ¿De dónde diablos habia salido eso? Mejor sería no saberlo...

-A lo que íbamos: esto de las apuestas se está poniendo cada vez más interesante.- Dirigió una mirada retadora a Gajeel, quien la miraba con la inquietud en sus ojos.- Y de este modo opacamos un poder demasiado fuerte. Lo lamento, Levy, pero si tienes que ponerte tsundere lo mejor será que no sea con ese tipo. No me gusta para ti.

-No me gusta este lado tuyo, Lucy Heartphilia.- Levy habia recuperado su libro hacia unos momentos y se encontraba leyéndolo con tranquilidad cuando habia captado las palabras de su amiga.- pero lamento decirte que tengo en claro mis intenciones.

-Hacerme la ganadora, ¿verdad?

Levy sonrió para sí. Aunque lo negara, ese lado de Lucy realmente sí le gustaba. Hacia las cosas más divertidas.

-Supongo que si lo puedes llamar así...

Estuvieron un rato en silencio y con los pensamientos perdidos en el aire, hasta que apareció la pequeña Wendy y se sentó al lado de Gray, quién la observó con indiferencia.

-¿Dónde estabas, Wendy?- Preguntó la rubia, sonriendo.- Te has perdido la mejor parte.- Una pequeña risa escapó de sus labios.- Las cosas se vuelven divertidas de nuevo.

-¿Eso ha pasado?

Tanta inocencia me da miedo, pensó Levy, no me gustaría saber qué es lo que pasa por su mente... no sería nada bueno ser su enemiga.

-Me alegró por vosotros, chicos.

-¿Cierto? Y... ¿dónde has estado?

-En mi habitación, leyendo.

Si leyendo... no me fio ni un pelo de ella...

Culpables de mi tardanza en actualizar: escuela, Eyeshield 21, One Piece, Ao no excorcist y, sobre todo, problemas personales de gente rancia y con demasiado tiempo libre...

En todo caso, trataré de que no vuelva a ocurrir... lo lamento seriosamente.