Seducción ( Bronzeshipping POV Malik)
Ya no puedo resistir la tentación
De tu piel cuando me tocas, mil cosas me provocas
Yo me alejo para sentir alivio
Y volver al aire tibio
Calmar esta revolución
-Mira Ryou – dije en cuanto salimos de la cafetería – Llueve.
-Tienes razón Malik – contestó él extendiendo su mano fuera del techo para comprobar, mientras se ponía una cazadora y se dirijía a su clase – Creo que con este clima no vendré a Educación Física. Nos vemos en casa.
-De acuerdo – contesté, y tomé camino hasta el aula 7 subiéndome la capucha, donde, por suerte, no había llegado todavía mi profesor de Historia.
-Hola Malik – me saludó Yugi desde uno de los bancos cercanos al mío cuando entré al aula.
-Hola – dije al sentarme en un banco detrás del suyo- ¿Me pasarías las respuestas de los puntos 4 y 5? No los entendí y necesito aprobar ese práctico.
-Ten – contestó entregándome las hojas.
Las recibí con una sonrisa agradecida y luego volví mi mirada hacia la puerta. No creo poder decidir si esto que ocurre cada día viernes me sabe a gloria o a una pesadilla. Alto, piel morena, ojos lilas con los que es capaz dejarte petrificado, con un físico condenadamente envidiable, cabello rubio cenizo y despeinado que respondía al nombre de Marik. Creo que nunca podré decidirme si tenerlo de compañero de banco es un sueño o una condena.
Escondí mis ojos entre mi flequillo cuando se estaba acercando al banco, y traté de estar concentrado en copiar de la hoja que Yugi me había pasado. Para qué engañarme si lo que menos me importaba en ese momento eran las estúpidas respuestas. Sentí como dejaba caer el bolso en el suelo, arrastraba la silla y se sentaba a mi lado. También podía sentir la penetrante mirada lila sobre mi oculto rostro, causando que la sangre se agolpara en mis ya de por si encendidas mejillas. Hice un esfuerzo sobrehumano en volver a copiar de la hoja de Yugi, pero su cercanía me hacía imposible realizar un pensamiento coherente. Mi mano tembló junto con el bolígrafo en ella, haciendo que las palabras escritas en la hoja no pudieran ser leídas ni con un traductor universal.
Suspiré aliviado cuando llegó en profesor al aula, arrastrando consigo un televisor y sentí como me liberaba del peso de sus ojos. Miré hacia el frente y traté de calmarme observando cada detalle del negro pizarrón como si de la octava maravilla se tratase. Tenía que controlar mis actos si no quería cometer la indecencia de besarlo en ese mismo momento.
Para lograr mi cometido, me propuse prestar la mayor atención posible en lo que decía el profesor. Explicaba que íbamos a ver un video antes de apagar las luces.
Di un pequeño respingo cuando la oscuridad invadió el aula. El hecho de tener al dueño de mis sueños a escasos centímetros de mi y que nadie pudiera ver absolutamente nada me estaban sacando de las casillas. Ladeé la cabeza hasta apoyarla sobre la fría superficie de la pared que tenía a mi izquierda cuando una luz blanquecina anunciaba el comienzo del documental que nuestro profesor nos haría ver.
Marik apoyó la cabeza en el escritorio, usando sus brazos como almohada en cuando el video comenzó. Pasaron unos minutos hasta que sentí como tomaba mi mano entre las suyas, debajo de la mesa. No era la primera vez que lo hacía, pero cada vez sentía que mi piel se derretiría al contacto con la suya. ¿Acaso no tenía idea de las numerosas sensaciones que me producía? ¿O lo hacía a propósito para provocarme?
La hora y media que estuvimos encerrados en esa clase, mi mente solo se concentró en mi mano, y en como la suya describía pequeños círculos y figuras sin sentido. Miraba sin ver en realidad la pantalla del televisor. De seguro que mi expresión parecía la de un autómata.
En uno de esos roces empezó a describir las letras de una palabra. Primero una T, luego una E, a esas le siguió una A, para luego terminar con una M y una O. Me sonrojé en extremo en el momento en que uní las letras en una frase coherente, y mi pulso se aceleró cuando sentí sus suaves labios sobre mi piel.
