No hablaré de mi amor (Puzzleshipping POV Yami)

Si a los engaños dieran premios

Hubiera varios ya ganado

No me interesa tener novio

Eso es historia ya lo se todo

"¿Acaso siempre debía terminar así?"

Una pregunta que rondaba mis pensamientos más frecuentemente que de costumbre. Suspiré hondo para poder relajarme, pensar con claridad y colocar las curitas que mi mano llena de diminutos cortes necesitaba.

"Si nos dieran un trofeo por cada engaño mi cuarto estaría mas lleno de medallas de oro que la de cualquier atleta olímpico" pensé con ironía después de acabar en la banca de ese parque luego de haber visto a Tea en brazos de otro. No pude evitar reírme ante lo repetitiva de la situación.

Primero fue ella, la mejor amiga de Yugi la que declaró sus sentimientos. Tea me gustaba en serio desde antes de obtener un cuerpo propio, así que no dudé en proponerle que fuésemos novios. Todo fue felicidad durante los primeros meses, pero la felicidad nunca dura para siempre.

También había sucedió exactamente lo mismo en mi antigua vida. Recuerdo haber estado enamorado de Mana desde que la conocí, pero ella también terminó por engañarme luego de un tiempo.

Volví la vista hacia las nubes que surcaban el cielo, tratando de encontrar alguna forma divertida que me ayudara a olvidarme del daño de aquellas rupturas. Ya conocía la sensación, más de lo que me gustaría aceptar y no iba a permitirme sentirla de nuevo. La solución: No volverme a enamorar. Fácil… ¿Cierto?

¿A quién crees que engañas?

El es lo que tu más quieres

Ocultarlo tratas

Es hermoso lo que sientes

No lo disimules

Bien sabemos dónde está tu corazón

Me dí cuenta de que se hacía tarde y aún no había nada para comer en la casa-tienda en la que vivía con Yugi y su abuelo. Por ahora el mayor estaba en un viaje en El Cairo, así que yo debía cuidar a Yugi durante su ausencia. Él ya estaba en la Universidad, estudiando Arqueología y por lo general salía muy tarde de sus clases, así que yo debía ocuparme de la mayoría de las cosas de la casa. Pasé por un puesto de comida antes de volver a la casa y poner un poco de orden antes de que Yugi llegara.

-¡Ya volví! – le escuché saludar en un tono que mostraba que se estaba muriendo de sueño.

Lo vi entrar arrastrando los pies, con la cabeza gacha y el bolso en el suelo, mientras murmuraba un sinfín de incoherencias. Sonreí al ver lo infantil que se veía balanceando su cabeza y sus brazos antes de sentarse a la mesa y apoyar la frente en la superficie.

Fui a servir un plato de pasta con salsa y cuando me volví él ya estaba dormido sobre la mesa. Con una sonrisa apoyé el plato y moví su hombro para que se despertara y pudiera comer.

-Yugi – le llamé mientras seguía moviéndolo suavemente – tienes que despertarte, es hora de comer no de dormir.

-¡Estoy despierto, Profesora! – gritó mientras saltaba en su lugar y levantaba una mano como si estuviera en clase.

-Yugi estás en casa y yo no soy tu profesora – le dije mientras le acercaba el plato de comida – Ten, ahora come.

Él parpadeó un par de veces hasta sonreírme en agradecimiento. Dijo que debía terminar de hacer varios trabajos para entregarlos mañana, así que se quedaría despierto hasta tarde. Mientras él comía yo me dediqué a limpiar un poco más la casa, pasando un paño por los muebles, la aspiradora a las alfombras y la escoba a los pisos, hasta que…

"¿Qué se supone que estoy haciendo?" me pregunté al darme cuenta de que me había quedado viéndote estudiar… otra vez. No me dijiste nada después de ponerme a hacer la limpieza, solo seguiste sumido en tus libros. No supe cuando terminé parado delante de ti, para deleitarme con cada mueca que ponías al tratar de resolver los problemas de álgebra. En verdad te veías muy tierno así.

-Creo… que mejor no te molesto mas – musité sacándote de tus pensamientos.

-Quédate conmigo Yami – "Esa voz". Alparecer no te diste cuenta de mi sorpresa, y sonrojado te apresuraste a decir –Es que me agrada tu compañía.

¡Por todos los dioses egipcios! ¿Quién puede resistirse a tu voz y a esas preciosas amatistas clavadas en mí? Te regalé una sonrisa, la cual incrementó el carmesí de tu rostro y trataste de ocultar fingiendo volver a tus libros.

