De que vale (Puzzleshipping POV Yugi)

/De que vale que me llores ahora

De que sirve que te arrepientas

Lo sucedido ya no tiene remedio

No quiero volver atrás/bis

"Ring - Ring"

El celular no había dejado de sonar desde hace media hora, con intervalos de pocos segundos llamada tras llamada. Sencillamente debió haberlo dejado en silencio, apagarlo, quitarle la batería, algo para que dejara de emitir ese odioso sonido. Trataba de evadirlo sintiendo las gotas de lluvia estrellarse contra el vidrio de manera armoniosa, trataba de ignorarlo caminando en círculos dentro del pequeño cuarto de hotel en el que se hospedaba desde hace una horas.

"Ring - Ring"

Sin ganas, sabiendo quien era y sabiendo que pronto se arrepentiría de apretar el botón verde del aparato, decidió contestar.

-¿Quien es? – Preguntó apenas, mientras se recostaba en la cama del cuarto

-Soy yo Yugi. Por favor déjame explicártelo - contesto la voz al otro lado de la línea.

Suspirando con pesadez, se levantó y se dirigió al ventanal, corriendo la cortina y dejando ver el paisaje lluvioso, como si buscara en las gotas cristalinas las palabras adecuadas para el momento.

-Entonces - replicó con desprecio en su voz - ¿Cómo piensas hacerlo?

Un silencio sepulcral se hizo del otro lado. Pequeñas vibraciones, como si la piel rozara constantemente el micrófono del celular indicaban que Yami se había puesto nervioso repentinamente

-Lo de Tea y yo... Solo fue algo pasajero, ella casi me obligó a hacerlo.

-Casi – repitió, cerrando los ojos y obligándose a hablar sin quebrarse - Eso me indica que si querías una relación con ella.

-Está bien – dijo derrotado - Tienes razón, lo admito. Pero también admito que eres el único al que verdaderamente he amado, y si te alejas, no creo poder soportarlo.

-Yami... - dijo con resignación, cerrando los ojos - Ya no se si creerte.

-Por favor - imploró con la voz cortada.

-Lo hecho está hecho – Aclaró Yugi con voz cortante - Y no puedes hacer nada para cambiarlo.

-Si que puedo - exclamó él - Lo único que necesito es que recuerdes todo lo que hemos vivido, y verás que jamás tuve la intención de hacerte daño.

-Lo siento Yami – suspiró, volviendo a mirar la lluvia detrás del ventanal - Pero recordarlo... Será solo una pérdida de tiempo.

El pasado me está matando

No se lo que me está pasando

Quiero olvidarte lo estoy intentando

Quiero sacarte de mi corazón

Sonrió sin ganas al ver frente a que puerta se encontraba. ¿Quien iba a pensar que algún día llegaría a pedirle un consejo amoroso a Joey? Una risa desganada salió de sus labios antes de tocar el timbre y esperar a que el nombrado apareciera. Tal vez no necesitaba un consejo amoroso, sino alguien que simplemente lo escuchara y lo contuviera.

-¿Yugi? - dijo Joey al abrir la puerta. Se lo veía tan desganado como él - ¿Qué tienes amigo?

-Yo... – suspiró Yugi - Necesito ayuda.

-Entonces pasa - dijo haciéndose a un lado para que pudiera entrar - Estoy seguro que con la ayuda de Mokuba podremos arreglarlo.

-¿Eh? ¿Mokuba? – preguntó el más bajo extrañado.

-Hola Yugi - digo el pequeño pelinegro saltando del sillón en el que estaba sentado - ¿Que te pasó?

-¿Es que acaso soy muy obvio? - les preguntó con la intención de aligerar el ambiente.

-Pues si amigo - dijo Joey mientras se sentaba en uno de los sillones - Y ahora vas a decirnos por qué tienes esa cara.

Suspiró, dejando ver un poco mas la tristeza que le invadía. Odiaba recordar el motivo de tal visita, pero necesitaba ayuda. Ahí, sentado en uno de los sillones del departamento del rubio, se sentía en confianza para aclarar lo que le estaba sucediendo. Aún así, optó por mirar al suelo mientras hablaba.

-Es Yami – dijo con un hilo de voz - El... me engañó con Tea.