El timbre sonó en ese momento, sacándome de mi pequeño mundo de ilusiones para traerme a la realidad. Con desgano liberó mi mano del roce y ambos empezamos a guardar nuestras cosas con rapidez, yo casi a la velocidad de la luz
Salí como alma que lleva el diablo del aula, directo al patio descubierto. Mi corazón todavía parecía un potrillo desbocado y sentía mucho calor, en contraste con el frío del ambiente. Me senté a los pies de un árbol para calmarme y pensar en el por qué, desde hace mas de un mes, Marik siempre trataba de acercarse de esa manera, acorralándome, dominándome… y seduciéndome.
Ya no puedo volver atrás
Soy parte de este juego
Que se juega con fuego amor
Todo quema en mi corazón
Que se agita a mil por hora y yo perdiendo el control
"Como pesan estos libros" me dije mientras caminaba por los vacíos pasillos de la escuela transportando los libros que tapaban mi vista "antes de que me de cuenta estaré tumbado en el piso"
Y parece que el destino interpretó mi pequeña broma como un deseo, ya que resbalé con uno de los escalones de la escalera que tenía a mi derecha, perdiendo el equilibrio.
Cerré con fuerza los ojos, esperando el duro golpe en mi espalda, pero nunca llegó. En vez de eso, sentí un fuerte brazo que me sostenía la cintura, impidiendo que cayera.
-¿Estás bien? – preguntó una voz familiar.
Lentamente abrí los ojos, para toparme con otros de un hermoso color lila, observándome preocupado. La sangre inundó mis mejillas y el pulso se me aceleró al descubrir en la comprometedora pose en la ambos habíamos quedado.
-Eehh… Si… Estoy b-bien – le dije como pude, tomándolo del brazo para no caerme, e inconscientemente acercándome mas a él.
Ni siquiera reparé en los libros que habían quedado regados por la escalera, solo era conciente de la forma en que Marik me sostenía, abrazándome, y en como yo se lo retribuía.
-Tienes unos ojos preciosos – me dijo mientras me acariciaba el rostro, causando estragos en mi ritmo cardíaco. Ahora estábamos de pie y no inclinados; el me pasaba un brazo por la cintura, mientras yo tenía las manos sobre su pecho.
Apoyó su frente sobre la mía, dejando escasos centímetros de separación entre nuestros labios. Ya no era conciente de nada mas, solo de su cercanía, de su protector abrazo que me reconfortaba. Su respiración golpeaba mi piel de una manera deliciosa, que hacía que mi cuerpo se estremeciera de gusto. Simplemente una bendita tentación el tenerle tan cerca y solo para mi, que no resistí el impulso de besarle.
Pareció sorprendido ante mi repentino acto, pero no perdió tiempo y me correspondió, comenzando de manera suave y tranquila al principio, para luego volverse mas hambriento y necesitado….
Seducción, peligrosa poción
Que me envenena el cuerpo
Me pone al descubierto amor
Sin defensas estoy tan propensa
Al pecado de tu boca
Que todo esto provoca en mí
Seducción, peligrosa poción
Que me envenena el cuerpo
Me pone al descubierto amor
Sin defensas estoy tan propensa
Al pecado de tu boca
-No hablas en serio – me dijo Ryou cuando le comenté lo que pasó. Ahora estábamos en el pasillo durante el receso – Te dejaste atrapar.
-Fui tan estúpido – me dije mientras me apoyaba contra la pared – Necesito tranquilizarme.
-¿Te encuentras bien? – me preguntó Yugi, quien acababa de llegar.
-¿Cómo te sentirías si… besaras a uno de los Yamis? – le preguntó Ryou a Yugi.
Llamábamos Yamis a los tres chicos más populares del colegio por tener a casi todo el mundo a sus pies, y también por el aire siniestro y misterioso que los tres emanaban. Eran Atem, un chico parecido a Yugi, Bakura, muy similar a Ryou y por supuesto Marik.
-Raro – contestó nuestro pequeño amigo con un adorable carmín en las mejillas cuando hubo ubicado a los nombrados, especialmente al primero – Y confundido.
-Pues nuestro buen amigo Malik hoy besó a nuestro no tan amigo Marik – dijo el albino, provocando que el tricolor abriera sus ya de por si enormes ojos.
-¿Es en serio? – me preguntó.
-¡No fue mi culpa! – grité, atrayendo a medio mundo y luego completé con un murmuro – El me provocó.
