Bueno, tratando de poder actualizar un poco más seguido aquí tengo el 23...

Disclaimer: Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima.

FAIRY PRISON

Era temporada de exámenes en el reformatorio de Fairy Tail. Los partidos del torneo no se jugaban hasta la semana siguiente y los alumnos no tenían otro remedio más que estudiar y aprovar todas las pruebas que, desde las distintas asignaturas, les preparaban.

Y Gajeel odiaba eso.

Entre una montaña de libros y con la verguenza de no poder entender nada de lo que se le decía en éstos, se revolvía el cabello una y otra vez. Necesitaba comprender todas esas letras, su significado, si no quería tener una breve discusión con Erza Scarlet otra vez.

Se dejó sus pensamientos olvidados por unos momentos para concentrarse en la gramática inglesa que tenía delante. Condicional... tenía que pensar solamente en eso, su mente debía concentrarse única y exclusivamente en aquello que más necesitaba en ese momento.

-Hola.

Maldijo a la persona que se atrevió a entrar en su cuarto. La maldijo a gritos, ya que dicho saludo provocó que cayera de su silla de madera y se diera un fuerte golpe en la cabeza contra el suelo, derrumbó la torre de libros y los papeles en los que tenía apuntados sus resumenes siguieron el mismo camino.

-Lo siento, no queria...

Gajeel giró la cabeza con rabia contenida. Aún tratándose de Levy, aquello le molestó.

Recogió en silencio sus cosas, depositándolas de nuevo en su lugar, y interrogó con la mirada a la joven intrusa que habia entrado por la puerta como si hubiera estado allí toda su vida.

-¿Cómo es que has venido sin escolta?- Se burló de ella.

Levy, quien estaba bastante sonrojada, bajó la cabeza en silencio. Sus cabellos azules cubrieron su cara aún algo aniñada y el pelinegro supo que habia dicho algo inapropiado. Sólo por si acaso, esperó a que ella dijera algo, cosa que no tardó en suceder.

-Pensé que querrías mi ayuda para los exámenes... tal vez.- Se giró de espaldas a él.- Pero tal vez me he equibocado.- Se dirigió a la puerta caminando a duras penas por los nervios que tenía encima, hasta que una mano firme la detuvo.

-Está bien.- Gajeel la sentó en la cama y cogió el libro de inglés, sentándose a su lado con la página por el primer condicional que debía estudiar.- Me gustaría que me ayudases.

...

Lisanna estaba sentada tranquilamente en su escritorio resolviendo ejercicios para coger práctica para los exámenes cuando entró su hermana mayor con una taza de leche. Al parecer, había sobornado al cocinero otra vez para lograr llevarle ese detalle a su aplicada hermana menor.

-¿Cómo van los estudios?- Preguntó interesada.

-De momento van bien.- Lisanna tomó la taza y la bebió con una sonrisa. Adoraba aquellos detalles de su hermana.- Espero no suspender nada. Sería un desastre.- La dejó en la mesa y se puso nuevamente manos a la obra con los ejercicios.

-Natsu está en el patio de la entrada, si quieres verle.- La peliblanca le guiñó un ojo a su hermana menos.- Ya sabes, no está con nadie ahora mismo.

-Eso... estaría bien.- La joven se sacudió la cabeza una vez hubo dicho aquello en voz alta.- Pero, ¡tengo que estudiar! ¡No puedo permitirme perder ante Lucy! Esta vez voy a superarla, cueste lo que cueste. Y se va a enterar...

Mirajane sonrió y se marchó de la habitación, caminando, buscando con la mirada por los pasillos una cabellera verde y larga. Imaginó que tal vez la encontraría en la cocina, pero no. Fue hacia la biblioteca, pero el polvo la recibió de mala gana, obligándola a salir de allí. No estaba en su habitación ni en ninguna de las de sus amigos. Así que... ¿dónde estaría Freed?

Trató de no verse molesta. Aquello era lo último que quería que la gente viera de ella, seria en parte humillante y en parte más molesto aún.

Fue en ese momento en el que un escalofrío recorrió su cuerpo entero. Había sentido una oscuridad sin igual proceder de esa parte del patio. No podía tratarse de Natsu porque recordaba lo ocupado que había estado en la parte trasera, y dudaba que Juvia fuera capaz de desprender ese aura así que... ¿de quién se trataría?