El asombro que surgió en ambos jóvenes al escuchar esas palabras podía ser tanteado en el ambiente, como una descarga de estática bastante incómoda. Yugi no podía culparlos, el Faraón siempre mantuvo la imagen de ser el mas inteligente y maduro de todos, era muy difícil de imaginarlo en una situación parecida. Estrujó la tela de sus pantalones a medida que pasaban los segundos y comenzaba a respirar con dificultad. Escuchó como Joey suspiraba y lo abrazaba por los hombros, como hacía cada vez que necesitaba apoyo.

-Estamos iguales - dijo el, con una nota de dolor - Sabes que hace una semana terminé mi relación con Seto por infidelidades. Nunca creí que llegáramos a este punto, pero pasó y ya, y por más que intente – suspiró – Es difícil olvidarle

-Pero tu no luces tan mal por ello – dijo Yugi, viendo su rostro y comparándolo con el que vio reflejado hoy en el espejo del baño del hotel - Por eso es que venía a verte, quiero que me ayudes a olvidarme de Yami.

-Jamás he estado en una relación – dijo Mokuba, llamando la atención de sus amigos – Supongo que en cierto modo es una ventaja para verlo más objetivamente.

-¿Podrías explicar qué quieres decirnos? – preguntó el joven tricolor.

-¿Más sencillo? – Inquirió – Muy bien, esto ha sido un maquinado plan de Tea. Lo ha estado poniendo en práctica desde que Yami volvió del mundo de los muertos.

-"Divide y vencerás" – citó Joey, comprendiendo la visión de Mokuba – Ella los separó para quedarse con el faraón. Por lo que veo tienes dos opciones: Evitar que Tea obtenga lo que quiere, o directamente olvidarte por completo de Yami

-Eso es lo que he intentado hacer desde que nos separamos – dijo Yugi - El único problema es que los mejores años de mi corta vida los pasé con él, ya sea como su amigo o como su novio. Deshacerme de esos recuerdos… realmente no creo poder hacerlo.

-Puedes hacerlo - dijo mi mejor amigo – Pero el camino para lograrlo será en extremo difícil.

El rubio notó como la fuerza de voluntad del joven se desmoronaba, quebrándose ante él. Lo acercó a su cuerpo en un abrazo, para consolarlo. Sintió su cuerpo temblar a causa de los sollozos que salían de su interior.

-Ya... no puedo... soportarlo mas... - dijo con la voz entrecortada por el llanto, ocultándose en el pecho de Joey y devolviéndole el abrazo.

De que vale que me llores ahora

De que sirve que te arrepientas

Lo sucedido ya no tiene remedio

No quiero volver atrás

"Es un día hermoso" pensó Yugi mientras caminaba por el parque que había cerca de la escuela. La brisa fresca de otoño movía todas las hojas haciendo que la gran mayoría cayera bajo sus pies, crujiendo al pisarlas.

Salía del colegio tomando ese camino que lograba alegrarle por momentos el humor sombrío en el que se veía sumido. Agradeció mentalmente de nuevo por no haberse cruzado con Yami ni con Tea en toda la mañana, agradeció el hecho de que ese par hubiera decidido faltar aquel día

-¿Qué es lo que sucede amor? - la voz de Tea le sacó completamente las casillas. Como todo el mundo decía "Lo bueno dura poco" - Has estado actuando muy raro este tiempo. Además, tendríamos que estar disfrutando nuestro tiempo a solas antes del viaje.

Caminó, tratando de pasar desapercibido para la pareja que estaba sentada en una de las bancas. Se ocultó entre los arbustos altos que estaban del otro lado el camino, quedando frente a ellos y resguardado por las plantas. Desde ese lugar tenía una vista perfecta de lo que estaban haciendo y podía escuchar claramente su conversación.

-¿Quieres dejar de hacer eso Tea? - le espetó Yami con brusquedad, haciendo que ella se alejara.

-Dime de una maldita vez cuál es tu problema - dijo la castaña en reacción a la conducta antiromántica de su compañero.

-El problema... - dijo él, mirándola con rabia contenida - ¡Eres tu!

-¿¡Yo!? - exclamó la castaña sorprendida.

-¡Por tu culpa anduve toda la noche desvelado! ¡Por tu culpa casi no he comido! ¡Por tu miserable culpa no dejo de pensar en lo que ocurrió!

-Aaaaahhh, ¿Te refieres... a esto? - dijo ella con voz sensual mientras le acariciaba una de sus piernas, guiándola más arriba.

