Disclaimer: Nada de esto nos pertenece… ok, solo parte de la trama.

Warnings: Un spoilers de toda la quinta temporada. Y próximamente de la sexta.

Summary: Un rescate feroz, más verdades saliendo a la luz, un nuevo integrante del team Free Will, Destiel, Sabriel…y hints de Samthazar,

Capítulo 7: …

El bosque en el que estaban, era frondoso y oscuro. La mayoría de los árboles eran extrañas clases de eucaliptos que se abrían y cuyo aroma mentolado golpeaba en la nariz luego de estar en un espacio cuyo principal olor era a libros.

Los tres ángeles y el arcángel se encontraban en medio de un claro, bordeado por tales árboles, escrutando a su alrededor antes de ponerse en acción y averiguar que era lo que los había llamado allí.

-Está aquí…-susurró Nelkhael agachándose sobre una parcela de tierra removida.- está aquí… ya han venido a comprobarlo…

Balthazar sin dejar de vigilar, frunció el ceño.

-Es una trampa, ¿Lo saben?-dijo con voz sardónica.- meterse con el protegido de un ángel no es lo más inteligente que cualquiera de nuestros hermanos puedan hacer… saben las leyes celestiales.

Castiel sacó de uno de los bolsillos internos de su gabardina, su espada angélica, igual a la que Gabriel sostenía en su mano.

-Es Adam Millegan, Balthazar, el es una opción para contener a Michael.-dijo agachándose junto a su hija para ver lo que ella hacía.- ¿Nelkhael?-Un segundo la muchacha estaba arrodillada en el suelo y al siguiente, estaba desmayada en el suelo, sin pulso, sin vida y sin gracia. Castiel la tomó en sus brazos y la arropó suavemente. Sabía muy bien lo que hacía, y era para nada fácil.-Gabriel, pásame tu cazadora, su cuerpo no debe de enfriarse…-El arcángel asintió y procedió a quitarse su ropa para cubrir a la niña, que seguía sin vida en los brazos de su padre.- Balthazar, toma esto.-le pasó al rubio su espada.- Zacharias está de camino y yo debo quedarme con mi hija, ellos no deben de llegar a ella, además, mi gracia no es demasiado fuerte en estos momentos. Balthazar tomó el arma, tragando con fuerza, casi tomándola con miedo.- Lamento ponerte en esta posición, hermano…

Gabriel y bajó la vista, escondiéndola del ceño fruncido y confundido del rubio que sonrió débilmente a Cas.

-No tienes que disculparte… hermano…-arrastró la última palabra y miró de reojo a Gabriel, quien lo ignoró desviando su vista al bosque.

Si Castiel notó algo extraño por el intercambio, no dijo nada, por lo cual, el arcángel soltó un "phew!" interno. No era hora de explicaciones.

Ahora lo importante: sus hermanos viniendo a masacrarlos.

-Miren a quienes tenemos aquí.-se escuchó una voz familiar detrás de él, frente a Balthazar.- un muerto, un desaparecido, un caído y una híbrida… muerta…

Gabriel silbó por lo bajo.

-Hermano, ese recipiente no es de tu talla sin duda.-le dijo burlón, y solo escuchó un suspiro exasperado de Castiel detrás de él y una risita por parte de Balthazar.- Hola, Zacho!

El ángel avanzó con seis ángeles más, trajeados como el, hasta quedar a unos pocos pasos delante.

-El tuyo sigue siendo el mismo… ¿Gabriel? ¿Locky?- preguntó Zacharias con una sonrisa socarrona.

-¿Qué puedo decir? Me encariñé con el pobre Lucas…

Balthazar rodó los ojos y apretó la espada en su mano.

-Bien, hermano, ¿Qué vienes a buscar a un bosque?

Los ojos azules del ángel se volvieron a él.

-A un muerto… pero tu sabes de eso… de muerte, ¿No es cierto, hermano? ¿Recuerdas a Samael?-tanto Gabriel como Balthazar apretaron sus dientes ante ese nombre.- Recuerdo lo enamorado que estabas de ella… recuerdo que ella solo te trataba como a un hermano pequeñito mientras que… bueno, sus ojos solo veían a Gabriel…

-Cállate.-gruñó el rubio.

El ángel lo ignoró.

-¡Ah, que viejos tiempos!- aplaudió en el aire y su mirada maliciosa estudió el rostro dolorido de Gabriel, el enfurecido de Balthazar y el confundido de Castiel.- Oh, espera… ¿No le dijiste nada a Castiel, Gabriel?

-Cállate.-repitió Balthazar con ojos brillantes.

-Creí que ahora que habías aparecido, finalmente, le dirías la verdad…-siguió Zach sin escucharlo.- ¿No crees que se merece la verdad? ¿No crees que merece saber que su madre cayó por él? ¿Qué cayó por ti? ¿Qué entregó su gracia para protegerlos?

El rostro de Gabriel estaba pálido, pero sus ojos brillaron de furia.

