Disclaimer: any recognizable contentment in this FF does not belong to me. Just part of the plot. (Cualquier contenido que reconozcan, no me pertenece. Solo parte de la trama)
Summary: Bobby se entera de todo y todos se entran de cosas bastantes perturbadoras en cuanto a Nel… Aparece ángel nuevo…. Y hay dos lindos chicos acurrucándose…
Pairings: Destiel, mucho. Y Sabriel… va tomando importancia….
"This ain't a song for the broken hearted, no silent prayer for the faith departed… I ain't gonna be just a face in the crowd, you're gonna hear my voice when I shout it out loud: It's my life, is now or never, I ain't gonna live forever, I just wanna live while I'm alive! It's my life"
Capítulo 5: Rumor has it…
Y sin tener oportunidad de decir nada, los cinco aparecieron en medio de la sala de Bobby, casi matado de un infarto al viejo cazador, que estaba durmiendo en su silla de rueda.
-¡Qué Diab…!-comenzó, pero Nelkhael le saltó encima.
-¡ABUELO!-chilló la pequeña con emoción.
Los ojos azules de Bobby fueron de Dean a Castiel, de Castiel a Sam…-que, al parecer, seguía teniendo vagina- y hacia el Trickster.
-¿Explicaciones, muchacho?-le exigió a Cas, quien lo miró algo sorprendido ante su tono represorio y paternal.
-Bobby, ella es Nelkhael, mi hija…
-Y mía…-agregó Dean.
-Mi hermano Gabriel…-terminó Cass como si explicase la teoría de la relatividad a un cavernícola.
El cerebro de Bobby, por un momento, involucionó al de un Neanderthal.
-¿Uh?
Gabriel rodó los ojos y chasqueó sus dedos, y de pronto la sala de Bobby era un salón de clases y ellos estaban vestidos con ridículos uniformes a cuadros.
-Bien, alumnos, escuchen al señor Gabe sino recibirán nalgazos de castigo….-miró la piernas de Sam, cuya pollera, no dejaba mucho a la imaginación, ni que decir de la camisa que tenía cuatro de los seis botones abiertos.- aunque…. Puedes hablar lo que sea, preciosa…-Sam se sonrojó y se cubrió tras su hermano.- Bien, hace como… bueno, miles de años, justo cuando el Padre dejó el cielo, dejó no solo a sus hijos, sino también un pequeño papelito que contenía una profecía… "Que de la unión del alma del hombre justo y de su ángel, nazca la luz del eterno resplandor del cielo"-señaló a Nelkhael, que aún estaba sentada en el regazo de Bobby, abrazada a su cuello, mirándolo con atención, la misma mirada azul de Castiel.- todos lo ángeles de mayor y menor rango unieron sus almas con miles de "hombres justos", claro que-sonrió.- las unieron de una forma… bastante…. Humana…-los adultos entendieron, mientras que Nel frunció el ceño.
De repente, en e salón de clases apareció un rubio apuesto, y alto, con ojos azules y sonrisa desfachatada, vestido con un traje Armani gris, corbata negra, con un elegante chaleco a juego y lustrosos zapatos negros italianos. Parecía un modelo.
-De repente, cuando el verdadero hombre justo apareció, Michael supo que su gracia debería de unirse a la de él…-siguió ignorando las miradas asombradas tanto de los seres celestiales y como de los no celestiales.- mas lo que menos calculó era que un ángel de bajo rango tuviese que unir su gracia a la del hombre justo para repararle el alma…
-Michael estaba celoso…-dijo Castiel, ignorando el hecho de estar viendo a quien hace uno minutos creía muerto.- el quería ser el creador de mi hija, el la quería para utilizarla de alguna forma…
-Y tu en el Paraíso, protegiéndola, era un impedimento para sus planes, por lo cual, envió a Raphael a… destruirte…-casi gruñó Gabriel las últimas palabras.
-Cuando volviste, oh, amigo, Michy se enfureció y te quitó tu gracia, o al menos, la acortó, para que no pudieras recordar a Nel y bajarla contigo a la tierra..-Balthazar se estremeció.-En donde, claro, la pequeña no serviría como objeto de intercambio…
Nelkhael alzó su mano.