"Ra, se ve hermoso con sus mejillas sonrojadas"… un momento, ¿Acaso dije "hermoso"? mi mente volvió a ser el caos de horas atrás ¿Acaso me estoy enamorando de mi mejor amigo? Eso es imposible, no puedo estar enamorándome de el… ¿O si?

No van a oír que lo diga, no, no

Tu sueño es, no lo niegues wow

Jamás lo haré, no hablaré de mi amor

Tú y yo estábamos sentados en un bello prado. No recuerdo cómo llegamos ahí, pero no iba a perder el valioso tiempo que tenía contigo pensando en esa trivialidad. El césped debajo de nosotros era suave y a lo lejos se veían manchas de colores formadas por los grupos de flores que conformaban la pradera. Un árbol enorme nos hacía sombra en el lugar en donde estábamos sentados.

-¿Esto no te parece una verdadera hermosura? – preguntaste cuando una mariposa se posó en tu nariz.

-Mmmm si – repuse con desgano, para luego añadir con picardía – Pero no es nada comparado contigo.

Sin darte tiempo a reaccionar, te tomé de la nuca y besé el dulce néctar de tus labios. Los míos se movían con delicadeza al principio, temiendo romperlos cual frágiles cristales, para luego ir demandando más de ellos. Al final obtuve el acceso a tu boca, de manera lenta me puse encima tuyo, y cuando estabas empezando a corresponderme, sentí un fuerte golpe en la cabeza.

-Auch – exclamé sobandome el lugar del golpe, mientras iba abriendo los ojos. Grande fue mi desilusión al ver que no estaba en el prado, ni contigo, sino que estaba solo y en el piso de mi cuarto.

-Yugi – murmuré recordando, y mis mejillas se volvieron rojas - ¿¡Acaso te besé!?

Por más que lo intentara, no podía apartar de mi mente ese extraño sueño. De manera inconsciente mis dedos acariciaron mi boca, y no pude evitar pensar en que aquello se había sentido tan real ¿Lo que siento tal vez sea mucho más que amistad y el lazo del Rompecabezas?

Aún confundido, me puse de pie y pasé a pisar algo de vidrio. Me agaché y lo sostuve en frente mío para poder reconocerlo.

-Esto es por tu culpa – dije sonriendo – Es muy mala idea beber antes de dormir – comenté en voz alta poniendo la botella de cerveza en la mesita de luz antes de volver a dormirme.

Creía ya haber aprendido

Siempre el inicio es hermoso

/Flash Back/

-¿Seguro que nadie nos ve? – preguntó ella, oculta entre los arbustos.

-No tienes nada de que preocuparte, Mana – le dije extendiendo mi mano para que ella la tomara – Nadie va a vernos en este lugar.

-Usted sabe que no es correcto, Faraón – me dijo saliendo del arbusto – Yo no soy de la realeza.

La abracé. Me encantaba sentir su cuerpo pequeño entre mis brazos y ver aquella esencia tan propia de ella reflejada en sus ojos. Me separé de ella lo justo para besar sus labios por un momento antes de dirigirle la palabra.

-Y tu sabes que eso no me interesa – acaricié sus mejillas – Además mírame. Con estas pintas dudo que me reconozcan.

Me había deshecho de mis atuendos reales por ese día. En su lugar, solo tenía puesta una túnica de color marrón claro, con una capucha para cubrir mi cabello.

-Nadie pensaría que eres el Faraón.

-Exacto – dije, tomándola de la cintura y llevándola por el mercado – Ahora ¿Qué tal si comenzamos?

Ella rió con ganas, mientras jalaba mi mano a los puestos más cercanos. Nunca había estado así de cerca de los plebeyos, pero no me incomodaba en lo absoluto. Todos los sentidos los tenía puestos en Mana, en como hacía preguntas a los comerciantes, en como tomaba mi brazo y me arrastraba hacia donde veía algo interesante. No quería que ese día acabase, pero la noche cayó y de seguro se estarán preguntando en el palacio en dónde nos habíamos metido. Ni modo, teníamos que regresar, pero a pesar de recibir varias reprimendas por parte de mis tutores, nunca me arrepentí de salir con ella.

/Fin Flash Back/

/Flash Back/

-¿Y bien? – Pregunté alzando una copa de vino - ¿Qué te parece?

-Maravilloso – dijo Tea, alzando su copa y chocándola con la mía en un brindis – Si que sabes complacer a una chica.

-Para complacer a una dama sólo hace falta saber escucharla – dije, tomando un sorbo del vino y dedicándole una sonrisa – Me alegra que te haya gustado.

