¡Gracias por los reviews! Aqui dejo el capitulo 24, espero que lo disfrutéis. Como podréis notar, poco a poco las cosas van evolucionando más.
Disclaimer: Fairy Tail le pertenece a Hiro Mashima.
FAIRY PRISON
-Maldita sea, maldita sea, maldita sea...- Gruñía Lisanna, observando aquel papel que habia pedido al professor Happy ver antes que el resto de estudiantes. Habia un montón de nombres, todos los de su classe y hasta los de otros cursos, todos con un número al lado. La peliblanca seguía cabreada consigo misma al ver que habia quedado por debajo de Lucy en todos los exámenes. No más de un punto, pero estaba segura que ella se habia esforzado más que la rubia. No podia creerlo, lo odiaba.
-¡Aye sir! Ya me he comido el pescado, Lisanna a tu lugar. ¡Aye!- Echó a la joven de su mesa y se aposentó, preparado para recibir a los demás alumnos.
...
Sting y Rogue estaban sentados, al igual que todos sus compañeros, al lado de un guardia de Saberthoot que los mantenía vigilados. A ninguno de los dos les gustaba, pero estaban charlando tan calmadamente que no les importaba demasiado.
Tanto era así, que la emoción creciente del rubio se plasmaba a la perfección en sus palabras.
-Muero por vencer a Natsu Dragneel. ¿Sabes quién es, Rogue?
-Siempre hablas de él. Lo admiras.
Así era. Sting se habia infiltrado en la organización Dragon Slayer hacía un tiempo, pero por varios asuntos turbios, dicha organización se habia desvanecido en la nada, y todos sus miembros capturados. Habría soñado con ir junto a Natsu, y Rogue junto a Gajeel, pero no pudo ser de ese modo.
-Vamos a darles una paliza.
Rogue asintió, mirando por la ventana. Había demasiadas cosas que no era capaz de comprender. Entre ellas la relación amor-odio que Sting tenía consigo mismo y con Natsu Dragneel, el Salamander. Pero a veces era mejor no pensar demasiado en eso.
Pronto llegaron al reformatorio, y Sting ardía en deseos de bajarse de ese maldito vehiculo blindado.
-Calmate, Sting.- Minerva habló desde uno de los asientos delanteros, sin siquiera tener la necesidad de girar su cabeza para saber qué estaba haciendo su rubio compañero.- Reserva tus ganas para el partido.
Asintiendo con la cabeza, el susodicho recluso calmó sus nervios, aunque los expulsaba haciendo frenéticos movimientos con sus dedos encima de sus rodillas, sonriendo constantemente al tiempo que distinguía a lo lejos las cabezas de varios miembros de ese reformatorio. Deseaba jugar ese partido.
...
-¿A dónde vas, Wendy?- Preguntó Lucy con curiosidad, al tiempo que se balanceba en la silla de la cafetería.- ¿No quieres ver el partido de Natsu?
La peliazul sonrió, negando dulcemente con la cabeza, al tiempo que desaparecía por los pasillos de Fairy Tail.
-Ultimamente está muy rara, ¿no crees?- Levy asintió.- Tal vez esté viéndose con alguien...
-Como no sea con Romeo...
Lucy se rió levemente, recordando a Natsu inconscientemente. Realmente tenía curiosidad por saber qué se suponía que estaba haciendo esos días la Marvell del Cielo. Solía desaparecer en horas aleatorias sin dar explicación alguna, y ambas jóvenes empezaban a sospechar que algo fuera de o común estaba ocurriendo.
Sin embargo a Wendy no le importaba que sospecharan de ella, porque su sonrisa se iba ensanchando al igual que sus posibilidades de llevar correctamente a cabo su plan. Se había "citado" con Erza Scarlet en la biblioteca para terminar de preparar unos asuntos, y conertar otros. Lo sentía por Lucy, pero no tenía ganas de ver el partido que jugarían Sabertooth y Fairy Tail. No aquella vez.
-Scarlet.- Dijo, sonriendo de oreja a oreja, pero no dulcemente.- ¿Terminamos nuestros asuntos?
...
Las gradas se habían llenado por completo de los jóvenes del reformatorio. El equipo de Lucy estaba algo disperso, pero de todos modos tanto la rubia como la rata de biblioteca se encontraban viendolo con gran interés.
-No te estés todo el rato observando a Gajeel.- Advirtió.- O le harás crecer el ego.
