Disclaimer: Nada de lo que reconozcan nos pertenece.
Summary: LA CITA MÀS ESPERADA… y una que no esperaban. Un poco de brotherly love entre Sammy y Dean… bastante destiel y Gabriel… aunque… no se ilusionen, es un proceso lento… Muajajajajajja… mentira! Y un poco de Nel/Adam.
Capítulo 7: You don't look the wings of a given angel.
Dean nunca en su vida había sentido tantos nervios.
Probablemente sea por el ámbito en el cual se encontraba en esos instantes, o más probablemente por el que estaba por encontrarse en unos minutos.
Buscó en su mente, intentando identificar esos nervios, y pudo, vagamente asociarlo con aquellas veces que había acompañado a chicas bastante poco agraciadas a sus fiestas de graduación- aunque, la mayoría de ellas eran buena gente.- y sentía la ansiedad de las miradas de los padres mirándolo desde el sofá doble, justo frente a donde el estaba sentado.
Claro que los nervios se multiplicaba por cincuenta… millones, su hermana y Gabriel estaban mirándolo con rostros divertidos, aunque, podía ver un extraño ápice de preocupación y de nervios en los ojos de ambos, como esos padres protectores que tantas veces lo habían entrevistado antes de sacar a bailar a sus hijitas inocentes… pero tal vez lo imaginaba, al menos en Sam, porque, ahora sabiendo que Gabriel era padre de Cas, se esperaba incluso todo el sermón de "Le haces daño a mi pequeño y te cortaré tus atributos y haré huggies con tu hígado" –lo peor de la situación era que el arcángel podía hacerlo de verdad.
Aunque, con tanto nervio antes no había notado el vestido negro formal que Sam llevaba y las ballerinas negras a juego… ni el maquillaje suave o los cabellos en bucles… y el traje negro de Gabriel.
-¿Tienen una cita?-se le escapó, no pudo evitarlo.
Sam enrojeció.
-No es una cita… es… es…
-Una cita.-aceptó Gabriel sonriendo.- vamos a un restaurant francés…
Dean frunció el ceño.
-Creí que en Sioux Falls solo estaba el restaurante italiano al que vamos Cas y yo…-otra oleada de calor en su columna vertebral ante ese hecho.
-Un restaurante francés, Dean-o.-Gabe rodó sus ojos.- en Francia…
Sam le pegó en el brazo.
-Dijiste que íbamos a San Francisco, Gabriel.-le dijo con un tono de queja que no se lo creía nadie.
-Tu deseas Francia, bonito…-retrucó Gabriel y solo recibió una mirada de muerte de su cita. Luego un movimiento en las escaleras les hizo girar su cabeza a todos- Oh, pero…
Era Cas, un perfectamente vestido Cas, junto a una alegre Nel que saltaba como un duende en una cacerola con oro.
-¿Y papi, qué tal? ¿Puedo ser la asesora de imagen oficial de la casa?-preguntó la chica haciendo girar a su pops para que sea admirado de todo los ángulos. Dean no pudo hacer otra cosa que mirarlo, entre el deseo que le provocó lo que veía y el pánico por aquel deseo… porque… ¡Estaba babeando por un hombre!... No un hombre… le retó una vocecita igual a la de Sammy en su cabeza, Es Cas, tu Cas… El traje era negro, como el suyo, de apariencia costosa, tal vez era un Armani como el suyo, pero a diferencia de el mismo, parecía natural en el ángel, el chaleco azul oscuro o la corbata del mismo tono estaba realmente bien puestas; con los zapatos italiano, nuevos y brillantes y su cabello negro indomable que parecía acomodadamente imperfecto, Dean sintió que iban a acaparar muchas miradas esa noche. Pero de pronto cualquier mujer en la cabeza de Dean dejó de ser importante o interesante… era… era como renacer… y aún siquiera nos hemos besado… pensó suspirando interiormente.- ¿Papi? ¿Y? ¿Qué te parece?
Dean se limitó a mirar a Castiel a los ojos por un instante antes de sonreír lentamente y hacer brillar sus ojos.
-Creo que… le queda más que bien…-respondió logrando una tímida sonrisa en el rostro del ángel.
-Pues conmigo, esa ropa no le duraría quince minutos…-comentó Ellen entrando delante de Jo.- se ven todos de infarto…-agregó sonriendoles a las dos parejas.