-¡Maldito bastardo!-y con ese grito de guerra, avanzó y comenzó a deslizar su cuchillo por los cuerpos de los guardaespaldas del fanfarrón de su hermano menor, olvidándose que esos ángeles también eran sus hermanos y que no tenían opción. Esquivando y recibiendo golpes, sin dejar que nadie se acercase demasiado a Cas, que estaba arrodillado en el suelo, aún con su hija en brazos, pero demasiado aturdido para poder entender lo que pasaba a su alrededor.- ¡Vamos, Zach, pelea, maldito idiota!-le gritó al ángel, viendo que se retiraba cada vez más de la lucha.- ¡NO me parece extraño que seas un cobarde cuando no estás bajo la tunica de Raphael!

El ángel entrecerró sus ojos y comenzó la lucha, utilizando su gracia, pero claro, el era un simple ángel lamebotas y Gabriel un arcángel. Con tronar los dedos dos veces, su hermano desapareció en el aire. Hubo unos minutos silenciosos, en los cuales nadie dijo o hizo nada. Balthazar veía en una distancia prudencial a Castiel, cuyo rostro estaba levemente bañado de lágrimas, pero aun así, sin expresión alguna, aferrándose al cuerpo de su hija que, de un segundo, comenzó a hacer espasmos, hasta que se escuchó una fuerte aspiración. El arcángel se giró y corrió para arrodillarse junto a ella, evitando a Cas, que lo miraba desesperado, pidiendo explicaciones con su mirada.

-Estoy bien.-dijo ella antes que alguien preguntase. Se puso de pié débilmente y soltó un jadeo al ver a los ángeles caídos.- veo que se divirtieron sin mi…

-¿Pudiste hacerlo?-preguntó Balthazar harto del silencio y la tensión reciente.

La ojiazul pareció recordar algo, y, sin pensarlo demasiado, clavó una de sus rodillas en el suelo, hundió su mano en el fango removido y luego de buscar unos segundos, encontró lo que buscaba y sin esfuerzo, se puso de pié, alzando en su mano, el cuerpo desnudo y laxo de Adam Millegan, que soltaba jadeos en busca de oxígeno.

-Shhhh…-susurró la muchacha estirándolo en el suelo y acariciando su rostro maternalmente.- shhhhhh… estás bien, Adam… estoy aquí…

Los ojos verdes del chico se hicieron ver y estudió a la híbrida con avidez.

-¿Quién eres?-su voz sonó rasposa.

Ella sonrió y dejó un beso en su frente.

-Soy quien te aferró con fuerza y te alzó de la muerte.

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Ya habían pasado cuarenta minutos después el acto de escapismo de los ángeles y el salón de Bobby seguía silencioso, interrumpido por algunos sollozos errantes de una desesperada Sam, que estaba aovillada en el sofá, protegida por los fuertes brazos de su hermano mayor, quien era el menos indicado para consolar, ya que sentía que si no veía a su Cas y a su hija en unos minutos, acompañaría a Sam en la misión "llenemos el lugar de pañuelos con moco".

Bobby tenía una taza de café ya frío en sus manos, apretada con tanta fuerza que sentía que en cualquier minuto, se le quebraría. Puede que Castiel sea extraño y los otros dos unos idiotas y Nel demasiado inteligente para su gusto, pero seguían siendo familia, y le dolía hasta el tuétano no poder hacer nada para ayudarlos.

-Ya no lo soporto…-susurró Sam con voz quebrada.- quiero a mi ángel ahora…-su tono fue demandante como el de un niño que pide un juguete en un tienda.

Dean suspiró.

-Estarán bien, Sam… Gabe es un arcángel, es difícil asesinar uno, Balthazar no dejaría que nadie lo dañe ni a él mismo ni a Cas o a Nel…-tragó en seco.- Nelkhael los protegerá, lo se…

Y como si los hubiese invocado, los ángeles aparecieron en el medio de la sala, llenos de fango y con… otra persona más en los brazos de Nelkhael.

-¡Gabriel!-chilló Sam corriendo hacia el arcángel, que la atrapó en un abrazo y la apretó contra su pecho.- Por Dios, ¿Estás bien? ¿Te duele algo?

La sonrisa débil del arcángel hizo que algo en su interior temblase y una aguja se clavase en su corazón.

Gabe, su ángel, estaba triste.

-Estoy entero.-susurró.

Dean ya tenía en sus brazos a Castiel, quien se aferró a él como un koala.

-Nunca, escúchame bien, Castiel, nunca más vuelvas a desaparecer así.-le gruñó el ojiverde.- casi me matas de un infarto…

-Lo siento, Dean…-susurró Cas con voz quebrada, hundiendo el rostro en su pecho.

Y Balthazar, encogiéndose de hombros, abrazó a Bobby.

-¿¡Qué haces?!-preguntó el viejo cazador duro como una tabla.

El ángel volvió a encogerse de hombros.

-Estoy abrazándote.-dijo como si no fuera la cosa.- ahora abrázame como buen padre de todos que eres y no te quejes.-su acento británico pareció ser más fuerte.