-Apenas quedan un par de partidos para terminar. Dudo que no lo tenga crecido ya.- Sonrió aposentándose, y dirigiendole una mirada sarcástica a Lucy.- Yo no te recomendaría acosar tanto a Natsu con la mirada, por cierto. O sino va a incomodarse y a jugar mal este partido.
-Parece como si lo hubieras dicho a propósito.- Gray se sentó al lado de la peliazul.- No seáis tan malas con él, por dentro sigue siendo un crío.
-Mira quién habla.
-Tsk...- Se acomodó tanto como le permitieron los duros bancos de las gradas y la multitud aglomerada en ellos, al tiempo que Levy sacaba un libro y se ponía sus gafas, preparada para submergirse en la lectura. Gray suspiró con resignación.
El partido dió comienzo, con el saque de Sabertooth, el cual Natsu no fue capaz de cubrir. Punto para los visitantes, y una multitud de insultos hacia el pelirosado, que escupió al suelo con rabia. La misma rabia que sintió Lucy cuando Lisanna se acercó cariñosamente a él, seguramente diciéndole que no pasaba nada.
Ésta vez, Natsu si fue capaz de parar el golpe que le envió Rogue. Consiguieron marcar un punto, igualando el marcador.
-¡Ánimo Sabertooh!- Gritó Lucy a pleno pulmón, descolocando a Natsu y provocando que dicho equipo marcara otro punto.
-¿¡Pero qué coño haces, bruja!?- Lisanna la insultó, quedándose a gusto, hasta que el pelirosado tuvo que sujetarla.
Uno de sus compañeros sacó cuando volvieron a igualar el marcador, pero ésta vez marcar un punto no fue tan senzillo. Durante un par de minutos las cosas se mantuvieron igualadas, hasta que un golpe de Minerva terminó por darle punto a Sabertooh. Gajeel maldició en voz alta.
El partido se alargó más de lo previsto, hasta que finalmente, y por bastante suerte, Fairy Tail logró derrotar a un exhausto Sabertooth, quienes se frustraron bastante.
Casi a la salida, cuando el equipo visitante ya se iba, un rubio se acercó a Gajeel.
-Parece que has estado muy pendiente de esa chica de cabello azul.- Dijo Sting, dirigiéndose al pelinegro con la clara intención de enfadarle. Era un mal perdedor.- Pero ella se muestra más interesada en su libro que en ti.
-Aparte de mi camino si no quieres morir, escoria.- Sonrió confiado.- Ella no es indiferente.
El que sonrió con suficiencia en esos momentos fue Sting. Se dirigió hacia la rubia estafadora y hacia la rata de biblioteca y, plantándose delante de la segunda, logró atraer ligeramente su atención.
-¿Necesitas algo?- Preguntó, indiferente como de costumbre.
El rubio sonrió con suficiencia, acercándose peligrosamente. Levy no se movió ni un centímetro. Lucy aguantaba la respiración, sonriendo interiormente al darse cuenta de que Gajeel es encontraba a algunos pocos metros de distancia.
-Hay un chico que cree que estás completamente loca por él. Iba a demostrarle lo contrario.- Se acercó cada vez más. Levy notó el aliento del rubio entrecortándose con el suyo, y tenía la intención de demostrarle a ese rubio que su intento no la intimidaba en lo más mínimo, cuando un brazo firme la empujó hacia atrás. Ese olor reconfortante no podría ser de otra persona.
Un puño fuerte alcanzó la mejilla izquierda de Sting, tirándolo al suelo, con los ojos inyectados en rabia y odio.
-No la toques.- Giró a Levy antes de que ésta pudiera siquiera reaccionar y chocó sus labios fuertemente contra los suyos, besándolo con tanta fuerza que Levy tuvo la sospecha de que se le incharían un boco. Pero sonrió bajo ese beso.- Es mía.
-Tsk...- Sting se levantó, marchándose con aire derrotado y resignado, hacia el autobus blindado que pronto desaparecería para siempre de ese reformatorio maldito. Ni vengarse pudo hacer.
-Puedes soltarme ya.- Gajeel aún sujetaba a Levy contra él, y la soltó cuando escuchó de nuevo su voz, marchándose hacia algún otro lugar.
-Qué posesivo.- Comentó Lucy, quien estaba roja a más no poder tras haber presenciado esa escena.
Me gusta que lo sea., pensó Levy. Ella ya sabía que Gajeel no permitiría que alguien la besara. Alguien que no fuera él.