-¿Qué significa "Dios único"?-preguntó con el ceño fruncido.- recuerdo oír a Raphael y a Zacharias hablando de ello…
Los ojos del desconocido escanearon a la pequeña durante unos instantes, como si la estuviese leyendo. Unos segundos después, sonrió un poco, despreocupadamente, como si lo que sea que hubiese visto en ella, le hubiera aliviado en cierta extraña forma.
-Pues, significa Nelkhael…-respondió simplemente.- o mejor dicho, tu nombre significa Dios único…
-En mi viaje al futuro Cas me dijo que yo la había nombrado así y no se de donde saqué ese nombre o cuando le dije a Cas el nombre que me gustaría ponerle a mi primer hijo o hija… además, es impronunciable…-dijo Dean, confundido, sin importarle el hecho que Sam esté casi pegada a él y que Cas no soltara su mano.
-Fue lo primero que dijiste cuando uní mi gracia a tu alma…-susurró Cas casi ausente.- no se por qué lo dijiste, no se como pudiste hablar… pero…. Lo dijiste… y pareció… una alabanza…
-Es un nombre enoquiano, -dijo Sam con el ceño fruncido.- Dean no habla enoquiano…
El extraño alzó una ceja.
-Dean sabe más de lo que el cree…-dijo con cripticismo, pero antes de que alguien acotase algo, siguió hablando.- Cuando padre se fue de casa… había un rumor…
-¿Un rumor?-Bobby habló por primera vez, apretando a la pequeña en un abrazo.
Gabriel rodó los ojos.
-Rumores… dos rumores… y cuando Michael oyó los rumores… no se alegró y prohibió que se hablase de ello…-dijo con algo de nervios.
-¿Entonces?-inquirió Castiel tan confundido como el resto de los humanos.
El rubio desconocido se rascó la nuca con algo de nervios.
-Bueno…. ¿Recuerdan que les hablé de una profecía en un papel?-todos asintieron.- bueno… Michael la encontró, en primer lugar, y parece que… no la leyó completa…-todos lo miraron asombrados.
-¿Por qué?-susurró Nel perdida.
-Porque… al parecer… eso causaría varios problemas a la fe de los ángeles que luchaban contra Lucifer…-comenzó Gabriel.- dicen que… la profecía no terminaba en "La luz del eterno resplandor del cielo…." Sino que se le agregaba una parte más…
-¿Qué es lo que decía? ¿Pueden ir al punto?-gruñó Sam.
-Pues… parece que… también decía: "y la oscuridad que alzaría al averno desde sus cimientos."-todos permanecieron callados ante aquello.
-Y esa no es la peor parte…-dijo el extraño con voz nerviosa.- también dice que "en el momento de la verdad, la oscuridad y la luz batallarán para que una prevalezca sobre la otra"
-Una de ellas deberá someterse a la otra.-terminó Gabriel.
-¿No se destruirán la una a la otra?-preguntó Bobby.
Gabriel negó.
-Es como la energía, la luz y la oscuridad podrían funcionar como la energía… nunca desaparecerá, simplemente se transforman… Una de ellas deberá convertirse en la otra.
Se hizo un pesado silencio en el cual Dean Y cas se miraban con intensidad, casi como leyéndose la mente, Bobby y Nel hacían lo mismo, y Sam se mordía las uñas pasando su mirada de uno al otro.
-¿Quién eres tu, primero y principal?-le preguntó al desconocido, que, cuando avanzó un paso hacia ella, y con una sonrisa galante, se topó contra una pared invisible que le impidió el paso.
-Ups!-soltó Gabriel con una sonrisa inocente.
Sam sonrió un poco.
-Balthazar, mi nombre es Balthazar…-se presentó el rubio haciendo morritos.- Un gusto, preciosa…
-Guapo, en realidad, soy un hombre…-le corrigió Sam rodando los ojos.- ¿Entonces, según ese "rumor" puede que Nel tenga una hermana gemela malvada?
La niña reaccionó.
-No.-soltó bajando del regazo de Bobby.- No… no puede ser…-sacudió su cabeza.
-Sigue siendo un rumor, Nel…-susurró Gabriel sintiendo un tirón en su gracia por el disconfort de la pequeña.- Debes tranquilizarte, Cookie…
-Aún así…-dijo Dean dudando.- ¿Qué si hay una hermana malvada?
Su hija negó nuevamente.
-No he sentido mi gracia moverse, tensarse o algún tipo de llamada.-aclaró.- es como siempre, solo siento a pops… pero a nadie más…
Castiel murmuró algo por lo bajo y luego se giró hacia Balthazar, con una mirada que prometía violencia o una muerte lenta y dolorosa.
