Este fanfic, finalmente, ha llegado a su fin. Espero que os guste, que os haya gustado y que, pese a la discontinuidad de las actualizaciones, podáis dejarme un último review. Saber si lo he sabido llevar más o menos bien, o vuestras opiniones, me animaría muchisimo.

Como siempre, agradecer a todos los que han seguido la historia, ya sea desde el inicio o que se han enganchado a la mitad.

Disclaimer: Voy a hechar de menos aclarar en este fic que Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima, aunque lo haga en otros fanfics creo que no va a ser lo mismo :3 Le tengo un cariño inmenso a esta historia.

FAIRY PRISON

Gray y Juvia habían salido de la ciudad justo al tiempo que veían como, por la carretera que cruzaba las montañas, decenas de coches de policias empezaban a llegar, como si de un ejército de hormigas se tratara.

-Esto tiene muy mala pinta.- Aclaró el pelinegro al tiempo que trepaba por una roca.- Me preocupa cómo estén los demás.- Juvia lo siguió, sujetada a su mano para no caerse, y al poco rato llegaron a un pequeño sendero jadeando. No siguieron por el camino, puesto que encontraron más prudente continuar bosque a través por si les daba por ir a mirar el sendero.

Al poco rato, se toparon con Laxus, Cana, Lisanna, Mirajane y Elfman, los cuales se encontraban bastante malheridos. Por suerte, ninguno estaba grave, tan sólo algunas magulladuras adornaban sus cuerpos, y la ropa sucia que traían dejaban poco de la historia por imaginar.

-Ey.- Saludaron. Se encontraban caminando a ritmo ligero por el bosque, a punto de llegar al punto de encuentro de la cueva. No correspondieron el saludo, simplemente los miraron y sonrieron, continuando sin parar.

No tardaron demasiado en pisar las cuevas, jadeantes, y dejarse caer. Allí se encontraban también Gajeel, Levy, Romeo y Wendy, los cuatro hechos polvo. Al poco rato llegaron Loke, Freed, Evergreen, Bixclow y los demás.

-Faltan Natsu y Lucy.- Dijo Lisanna, sin permitir que la preocupación hiciera mella en ella.

-También deberían venir Erza y Jellal.- Comentó Wendy. Todos se sorprendieron cuando ella les contó que la segunda al mando de Fairy Tail y el prisionero más peligroso de toda la prisión tenían un hermoso y pasional romance, y que la pequeñaja de cabell azul oscuro habia aprovechado para trazar el plan de huida.

-Quien lo diría, es todo un hombre.

-Es una chica, cabeza hueca.- Suspiró, observando a Juvia. Parecía que se encontraba bien. Si ese era el caso, podría dejarse caer muerto sin tener que preocuparse.

...

-Si no nos damos prisa van a terminar de rodear toda la ciudad con sus coches.

-Ya lo sé, sólo dame un segundo.

-Transportes no, por fabor...

-No hay otro remedio.- Finalmente, Lucy terminó su obra maestra y subió a Natsu a la fuerza, junto con Erza, quien se había mantenido en silencio, y ella misma. Jellal empezó a empujarles y poco después se hunió al multi-monopatín que la estafadora habiua construido.

-Blogdjse...- Natsu se encontraba tumbado, al borde del desmayo, y más cuando dieron las curvas de las distintas esquinas que iban sorteando.

-¡Por allí!- Gritó Jellal, indicándole a Lucy el lugar en el que se encontraba la salida al bosque que, con mucha suerte, aun no había sido cubierta por los coches que iban llegando desde la otra punta de la ciudad de Magnolia.- Hay un saliente, si logramos coger la suficiente velocidad podremos saltarlo y hechar a correr.

La rubia no se lo penso dos veces. Ordenó a todos que se hecharan hacia adelante para coger más impulso en la bajada y, llegado el momento, saltaron. Jellal tuvo que sujetar fuerte al peso muerto de Natsu para que no se cayera al río, pero gracias a eso llegaron sanos y salvos al otro lado.

-¡Hay que correr!- Jellal no habia perdido el ritmo. Cogiendo a Erza aún de la mano, mostraba una actitud seria. Algunos policias parecían haberlos visto y se dirigían a más velocidad hacia ellos. Con un poco de suerte los perderian en el bosque.

-Natsu no puede correr asi.- Lucy estaba preocupada. Lo cogió con ambos brazos y lo cargó a su espalda, acomodandolo lo máximo que le fue posible.- No me esperes Jellal, sólo corre.

