¡Muchas gracias por todos los reviews!
Espero que este capítulo os guste, realmente queda muy poco para el final de Fairy Prison y me emociona escribirlo, puesto que llevo mucho tiempo con este fanfic. Deseo no decepcionaros.
Disclaimer: Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima, a mi solo me pertenece el argumento de esta historia.
FAIRY PRISON
-¡Atención todos, Fairy Tail!- La pequeñaja, subida en la silla de árbrito, llamó la atención de todo el reformatorio. Sin duda alguna, aquella era la Marvell del Cielo de los Dragon Slayers.- ¡Hoy vamos a ser libres! ¡Escapad, huid, marchaos de esta cárcel! ¡Abrid caminos de libertad!- Cogió aire, potente, para liberarlo.- ¡ESCAPAOS AHORA QUE HAY TIEMPO!
-¡Os encontraremos y os volveremos a encerrar a todos y cada uno de vosotros!
Pronto, toda la prisión se mobilizó. Los guardas salieron a la caza de los fugitivos y se dió la voz de alarma a toda Magnolia. Se llamó al gobierno, al jefe de seguridad, a todas las entidades imaginables y a todas las personalidades remarcables de todo Fiore.
Todo el mundo se estaba moviendo, corriendo de un lado a otro, ya fuera para huir o para atrapar a los que huyen. Como el juego de policías y ladrones, salvo que aquella vez no era ningún juego. Y la única persona que quedaba en el campo de voley era una ardiente peliroja, de hermosos ojos, que aquella vez estaban volviendo borrosa su visión.
Erza estaba llorando de humillación. Si no hubiera sido porque se enamoró de Jellal, si las tiernas palabras del peliazul no hubieran salido de su boca de aquella manera, si no hubiera insistido en ir a verle y besarle en la celda... la Marvell del Cielo no habría visto nada y por consiguiente aquello no habría ocurrido.
Sólo es encontraba esperando su destino, su castigo por haber traicionado al jefe Makarov. Por haber traicionado a toda la justicia.
-Erza.- Sí, así era. Aceptaría su castigo.
Una mano apareció frente a ella. Alzó la cabeza del suelo, mojada por las lágrimas, y no pudo evitar llorar aún más cuando el rostro libre de Jellal la miraba con el entrecejo fruncido, apresurándola para que se levantara y huir. Había algunos guardas que estaban corriendo hacia ella.
Temblando, aceptó la mano del hombre al que amaba. Ya que más daba, su castigo seria su arrepentimiento eterno.
Makarov los vió. Erza le vió, se le escapó una lágrima más pero no aflojó el ritmo, continuando de ese modo al lado del criminal más peligroso de lo que hasta ese momento había sido Fairy Tail. El jefe de dicha cárcel, sin embargo, se limitó a apretar los puños. Ahora lo entendía todo, pero a la vez no entendía nada. No había nadie con semejante sentido de la justicia como Erza Scarlet. Siendo así... ¿que estaba haciendo huyendo al lado de Jellal Frenandes?
-Erza...- Pero estaba furioso.
...
Levy y Gajeel corrían por las calles de Magnolia junto a Gray, Juvia, Lucy y Natsu. Habían estado hablando hasta hacía muy poco sobre la sorpresa de ver que Wendy había organizado semejante plan de huida, sin la ayuda de nadie. Comentaron el hecho de que la segunda al mando, la pelirroja, no hubiera actuado cuando estuvieron huyendo, o cuando la Marvell del Cielo se subió a la silla del árbrito para anunciar la fuga.
-Es todo muy confuso.- Gray seguía corriendo, torciendo junto a todos unas y otras calles. El guardián Jet no tardaría en alcanzarles y debían ser capaces de hacer que les perdiera el rastro cuanto antes. Dejar Magnolia era la mejor opción, puesto que no tardarían en rodear la ciudad para evitar que escaparan por el monte.
-Si.- Levy jadeaba, cansada, pero tratando de seguir el ritmo.
-¡Os atrapé!
