Declaración: nada de lo que reconozcan es NUESTRO… solo pare de la rama.

Fe de erratas: se que nos equivocamos, en el cap 10, con los apellidos de Dean… sinceramente no nos dimos cuenta, estábamos muy emocionadas y se nos pasó de largo al releerlo. Lamentamos mucho los inconvenientes.

N/as: GRACIAS por los reviews! Si no contestamos es porque, sinceramente no tenemos tiempo, pero ya pronto se terminan los exámenes y podremos en enfocarnos en SPN y ustedes, sobretodo.

Hell bells announcing a wedding…

Parte II

Ok, lo reconocía, tal vez pudo haber sido un poco más delicada en cuanto a la verborragia suya que la terminaba condenando a alguien en estado de shock o a una instancia previa a un golpe en la nariz.

Por los rostros de Balthazar y Michael, no le había puesto la suficiente…. Paciencia y sensibilidad a la situación, pero, sinceramente no lo pensó, era una chica que actuaba por impulso, por mucho que quisiera pensar antes de largar su lengua. Envidiaba a Sam en aquel aspecto, o incluso a su pops, que dicho sea de paso, extrañaba a horrores.

-Creo que les causaste una conmoción que puede o no, traer como consecuencia futura su internación en una clínica mental.-comentó Balthazar imitando a Castiel, incluso con la cabeza inclinada a un costado y todo.

Nelkhael rodó los ojos.

-Sigo existiendo, eso quiere decir que, gratamente no cambié nada sustancial.-dijo como si nada.

Michael carraspeó.

-Hummm… si no escondes esas en medio segundo, lo único sustancial que va a cambiar aquí, es que volverás con agujeros….-señaló sus alas negras, corporizadas en su espalda.

La niña miró hacia atrás y abrió los ojos con asombro.

-Uh…oh…-vocalizó.- N-no… les juro que no se que… ¿Cómo aparecieron?-preguntó atónita. Michael y Balthazar la miraron como diciendo "no tengo la menor idea".-genial, ahora no tengo el control de mi cuerpo… creía que eso pasaba a los querubines recién creados…

-De hecho, tu edad terrenal es menor a un año, la celestial aún no es suficiente como para ser un ángel adulto… te faltarían unos… quinientos años, quítale más, o menos… …-le recordó Balthazar.- eres básicamente, un querubín…

Nel frunció el ceño.

-Pero no es mi gracia la que reside en mi cuerpo… es la de… ustedes ya saben…

-Tu tienes tu gracia y la suya… cuando podamos hacerlo volver y su gracia esté en Él, tu tendrás tu propia gracia, que ahora es joven e inestable como la de cualquier querubín… me sorprende que no te haya sucedido antes…-le explicó Michael.

Balthazar chasqueó sus dedos con intención de llamar la atención.

-¿Podríamos focalizarnos en el problema de aquí?-señaló a los catatoninchesters.- marcaste cerebralmente a tu propia familia…

Dean pareció volver a la vida con esas palabras, porque, luego de parpadear, comenzó a respirar rápidamente. Cuando quiso ponerse de pié de la cama en donde había estado sentado, casi cae, pero los fuertes brazos de Nelkhael previnieron su caída.

-¡Hey, Campeón!-dijo la niña en tono amistoso, ayudándole a sentarse nuevamente.- Lo siento mucho, Dean, Sam, debí de ser más cuidadosa al decirles la verdad…. Lo siento mucho, de veras…-repitió mirando a su papá a los ojos.

Dean comenzó a respirar más normalmente y se resistió a buscar su arma.

-¿Podrías… tus…?-señaló las alas negras de la niña, que se plegaron tras la espalda de la muchacha y desaparecieron de la vista y Dean soltó un suspiro de alivio.-Ahora creo que… podemos hablar…

-Bien, pero lo haremos de camino a Minnesota.-anunció Balthazar, a la vez que chasqueaba sus dedos y las cosas desaparecían del cuarto.

Dean se puso de pié de golpe, frente a Sammy, que reaccionó y se agarró del pantalón de su hermano mayor, viéndose asustado.