-Gracias, Ellen.-sonrió Sam tomando del brazo a Gabriel.- ahora, nosotros nos vamos, ¿No es cierto?
Gabe sonrió y luego de dar una reverencia, tronó sus dedos y desaparecieron.
-¿Y esos a donde fueron?-preguntó Jo con el ceño fruncido.
-A Francia.-contestó Dean con un encogimiento de hombros.- ahora, si nos disculpan.-tomó una de las manos de Cas y lo llevó hasta la puerta de salida.- adiós, Nel, por favor, compórtate!
-¡Lo haré si tu lo haces!-gritó la niña riendo al ver la mirada de muerte de su padre.-Estaré alerta, si hay algún problema, solo deben pensar en mi y estaré con ustedes en medio segundo.
Cas le sonrió.
-Descansa, hermosa.-dijo y Dean cerró la puerta. El ángel frunció el ceño y soltó un suspiro mientras seguía a Dean hacia el auto que Gabriel les había prestado, un hermoso Camaro plateado.
-¿Hey, qué sucede?-preguntó Dean al ver el cambio de ánimo del ángel.
-La última vez que nos despedimos así no la vi por mucho tiempo…-forzó una sonrisa.- espero que todo salga bien…
Dean se sentó e el asiento del conductor y le tomó la mano para entrelazar sus dedos.
-Todo saldrá bien esta noche, Cas. Espera y verás.
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Nelkhael supo que lo que hacía era complicado, más para un ángel como ella, con una porción de debilidad humana.
Si bien podía obtener el tamaño de la estatua de Lincoln del Capitolio, los ángeles mayores eran muchísimo más grandes que ella. Aunque, casi nunca tomaban sus formas verdaderas, normalmente eran de altura humana y se veían como sus receptáculos originales.
Pero eso era peor porque ella tenia el cuerpo de una niña de quince años… y podía morir.
No sabía exactamente si igual de poderosos, al menos los de bajo rango como Zacharias, pero de lo que estaba segura es que Michael y Raphael le dejarían el campo muy embarrado y ella tendría que saltar bastantes baches con lodo para llegar a su objetivo.
Pero lo iba a lograr.
Se sintió escurrirse de su cuerpo mortal y cuando volvió a abrir los ojos estaba en casa… o al menos eso parecía.
El cielo ya no era lo que parecía y tan solo habían pasado algunas semanas desde que estuvo allí. Podía ver desde el punto en el que estaba, la torre en la cual ella había vivido con su padre tanto tiempo.
Recorrió con su vista los enormes jardines en los cuales tantas veces había visitado con su amado tío Michael o incluso con Uriel y Zacharias.
El corazón se le estrujó al pensar que ahora, los que ella amaba, eran sus enemigos.
-¿Estás… oh, padre!-un ángel apareció detrás de ella y al tocarla, sintió lo que los demás habían sentido. El Poder del Dios Único, solo que hasta ahora se le aclaraban las cosas.-¿Nelkhael?
-Tío Elemiah…-dijo con voz chillona.- ¿Hola?
El ángel de piel tostada alzó una ceja y se cruzó de brazos.
-¿Hola?-le preguntó casi indignado.- ¿Eres una de las más buscadas por los dos arcángeles más poderosos del Paraíso y me dices "Hola"?
El rostro de la híbrida palideció.
-Lamento decirte que si me vas a entregar tendré que lastimarte, y juro que no quiero.-le dijo con voz temblorosa, con la culpa solo de pensar en lastimar a su querido Elemiah, el que le había enseñado todo sobre las ciencias humanas.
Los ojos del ángel se empequeñecieron y sonrió al verla tragar en seco.
-Están en la sala de concejo, corre lo más rápido que puedas porque ya están comenzando.-le indicó, a lo que la muchacha sonrió y sin dudar, comenzó a correr.-Suerte, pequeña Luz.
Si bien en el mundo humano la mayoría de ellos se imagina a los ángeles volando a todos lados, era algo de lo más alejado de la realidad. Si bien las alas de los ángeles eran alas, fuertes y brillantes, solo servían para volar en momentos extremos, porque sino estaba el acto de aparición a cualquier destino. Y abrir sus alas negras en un lugar en donde las reconocerían en ese mismo instante, porque, nadie tenía alas del mismo color, salvo ella y su padre, aunque las de Castiel tenían una llama roja que atravesaba cada pluma cuando estaban en exposición al sol.