-¡Aleja tus sucias manos de encima! - gritó el tirándola al piso - ¡A lo que me refiero es que justamente por ESO he perdido a la única persona que he amado!

"Si crees que voy a perdonarte estás muy equivocado" Pensó el menor mirando la escena. Parecía algo sacado de una película, de esas en la que uno de ellos monta un escenario, haciendo que su pareja escuche "por casualidad" cuando él confiesa a un tercero que todo fue un estúpido error, que jamás debió haber ocurrido y que se arrepiente con su vida entera.

-¿Acaso lo prefieres a él antes que a mí? - dijo ofendida.

-Lo prefiero mil veces a él antes que a tí - replicó para luego alejarse a grandes zancadas de ella.

Yugi lo siguió de manera sigilosa. Lo vio derramando varias lágrimas por el camino, las cuales fueron limpiadas con brusquedad con una de sus mangas. Se detuvo frente a un enorme sauce llorón, pensando momentáneamente en lo irónico de la situación.

-No puedo creer que te perdí Yugi - murmuró al tiempo que se sentaba al pie de la planta y comenzaba a sollozar.

-Nada va a cambiar lo que hiciste – dijo el menor mientras salía de su escondite; Yami solo atinó a mirarle sorprendido.

-Yugi... - susurró.

-Ayer me pediste que recordara lo que viví - dijo con una calma tan fría, que ni siquiera él mismo se la esperaba - esto es lo que viví...

/Flash Back, POV's Yugi/

Y ya no quiero no, me rompiste el alma

Me dejabas solo en la noche en mi cama

Y yo ignorando que con otro te acostabas

Pasaron segundos, minutos, días y semanas.

-¿A dónde vas a ir esta noche? - te pregunté antes de irme a dormir. Se me hacía raro el hecho de que llevara puesto el uniforme de su trabajo en Kaiba Corp.

-Tengo que hacer horas extra, el regalo que te prometí no va a comprarse solo - dijiste, dándome un beso en los labios y luego en la frente - Descansa Yugi.

-Vuelve pronto - dije, sacándote una sonrisa antes de irte.

Me metí en la cama, y comencé a sentirme angustiado. Algo en mi interior me decía que esto no estaba bien, y tampoco podía acostumbrarme a la soledad.

Así comenzó todo, hace más de un mes. Todas las noches era lo mismo, alegabas que ibas a trabajar horas extra para obsequiarme algo, cuando en realidad lo único que hacías era encontrarte siempre con la que alguna una vez consideré mi mejor amiga.

Que yo sin ti, ahogado por esta soledad

Con ganas de quitarme la vida

Pero de que vale que me mire la herida

"¿Qué hice para merecer esto?"

Me encontraba en la cocina, solo, con una taza de leche tibia a medio terminar. Había pasado más de una semana desde que descubrí que Yami me engañaba con Tea y aún no había hecho nada por reaccionar. Quizás por el simple hecho de que cuando él volvía me trataba como si nada hubiese pasado en las horas de su ausencia. Incluso llegué a pensar que todo había sido un mal sueño, una de esas pesadillas que se desvanecen en cuanto te despiertas. Que estúpida afirmación. Pero lo cierto es que seguía amándole, y aunque me engañara con mi mejor amiga, aún no había reunido el valor para plantarle cara y perder El amor que tanto me había costado conseguir.

Mis ojos estaban rojos de tanto llorar, y por mis mejillas se podía ver el camino que habían trazado mis lágrimas aquella noche, lágrimas que delataban lo que realmente quería decirme mi corazón y que yo me negaba a aceptar.

Quería apartar de una vez esos pensamientos así que decidí revisar la casilla de mensajes de voz del teléfono, algo en lo que tener mi mente despejada Apreté el botón para que se reproducirlos y el primer mensaje me dejó sin habla:

"Hola amor. Se que has estado ocupado haciéndole creer a Yugi que lo amas, pero ese ya no será un problema para ti. ¿Sabes por qué? ¡Porque conseguí pasajes para irnos a vivir a Estados Unidos! Ya está todo el trámite hecho, solo tienes que armar las valijas y saldremos mañana a la noche ¿No es grandioso? Ya no vas a tener que seguir fingiendo con tu novio ¡Me tienes a mi! Y podrás darme toda la atención que me prometiste la primera vez. Espero con ansias que el día del vuelo llegue. Te amo. Tea."