Todos giraron sus cabezas. El vigilante Jet había logrado seguirles y en ese momento se encontraba avanzando a un ritmo vertiginoso hacia ellos. A ese paso, lograría hacer que los vigilantes que venían tras él los alcanzaran en poco tiempo.
-¡Separémonos!- Dijo Lucy.
No hubo ninguna queja al respecto. Si se quedaban juntos, ninguno escaparía.
Así pues, Levy y Gajeel se fueron por un lado. Seguidos por un par de guardias, aunque bastante lejos. Jet continuaba corriendo. Gray y Juvia torcieron hacia otro lado, seguidos nuevamente por unos tres guardias. Y, finalmente, Lucy y Natsu maldecieron al guardia de la alta velocidad por elegirlos a ellos como objetivos.
Pero la rubia frenó en seco. Ahora era solo un adversario. Cogió una barra de hierro y se preparó para la pelea. Y Natsu no fue menos, obviamente.
...
-Maldita sea.- Gray agarró de la mano a Juvia y torcieron por dos callejuelas más. Si mal norecordaba, si continuaba por esa zona no tardarían nada en salir de la ciudad. Ya habían acordado que se encontrarían en unas cuevas que había algo lejos de Magnolia. No podían dejarse capturar.
Los tres guardias aparecieron al poco cerca de ellos. Eso no podia ser verdad, se estaba estresando.
El pelinegro frenó su huida y se puso en posición de pelear. Si no hacía aquello, las cosas irían muy mal para ellos. Juvia buscó con la mirada algun arma que pudiera usar, y tras encontrar un par de herramientas para cultivar huertos, se posicionó al lado de Gray.
-¿Con que vais a oponer resistencia?- Dijo uno de los tres guardias, acercándose con aires de grandeza. No retrocedieron.- En ese caso no me queda otra más que seguiros el juego, ratas de laboratorio.
-¿Cómo dices?
-Ratas de laboratorio. ¿O acaso no sóis conscientes de que todas las organizaciones criminales a las que pertenecéis simplemente os han estado usando todas vuestra vida?- Escupió al suelo.- Dragon Slayers, asesinos a sueldo, ladrones o estafadoras. Pirómanos o ladrones de cables. No hay nadie en toda Fairy Tail que no haya sido una marioneta de altos cargos.
Apretaron con más fuerza los puños, y sin dejar hablas más al guardia molesto, se lanzaron a por él, derrotándolo al poco rato y enfrentándose a los dos restantes. Pasados unos minutos, Juvia lanzó sus armas y salió corriendo de la mano de Gray. Al parecer, habian pedido refuerzos antes de caer vencidos por ellos. Suerte tenían de que se encontraran lejos y pudieran perderlos en poco tiempo.
...
-Tsk, escoria.- Gajeel no había tardado ni cinco minutos en derrotar a los dos enclenques que habían decidido seguirles para atraparles.- A mi no me atrapa basura como esta.
Levy lo observó en silencio, tratando de no parecer sorprendida. Cuando el pelinegro la cogió nuevamente de la mano y hechó a correr calle arriba, no se quejó como lo habría hecho en una situación normal. Simplemente continuó corriendo y corriendo, a su lado, hasta que llegaron al punto de encuentro.
-Antes.- Gajeel jadeaba, cansado. Levy también. Ambos se dejaron caer en el suelo. No habia llegado nadie aún, y desde su posición podían ver como algun que otro alboroto se daba a cabo en distintos puntos de la ciudad.- Cuando me besaste... después de eso.- Le costaba hablar con lo cansado que estaba. La miró antes de continuar.- Ibas a decir algo, pero la explosión te cortó.
La joven peliazul se sonrojó, pero no le importo decirle que le amaba. Gajeel sonrió satisfecho. Él ya sabía que, pese a sus quejas, había logrado que se enamorara de él. La sujetó con fuerza por la espalda justo antes de besarla con fuerza. Sucediera lo que sucediera con sus amigos, ahora estaba con Levy.
Lo lamento chicos, se disculpó por ese pensamiento un tanto egoísta.