El cazador rodó los ojos y se relajó un poco alzando los brazos para palmear la espalda del rubio.

-Hummm… ¿Estás entero?-le preguntó entre la incomodidad y la preocupación.

-Entero, Gracias, Bobby.-y con una sonrisa se alejó del cazador, aunque no mucho, ya que, se puso detrás de él, como temeroso de algo.

-¿Nelkahel, ese quién es?-preguntó el mayor apuntando al chico solo cubierto por una cazadora, aferrado a su nieta.- ¿Y por qué está desnudo?

Los rostros de todos se volvieron a ella.

-Es…-comenzó Sam con los ojos llenos de pánico.- oh… por…. ¡Dean, es Adam!-chilló corriendo hacia el rubiecito.- ¿Adam, estás bien?-preguntó acariciando su cabello sucio.- Ven conmigo que te buscaré ropas y te daré un baño…-El chico miró a Nelkhael, quien asintió, como dándole permiso.- Ven…-agarró al chico, por su torso, y, Balthazar subió con ella para ayudarle.

-¿Nelkhael por qué mi hermana está por darle un baño a un medio hermano que debería de estar muerto?-preguntó Dean con voz filosa.- ¿Jovencita?

La chica se estremeció. Ese tono lo había oído muy pocas veces, pero seguían causándole escalofríos.

-El tiene sangre de un Winchester… y… es otra opción…-tartamudeó.- el- el… el es otro receptáculo para Michael…y es mi… es mi…

-¿Tu qué, Nelkhael Charlotte Wichester?-su nombre completo nunca significaba nada bueno para nadie, sobre todo para ella.

-Es… mi… protegido… Adam es mi carga…-dijo finalmente.- y lamento no habértelo dicho antes… el… el estaba… bueno… ya había fallecido y no se me ocurrió… no se me ocurrió que le pueda interesar a Michael…-soltó un suspiro cansado.- ¿Puedo ir a verlo? Yo… debo establecer mi conexión con el y está entrando en pánico en estos mismos instantes…

Dean asintió.

-Hay más de donde esa información vino, hija, y yo quiero saberlo todo. No terminamos esta conversación.-le advirtió, recibiendo un asentimiento de la chica, quien desapareció con un batir de alas.- Por Dios, demasiada información…

-Y algo me dice que falta más…-murmuró Bobby viendo la competencia de miradas intensas entre Gabriel y Castiel.

-Gabriel yo tenemos que hablar, Dean, Bobby, si nos disculpan, es algo que trataremos a solas.-y sin esperar respuesta salió de la casa.

Gabriel se aferró el cabello con desesperación antes de tomar una bocanada de aire y seguirlo.

-¿Qué rayos sucedió aquí?-fue la pregunta de Dean.

Y como un deja Vu, Bobby contestó:

-No lo se.

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Gabriel nunca en su vida había sentido que el silencio fuese algo incómodo. Los silencios eran buenos para sonreír ante los recuerdos, ante las imágenes del pasado, ante los sonidos de su memoria y los gustos en su lengua.

El silencio, que muchas veces le había parecido cálido y reconfortante, se había convertido en hiel en aquel mismo instante, viendo a Castiel, a su pequeño querubín, caminando de un lado al otro, desesperado.

-¿De qué hablaba Zacharias? ¿Qué dijo de una madre, de mi madre? ¿A qué se refería cuando dijo que ella cayó por nosotros? ¿Qué secreto es el que me escondes?-preguntó sin tomar aire, sin detenerse, con un tinte entre furioso y desesperado en su voz, en sus ojos aguados.

Gabriel tragó en seco.

-Cas… necesito… necesito que primero te calmes…-le pidió con voz temblorosa.- necesito que… necesito que entiendas que si…-se tragó un sollozo.- que si te oculté la verdad tanto tiempo fue para protegerte, pequeño, nunca, nunca haría nada que te hiciera daño…

Los ojos azules se clavaron en los suyos como dos hielos.

-Me abandonaste, me dejaste solo, te olvidaste de mi… ¡Siglos, Gabriel! ¡Desapareciste por siglos y nunca te despediste, nunca me dijiste por qué huiste!-era la primera vez que Cas utilizaba una expresión de furia en aquel rostro… y era la primera vez que lloraba con tanta desesperación.- ¡Me dejaste y rompiste tu promesa! ¡Dijiste que eras mi padre del corazón! ¡Dijiste que me protegerías!

-Cas…-soltó Gabe en un susurro quebrado.

El ángel lo ignoró.

-¡Y ahora me entero de que hay algo que me escondes! ¡Algo más que me escondes! ¡Estoy cansado de secretos, enigmas, enredos, profecías! ¡Solo quiero ser feliz junto a mi familia! ¿¡Es demasiado pedir?!-chilló co indignación.- ¿Es mucho pedir?-repitió ahora en voz baja y derrotada.