Las alas oscuras eran especiales. Los seres de mayor poder tenían las alas oscuras,-excepto por las de Michael que eran doradas-y el solo hecho de acercar una mano hacia una pluma, sería una condena al no descanso. Era una violación. Una transgresión, la peor de ellas.
-No recordaba que ese maldito lugar quedase tan lejos…-murmuró sin bajar la velocidad, ni detenerse cuando se llevó por delante a una docena de sus familiares y siquiera cuando casi se chocó la puerta del Concilio Celestial, para irrumpir en medio de un rito. Sus ojos buscaron a su protegido por el lugar, y allí estaba, el alma de Adam Milligan tendida sobre la mesa de mármol blanco en donde, normalmente solía dibujar e ignorar lo que los mayores decían de ella. Sintió la ira volver borrosa su vista.-¡Michael, llegué a casa!-anunció caminando con chulería hasta toparse con dos ángeles tres veces más grandes que ella haciéndole de barrera.
Los ojos verdes de Michael se enfocaron en ella.
-Estás cambiada… al igual que tu actitud. Tu padre humano es una mala influencia…-estatizó el arcángel soltando al chico.
-Ayuda…-pidió Adam mirando a la chica, casi ahogado.
Los ojos de la muchacha se volvieron dorados.
-Deja ir al chico, Michael.-le dijo con tono de orden.
El castaño entrecerró los ojos y se cruzó de brazos.
-¿O qué?
Era un reto. Ella lo reconoció y sus genes Winchester se inflaron rugiendo por ganar el reto y pasarle una franela por el rostro esculpido del virgen más viejo de la historia… Ok, tal vez su papá era una mala influencia.
-Lo siento.-y sin dudar alzó su mano y una luz iluminó todo el lugar…
-¡Nelkhael, despierta!-era la voz de su tío Balthazar.
Cuando la muchacha abrió os ojos ya no estaba en el cielo ni el la sala del concilio. Estaba en el sofá de su hogar.
Se pasó la mano por sus cabellos, temblando y notó que estaba transpirando.
-¿Qué sucedió?-preguntó.
Balthazar le alcanzó un vaso con agua.
-Tuviste una pesadilla.-le explicó.- estabas… estabas llamando a Michael…-terminó sn mirarla a los ojos.
Ella parpadeó y luego recordó.
-Oh.-fue todo lo que dijo durante un largo rato.- recordaba cuando… fui a rescatar a Adam… por cierto, ¿Dónde…?
Balthazar la detuvo.
-Adam en tu cuarto durmiendo, al igual que Bobby, Ellen y Jo; Sam y Gabriel están en el restaurant y tus padres aún están en su cita.-luego de eso se formó un silencio incómodo. Ninguno de los dos estaban acostumbrados al otro, ya sea por que nuca tuvieron la oportunidad de hacerlo o simplemente por las heridas que el había dejado en su padre al huir. Tal vez un poco de las dos.
-Entonces… creo que será mejor que… vaya a dormir…-murmuró poniéndose de pie.- Adiós, Bal… tío Balthazar.-se corrigió y le dio una pequeña sonrisa.
El asintió a modo de despedida y ella se encaminó hacia las escaleras, pero la mano de él la detuvo.
-Se pondrá peor… Lo sabes, ¿Cierto?-le preguntó con voz temblorosa.
Ella lo miró por sobre su hombro con una sonrisa triste.
-Peor de lo que te imaginas.-fue su respuesta.- pero podemos contra ello, tío, te lo aseguro.
El ángel le dio una sonrisa triste antes de apretar afectuosamente su brazo y soltarla.
-Sueña con… lo que sea que te haga bien…
Ella soltó una risita por lo bajo.
-No te sientas la cúspide del Universo, pero al soñar con cosas lindas, tu estás incluido entre ellas.
No se giró para ver el rostro de su tío, pero sintió su rostro siendo acariciado suavemente por sus alas.
Cuando arribó a su cuarto, no le sorprendió ver a Adam acurrucado entre las cobijas, con una almohada apretada en su pecho.
Sonrió suavemente ante aquel panorama y procedió a ponerse sus pijamas.
-¿Nel?-susurró la voz dormida del chico. La joven se giró y ya vestida caminó hacia la cama, en donde se acostó y se acurrucó con su espalda contra el pecho del chico.- ¿Estás acurrucada contra mi?