-Tu estabas muerto, lloraron tu muerte, Balthazar.-escupió sin cuidado.- debería de hacerte pagar con hiel y gracia todo el dolor por el cual atravesamos cuando fingiste tu muerte, hermano.
Balthazar iba a decir algo estúpido, seguramente guiado por la furia asesina que lo llenaba por dentro, pero Gabriel puso una mano en su boca para detenerlo.
-Castiel…-dijo en un tono de voz advertente.
-Papi…-Nelkhael se incomodó y sus alas negras, invisibles a ojos humanos, se removieron inquietas.- tranquilízate…
Pero la gracia de la niña ya estaba chispeando y si se dejaba llevar por los nervios, todos podrían salir lastimados.
-Castiel…-fue la voz de Dean que la sacó de su lapsus, y por fin separó la vista del recientemente resucitado ángel y la pasó al padre de su hija, la ira disolviéndose tan rápido como llegó.- Ven aquí…
Cas soltó un suspiro de derrota y se cobijo bajo los brazos de Dean.
-Nel…-susurró estirando una mano a la pequeña, quien no dudó y se abrazó a sus padres tan fuerte como podía y tomó varias aspiraciones hasta que se calmó completamente.
Gabriel con un tronido de sus dedos, volvió todo a la normalidad, incluso la ropa de Sam, para molestia de Balthazar.
-Shhh…-susurró Cas acariciando el cabello negro de la pequeña.- No llores, hija…
Dean apretó a su pequeña familia más fuerte y, cuando abrió los ojos, estaban solos. Y se sintió contento por ello. Este momento era solo de ellos.
-Lo siento…-susurró la pequeña.- no debía de ponerme así… creo que perdí el control… estaba nerviosa…-se separó de ellos un poco y los miró con una sonrisa en los labios rosados y un par de tiernos hoyuelos.-supongo que saqué eso de papá…-comentó a Castiel, quien sonrió ampliamente.
Dean rodó los ojos.
-Querrás ser como yo, cariño, soy encantador.-dijo con arrogancia, a lo que su hija y ángel, pusieron los ojos en blanco.- Soy encantador ¿No es cierto, Cas?
El ángel ladeó su cabeza.
-Pues confundes el "encanto" con magnetismo sexual, Dean.-le corrigió, para horro del cazador y confusión de la niña.- Ciertamente eres muy apuesto y las hormonas tanto femeninas como masculinas, reaccionan ante tu compulsiva creación de hormonas sexuales…
Dos ojos verdes y bocas levemente abiertos, fue lo que tuvo por respuesta ante aquella explicación… ¿adulación? No era posible definirlo.
-¿Entonces crees que soy apuesto o no?-preguntó el cazador completamente perdido.
Cas soltó un suspiro.
-Absolutamente.-el cazador sonrió.- pero… deberías de limitar tu producción hormonal desde ahora en adelante.
-Bieeeeen…-saltó Dean, completamente reacio a una escena de celos frente a su hija.- ¿Dónde has estado estos días? ¿Cómo bajaste?-le preguntó a la pequeña.
-Tío Gabe me ayudó, ¿Recuerdas el collar de Gota pagano?-Castiel asintió.- ¡Pues me lo había enviado el tío Gabe por si las dudas! ¿No es un genio?
-Aún no entiendo como pasó desapercibido para Michael todo este tiempo…-dijo el ángel pensativo.- supongo que lo tomó como otro regalo…
-Lo único que extraño de Casa es mi espejo…-dijo la niña suspirando.- allí podía ver a quien yo quería…
Dean frunció el ceño.
-¿Me veías a mi?
El rostro de Cas mostraba, bajo una capa de neutralidad, una sombra de tristeza.
-A veces…-respondió la niña desviando la mirada a su pops.- otras… bueno… Hummm… no estabas… visible…
El rojo en el rostro de Dean habó por el.
-Hummm…-se rascó la nuca.- ¿Quieren comer algo? Muero de hambre…
Los dos ángeles rodaron sus ojos.
-Papá, se que papá no era tu… pareja… y que tienes… hambre carnal…-murmuró la niña con náuseas.- peeeeero…-sonrió de lado.- escuché por ahí que tienen una cita… y yo ayudaré para que todo sea perrrfecto…
Oh, no… -pensó Dean- otra citacompulsiva…
-Estoy seguro de que será genial de todas formas, Nelkhael.-dijo Cas con una pequeña sonrisa.