-Cas, pequeño… escúchame…-imploró Gabriel acercándose a él para tomarle sus manos y apretarlas con fuerza.- yo jamás te haría daño de propósito… tu… tu eres lo más importante que ella me dejó… y solo el Padre sabe cuando me odio por haberte dejado…

-¿Ella? ¿Mi madre?-preguntó Cas en voz baja.- Los ángeles no tenemos madres, nacemos de la Gracia de Dios… somos… sus creaciones…

El arcángel los hizo sentar en un par de asientos traseros de un coche desarmado.

-Tu nunca fuiste un ángel como todos…-le dijo casi en confidencia.- tu eres tan especial como tu hija…-acarició con mimo sus cabellos y su rostro, sonriendo levemente al verlo cerrar sus ojos y relajarse contra su costado.- tu no… no naciste de la gracia de Dios… no directamente…

-¿A qué te refieres?-preguntó el ángel en un susurro, acomodándose mejor a su lado.

-Cuando… cuando Dios creaba a los ángeles, Lucifer era el que los aprobaba y los enviaba con sus entrenadores… unos iban con Uriel, otros con Michael, con Raphael, Annael y otros con Samael…

-¿Samael?-Cas frunció el ceño. No recordaba ese nombre.

-Era el ángel más hermoso que jamás hayas visto, Cas…-susurró Gabe con voz soñadora.- era… era hermosa como el sol… era inteligente y dulce con todos sus hermanos, incluso con Lucifer, que era un idiota con ella… y conmigo que... bueno, también era idiota… a veces… pero… ella me perdonaba siempre, por mucho que yo la hostigase.-sus ojos dorados se volvieron nostálgicos, lejanos.- Ella al final del día, venía a nuestro nido y nos quedábamos viendo a los animales que nuestro Padre había creado…-sonrió un poco.- una de esas noches me di cuenta de que nos habíamos enamorado el uno del otro y no dudé en pedirle su mano a nuestro padre… quien… apreció nuestra unión e incluso… incluso me felicitó y nos bendijo…

-¿Qué pensaban lo demás de aquella unión?-preguntó Cas confundido.

-Muchos estaban contentos. Incluso Raphael y Michael lo estaban… pero… Lucifer no estaba de acuerdo y nos ignoró a ambos…-sacudió la cabeza.- tu sabes muy bien, Cas que la unión entre dos ángeles, debe de ser solo por gracia…-el ángel asintió.- pero… nosotros… nos dejamos llevar y lo llevamos a un plano… carnal… Luci hizo un escándalo como solo le los hacía y papá se enojó con nosotros por haber transgredido una de sus leyes… y la envió al limbo, la desterró del cielo… tomó toda la culpa, y me pidió algo antes de irse: "Protégelo"-se detuvo unos segundos.- luego vi que en nuestro nido, había una pequeña bola de gracia, tu sabes bien que eso son los querubines antes de que le crezcan sus alas y sean mezclada con la gracia de Dios.-Castiel asintió.- pues yo tomé esa bola de gracia y la incubé con mi propia gracia, y de ahí nació un pequeño querubín, de ojos azules y pelo negro, curioso como su madre e inteligente como su padre…

Castiel se mantuvo en silencio por varios minutos, intentando procesar la información.

-¿Entonces…. Eres… eres mi… padre?-preguntó tímidamente. Gabriel asintió y sin decir una sola palabra, extendió sus alas y abrazó con ellas a su pequeño querubín, quien suspiró y se hundió más a su lado.

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Adam, después de todo, resultaba ser tan terco como un Winchester. Se negaba a dejar que lo bañen e intentaba hacerlo solo, ignorando que no tenía fuerzas para ello. Nel lo pudo convencer luego de amenazarlo con destruir cierta parte de su anatomía y al fin, se estaba dejando bañar en la enorme tina del cuarto de la híbrida.

-Tenías fango dentro de las orejas…-murmuró quedamente, raspando suavemente la piel de la espalda del chico con una esponja suave.

-Hay mucho otros lugares en los cuales tengo fango, créeme.-le respondió el muchacho con humor.- ¿La chica y el otro rubio… ellos… ellos…?

-Si se fueron abajo y nos están esperando…-le dijo ella con voz tranquila.- ellos son nuestra familia, Adam, no debes temerles, no mientras yo esté a tu lado…

El chico giró un poco la cabeza para verla y sonreírle un poco, recibiendo un guiño en respuesta. Y en su vientre, una manada de mariposas galoparon por sus intestinos, por su estómago, por sus pulmones, quedando finalmente, dando vueltas en su corazón.

¿Qué rayos fue eso?

Oh… sacudió su cabeza y se focalizó en quitarse la mugre de sus uñas, intentando ignorar a la pelinegra que estaba bañándolo como si tuviese una estatua de cristal en las manos y no a un chico recién resucitado.

Ella era linda. Ok, era mucho más que linda. Era la que formaban parte de su parámetro de con-esta-no-tengo-chance.

Recordaba a Mandy, su última novia antes… antes de que lo que sea que lo haya matado a él y a su madre sucediera. Ella era rubia, tenía un hermoso cuerpo y un rostro agraciado, casi perfecto.