-¡No tan ráp...!-y fue todo lo que pudo decir antes de sentir un tirón y aparecer en el asiento trasero del Impala, junto a su "Padre" y Sam, Balthazar y Charlie estaban en frente, el manejando, ella con un mapa.- ¿¡Qué carajo!?-gritó.

-No tenemos tiempo para charlas, Dean, debemos de ir a buscar el Libro de la Vida lo más rápido posible…-le dijo "John" con voz tranquila.

-¿Por qué? ¿Por qué deberíamos confiar en ustedes?-preguntó Sam con voz temblorosa.

Charlie se dio vuelta y lo miró con una pequeña sonrisa.

-Porque somos familia.-dijo mutando sus ojos del verde al pardo.- y créannos, no recordarán nada una vez que hayamos encontrado el libro.

-Aún así perderemos una semana de nuestras vidas, muchas cosas pueden suceder en una semana.-refutó Sam.

La muchacha puso su cara de concentración y luego arqueó una ceja hacia su papá.

-¿Licores caseros? ¿Emborracharse con licores caseros?

Dean se sonrojó y dijo algo por lo bajo.

-Bien… entonces… ¿Vamos donde tu tío el freak?-preguntó de muy mal humor.

Nelkhael pensó que podría patear a su padre. Allí mismo.

-Te recomiendo que no lo insultes porque morirás lenta y dolorosamente y no suele detenerse hasta que vea que hayas aprendido tu lección.-le advirtió.

Dean tragó en seco ante la seriedad de la muchacha.

-Le conviene que tenga un buen sofá, porque tenemos mucho de lo que hablar con ustedes tres.

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De vuelta en el camino hacia Pontiac, a la mañana siguiente a la boda, Dean se recordó agradecerle en privado a su hermano por el regalo de bodas. Podría decirse que su esposo (extraño) y el lo aprovecharon bien… además de miles de kinks de Cas, se había dado cuenta de que era un muy, muy travieso alumno.

Cuando, a las siete de la mañana se encontraron en el desayunador del Hotel Holiday Inn, los rostros tensos de Sam y Gabe les hizo volver a la realidad y pensar en el trabajo.

Seis niñas rubias muertas en el Orfanato de Pontiac.

-En dos horas llegaremos y con la firma de Amelia, podremos obtener la custodia de Claire y la podremos llevar a casa.-dijo Cas viendo el periódico que su padre y Sam estaban viendo esa mañana.- ¿Podríamos tener la casa acomodada cuando lleguemos, padre?-preguntó a Gabriel, que por poco se sale del camino al ser llamado con ese título por Cas.

-Claro, pequeño, en cuanto lleguemos la casa estará lista y sus cosas en ella.-le informó, y luego chasqueó sus dedos, haciendo su magia.- cariño, llama a Bobby y dile que comience a poner guardas a toda la casa.

Sam asintió y tomó su celular para llamar al viejo cazador, mientras entraban al Camaro.

-¿Tenemos alguna noticia de algunos de los jinetes?-inquirió Castiel a Dean que tenía la laptop de Sam abierta en una página de noticias.

-Un motín en una cárcel de mínima seguridad en Pontiac, una matanza en una clínica mental y luego las muertes en el orfanato.-dijo el ojiverde con el ceño fruncido.- Mary Russel, Amy Lad, Joanne Martin, Jane Hartson, Julie Gabot y Stephanie Meyer, seis niñas de entre doce y catorce años…

-No entiendo el por qué matar a Claire.-dijo Sam luego de haber cortado.- ella es un recipiente más…

-No lo sé…-dijo Gabriel encogiéndose de hombros.- tal vez Lúcifer piensa que ella es Nelkhael.

Dean negó.

-Por lo poco que dijo Balthazar antes de caer en coma, Lúcifer conoció a mi hija.-repuso con voz sombría, con la angustia de haber dejado a su pequeña bebé atrás.