Y el corazón de Dean se derritió como pudding ante esas palabras.
-Claro que será genial.-dijo fingiendo soberbia.- será la mejor cita de los últimos tiempos…- Le conviene a Sam ayudarme o le esconderé sus tampones…
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-Entonces…-comenzó Sam apoyada indiferentemente contra la mesa de la cocina.- ¿Fingiste tu muerte?
Balthazar la miró algo sorprendido, Gabriel se tapó la boca para no soltar una fuerte carcajada.
-Hummm… Bueno… si, pero fueron… propósitos nobles…-respondió poniéndose rojo ante la inquisitiva mirada de la chica.
El arcángel frunció el ceño. Balthazar nunca se sonrojaba… la única vez que lo había visto sonrojar había sido… ¡NO!
-Sam, compañero, ¿Me acompañarías a mi casa para traer algunas cosas de Nel?-preguntó el arcángel, recibiendo una sonrisa de respuesta por parte de ella, antes que una patada por llamarla de esa forma. Toma eso, Balthy… pensó malévolamente.
-¿Te sientes perezoso para hacerlo tu solo?-le preguntó jugando. Gabriel arqueó una ceja y tendió una mano. –Ok, vamos…-se rindió ella tomando la mano y apareciendo en una enorme casa blanca.-¿Esta es tu casa?-preguntó asombrada por la belleza y la magnificencia de los paneles, de las esculturas y las pinturas de tonos sobrios en las paredes. Era como entrar al Louvre, algo que nunca imaginó viniendo de un adicto al azúcar.
Gabriel, sin soltar su mano, la guió hasta las escaleras.
-¿Te gusta?-preguntó sin mirarla.
Sam soltó una risita.
-Claro… pero…-comenzó, pero se detuvo, sonrojada ante sus propios pensamientos.
El arcángel se detuvo y la miró con curiosidad.
-¿Qué?-inquirió.
Los ojos pardos bajaron al suelo y el labio inferior de ella fue mordido por sus impolutos dientes blancos.
-No parece… un hogar…-alzó la vista temerosa de haber enojado al ser celestial, pero al verlo confundido, prosiguió en su explicación.- ¿Has visto cómo es la casa de Bobby?
Gabe no lo pensó demasiado.
-Sucia, vieja y… -se detuvo abruptamente y sonrió un poco.- cálida… es segura y confortable…-recordó en ese mismo instante, la calidez de su nido de nubes allí en el paraíso. Sus hermanos yendo y viniendo, sonrientes felices. Los querubines intentando volar, soltando risitas y sus preciosos rostros bañados de la gracia más pura que un ángel pueda tener. Los ángeles guerreros entrenando en un costado, sin brutalidad, con movimientos mecánicos y con cuidado de no herir a su oponente. Y recordó, en sus brazos, un pequeño querubín de ojazos azules, abiertos y curiosos…
-¿Eso es un dinosaurio?-preguntó Castiel señalando hacia abajo, en la tierra.
Gabriel sonrió ampliamente.
-Uno de ellos, pequeñito, hay muchas especies…-señaló a uno más pequeño y con los dientes afilados y otro con una poderosa cola llena de pinches.- todos ellos creados por papá...
El niño separó su vista de la tierra y lo miró de lleno, con la misma curiosidad de siempre, bailando con la tierna confusión.
-¿Tu eres mi papá, Gabriel?-le preguntó con la cabeza hacia un lado y el ceño levemente fruncido. La respiración de Gabriel se detuvo y aunque no la necesitaba, sintió, como, de un momento para el otro, se desmayaría. El no podría haberse dado cuenta de la verdad… era un bebé… un querubín… - Nunca vi al Padre, pero tu siempre estás conmigo, y me cuidas cuando los otros me dicen que soy raro y preguntón, tu vienes y me defiendes, entonces, como ese papá dinosaurio, cuida a su bebé dinosaurio de los malos, como tu cuidas de mi, pensé que tu serías mi papá… mi papá del corazón, no de gracia…
Gabriel apretó al pequeño más fuerte en sus brazos y besó tiernamente sus cabellos negros y dejó que sus enormes alas bermellón, los envuelva en un abrazo más íntimo… sentía una emoción conocida en su pecho, pero se preguntó si su Padre no sentía eso cuando los abrazaba y jugaba con ellos en el jardín.