Pero su protectora no se comparaba con nadie, cualquier rostro que haya conocido no le hacía justicia.

El cabello negro iluminado con luces rubias que acariciaba su cintura en firmes bucles. El cuerpo normal de cualquier adolescente, pero con una gracia natural que lo hacía mucho más perfecto que el de cualquier super modelo en el universo. Su piel blanca parecía tan satinada como lo era la de su mano cariñosa y fuerte. Podía recordar haber visto su rostro brillar con furia asesina cuando entró en su paraíso personal y lo arrancó de los brazos de Michael, que ya casi lo estaba llevando hacia la tierra. Recordó la luz de miles de focos en aquellos ojos azules y sus labios retraídos sobre sus dientes cuando luchaba contra los ángeles, enviando, uno a uno, al suelo con un movimiento de su muñeca.

Pero también vio que en el había una amabilidad y dulzura solo comparable con la de una madre preocupada, su mirada azul brillante con amor que lo hacía sentir pequeño, confortable y protegido. Como si una sola mirada pudiera enviarle las palabras que su madre tantas veces le había dicho entes de dormir: "Nunca estarás solo"

-Creo que ya está.-la voz de ella, animada le hizo soltar el cepillo de su mano y mirarla algo agitado.- lamento haberte asustado.-le sonrió y tendió una de sus manos.-ven, vamos a secarte y a vestirte.

El miró de la mano a su rostro.

-Sabes que puedo cambiarme, ¿Cierto?-preguntó con una ceja alzada.- tengo diecinueve.

-Tienes veinte y no me importa verte desnudo, Adam, te he reconstruido de pies a cabeza, créeme, en ese tipo de cosas se ve bastante… ¡Oye!-soltó una carcajada cuando recibió un chorro de agua en el rostro.- ¡Ok, ok! ¡Me voy, pero siento un golpe y entro, no importa si estás vestido o no!-se dio la vuelta y salió por las puertas dobles del baño. Y justo cuando Adam estaba saliendo, apareció su cabeza por una de las puertas abiertas.- ¡Tus ropas están en el gabinete, trasero bonito!-y recibió una toalla en el rostro.

Adam rodó los ojos y terminó de secarse, para luego vestirse con un tipo de ropas muy parecido a la que estaba acostumbrado a vestir en sus clases de gimnasia, pero realmente, le parecían cómodas y no tenía ganas de usar vaqueros o camisas sabiendo que estaría durmiendo en cualquier momento y salió por las puertas, dobles, encontrándose con su protectora en ropa interior.

De estampado de cebra. ¿Cómo viviría después de eso?

-¡Lo siento!-soltó antes de girarse y taparse los ojos con sus manos.- ¡No me dijiste que te cambiarías!

Una carcajada llenó el cuarto.

-Oh, vamos, es solo una mujer en ropa interior, tonto…-se burló ella.- además, ya estoy vestida, puedes girarte…

-No te creo.-soltó el sin moverse.

-¡Hey! gírate, Adam, estoy vestida, puedes confiar en mi.-y en ese tono encontró lo que buscaba y al girarse, estaba vestida en un par de pantaloncillos de gimnasia, una camiseta blanca y una sudadera demasiado grande para su tamaño.- Vamos con los demás…-tomó su mano y los dirigió hacia el piso inferior, en la sala, donde estaban todos, excepto por Balthazar.

-Hola…-saludó Sam al chico con una sonrisa.- ¿Estás mejor?

El interpelado sonrió débilmente y asintió, para luego tomar asiento en el sofá, junto a Nel, apretando su mano con fuerza.

-¿Entonces, lo querían a él como recipiente?-preguntó Gabriel apareciendo justo detrás del sofá doble.- no parece tan fuerte ni tan inteligente como Dean o Sam… ¿Seguro es un Winchester?

Sam le golpeó la nuca.

-Que hayas estado a punto de morir no significa que tengas que decir todo o que aparece en tu mente.-le regañó.- y es un Winchester…

Ahí Adam habló por primera vez.

-Esperen, ¿Ustedes conocen a mi padre?-preguntó con voz extraña.

-No solo lo conocíamos, sino que también nos dio la vida, nos vio nacer, nos cambió los pañales…-respondió Dean que estaba con sus brazos cruzados frente a la chimenea.- Eres nuestro medio hermano… El es Sam y yo soy Dean…

El chico miró confundido a Sam, quien rodó los ojos.

-Larga historia, pero, soy un chico y ninguna cirugía tuvo que ver con esto.-señaló sus bubbies.- digamos que un ángel torpe tuvo que ver con esto…-miró de reojo a Castiel quien soltó un suspiro.

-Ya me disculpé, ¿Quieres que te de masajes todos los días? ¿Qué sea tu esclavo personal?-preguntó el ángel en voz seria.

Sam entrecerró los ojos pensando la propuesta y cuando iba a abrir la boca, Bobby la detuvo con una seña.