Mirajane se acercó con lentitud. No se pudo creer lo que vieron sus ojos.

...

Caminando de un lugar a otro, se encontraba Lucy. Ya habia estudiado lo suficiente como para sacar una nota media en el examen, y no tenia ganas de hacer más ejercicios ni más resúmenes: sólo quería dejar de aburrirse. El mundo parecía estar en su contra, lo sabia.

Para desahogar sus nervios, encontró entonces un buen remedio. Además le seria útil en un futuro, así que pensó que ir al polideportivo del reformatorio seria una buena manera de pasar el rato, entrenando o simplemente imaginando la derrota del equipo de Gajeel, Lisanna... y Natsu. Aquello le sonaba muy bien, así que se olvidaría por un día de Levy y la dejaria tranquila en su nidito de amor.

Abrió la puerta tratando de no hacer demasiado ruido y la cerró del mismo modo, empleando todos sus deseos en que no hubiera nadie paracticando o haciendo algún deporte.

Cruzó todo el reformatorio puesto que la sala de deportes estaba un poco lejos de las habitaciones y llegó el momento en el que tuvo que salir al patio. Era el mejo trayecto si queria evitar pasar por la cafeteria. Y se encontró con Mirajane espiando a alguien desde una esquina. Al parecer, no la habia visto, y se aprovechó de eso.

Ella solía llevar una camara deshechable consigo, en sus bolsillos que siempre se arreglaba por volver más grandes. Preferia una digital, pero en ese lugar no les permitían ni móbiles ni cámaras digitales, así que su único remedio para chantajear a la gente se reducía a eso.

La sacó disimuladamente y fotografió a la peliblanca un par de veces, y luego se acercó silenciosamente para fotografiar a lo que estaba viendo con tantisimo interés. Se descolocó bastante al verlo. Demasiado, seguramente, pero reaccionó justo a tiempo para fotografiar un par de veces más, para que quedase claro que lo que estaba haciendo Mirajane era espiar timidamente a un peliverde semidesnudo que aun estaba tratando de limpiar su camisa de... una sustancia extraña, no lo tenía muy claro.

-Ei, Mirajane.- La llamó. Observó como esta se sorprendía y saltaba del susto al escuchar su nombre, y como palidecía al ver que se trataba de Lucy, quien tenía cogida entre sus manos una hemosa cámara deshechable.

-¿Qué...?

-Parece que a alguien le gusta ver hombres semidesnudos no, ¿Mirajane Strauss?- Sonrió pícara al ver el sonrojo que llenaba por completo el rostro de la chica.

-Dame eso.- Ordenó.

-Creo que no.

-Que me lo des, Heartphilia.

-Ya te lo he dicho: creo que no.

-...

-...

-Damelo.- Mirajane se acercó un paso, al tiempo que Lucy lo retrocedía y escondía la cámara en un lugar inaccesible que es innecesario nombrar, para asegurarse de que no le quitaria el aparato de las manos.

-Lo haré a su debido tiempo, ya sabes.- Sonrió.- Cuando ganemos el torneo.

La peliblanda detuvo su caminata. Su contrincaria, también.

-¿Me estás haciendo chantaje?

-Tu puedes tomartelo como quieras.- Amplió su sonrisa.- Pero solo te lo daré si ganamos, Mirajane Strauss. Para evitarlo, puedes hacer que el otro equipo pierda. Es cosa senzilla para alguien con tanto poder como tu, ¿no es así?

La mayor se mordió el labio indignada y se marchó, desapareciendo del campo de visión de Lucy. Aquello era bueno: contaba con las ganas de salir de Juvia con Gray, y ahora el chantaje de la mayor de los hermanos Strauss. Sólo esperaba ganar. Ganar le importaba, por más trucos sucios que estuviera empleando para debilitar al rival.

-Sólo esperame, Natsu.- Dijo a la nada, mientras entraba en el edificio ella también. Se le habían quitado las ganas de entrenar, y su aburrimiento habia desaparecido. Aún podía hacer varias cosas más, aparte de un solo soborno.