-Claro que soy tu papá, Castiel, soy tu papá del corazón…-… desearía poder decirte la verdad… pensó cerrando los ojos y apretando más a su pequeño contra su pecho.
-Así se siente tener un hogar…-la suave voz de Sam lo trajo de vuelta al presente y se dio cuenta de que sus ojos estaban levemente irritados y que sentía unas terribles ganas de soltar…-Oh…-la cazadora frunció un poco el ceño, pero, levemente, se fue acercando hasta estar a unas pulgadas de su rostro y enjuagar con un dedo, la lágrimas que había caído de los ojos dorados del arcángel.- extrañas tu hogar…-susurró algo dolida, enojada… con qué o por qué, Gabriel no lo sabía, pero no era por el, estaba seguro.- No tienes por qué estar triste… apuesto a que no es tan lindo como antes de que te fueras…-sonrió tristemente.- además, nos tienes a nosotros… y puede que seas un idiota, pero eres el idiota que nos salvó la vida y nos trajo a mi sobrina…
Gabriel, ante eso, soltó una carcajada y tomó la mano de la chica y besó la palma con dulzura.
-Tienes razón…-le dijo y la llevó hasta el enorme cuarto multicolor de su sobrina.- ¿Bobby se enojará si llevo el cuarto de Nel a su casa?
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Cuando llegó la hora de la cena, todos estaban sentados en la mesa.
Bobby no pudo más que sonreír ante la escena que se presentaba ante sus ojos.
Castiel viendo con ojo crítico lo que su hija elegía para comer, la variedad era infinita desde que Gabriel y Balthazar se habían ofrecido a traer comida si el los dejaba quedarse y hacer unas "pequeñas modificaciones" a la casa, de forma que sea más cómoda para la cantidad e ocupantes, y ahora los cuartos eran del tamaño de la casa entera, incluidos los baños y la biblioteca, -ampliada según los gustos de Sam, que eran iguales a los suyos… bueno, salvo por las novelas románticas y Harry Potter- Dean tenía un pequeña sonrisa, sentado justo junto a su pequeña, con Cas del otro lado, viéndose más vivo que nunca; Gabriel y Balthazar peleaban por una papa, hasta que Sam, en medio de ellos, se la quitó y la comió con una sonrisa satisfecha.
Era como si parte de su sueño, se hubiese hecho realidad: sus piernas estaban curadas, gracias a Gabriel, sus chicos estaban sanos y salvos (exceptuando el hecho de que Sam aún sea una chica), tenía dos nuevos ángeles en su pequeña, pero adorable familia.
Y sonrió más amplio cuando pensó en que todo aquella luz, había venido junto con una pequeña, mitad humana mitad ángel, llamándolo "Abuelo" y llenando de calidez sus corazones.
-Nelkhael, deberías de probar esto…-Sam le pasó un trozo de carne de pescado con tofu.- pruébalo, es genial…
-Si, para un chino…-dijo Dean haciendo gestos de asco.
-Es comida sana, Jerk.-le dijo su hermano de regreso.
-Comida para enfermos.-le corrigió Dean sonriendo de lado.
Ella arqueó una ceja.
-Pues dale eso a un enfermo y verás como queda luego, ignorante.-remató.
-Raton de biblioteca.-soltó Dean
-Cabrón.
-Cuatrojos.
-Retardado.
-Piojosa.
-Idiota.
Gabriel y los demás veían entretenidos la pelea, hasta que los insultos se volvieron gritos, y de pronto, los dos hermanos estaba rodando en el suelo, ella rasguñando, el tirando el cabello.
-Yo quería una sola cena tranquila…-gruñó Bobby, y luego se puso de pié y miró hacia abajo, donde se estaban peleando.- ¡Ya basta!
Y la pelea se detuvo en ese mismo instante.
-¡PAPÁ, DEAN/SAMANTHA ESTÁ SIENDO UNA MOLESTIA EN EL TRASERO!-gritaron los Wichester sin pensarlo.
Bobby se quedó unos segundos congelado, transmitiéndole a su cerebro que los chicos le habían llamado papá y que se sentía hermoso… como si la unión entre ellos se hiciera más real… más fuerte.