-Nadie tendrá masajes y nadie será esclavo de nadie.-dijo determinante, pero pensando lo ridículo que eso sonaba.

-Si, Bobby.-dijeron todos a coro.

Adam sacudió su cabeza y alzó un dedo.

-Esperen, ustedes me dicen que… ustedes son mis hermanos…-señaló a Dean y Sam.- el un ángel…-miró a Cas, quien lo miró de regreso con curiosidad.- y tu eres mi protectora como…

-un ángel de la guarda…-terminó Gabriel por el.- solo que sin las alas blancas cursis y los rizos rosas de la época victoriana… ¿Se la imaginan a Nel con alas rosadas y peluditas y rizos rubios cortos y una túnica blanca?-el arcángel se carcajeó.- es hilarante…-y de hecho, Dean soltó una carcajada con el, recibiendo una mirada sucia de su hija, logrando así, recuperar la compostura.- y tal vez se olvidaron decirle que soy un arcángel…

-Y mi padre…-agregó Cas.

Todos se quedaron mudos ante ello.

-Ok, eso ni yo lo sabía.-soltó Dean viendo de Cas a Gabe con curiosidad.- ¿De qué habla Cas, Gabriel?

-Eso, ¿De qué habla Cas, Gabriel?-dijo Sam apoyando a su hermano.

El arcángel se rascó la nuca.

-Soy su padre y no hay mucho más que pueda agregar, al menos no ahora cuando aún me faltan piezas de este rompecabezas.-respondió algo esquivo.-¿Bien?

Sam endureció sus facciones. Gabriel no confiaba en el.

-Bien.-dijo simplemente y se volvió a Adam.- mira Adam, yo soy Sam, el Dean, Bobby Singer es nuestro segundo padre,-Bobby asintió hacia el chico como saludo.- Ellos son Gabriel, el arcángel, el Castiel, su… hijo, padre de Nelkhael, futuro esposo de Dean y ella es su hija Nelkhael.

El chico tardó unos segundos en procesar y absorber la información.

-O…k…. –dijo lentamente.- ¿Eres Gay?-le preguntó a Dean, quien rodó los ojos.

-Escucha muy bien, niño, porque no lo repetiré dos veces: que esté en pareja con un hombre no significa que me gusten todos ellos, ¿Ok?-le respondió con voz filosa.- si Cas no existiese seguiría siendo un mujeriego, borracho, apostador al que no le importa nada ni nadie más que una buena-miró de reojo a Nel, que ya lo estaba censurando con la mirada y continuó.-... cacería y el bienestar de su hermano…-escupió, ganándose ojitos de cachorrito de Sam y una sonrisa pequeña de Cas.- aunque, me sigue importando el bienestar de Sam… soy otro… un padre de familia y te juro que si no le sueltas la mano a mi hija en este mismo instante, te cortaré tus órganos genitales con un cuchillo de untar mantequilla.-Adam no tardó en obedecer, e incluso alejarse de la chica hasta la otra punta del mueble.- Así me gusta… huelo tu miedo…-dijo sentándose en medio de los dos.

Nel rodó sus ojos y apareció junto a Castiel, quien la abrazó por los hombros.

-Llegamos para cambiar vidas, ¿no?-preguntó con una sonrisa traviesa.

Cas soltó una risita por lo bajo y pasó un brazo por el torso de su hija.

-Siempre.

-Chicos, tengo horribles noticias.-anunció Balthazar apareciendo en la entrada con la ropa del inspector Gadget.

-Siempre arruinando el ambiente.-dijo Sam rodando los ojos, para ayudar al ángel a quitarse su gabardina gris y pasarle una taza de café caliente.-¿Llueve mucho afuera?-preguntó con una sonrisa.

Balthazar sonrió y asintió animadamente, antes de desviar su mirada y aparecerse junto a Bobby, quien parecía haberse convertido en su persona favorita en el mundo.

-¿Qué fue lo que encontraste, Balthazar?-preguntó Nelkhael avanzando hacia él con el ceño fruncido.- ¿Y por qué hueles a pólvora y… alcantarilla?-agregó reteniendo sus reflejos vomitivos.

-Bueno… fui a…-comenzó el ángel.

-¿Alguien puede decirme quién es este?-preguntó Adam por lo bajo.

Nel iba a hablar pero Dean se le adelantó.

-Otro ángel, más idiota, pero un idiota útil.-aclaró.- y Nelkhael, no quiero que tengas contacto ocular con ningún masculino mayor de quince y menor de veinte años de este cuarto… de este estado… de este país… de este mundo… al menos hasta que cumplas cuarenta años terrestres o, en su defecto, yo esté muerto.

Ella se quedó boquiabierta unos segundos antes de rodar sus ojos.

-Eres muy mandón.-soltó como si fuera el peor de los insultos.

-Cuarenta y cinco y en alza…-canturreó Dean.

Ella volvió a rodar sus ojos y suspiró.

-Ok, ok… quedamos así…-sacudió su cabeza.- ¿Qué fue lo que descubriste, tío?