La risa chispeante de la niña le hizo sonreír, mientras ajustaba los brazos con más fuerza a su alrededor.
-No dormí sola en toda mi vida, no me culpes por no querer comenzar ahora…-le respondió ella finalmente.-además… eres calentito…-Adam dejó un suave beso en su cabello, provocando miles de escalofríos en las columnas de ambos.-Gracias, trasero bonito. Ahora, duerme-le ordenó con un tinte de dulzura en la voz.- que descanses, Adam…
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-Me da la impresión que en cualquier momento saldrá un demonio debajo de alguna mesa…-comentó Dean observando a su alrededor como todo cazador hace al entrar a un lugar desconocido.
Una rubia de ojos saltones apareció de la nada, casi provocando un infarto a Cas y que Dean saque la cuchilla de Ruby que tenía escondida en el bolsillo interno de su saco negro.
-Hola, Soy Rachel y esta noche seré su mesera.
Cas ladeó la cabeza, estudiando a la mujer con el ceño fruncido.
-Su rostro tiene algo artificial, señorita, al igual que sus pechos.-señaló el inocente ángel, provocando que la escalofriante sonrisa de Rachel se borre, y que Dean apriete los labios para no soltar una carcajada.
-Una reserva para Dean Olson.-dijo Dean antes de que la mujer pudiese decir algo.
-¿Esperan a sus esposas?-preguntó la chica antes de ver el libro, pero luego buscó y frunció el ceño.- ¿Mesa para dos?-casi se podía oler la decepción en su voz.
Dean asintió y la rubia los guió hasta una mesa alejada del resto, la más bonita y pintoresca por el decorado bajo un pequeño bajo techo con uvas y hojas de parra.
-En unos minutos enviaré al mozo para que puedan darle su orden.-anunció la chica y sin esperar gracias, salió del reservado.
Dean separó la silla de la mesa para Cas quien lo miró, nuevamente, confundido.
-Si alguien tiene que ser el caballero aquí, seré yo…-anunció sentándose en su silla.
-Entonces yo soy la dama.-señaló el ángel con los ojos divertidos más su rostro seguía estoico.
Dean frunció los labios y lo estudió unos segundos antes de sonreír ampliamente.
-Tu no tienes género, por lo cual no debería molestarte.
-Estoy en un recipiente masculino.-retrucó el ángel.
-Para mi eres un ángel…-sonrió le cazador, estirando su mano para tomar la que Cas tenía sobre la mesa.- y el padre de mi hija…
La sonrisa que él le dio en respuesta fue luminosa.
-¿Señores?-el mesero vino con una simpática sonrisa.- Estas son las cartas, este vino es un Chardonnay del año anterior, excelente cosecha, he de agregar.
Dean se encogió de hombros, realmente no sabía demasiado de vinos… o mejor dicho, no sabía nada.
Luego de que ambos ordenaran ravioles de ricota y verduras con salsa mixta, se hundieron en un cómodo silencio, en el que Cas miraba a su alrededor con curiosidad y Dean lo miraba a él.
-Tal vez deberíamos pensar en vivir en otra casa…-murmuró el ángel finalmente.
El cazador arqueó una ceja.
-¿Quieres irte de la casa de Bobby?
-Dean, estamos viviendo en la casa de Bobby, y por mucho que amemos estar allí debemos darle un hogar estable a nuestra hija y vivir los tres juntos allí.-le contestó el ajiazul con el rostro sereno.
-NO se si sea buena idea… asentarnos, Cas, soy un cazador y tenemos el Apocalipsis…-se explicó Dean con voz dudosa.
-Y eres el padre de mi hija, Dean.-agregó el ángel.- el padre de familia que siempre quisiste ser luego de que viste a Ben y a Lisa.
En ese punto Dean ya tenía los ojos abiertos ampliamente.
-¿Cómo…?-comenzó, pero sin poder terminar.
Los ojos del ángel se volvieron tristes.