...

-Es Erza de verdad...- Laxus vió como tanto Jellal como Erza Scarlet llegaban jadeantes a la cueva. Sin poder creer que la segunda al mando de Fairy Tail hubiera podido cometer tal traición. Sonrió; si la tenían de su lado las cosas irían mejorando poco a poco.- No puedo creer lo que ven mis ojos.

-Calla.- Jellal se sonrojó un poco, cohibido, cuando la peliroja se apoyó en él para levantarse.- Sigo siendo la subjefa, ¿entendéis?

Unas risas se escucharon. Sin duda alguna no la tomaban en serio.

-De todos modos, me pregunto si estará bien Natsu.- Lisanna parecía, por algún extraño y desconocido motivo, demasiado preocupada.

-Los hemos tenido que dejar atrás.- Informó el peliazul, que se levantó en ese momento, con cara de estar molesto.- Lucy ha dicho que corramos, asi que por la tensión del momento he hecho caso de sus órdenes, pero también estoy algo preocupado. Voy a bajar a ver como estan y si nece...

-¿A por quién vas a bajar?- La estafadora número uno de todo Fairy Tail hizo su aparición en ese momento, cargando con Natsu, al cual dejó con delicadeza antes de dejarse caer, exhausta por la carrera, delante del semicírculo que formaban los ex-prisioneros.

-Hay que... hay que darnos... prisa.- Dijo, respirando a bocanadas el aire frío que habia en la cueva.- Creo que no han estado siguiendo hasta aquí.

-Es casi de noche.- El Sol se estaba poniendo y el atardecer lo teñía todo de un color anaranjado.- Creo que no deberíamos separarnos pero...

-¡Tenemos que irnos!- Por una vez, cierta peliblanca haría caso de las palabras de su rival.- ¿O preferís no ver jamás el bosque, atardeceres como estos?- Todos se levantaron. Sin duda alguna, Fairy Tail era un reformatorio más agradable que el resto pero, dentro de lo que cabe, sigue siendo una prisión. Y las cosas se volverían demasiado feas si los atrapan.

Así pues, empezaron a correr montaña abajo. Algunos se dispersaron hacia el este, otros hacia el oeste y algunos hacia el sur. Al final, unos pocos quedaron corriendo hacia un pueblo cercano, rodeándolo y alcanzando un lugar aceptable para pasar la noche. Aquellos eran Levy, Gajeel, Natsu, Lucy, Erza, Jellal, Gray y Juvia.

Cuando amaneció, se pusieron en marcha nuevamente, pero se encontraron pronto con un pequeño problema.

-Así que nos has traicionado, Erza Scarlet.

Makarov estaba sentado justo al lado del grupo, de piernas cruzadas, y al parecer sin ningún guardaespaldas cerca. Todos, al verlo, se asustaron. Intentaron atacarle pero fue inutil. La peliroja, al escuchar sus palabras, se encogió algo arrepentida.

El anciano suspiró. De repente, toda su ira parecía haber desaparecido.

-Da igual, de todos modos ya no importa.

Todos se sorprendiern al escuchar esas palabras del jefe Makarov, el cual les habia amenazado con regresarles a todos a la prisión la tarde anterior, cuando a duras penas cruzaban el umbral de la libertad. Además, no les encajaba el hecho de que estuviera solo.

-Sois jóvenes, inquietos, y no os habéis comportado demasiado mal en el reformatorio.- Empezó su discurso.- Y, Erza... ¿hace mucho que estás enamorada de Jellal Fernandes?

Asintiendo suavemente, provocó que Makarov sonriera.

-Sois jóvenes. Si no armáis mucho escándalo, lograréis vivir. Vivir por vosotros mismos, y si puede ser sin ser utilizados descaradamente.- Se levantó, marchándose caminando.- Esto significa que ya sois libres, jóvenes de Fairy Tail. Nadie os seguirá. Nadie os perseguirá. Y las noches serán estrelladas. Sois libres.- Sonrió.

-Jefe...- Ambos ojos de la pelirosada soltaron lágrimas. Los demás tragaron saliva, pensando que aquello no podia ser real.- Gracias.

-Somos...- El cielo estaba azul, apenas un par de nuves de algodón blanco puro cruzaban el cielo y una suave brisa acariciaba sus rostros.- ..libres...

Fin