Balthazar iba a responder pero Castiel carraspeó.

-En realidad el es mi tío, el es tu tío abuelo…-le corrigió.

-Hermano, no importan los tecnicismos…-le sonrió Sam con dulzura.- ¿Balthazar, por favor?

-Bueno, es que estuve…-volvió a comenzar, pero la puerta principal se abrió revelando a una rubia y a una pelinegra conocidas.

-¿Ellen, Jo?-preguntó Bobby con el ceño fruncido.

Las dos mujeres se giraron y sonrieron como maníacas antes de correr a abrazar al viejo, quien trastabilló un poco, pero las atrapó en sus brazos con gusto.

-¿Estamos en una pelea? ¿Estamos peleando?-preguntó Gabriel asustado.

Dean sonrió de lado.

-No ese es su… forma de estrechar las manos…-respondió con una sonrisa.

-No me gusta.-dijo Cas desde su esquina.

-A nadie le gusta.-agregó Sam sonriendo con incomodidad, al recordar lo… insistente que había estado Jo la última vez que la vio.

-Bobby, viejo borracho ¿Cómo has estado?-preguntó la mujer más adulta con una sonrisa.

-Andando…-fue la respuesta de Bobby.- ¿Y ustedes? ¿Qué hacen aquí?

Jo sonrió.

-Pues, mamá y yo te queríamos visitar y ver si por aquí… no estaban Sam y Dean…-agregó eso último por lo bajo.

-Hey, chicas…-les saludó Dean con incomodidad. Había cosas que había que explicar.- me alegra que hayan venido…-o eso creía. Casi podía sentir los ojos de Cas taladrándole la nuca.

-Y hay más gente de la que creímos…-dijo Ellen viendo a todos los hombres y a la muchacha.- ¿Quiénes son ellos?

Gabriel dió unos pasos al frente y tomó las manos de la mujeres y las besó con galantería.

-Pues… el es Adam, el recién resucitado medio hermano de Dean y Sam… el es Balthazar, al que mejor le quedan los Armani del paraíso.-el ángel hizo un movimiento con su mano de "me pones en vergüenza"- el es Castiel, también un ángel del señor, el menos adaptado al mundo humano, pero que se atrevió a revelarse contra el cielo y mi hijo… ella es Nelkhael, la hija de Castiel y Dean, leyenda en el paraíso, no solo por su belleza sobrenatural sino también por tener visión de rayos láser.-la niña asintió divertida.- y yo soy Gabriel, su servidor…

Las dos mujeres se quedaron boquiabiertas unos segundos antes de girarse a ver a Sam.

-Y el ese Sam, solo que Castiel la cambió de cuerpo con un hechizo y tuvo la delicadeza de quemar el libro que lo contenía para hacer más difícil revertirlo…-agregó Dean.

-¿Tengo que pedir disculpas nuevamente?-preguntó el ángel con frustración.

Antes de que empezaran a discutir, Ellen alzó sus manos.

-A ver si entendí bien… Tu eres un resucitado hijo de John.-Adam asintió.- Tu el… arcángel… San Gabriel…

Gabriel movió su mano como si espantase una mosca.

-El San me hace ver cursi… dime Gabriel.

-Tú eres un ángel… que usa Armani…-miró a Balthazar, que asintió y dio un giro para mostrar su traje azul oscuro.- buen gusto, por cierto.-recibió una sonrisa del rubio.- tú eres Sam… convertido mágicamente en mujer… con unas piernas del infierno…

-¿No digo yo lo mismo?-soltó Gabriel.- son perfectas, son del estilo de una modelo de Channel o con ese cuello podría ser fotografía principal en Bvulgari…

-Definitivamente.-estuvo de acuerdo Bobby, recibiendo miradas sorprendidas en respuesta.-¿Qué proponen que haga estando en silla de ruedas y sin poder alcanzar a los libros de arriba?

-Bobby… ¿De veras? ¿Revistas Vanity Fair?-preguntó Dean sacándolas de debajo del sofá, para que luego Sam se las quite.

-Tienen buenos tips para citas…-lo miró significativamente.-y… vestidos de novia…-murmuró yendo al catálogo de novias, para así evitar la mirada de Jo y dejar su interés por la moda femenina a su libre albedrío.

-Y tu eres el famoso Castiel, el que sacó a Dean del infierno…

-Correcto.-aceptó Cas asintiendo.- aunque no entiendo por qué razón sería famoso.

-Y ahora… la parte que no entiendo… es en la que entra Numael…

-Nelkhael,-le corrigieron todos los hombres y Sam a la vez.

-Nelkhael, cierto.-se corrigió la mujer.- el punto es que…

-Soy hija de Dean y Castiel… soy el resultado de una profecía celestial que decía "Que de la unión del alma del hombre justo y de su ángel, nazca la luz del eterno resplandor del cielo y la oscuridad que alzaría al averno desde sus cimientos. En el momento de la verdad, la oscuridad y la luz batallarán para que una prevalezca sobre la otra"…-se señaló.- yo soy el eterno resplandor del cielo… aunque parece que tengo una gemela malvada con la cual tendré que luchar para… ¿Se siente usted bien?