-Piensas en ello de vez en cuando, yo… lo escucho y lo veo…-murmuró y sonrió al mozo que les trajo su orden, para luego retirarse y dejarlos nuevamente solos.- Dean no soy Lisa… o una chica siquiera, pero quiero que seas feliz, quiero que nos veas a mi y a Nel como los viste en su momento a Lisa y a Ben… quiero que los tres seamos una familia… una de verdad…-Dean sintió que algo en su corazón se quebraba y se rearmaba. Era un cambio. Cómico, claro. Un cambio cómico, e irónico: Dean Winchester, el macho seductor que todas las nenas querían, finalmente enamorado, atado a un par de ángeles, soñando con el fin de todos sus malditos problemas apocalípticos para vivir tranquilo y feliz, en una casa con jardín, cerca blanca, pies de manzanas enfriándose en la ventana, una maldita mini van, una pecosa adolescente haciéndolo rabiar y un perfecto ángel recibiéndolo con un beso todas las noches, al terminar de trabajar. También podía ver a Sammy, siendo un abogado, tomado de la mano de Gabriel, a Adam, estudiando en la universidad con Nelkhael siguiendo sus pasos, a Bobby con la eterna compañía de su muchachito Balthazar… y Cas… Cas a su lado, nunca soltando su mano…- ¿De veras quieres eso?-susurró el ángel con voz quebrada, viendo lo que Dean tenía en su mente.
La mano del cazador apretó fuertemente la suya y una suave sonrisa adornó sus labios.
-No quiero nada más que eso, Cas. Y lo tengo aquí, contigo.
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Gabriel, fácilmente, podía decir que estaba viviendo la noches más larga y hermosa de su existencia-ok, tal vez esa primer noche con su pequeño querubín dormido en su pecho, estaba al tope de todo-. Y todo se lo debía a Sam.
A la castaña que reía a su lado, en forma de súper modelo, cálida y perfecta.
-¿De veras crees que Dean y yo terminaríamos juntos de no ser hermanos?-preguntó ella joven luego de recuperarse de un ataque de risas.
-A lo que me refiero es al hecho de que lo único estable que han tenido ambos a los largo de toda su vida ha sido al otro, Dean a ti y tú a Dean… no me parecería raro verlos besarse incestuosamente…-aclaró el arcángel.
Sam soltó otra carcajada.
-Me da náuseas el solo pensar en besar a Dean…-se estremeció.- ¡Ugh!-luego bajó sus ojos pardos hacia el río y mordió su labio inferior.- Cuando… antes de… antes de dejar a Dean, hace unos meses… estaba seguro de mi sexualidad… ya sabes… me gustaban las chicas…
-Pero no ahora, ¿Cierto?-preguntó Gabriel con una pequeña sonrisa aliviada en el rostro. La chica asintió.- ¿Cómo te diste cuenta?
En respuesta, Sam se encogió de hombros.
-Creo que fue cuando vi que Cas tenía un buen trasero…-se burló, y Gabe fingió tener náuseas.- No es cierto… creo que… que fue… cuando te… vi otra vez…
Gabriel detuvo la danza que estaba por hacer en cualquier instante si Sam continuaba.
-¿Yo hice soltar tu… "chica" interna?-preguntó con una sombra de felicidad en la voz, que pasó desapercibido por la joven a su lado.
-Antes sospechaba que mis… gustos, habían cambiado… pero… cuando te vi… supe que ya estaba fuera del closet. Te odié tanto tiempo que… al verte… destruido y queriendo que todo termine… vi algo mío en ti… yo también quería que todo termine y cometí muchos errores por ello… Liberé al diablo por ello. -explicó el con voz baja e insegura.- mira, no quiero que esto estropee lo que tenemos, pero tenía que sacarlo del pecho…
Gabriel tomó su cintura entre sus manos y la enfrentó.
-¿Qué te hace pensar que estropearás lo que tenemos?-le preguntó con voz suave.
-Cuando vuelva a mi cuerpo… no…-comenzó la humana, pero el arcángel la detuvo con un pequeño beso en su mejilla.
-No sigas… no digas tonterías… tu eres el hombre más sexy, perfecto, sensible y exageradamente alto que conozco y no me importa si eres hombre o mujer, Sam… es tu alma lo que yo veo…
-Yo inicié el Apocalipsis… bebí sangre de demonio…-otro beso, esta vez, en la comisura de su boca.
-No me importa.-susurró el arcángel acercándola más a su cuerpo.
-Yo traicioné a mi hermano.-insistió ella.
-No me importa-repitió él en respuesta.
Las manos de la joven subieron por su pecho y se posaron en sus mejillas.