-Te está seduciendo – dijo Yugi – Debes tener cuidado.
-Si lo se – comenté – debo ir a clase, nos vemos en la casa.
-Nos vemos – se despidieron y yo tomé camino hasta el laboratorio.
Iba caminando por los pasillos llenos de estudiantes, pero mi mente vagaba por otro sitio. Traía las manos en los bolsillos y la cabeza un poco gacha, mirando mis pies y ensimismado en mis pensamientos cuando algo rompió mi concentración.
Como salidos de la nada, aparecieron un par de dedos morenos que acariciaron mis labios con sutileza. Sorprendido, alcé la vista y me di vuelta, justo para ver como Marik me miraba y llevaba los dedos que me acariciaron hasta su boca, en una especie de beso indirecto,
"¡Maldito seas por provocarme de esta manera!" le grité en mi fuero interno al ver su sonrisa traviesa después de mirarme, y de manera inconsciente mi corazón agregó "Aunque desearía que nunca te detuvieras"
Taquicardia y aceleración
Ya son una constante
Son síntomas que da tu amor
Pienso en nada para volver a ser
Hoy te veo de igual modo
No para este deseo amor
-¡Uf! Cómo odio a la profesora de Educación Física – comentó Ryou mientras estábamos en la sala de casilleros cerca del gimnasio. Habían cambiado la hora por la lluvia y tuve que obligarlo a asistir de todos modos
-No se de que te quejas – le dije mientras me sacaba la sudadera – Después de todo, tienes 10 en esta materia.
-Eso no significa que me agrade quien me enseña – contestó cerrando su casillero.
Seguí cambiándome de ropa, y ya estaba por irme cuando Yugi llega con un extraño mensaje.
-Marik quiere que lo veas lo antes posible en el estacionamiento – dijo algo preocupado – Si quieres podemos decirle que te sientes mal o algo por el estilo.
La idea de mi hermano me agradaba, puesto que necesitaba un tiempo a solas conmigo mismo para aclararme las ideas. Pero algo me decía que tenía que verle, así que pese a los reclamos y advertencias de Yugi y las súplicas de Ryou, tomé camino hasta el estacionamiento. Ambos estaban tratando de cuidarme y que no resultara herido, por eso se los agradecía. Pero si quería manejar esto debía mantener a mis hermanos lejos de esto, en especial a Yugi. En temas da amor, él siempre era el más sobreprotector.
Recorrí con la mirada el casi desierto estacionamento, hasta que lo vi. Lo encontré recostado sobre el capó del flamante BMW que ostentaba, mirándome de una forma muy seductora.
-Adoro tu rostro cuando te sonrojas – me dijo mientras me acariciaba la mejilla – Eso hace que te veas muy tierno.
-Marik yo… - me era muy difícil articular alguna palabra teniéndolo tan cerca, con su mano ahora sobre mi barbilla y la otra en mi cintura; mi pulso se aceleraba. Estaba seguro de que el también podía oírlo
-¿Si, mi amor? – murmuró cuando sentí la punta de su nariz rozando sutilmente mi mejilla de arriba abajo.
-¿Por qué lo haces? – pregunté al fin, perdido como estaba en sus caricias.
-Porque te amo – contestó simplemente, abrazándome - ¿Tú me amas?
Mi mente quedó en blanco, sencillamente porque decidí mandar a la conciencia al traste. Me alejé un poco para mirarle bien y contestar a su pregunta…
Ya no puedo volver atrás
Soy parte de este juego
Que se juega con fuego amor
Todo quema en mi corazón
Que se agita a mil por hora y yo perdiendo el control
-Claro que te amo – dije besándolo – Has logrado seducirme.
-He logrado lo que nadie pudo – susurró contra mis labios antes de volverme a besar, esta vez mas apasionadamente.
Perdido me encontraba en las numerosas sensaciones que me brindaba. Corrían por mis venas como si no hubiera un mañana, quemando todo a su paso. Ya no era consciente de mis actos, ahora solo me dominaba el instinto. En vez de sentir mi pulso, solo escuchaba un sonoro zumbido; si me llegaba a dar un ataque cardíaco, lo haría directamente responsable.
Los pulmones me dolían, pero me dolía más el tener que separarme después de haber esperado tanto tiempo algo como esto. Ambos jadeábamos por aire y sentíamos la dicha de por fin estar juntos.