Dean fue el primero que se dio cuenta de lo que había dicho, y sus ojos verdes se vieron temerosos, al igual que, unos segundos después, los de Sam.
-Nosotros…-comenzó Sam nerviosamente.
-Ustedes dejarán de comportarse como niños y volverán a ser responsables adultos a los cuales casi crié, idiotas.-le cortó Bobby.- no cambié pañales, hice puré de manzana o brownies y ni me caí trescientas veces del minúsculo espacio que dejaban en mi cama cuando había tormentas, por nada.-los Winchester se pusieron de pié y caminaron para sentarse, pero la mirada de Bobby los detuvo.
-¿Qué?-preguntó Dean alzando sus manos inocentemente.
-Dean…-le dijo Bobby con una mirada reprobatoria. Cas escondió una sonrisa, mientras que el resto, soltaban risitas.
El ojiverde rodó los ojos y se acercó a su hermana y estiró una mano.
-Lamento haberte insultado, Sammy…-murmuró entre dientes.
Ella lo miró con la barbilla alzada con orgullo e hizo un gesto de enojo y se giró para un costado.
-Sam…-el mismo tono en la voz de Bobby e iguales resultados.
La chica tomó la mano de su hermano y la estrechó.
-Lamento haberte insultado también, Dean…-dijo casi con reticencia.
Bobby rodó sus ojos.
-Ahora, quiero que se abracen…-comenzó Gabriel.- y que se disculpen de corazón…
Dean lo miró incrédulo y luego a Bobby al ver que este no refutaba.
-¿Son serios?-preguntó. Nadie dijo nada, por lo tanto, ambos hermanos, rodaron sus ojos y se abrazaron, por un momento, incómodamente, hasta que Dean suspiró y besó con suavidad la frente de su hermano.- Lo siento mucho, Sammy…
La chica sonrió suavemente y casi se acurrucó en el pecho del mayor.
-Lo se y también lo siento…-murmuró con la voz amortiguada por la ropa de el.- lamento ser una molestia…
-También yo…-aceptó Dean y luego de dejar otro beso en su frente, se enfrentó al resto de la familia que los miraban con ternura. Y se sonrojó.- ¿Contentos?
-Extremadamente.-sonrió Nel.
-Rebosantes.-afirmó Gabriel.
-Deleitados.- agregó Balthazar con su extraño acento británico.
Castiel solo le sonrió suavemente, y los invitó a unirse a la mesa.
-Así me gusta.-sonrió Bobby con satisfacción.- todos mis muchachos felices y siendo menos idiotas…
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Luego de lo que parecieron ser días, Dean despertó boca abajo, en una superficie mullida, y con algún tipo de fuente de calor a su lado.
Con mucho esfuerzo giró la cabeza, y vio a Cas, también boca abajo y sin la remera del pijama.
Levaban dos días viviendo en la misma casa, compartiendo un mismo cuarto y durmiendo en la misma cama.
Era casi costumbre acurrucarse junto al ángel, o despedirse con un beso de las buenas noches para Nel y Sam antes de dormir, o tomar café con todos por la mañana, escuchar las hilarantes historias de Balthazar con los dioses griegos o las infinitas energías y bromas de Gabriel.
Todo parecía tan natural que casi le daba miedo… se preguntó por unos instantes si su vida con Lisa hubiera sido así. Tan hermosa, sobrenatural, pero maravillosa al fin y al cabo. Incluso con un cuartel de ángeles vengativos tras ellos, el Apocalipsis, Lúcifer y la eterna pregunta de la existencia de otro niño suyo, las cosas parecían ir bien si estaban todos juntos.
Cas soltó un suave suspiro por sus labios y el corazón de Dean de un vuelco de culpa. Cas ya casi no tenía más gracia y las necesidades humanas, como comer y dormir, aún le parecían extrañas, a tal punto de casi deshidratarse por no saber los lapsos de toma de agua o ingesta de alimentos. Muchas de las cosas mundanas, que para alguien era normal, para Castiel era como entrar en un laberinto. No entendía nada, y se perdía, mas todos estaban con el, supervisándolo, sin hacerlo sentir inútil o un bebé.
Solo como una familia lo haría.
No pudo evitar estirar una mano y acariciar su rostro dormido con suavidad, estudiando con sus ojos cada una de sus facciones. Pestañas largas, piel suave, labios rellenos y la nariz levemente fruncida.