-¿Pero cómo lo hiciste? – preguntó ella, viendo las velas, la comida de primera, la vajilla de plata y los ostentosos adornos de ese restaurante de lujo – En serio, es demasiado, esto debió haberte costado una fortuna reservar una mesa.

-El gasto mereció la pena, no te preocupes por eso – dije al tiempo que dejaba la copa en la mesa y tomaba su mano – Preocúpate por seguir el ritmo de la canción.

Ella no se dio cuenta de que un grupo de músicos tocaban melodías románticas esa noche, por eso había decidido llevarla a ese lugar. Tea miró mi mano con algo de duda antes de tomarla y la llevé a la pista de baile.

-Yo… no se bailar este tipo de música Yami – dijo un poco apenada.

-No te preocupes – respondí colocando una mano en su cintura – Yo te enseño.

Comencé a bailar con ella, sonriendo al ver que estaba muy concentrada en no pisar mis zapatos. A medida que pasaba el tiempo y ella se iba acostumbrando al ritmo pude ver que la tensión en su cuerpo desaparecía y comenzaba a disfrutar del momento. Se sentía bien estar en esa pista de baile, junto con ella. Cuando estaba a su lado, sentía que estaba completo.

/Fin Flash Back/

Mi mente dice ten cuidado

Porque no todo es maravilloso

/Flash Back/

No había podido hablar con Mana desde hace varios días. Hace poco estábamos tratando de ver varios asuntos del gobierno y no había podido salir del lugar donde estábamos discutiendo ni siquiera para tomar aire. Ya cuando al fin firmé el último acuerdo pude darme un merecido descanso.

Decidí caminar por los jardines del palacio y de esa forma respirar algo más que el pesado y caliente aire dentro de la cámara. Recordaba que había una pequeña laguna en el centro de los jardines y me supuso un excelente lugar para descansar. La arena era suave y fina, así que dejé mis sandalias por el camino mientras sentía la cálida brisa del desierto.

Un gemido de mujer proveniente de la laguna me hizo parar en seco. Sacudí la cabeza un par de veces y volví a prestar atención para ver si eran reales o producto de mi mente saturada de información. Tratando de no hacer ruido me acerqué a la laguna, y me mantuve detrás de una planta enorme para evitar ser visto. Volví a escuchar los gemidos y supe que no eran mi imaginación. El abundante follaje de las plantas en la orilla me dificultaba mucho mi visión, pero aún así, pude identificar a dos personas.

Una de ellas era Mahad, en parte porque reconocí su rostro y en parte porque la mujer gimió su nombre. No me acostumbraba al hecho de ponerlo en posición de mantener una relación íntima con alguien, se me hacía muy extraño. Me deslicé, tratando de ser lo más discreto posible, para ver quién era la mujer con la que estaba haciéndolo. Me sentía incómodo al estar observándolos, pe sentía como un pervertido. Pero esa vergüenza se disipó en cuanto pude ver el rostro de la mujer. Al reconocer sus facciones pude sentir como las piernas me flaquearon, y la rabia y el dolor se mezclaron en mi pecho. Salí de ahí lo más rápido que pude. Podía soportar muchas cosas, pero ver a Mana siendo tomada por Mahad era algo que yo no podía soportar.

/Fin Flash Back/

Era una tarde preciosa para salir con Tea. Me había detenido a comprarle unas rosas para celebrar nuestro primer aniversario, sabía de antemano por los cumple meses anteriores que a ella le encantaban estas fechas

Caminé por el parque donde se suponía que habíamos quedado en vernos. Miré mi reloj, sorprendiéndome que ella llevara media hora de retraso. Tea jamás se había caracterizado por ser una chica impuntual y eso me extrañó mucho.

Comencé a preocuparme luego de que pasara una hora. Tal vez le había pasado algo en el camino y yo como estúpido no me había dado cuenta. Recorrí el camino que suponía Tea usaba para llegar al parque. No la encontré por ningún lado, tampoco estaba en su casa, así que pensé en una ruta alternativa para llegar. Fue caminando por esas calles que pude reconocerla. Desde mi posición solo veía su espalda. Vi que estaba hablando con un hombre, pero no logré identificarlo. Tampoco logré escuchar la conversación, pero sí vi cuando él la tomó de los hombros y la besó.

Me quedé quieto en el lugar en donde estaba. Si fuese otra la situación automáticamente hubiera ido ahí y los hubiera separado. Pero no, quería ver cuál sería la reacción de Tea ante ese toque, y así asegurarme de que ella me era fiel.