-Esto será una locura ¿Cierto? – me preguntaste cuando te recuperaste.
-Será difícil hacer entrar en razón a mis hermanos – comenté con una risita.
-Bueno, para eso tendremos mucho tiempo. Por ahora, frente al mundo, no seremos nada. Pero al estar solos… – dijiste, antes de volver a besarme y llevarme contigo de vuelta a ese mágico mundo de ensueño.
Seducción, peligrosa poción
Que me envenena el cuerpo
Me pone al descubierto amor
Sin defensas estoy tan propensa
Al pecado de tu boca
Que todo esto provoca en mí (bis)
"Esto será bien complicado" me dije mientras caminaba a mi clase al día siguiente.
-¡Malik!¡Malik! – escuché gritar a Ryou, y al darme la vuelta, vi como este corría a mi encuentro.
-¿Qué pasa? – pregunté cuando lo tuve cerca.
-¿Qué es lo que quería Marik ayer?
-EEE… pues… solo…. Molestarme un poco, nada más jeje – contesté riéndome como un tarado, con las mejillas encendidas – Al final no lo encontré en el estacionamiento.
-¿Solo eso? Pues menos mal que no pasó nada malo – "¿Consideraría malo el que ahora esté saliendo con uno de los Yamis?"- ¿Me acompañas a la sala del director? Tengo que entregarle estos papeles.
-Vale – contesté, y juntos nos fuimos a la sala del viejo director.
El timbre sonó antes de que llegáramos, pero decidí de todos modos que lo acompañaría.
-Y mas vale que no vuelva a verlo por aquí en un largo tiempo – se escuchó hablar al director, mientras Marik salía de la sala – Que ésta sea la última vez.
Ryou y yo nos hicimos a un lado para que el pasara, pero contrario a lo que mi hermanito pensaba, mi novio secreto se escondió detrás de la pared que da a la escalera. Una vez que se metió en la sala, Marik salió de su escondite, me abrazó y me besó dulcemente.
-Anoche soñé contigo – dijo en mi oído, estremeciéndome con su aliento.
-¿Y qué soñaste? – pregunté con una sonrisa.
-Nada que no quisiera soñar – dijo rozando sus labios con los míos.
-Me gustaría saber los detalles – murmuré, ocasionando que el aprisionara mi boca sobre la suya en un contacto demandante, rayando en lo hambriento.
Gemí por lo bajo al sentir las suaves sacudidas eléctricas recorrer mi cuerpo por su cercanía, y antes que me diera cuenta, él ya se había ido, dejándome sin aire, apoyándome en la pared y sosteniéndome la cabeza.
-Malik – llamó Ryou angustiado; acababa de salir de la sala - ¿Te encuentras bien?
-Me agarró una fuerte jaqueca – mentí lo mas rápido que pude, tratando de recuperar la poca cordura que me quedaba.
Lo que has hecho es violar mis derechos
Has tomado mi cuerpo y ya no tengo control
Dictadura de mis movimientos
Sublimes a tu antojo
Que sufro pero gozo…
-Marik – suspiré cuando lo sentí rodearme con sus brazos – Te extrañé
-Eso es nuevo – dijo sobre la curvatura de mi cuello – y me agrada.
Sonreí para mi, y sin separarme de el me di vuelta para encararle.
-¿Cómo lo haces? – le pregunté con calma.
-¿Hacer qué? – inquirió con curiosidad.
-Esto – dije, rodeando su cuello con mis brazos – El tenerme a tu merced.
-Baka – contestó con una risita y besando la punta de mi nariz – Tú eres el que me tiene a su merced.
-Tal vez tengas razón – dije, apoyando mi cabeza en su hombro y las manos en su pecho – Y aunque no me gusta que me dominen, me alegro de que tú seas mi dueño.
-Yo soy tuyo y tú eres mío – murmuró, haciendo más presión en su abrazo.
-Por toda la eternidad – completé, deseando que ese momento nunca terminara
Zinger: Aún con las mejoras sigo creyendo que se te fue la mano con la cantidad de besos
Antígona: Voy a dejar que eso lo decidan nuestros lectores.
Zinger: ¡Nos vemos en la próxima canción!
Canción: Seducción
Artista: Thalía
Atte.
Los Hermanos Greenwood