-Eres demasiado bueno para alguien como yo.-le dijo soltando un torrente de lágrimas, las cuales el se encargó de enjuagar con besos.
-Eres perfecto para mi, Samuel Winchester.-y luego, todo lo que ambos vieron, fue luces y bailes felices, mientras que sus labios se movían al compás de los latidos de sus corazones con el sonido y las luces de los fuegos artificiales iluminando la noche sobre el Sena.
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-Fue una noche hermosa, Dean.-dijo Castiel sonriendo, mientras se ponían sus pijamas para dormir.
Dean sonrió ampliamente, mientras se metía en la cama.
-La mejor cita de mi vida, Cas… y he tenido buenas…-soltó una carcajada al ver al ángel rodar los ojos y meterse en la cama para acurrucarse a su lado.
-Me gustó que sostuvieras mi mano en la comida y en el parque… y que luego me abrazaras cuando esas chicas me miraban extraño… estoy casi seguro de haber podido oler el estrógeno saliendo sus poros.-comentó el ángel refregando su nariz contra el hombro vestido del cazador, quien hundió sus dedos en su cabello negro para masajearlo, robándole ronroneos de placer.
-Tu eres mío y de nadie más…-dijo el cazador muy seguro de si mismo.
¿Y qué era ese sonido? Oh, claro, el último ápice de masculinidad despidiéndose de su cuerpo.
-Y de Nelkhael, recuerda que debemos compartirnos con nuestra hija…-le recordó el ángel.
Y Dean sonrió más amplio hasta casi sentir sus mejillas doler. Adiós, masculinidad, te extrañaré… pensó con algo de nostalgia.
-Nuestra hija... –repitió el cazador.- Cas… Nuestra hija…-soltó una risita por entre dientes.- tengo una hija… tenemos una hija… los dos…
Cas se levantó un poco nivelándose con uno de sus hombros para quedar a su nivel y tenerlo frente.
-¿Recién estás cayendo en cuenta del hecho que tenemos una hija?-preguntó incrédulo.
Dean negó y levantó su mano libre para posarla sobre la mejilla del ángel.
-No es que…-tragó en seco y se acercó un poco más a los labios de su ángel.- es… como un sueño hecho realidad…-dijo y toda gota de dignidad abandonó su cuerpo cuando, desesperado, atrapó los labios de Cas con los suyos.
Al principio el ángel se quedo quieto, pero luego de unos segundos, comenzó a mover sus labios tímidamente, con sus ojos cerrados y sus manos subiendo al cuello del cazador, quien se acomodó mejor y se puso sobre el, su cuerpo en medio de sus piernas, comenzando a moverse al mismo compás que sus lenguas dentro de sus bocas, con sus suspiros y gemidos como música de fondo, ganándole a cualquier estúpida película romántica que haya existido jamás.
Solo separaron sus labios un instante, para tomar aire, aunque, los labios de Dean bajaron a juguetear con el cuello del pobre Cas, que ya sentía una extraña sensación de dolor-placer, formarse en sus partes íntimas, y Dean rozando su dura masculinidad sobre ellas no ayudaba demasiado a mantenerse centrado.
Pero cuando Dean mordió su pezón, no pudo evitar soltar un gemido entremezclado con un jadeo o el hecho de que arquease su espalda y moviera sus caderas para conseguir más fricción.
-Dean…-gimió el ángel.- por favor…-ok, si Dean no hacía algo, sentía que su cerebro se freiría o que sus bolas explotarían.
-¿Por favor qué, Cas?-Cas gruñó ante la desfachatez y el tono erótico del humano, ante ello, de un momento para el otro, bajó una de sus manos para tomar su miembro por sobre los pantaloncillos de dormir.
Y si, el ángel podía ser ingenuo cuando quería, pero resultaba que Dean había sido una verdadera mala influencia, por lo que metió las manos dentro de la ropa de dormir y de los boxers de su amante, le tomó con firmeza su miembro, para bombear dos veces y hacer que de esos labios rosado e hinchados, salieran un gemidos sonoros, entremezclados con su nombre.
-Quiero esto-otro movimiento de su mano.- dentro de mi… ahora…
Y ante ese tono de exigencia, el cazador no hizo otra cosa que asentir y comenzar con la tediosa tarea de desnudarse mientras Cas hacía lo mismo.