Se separaron, y por un momento que me pareció a eternidad ninguno hizo ningún movimiento. En mi interior le gritaba a Tea que lo empuje, que lo abofetee, que lo alejara de sí para poder ir en su ayuda. Pero los segundos pasaban y la quietud e impaciencia amenazaban con volverme loco.

De pronto, Tea se elevó en puntas de pie y giró su torso y cuello, dándome una vista perfecta de cuando ella estaba besando nuevamente a aquel sujeto. Abrí los ojos, cortando mi respiración y sin llegar todavía a creer lo que estaba viendo. Agaché mi mirada al entenderlo todo, ocultando mi vista con mi flequillo. Apreté los puños hasta sentir como la sangre abandonaba mis nudillos. No se por qué, pero las rosas del ramo aún conservaban varias espinas en sus tallos, que me hicieron un sinfín de heridas punzantes en una de mis palmas.

Me alejé de la escena, con el ramo aún en la mano y dejando un sendero dibujado con mí sangre. Para mí, esa era la huella dejada por mi corazón destrozado y no por mi mano. Dejé caer las rosas una por una, volviendo sobre mis pasos y sin querer mirar atrás.

/Fin Flash Back/

Ya lo entenderemos

Que lo quieres y lo extrañas

No lo aceptaremos, date cuenta que lo amas

Trata de admitirlo, tienes que aceptarlo

Muy enamorado estas

" Ahí va de nuevo" pensé con fastidio "Rebecca".

¿Por qué, teniendo hoteles de sobra para elegir, se decidió por quedarse a dormir en nuestra casa-tienda? Realmente esa chiquilla me sacaba de quicio con todos sus caprichos.

-¿Y Yugi? – le preguntó a la vez que se le acurrucaba al costado mientras se sentaba en el sillón donde el nombrado estaba - ¿Ya te decidiste qué lugar me vas a llevar esta noche?

Pude ver el sonrojo en las mejillas de mi hikari cuando ella soltó esa pregunta. ¿Realmente Yugi estaba enamorado de ese trapo de pelo rubio?

Traté de concentrarme en la serie policial que estaba viendo en la televisión. Sonreí para mí mismo al ver el maquinado plan del asesino para deshacerse del otro sujeto. Era una buena idea, que mejoraba si se remplazaba a la víctima con Rebecca y al asesino conmigo mismo.

Apreté con fuerza el control remoto entre mis manos para alejar esa imagen tan tentadora de mi mente. Fruncí el seño mientas cambiaba de canal para pensar en otra cosa, pero las constantes insinuaciones y los repetidos coqueteos de esa chica estaban llevando mi cordura y paciencia a límites que ni y yo mismo conocía.

-Iré a revisar los informes que debo entregar mañana – dije mientras apagaba el televisor y subía las escaleras. Debía alejarme de ahí si no quería que mis instintos cometieran el mismo crimen que el hombre del policial.

-Qué bueno que Yami ya se fue - alcancé a escuchar, deteniendo por completo mi caminata - Así puedo mostrarte el regalo que tengo para ti.

Lo empalagoso en la voz de la chica hizo que mi estómago se revolviera y estuviera a punto de devolver su contenido.

-¿A... qué te refieres? – pude notar el nerviosismo en la voz de Yugi al contestar.

A duras penas conseguí que mis pulmones se llenaran de aire, para de ese modo recuperar la poca cordura que me quedaba en aquel entonces.

"No lo entiendo, no debería andarme preocupando por las relaciones sentimentales de mi mejor amigo. Es más ¿Por qué debería de preocuparme de lo que haga con esa chica? No es mi deber preocuparme por eso"

-Pero me preocupo – dije en voz alta, mientras continuaba yendo a mi habitación.

No van a oír que lo diga no, no

Ya ríndete, tu sonrisa es de amor

No insistan más, no diré que es amor

Quieras o no te atrapo el amor

No quería escuchar nada de lo que estuvieran haciendo esos dos ahí abajo. Encendí el MP4 y coloqué el volumen al punto más alto que el aparato podía llegar. No me importaba si fundía los auriculares, siempre se podían comprar otros.

Me quedé dormido en la anteúltima canción de la pista y comencé a soñar. Y digo que sabía que estaba soñando porque no era posible que me encontrara en el palacio en el que viví en mi antigua vida, sentado en el mismo trono y discutiendo con Isis.

-¿Qué estoy haciendo aquí? – le pregunté mientras me incorporaba.

-Buscando respuestas, mi Faraón – dijo ella inclinándose en modo de respeto.