-¿Qué diablos has hecho conmigo, Castiel?-susurró más para el que para su ángel.
Había mucho a lo que acostumbrarse. El mantener una relación con un hombre, por mucho… ¿Amor? Que sienta por el, seguía incomodándolo… además, estaba el hecho de que, pronto le pediría matrimonio y no sabía como carajo hacerlo sin que el ángel salga volando y el se quede como un idiota.
Sabes que no lo haré… Separó las manos del rostro del padre de su hija y lo miró con los ojos abiertos, al ver que el no había movido la boca. Nelkhael ha puesto en nosotros, un vínculo más profundo… podemos sentirnos y escucharnos sin hablar, Dean…
-Debería de sentirme mejor con eso, ¿Cierto?-preguntó el en voz alta.
Los orbes azules de Cas se revelaron y mostraban un poco de dolor.
-Claro que si… necesitamos estar unidos, Dean… nuestra hija nos necesita… nuestros hijos nos necesitan…
Las cejas de Dean se fruncieron.
-¿Entonces es cierto lo de la oscuridad, es cierto que no solo tuvimos a Nel, sino también a una gemela malvada?
Cas soltó un suspiro.
-Nelkhael no pudo ubicar ninguna otra fuente de poder del "Dios Único"…-bajó sus ojos llorosos.- Dean… si hay otro niño o niña… debemos de buscar una forma….
Dean lo interrumpió con un abrazo.
-Lo se, Cas… lo haremos… encontraremos la forma…-susurró besando sus cabellos.
Se quedaron así un largo rato, Cas con la cabeza escondida en su pecho y el rodeándolo con sus brazos.
-Despierten y brillen, princesas…-escucharon la voz de Sam irrumpir en la paz de la mañana. Estaba de pie en el umbral, con la remera de su yo masculino, que le quedaba como camisón y una taza de café en las manos.
-Deberías de haber tocado, probablemente nos hubieras encontrado haciendo… tu sabes, cosas de papás…-dijo Dean con falsa seriedad.
Ella rodó los ojos.
-Ustedes deben bajar a ver esto.-les dijo y les apuró con un gesto.- Jerk.
Dean sonrió. Oh, había extrañado eso…
-Bitch…
-Aún no entiendo como el hecho de intercambiar insultos los hace sentir más unidos…-reflexionó Cas poniéndose de pié.
Sam sonrió.
-Dummie…-dijo por lo bajo.
-Dork…-soltó Cass sin dudarlo ni pensarlo.
-¿No lo ves?-dijo Dean con una sonrisa de oreja a oreja.- el que tiene un sobrenombre entra en nuestra familia…
Sam al ver que Cas iba a objetar algo, soltó un bufido.
-Ok, Ok, luego estudiamos filosofía Winchester, ahora, vamos abajo…-la chica desapareció.
Los dos hombres salieron de la cama y bajaron las escaleras y lo que vieron en la sala de estar, los dejó helados.
Su hija, su pequeña hija, con sus alas negras y azules, extendidas en su máximo esplendor y Balthazar, Gabirel y un caminante Bobby, cepillándoles el lío de plumas con cepillos dorados.
-¡Nelkahel quieta!-le regañó Gabriel a la niña que agitó un poco las alas, al sentir a sus padres.
-¡Pero mis padres están cerca!-soltó ella con un lamento.- No me dieron mis besos de buenos días…
Gabriel rodó sus ojos.
-Pues sería mejor que tus padres vean dos hermosas y plumosas alas y no dos plumeros negros colgando de tu espalda.-le regañó.
La chica soltó un suspiro.
-No es como si fuese a andar con las alas extendidas todo el rato, tío… eso sería tonto hasta para mi… además, ya rompí tres floreros… -agregó viendo de reojo a Bobby, quien solo bufó, pero no pudo evitar una sonrisa en sus labios.
Gabriel miró con satisfacción su trabajo terminado y giró a la niña para enfrentar a sus padres.
El corazón de Dean se derritió como un bombón de helado en el desierto de Atacama. Cada día parecía crecer más rápido. Cuando la había conocido, al menos en el presente, parecía tener once o doce años… pero en esos tres días había ganado más altura, más feminidad y más belleza. Los ojos cambiantes se habían agrandado, el rostro y su cuerpo se habían estilizado, su cabello tomó cierta luz más clara, como pequeños reflejos, tenía la altura de Sammy- en su cuerpo femenino- y su piel, blanca como el alabastro, había conservado unas pocas pecas en su nariz y en sus mejillas. Casi parecía una niña de catorce o quince años.