-Necesitamos lubricante…-murmuró él con pánico. Si no se desahogaba en medio minuto, moriría de un derrame cerebral.
-Mesa de noche izquierda, botella azul.-indicó Cas con urgencia.
Dean, dejó para después eso de preguntar por qué carajo Cas tenía una botella de lubricante en su mesa de noche, y buscó el tarrito azul para luego de encontrarlo, poner el gel en tres de sus dedos.
-Dolerá al princi…-una boca insistente lo detuvo y, sintió la mano del violador de labios, tomar la suya y guiarla hacia su trasero.
-No estatices hechos evidentes, Dean…-dijo el ángel con la voz más grave de lo normal. Y el cazador asintió y luego de jugar un poco con el anillo de músculos del trasero del padre de su hija, ingresó el dedo índice dentro y casi se viene por solo sentir el calor envolviéndolo, e imaginando lo que sería tener ese calor rodeando su miembro.-Dean…
Dean comenzó a mover su dedo, y cuando uno no era suficiente, metió otro, robándole los más deliciosos gemidos al ángel al encontrar su próstata una y otra vez.
Para cuando el tercer dedo ingresó sin problemas, el ángel ya estaba suplicando que se mueva.
Y nuevamente, el obedeció, se aplicó un poco de lubricante y, lentamente, entró en su hogar… Y al entrar completamente, se quedó quieto, para darles tiempo a los dos a acostumbrarse a la acción.
-Castiel…-jadeó al sentir el calor del ángel rodeándolo, apretándolo, acariciando toda su longitud.
-Dean…-el gemido y el movimiento del ángel, le hizo comenzar a moverse, primero lento, buscando la próstata del ángel, para recibir gruñidos y gemidos más ruidosos cuando la encontraba.
Sus bocas, sus leguas, estaban en todo sus cuerpos, besando, mordiendo y chupando lo que se les venía en gana, mientras que por debajo, los movimientos de sus caderas, se volvían más frenéticos y las embestidas más puntuales.
Cas sintió la bola de nervios sobre su estómago a punto de reventar y apenas tuvo tiempo de taparle los ojos a Dean cuando, al correrse, su gracia –la poca que le quedaba- escapó solo por sus ojos y las alas aparecieron en su espalda.
Dean solo tuvo que embestir unas pocas veces más, antes de derramar su semilla en el, a ciegas, pero sintiendo las alas del ángel rodearlo en su éxtasis.
Cuando ambos retomaron sus respiraciones y ritmos cardíacos, Dean se salió del ángel, odiando el frío sobre su miembro flácido, pero complacido al sentir las plumosas alas de su pareja rodearlo por completo a ambos.
-¿Puedo abrir mis ojos?-preguntó con una sonrisa perezosa.
-ábrelos.-le susurró el ángel, y lo que Dean vió, fue algo que recordaría hasta la eternidad.
Eran las alas del ángel, hermosas, negras, como las de Nel, pero con tintes rojos a contraluz, suaves y amplias.
-Son… hermosas…-susurró Dean encantado.- Cas, son hermosas…
Cas sonrió y besó suavemente a su amado, antes d ajustar mejor sus brazos y alas, y hundirse en su sueño.
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A la mañana siguiente, Nelkhael sintió que se olía algo diferente. Estudió a Bobby, que estaba tomando su café, a Ellen que charlaba con Balthazar y Jo sobre Moda, Adam que estaba a su derecha, riendo ante algo que Bobby había dicho y…
-¡AJA!-saltó golpeando la mesa y señalando a Gabriel, Sam y a sus padres.-¡Lo sabía!-Todos la miraron como si estuviese loca.- sus cuellos parecen un juguete de oso Grizzli…-señaló el el cuello de las dos parejas, los mordiscones y chupones rojos.- ¿Hay algo que me quieran contar?-preguntó con una sonrisa radiante.
-Hummmm…-comenzó Sam dudosa.
-¿Sales con el arcángel?-preguntó Jo como si el hecho de considerarlo pareciera un insulto para los cielos.
Sam mordió su labio inferior antes de asentir con timidez.
-Fue anoche… el…-miró incómoda a Ellen y Bobby.- ¿A ustedes no…?