La taza de porcelana se rompió en mis manos, haciéndome cortes profundos. Debería haber sentido un gran dolor por ello y, sin embargo, el dolor que vino después de escuchar como mi corazón se destrozaba fue peor. Arrojé el teléfono al piso, rompiéndolo, para luego caer de rodillas ente él y llorar sin contener absolutamente nada. Mis manos se apoyaron sobre mis ojos y mis lágrimas cayeron sobre los cortes tiñéndolas de rojo.

Mis sollozos se apaciguaron a la vez que veía mis palmas limpias por mi llanto. Sentía dolor, mucho dolor, no era el dolor físico causado por el filo de la porcelana rota, sino uno más hondo, más perseverante, más difícil de apaciguar. Observé con un deje de locura como me iba consumiendo de a poco, pensando en retorcidas formas de cómo acabar con todo esto, hasta que descubrí el cuchillo de cocina clavado en la tabla de madera

Miré la brillante hoja de metal y sonreí con una locura desquiciada. Un solo movimiento y mis problemas estarían resueltos. Coloqué el filo del arma en mi cuello, dispuesto a acertar el golpe mortal, pero me detuve. Comencé a bajar el cuchillo muy lentamente, mientras mi cordura regresaba. Más lágrimas corrieron por mi rostro. No iba a darle el gusto a ninguno de los dos de salir tan fácil de su camino, lo iba a darles el gusto de ver mi llanto ni mi dolor. Jamás.

Entonces, con paso decidido, caminé a mi cuarto y empecé a empacar todas mis cosas hasta tener todo guardado en un par de valijas. El álbum de fotos que había caído en uno de mis ires y venires terminó en la chimenea, consumiéndose al fuego, igual que todas aquellas cosas que mostraran que alguna vez fuimos algo.

Llamé a un taxi y tomé camino hacia el hotel más alejado, mientras me decía que si él me quería fuera de su vida, se lo iba a cumplir.

Y así quedó. Como si yo nunca hubiese existido.

/Fin Flash Back/

Yo, déjame decirte que

/Yo sin ti, soy feliz

Se que puedo resistir

Ya no regreses a mi

Déjame vivir/bis

Yami se quedó sin habla, y el menor tuvo que pedirle fuerzas a Ra para no ir y abrazarlo al ver la expresión dolida de su rostro.

-Yugi... - el aún no salía de su asombro al saber por todo lo que me hizo pasar.

-Pero tal vez debería agradecértelo - le dijo, sin emoción alguna en su voz - esto me mostró que no necesito depender de una persona, y que puedo ser feliz aún si tu no estas presente en mi vida.

Se dio la vuelta, dispuesto a irse, pero una mano en su hombro le detuvo.

-Sé que no tengo perdón - dijo Yami - Pero necesito que me veas a los ojos y verás que en estos momentos te soy completamente sincero. Se dice que los ojos son las ventanas al alma y que solo a través de ellos puede ver si la persona que tienes al frente te está mintiendo o no.

-Recuerdo que eso fue lo que te dije cuando te confesé que me gustabas - contestó con una sonrisa sin ganas - Y recuerdo que era el método para descubrir cuando me ocultabas algo.

-¿Entonces lo harás? - dijo él.

-Siempre te veía a los ojos cuando te preguntaba cuando ibas a "trabajar", y siempre me contestabas con una mentira. Si veo tus ojos ahora, veo la misma seguridad con la que me decías aquellas frases.

Se soltó de su agarre y siguió el camino que lo llevaba al apartamento que logró alquilar con el dinero de su nuevo trabajo. No se dio la vuelta, porque temía caer en la tentación de volver a sus brazos.

Mientras caminaba tomó su celular y comenzó a teclear un mensaje, para cerrar toda esta historia y hacer borrón y cuenta nueva:

Para Yami:

DE QUE VALE QUE ME LLORES AHORA

DE QUE SIRVE QUE TE ARREPIENTAS

LO SUCEDIDO YA NO TIENE REMEDIO

NO QUIERO VOLVER ATRÁS.

Antígona: No le hice grandes cambios, espero que haya quedado mejor que la vez anterior. Ya saben, cualquier sugerencia o comentario será muy bien recibido.

Zinger: Pasen lindo dia/tarde/noche y no se empachen con tanto turrón y garrapiñadas.

Canción: De que vale

Artista: Rakim y Ken