-Yo no necesito respuestas a nada – lo único que quería era dormir en paz.

-¿Está seguro? – inquirió ella - ¿No está buscando respuesta a por qué estaba molesto cuando llegó esa niña llamada Rebecca? ¿A por qué no quiere que nadie se acerque a Yugi con intensiones que vayan más allá de la amistad? ¿No quiere saber por qué razón no puede dejar de pensar en él?

Miré hacia la escalera como si fuese la octava maravilla. ¿El motivo? No quería ver a Isis a la cara después de lo que me había dicho. Nunca había tenido mucho contacto con ella en mi vida pasada, pero aquellos pocos encuentros siempre me habían resultado gratos, porque con ella podía desahogarme sin temor a ser juzgado. Pensé en lo que había dicho y comprendí que tal vez había algo de razón en sus palabras.

-Jamás había visto esa sonrisa en su rostro, Majestad – comentó, sacándome de mis pensamientos – No quiero adelantar nada, pero supongo que por fin se a enamorado, mi Faraón.

-Eso no es cierto – repliqué firmemente pero sin ser agresivo – Decidí nunca más enamorarme y eso es justo lo que voy a hacer.

-¿Nunca más? – repitió, como si no entendiera la expresión - ¿Acaso ya se ha enamorado y… todo terminó mal?

-Dos veces ocurrió.

-¿Se refiere a Mana y Tea? – asentí – Sinceramente no creo que eso haya sido amor. Yo creo que lo que pasó con Mana fue que se dejó influenciar por los sentimientos de los generales hacia ella. Al estar rodeado de gente que admiraba su belleza, supongo que se contagió del sentimiento.

Pensé seriamente en lo que Isis había dicho. Tenía mucho sentido.

-Y con respecto a Tea… pues supongo que fueron las constantes insinuaciones hacia vuestra persona, no sabría como expresarlo realmente.

-¿Entonces jamás estuve enamorado? – pregunté

-Es probable que así sea – contestó ella – Lo único de lo que estoy por completo segura, es que el amor no es algo que uno pueda predecir o manipular. Algo así es imposible, no hay modo de lograrlo

-No quiero volver a salir lastimado, Isis – le dije con pesadez.

-Pues no creo que Yugi sea capaz de lastimarlo – dijo con una sonrisa, antes de que el sueño s desvaneciera.

No pidan mas que lo diga

No lo pidan más

No harán jamás que lo diga

Su orgullo no deja que hable el amor

Aaaahhhh, nadie sabrá

No hablaré de mi amor

De todos los sueños que había tenido ese figuraba como el más extraño. Tratar de razonar las palabras que me dijo estaba fuera de mi alcance a esas horas de la noche.

Me levanté de la cama por el vaso de agua que mi garganta reclamaba. Como si fuera un zombie, bajé las escaleras, abrí el refrigerador me serví el agua, y cuando me disponía a volver a la comodidad de mi cama vi la luz del comedor encendida.

-¿Yugi? ¿Que hará despierto tan tarde?

Aun grogui, me dirigí al comedor para encontrarme con la imagen del pequeño dormido en la mesa, con varios libros a su alrededor.

-¿Te volviste a quedar dormido estudiando? - con cuidado de no despertarlo apagué la luz y lo alcé para llevarlo a su cuarto.

Si despierto parecía un ángel, dormido lo era aun más. Un placentero cosquilleo me recorrió el cuerpo al verle sonreír y acurrucarse más en mi pecho.

Al llegar a su cuarto me metí en su cama y lo sostuve entre mis brazos.

Mi hikari se acercó más a mí y en un suspiro, mi nombre escapó de sus labios. En ese entonces me di cuenta de algo sumamente obvio, como si hubieran apretado un interruptor en mi mente. No se que fue lo que me hizo entender: o su dulce e inocente voz llamándome, o esos labios que recordaba haber besado en sueños.

Sin poder resistirme, acaricié el rostro de mi niño y acerque mi rostro al suyo para depositar un suave beso en sus labios.

-Te amo Yugi - susurré antes de entregarme feliz a los brazos de Morfeo.

Antígona: Este fue el fic que más arreglos necesito ¿No creen? Y también notaron que lo puse al final. Supongo que el número de arreglos fue porque era el primer songfic que escribía, tengan piedad!

Zinger: Un poco más y tenías que volver a escribirlo jeje. Bueno, ojala que lo hayan disfrutado y nos vemos en el siguiente capítulo!

Canción: No hablaré de mi amor

Artista: Hércules, Disney