Ellen miró a Dean perpleja y pálida como un muerto.

-¿Dejaste embarazada a una chica y adoptaste a la niña con Castiel?-le preguntó entre dientes.

Dean alzó sus manos en señal de inocencia.

-¡Hey! ¡Es nuestra hija! ¡Mía y de Cas! ¿No escuchaste lo de la profecía?-le preguntó con voz chillona.- Ahí lo explica. Además, mis intenciones con Castiel son honorables…

-Todo lo honorables que pueden ser las intenciones de Dean Winchester…-agregó Sam sin dejar de leer la revista con Balthazar ojeándola también, a su lado.- me gusta este smoking… ¿Irá bien con el tono de piel de Dean?

Ellen miró a Sam más perpleja que antes… si se podía.

-¿Y quién rayos es el que se casa con Dean?

-¡Oigan, esperen!-les detuvo Nel a todos los que iban a responder.- Balthazar trajo información y no ha podido compartirla.-miró a su tío… abuelo, tío abuelo.

-¿Qué?-preguntó el británico sin entender por un segundo, para luego tronar los dedos, recordando.- ¡Ah, claro! Lucifer está llamando a los jinetes…-silencio mortal después de eso.- creo que este negro noche va con el tono de piel de Cas… ¿Tienen que ser los trajes iguales? Juro que a Dean lo veía mejor con un traje azul medianoche…-Sam no respondió, solo dejó caer la revista al suelo.- ¡Oye, estaba viendo eso, piernas infernales!

-¿J-jinetes?-preguntó Gabriel con voz temblorosa.- Es decir… ¿LOS Jinetes?

Balthazar entrecerró los ojos y lo miró confundido.

-¿Qué otros jinetes que puedan ir detrás de Lucifer pueden existir… además de Garth Brooks?-preguntó con ironía.- ya saben, Pestilencia, Hambre, Guerra y muerte…. Los simpáticos jinetes del Apocalipsis… Los Hermanos Macana, "El Cuarteto del Apocalipsis"… lo único que puedo decir es… pobre madre.

-¿Apocalipsis? ¿Jinetes? ¿Lucifer? ¿Garth Brooks? ¿De qué rayos hablan?-preguntó Adam siendo el único perdido en el tema.

Dean lo evaluó unos segundos antes de suspirar.

-¿Bobby, Sam, Cas, podrían venir conmigo a explicarle el tema a Adam?-los tres nombrados asintieron seriamente.- esto será difícil.

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Castiel vio su reflejo en el espejo por decimonovena vez y aún no podía decidirse para que dirección ponía su cabello, un problema que se solucionó cuando Nel simplemente los desparramó un poco con sus dedos.

-¿Así está bien?-preguntó ella con una enorme sonrisa. Castiel no pudo menos que asentir y sonreír, a pesar del para nada confortable sentimiento que tenía en su vientre o en su órgano vascular, que los humanos llamaban nervios.-¡Oh, papá, estoy tan emocionada! ¡Si todo es como lo planeamos será perfecto!-El ángel se sentó en el banquillo de calzarse a los pies de la cama y se quedó unos segundos en silencio.- Piensas mucho… y fuerte…

-Lo siento…-se disculpó el inmediatamente.- estoy… nervioso…

-Sería malo si no lo estuvieras.-apuntó ella arrodillándose frente a el para rodear su cuello con sus delgados brazos y mirarlo a los ojos.- eres el ser más honorable y dispuesto que haya conocido… y viví rodeada de ángeles… ¿Por qué crees que papá no notaría eso también?-le sonrió y dejó un beso en su frente.- el mismo lo dijo… si tu no existieras, el sería otro… un mujeriego apostador… y todo eso…

-¿Y si lo hace solo porque… por que estás… bueno… tú?-tartamudeó el en respuesta.

Ella rodó sus ojos y procedió a sentarse a su lado y a abrazarlo de modo que no arrugase el saco ni el chaleco azul al cuerpo, que llevaba sobre la camisa blanca.

-No, no lo hace por mi, tu lo sabes, sabes que siente cosas fuertes por ti…-le indicó.- pops, el lo piensa… tiene que acostumbrarse, para ti es muy fácil porque eres un ángel, pero el… el tuvo una vida pensada solo para acostarse con mujeres… aún le gustan las mujeres… pero estás tu, tú eres el único hombre que tiene, quiere y querrá para siempre… y sabes que lo se y nunca miento… no a ti al menos.

El ángel sonrió de una forma que solo ella le había visto sonreir y la abrazó por los hombros.

-Te amo, Nelkhael Winchester.

-Yo también te amo, pops. Siempre…-respondió, para luego, ponerse de pié, arreglar mejor la corbata azul medianoche y rodar sus ojos.- ya hemos tenido mucha charla de chicas, ahora, ¡A tu citaaaaaa!