-¡Por todos los demonios, Sam, no sigas con esa pregunta!-saltó la mujer fingiendo enojo.- Así te gusten los lémures sigues siendo el pequeñito dulce de Johnnie…
-Ya sabes lo que pienso, Sam.-fue todo lo que Bobby dijo antes de que lo obligasen a compartir una charla corazón a corazón que no quería tener si no era una cuestión de vida o muerte.
Nel rodó sus ojos y se puso de pié.
-Tío Balthazar y yo iremos a buscar unas pistas hasta Seattle… parece que hay una zona de riesgo por allí y creo que es donde Lucifer ha llamado a uno de los jinetes…-anunció poniéndose una gorra de baseball y una campera negra de cuero con el cuello alto. Balthazar se disculpó y apareció y desapareció vistiendo de negro como su sobrina.
-NO recuerdo que dijeras nada de eso.-puntualizó Dean abriendo por primera vez la boca en toda la mañana.
-Quise hacerlo en cuanto Bal lo averiguó, pero estaban ocupados y no quería, podía o me atrevía a interrumpir.-se defendió.- solo iremos a averiguar y les diremos lo que vemos y planearemos algo para acabar con esto.
Todos asintieron en acuerdo.
Castiel y Dean se pusieron de pié y abrazaron a la muchacha, le decían cosas al oído y ella asentía con una sonrisa cariñosa a todo.
-Antes de que te hagan un rasguño te das media vuelta vienes conmigo.-le advirtió Cas con el ceño fruncido.
-Si, pops.
-Seattle es helado en esta época del año, deberías de ponerte más abrigo.-siguió el ángel.
-Pero, pops…-comenzó la chica, pero al ver el rostro serio de ambos padres, suspiró y apareció una cazadora más calentita que puso sobre su campera.
Dean suspiró y acarició las mejillas de su niña.
-Nel…. Por favor…-la miró suplicante y la muchacha no tuvo que escuchar más para saber a lo que se refería su padre.
No nos dejes…
-Lo prometo, Papi, al menor problema, nos apareceremos de regreso.-le dio con solemnidad. Le dedico una sonrisa segura y se volvió a Balthazar.- Tío, ¿Nos vamos?
El ángel asintió y tomó una de las manos de la niña.
-Gabriel, explícales, por favor, el plan "perravuelveatuhoyo"-pidió Balthazar.- y con todos los detalles jugosos.
El arcángel sonrió ampliamente.
-Oh, creí que nunca o ibas a decir.-refregó sus manos unas con otras y miró a todos con una enrome sonrisa.-¿Están preparados para una lección de historia, mis queridos alumnos?
Y con un par de aleteos de fondo, ni Bal ni Nel estaban en el comedor.
-¿Perravuelveatuhoyo?-preguntó Adam con el ceño fruncido.- ¿Y eso?
Un chasquido de dedos después y había vuelto el salón de clases y los uniformes para todos.
Gabriel miró a Sam y sonrió con picardía.
-Recuérdame guardarnos ese para esta noche.-le ronroneó recibiendo un codazo poco discreto en las costillas.
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Y? Qué les pareció? Fue lindo?
Es nuestro primer lemmon M/M, estamos bastante nerviosas ante el hecho de un fandom nuevo, una pareja que nunca hicimos y una situación de la cual no tenemos la menor idea.
Talula fue la que diseñó la conversación, la que se puso a leer fics destiel rating M, y la que, pobre, se puso a escribir a la dos de la mañana, y se fue a dormir a las cinco, borró treinta veces y,,, molestó a los chicos de P, P, M & Co, llamándolos a cada rato…
Esperamos que le haya gustado, en el chap que viene tenemos un poco de angst de parte de Dean y Nel… Ya verán por qué…
Y, un último anuncio.
¿Qué les parece, hacer una historia al estilo Outtake en la cual Dean pueda revivir la infancia de Nel por un mes? Como un fic aparte, pero con spoilers de este de acá…
Gracias a un review de KALLENPARMS nos pusimos a reflexionar y tiene razón, Dean no pudo criar a Nel desde bebé, y ahora está al frente de la crianza de una adolescente, rebelde –si, ya van a leer sobre eso en los próximos chaps- y superpoderosa. Por eso le quisimos dar la oportunidad de tener a una mini Nel en brazos, enseñarle a caminar y darle de comer en la boca… Eso es lo hermoso de tener un bebé, ¿No creen?
¿Entonces? ¿Qué me dicen?
Dejen reviews y me dicen del tema…
GRAX!
Team Free Will