Según le había dicho Cas, el crecimiento exterior se detendría pronto, tan pronto como el de su gracia en su interior. La muchacha poseía dones fuera de lo normal, incluso para un ángel, y cada segundo crecía y se acomodaba en su cuerpo, adaptándose, no solo a su cuerpo humano, sino al plano terrenal. En el paraíso la gracia de la muchacha había sido bloqueada, retenida por Michael, pero aún así, Balthazar supuso que si llegaba a estar en el cielo en aquello momentos, Michael no hubiese podido bloquearla ni con la ayuda de Raphael.
El problema, realmente, no eran los poderes, sino la versatilidad en el carácter de la niña. Ya se habían alertado cuando peleó con Balthazar, que su gracia estaba inestable, sin práctica y lista para dispararse.
Era como tener una bomba de relojería en la casa.
Sus tíos celestiales se habían ofrecido a ayudarle con todo el manejo mental, mientras que Castiel se encargaba de su vuelo y Dean, Bobby y Sam, de la cacería.
La muchacha, si bien era un ser celestial extremadamente poderoso, parecía usar guantes de mantequilla y visión de murciélago.
En tres días de entrenamiento, Dean había sido herido cinco veces cuando a su muchacha se le escapaban los cargadores de las armas… o las armas.
Pero con la espada angélica y con los libros de variados idiomas, era otra cosa. Había leído prácticamente toda la nueva biblioteca en cuestión de horas, casi había absorbido el papel y había grabado las palabras en su mente.
También cosas normales en los ángeles habían aparecido. Como conocer cada uno de los nombres de sus familiares, de profetas y la localización de todas y cada una de las armas importantes del mundo sobrenatural.
Y a pesar de todo ello… seguía siendo una muchacha. Brillante, torpe, adorable y podidamente poderosa, pero una muchacha con gustos, defectos, virtudes, sentimientos y… necesidades humanas. Cuerpo humano, para ser más precisos.
Dos días antes, la niña los había despertado a altas horas de la madrugada, llorando, y diciendo con terror que se estaba desangrando… Recordó haberse desmayado unos humillantes minutos cuando se dio cuenta del problema.
Si alguna vez escuchaba decir a un padre que su hijo crecía rápido, juró que le rompería la cara.
Su bebita, su niña, ya no era niña… era casi una… mujer…
-Hola, cariño…-suspiró con una sonrisa triste. Nelkhael le sonrió unos momentos, antes de que su rostro se vuelva el epítome del dolor y la confusión.- ¿Hija?
Los ojos azules mutaron al dorado y las alas se abrieron más ampliamente, listas para volar.
-¡ADAM!-y con un estallido de luz, desapareció de la sala dejando a todos horrorizados.
Sam, abrazada a Gabriel, temblaba como una hoja.
-¿Qué sucedió?-le preguntó a su ángel, quien, tomó del brazo a Balthazar y a Castiel y desapareció con ellos en un batir de alas.- ¿Qué fue eso?
Dean miraba del lugar en donde había visto a Nel a donde había estado Castiel.
-No lo se.
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Poppy: Esperamos que les guste… Fue complicado, pero no es más que un capítulo puente, a pesar de la info que le dimos sobre "Dios único" y lo de la oscuridad y la luz.
Talula: No pierdan de vista el recuerdo de Gabe que tiene mucho que ver con la trama… y Sam también tiene una parte muy importante en todo esto…
Poppy: la cita viene el siguiente chap. Si queríamos hacer bien las cosas, no podíamos poner por qué fue que la chica desapareció de repente y estirarnos veinte páginas más…
Talula: aunque creo que las lectoras y lectores (si los hay digan así nos ponemos alegres… casi no se ven varones por este fandom, y menos con esta pareja)
Poppy: entonces, ¿Les llegó la foto? Si no les llegaron, culpen a Gabriel, el nuevo tipo del servicio postal "Celestial", ("Tan rápido que no verás quien te lo trajo".)
Talula: y no, Dean no estaba cuando dije que Sam fue el que nos dio… Ups! Hummm… hasta el próximo chap… este… tenemos un problema rubio de ojos verdes con una colt en las manos…. ¡Nos vemos!