-No sabemos como fue que Lucifer la vió.-refutó Gabriel.- el no sabía de la profecía de Nel, Michael se aseguró que nadie le dijera con una especie de… encantamiento o algo así…

-¿Qué sucedía si alguien soltaba la lengua?-preguntó Dean con curiosidad y alivio. Tal vez Lucifer no sabía lo que Nel era y eso la sacaba de peligro. Al menos por el momento.

-No se mucho el tecnicismo, pero había algo de tortura eterna… y un portal a la nada…-respondió Gabe recordando vagamente el discurso de Michael.-Bien, estamos a media hora de Pontiac, así que… tómense de sus asientos señores pasajeros, porque esta nave despegará en un segundo y aterrizará en menos tiempo.-y con esas palabras, de repente, el auto ya no estaba entrando a la ciudad, sino que estaba estacionado frente al hospital de Pontiac.

-Vamos, no tenemos mucho tiempo, y ya puedo sentir las malas vibras del lugar…-murmuró Sam metiendo en su chaqueta el cuchillo de… el cuchillo demoníaco.

Los cuatro se bajaron del automóvil y se metieron en el casi vacío lobby del enorme hospital. Había solo un par de enfermeras y una rubia en la recepción.

Castiel y Gabriel gruñeron al ver a la recepcionista. Demonio sin duda.

-Suban a buscar a Amelia, estoy seguro de que está viva.-les indicó Cas a los Winchester.- es una trampa, ¿Lo saben?

Los hermanos se encogieron de hombros.

-Complots y trampas…. Son nuestras especialidades…-dijo Sam sonriendo. Luego le tomó la mano a su cuñado.- cuídate, Castiel.-le pidió en un tono suave y suplicante, como el de un padre antes de despedir a su hijo en la puerta de la Universidad.

Gabriel rodó los ojos.

-No te preocupes, Sammy, nuestro querubín estará bien…-le aseguró con una sonrisa de las suyas.

Contrario a lo que Cas pensaba, Sam asintió solemnemente.

-Vamos, Dean.-le susurró a su hermano, que, asintió y la siguió, luego de dejar un beso suave en los labios de su esposo.

-Vamos, chico, tenemos trabajo.-indicó Gabe señalando a la recepcionista.

Caminaron hacia ella, quien los miró con los ojos sorprendidos y comenzó a alargar la mano hacia el teléfono. Antes de que pudiera alertar a los demás, Gabriel ya estaba detrás de ella, con una mano en su cuello, en el solitario cuarto de farmacia.

-¿Cuántos son?-le gruñó en modo arcángel.

Ella sonrió de lado a pesar de la presión en su garganta y el dolor ante la exposición a los poderes celestiales.

-¿Qué te hace creer que voy a decírtelo?-le preguntó ella de regreso.

Y Castiel apareció junto a ellos con una pequeña cantimplora de plata en sus manos.

-Ábrele la boca.-le ordenó a su padre, que obedeció. Un segundo después la mujer gritaba de dolor cuando el agua bendita quemaba su garganta.-¿Cuántos?-repitió el ángel con tranquilidad.

-Hijo de puta.-gruñó el demonio, y esta vez fue sal lo que se regó por su piel.

-¿Cuántos?-el demonio no contestó, por lo que, Gabriel puso su mano en su frente, listo para enviarlo a lo más profundo del averno.

-Diez…-gruñó el demonio con desesperación.- ¡Somos diez!

Gabriel sonrió secamente antes de exorcizarla.

-Diez son muy pocos…-murmuró acomodando sobre el suelo a la mujer.- temo que allá algo más peligroso detrás de esto…

Castiel soltó un suspiro.

-Tal vez, quieren que lleguemos a Claire… saben que estaremos nosotros cuatro, Sam, más puntualmente.-señaló el ángel saliendo del cuarto hacia el lobby nuevamente.- los motines, las muertes, todo eso señala a Guerra…

El arcángel soltó un gruñido.

-No se que les sucede a esos malditos soquetes con esa alianza con Lucifer…-gruñó.- no es típico de ellos.

-¿A qué…-un demonio vino a tacarlos, pero para cuando el pobre quiso pestañear, Cas lo había tomado por detrás y Gabriel lo exorcizaba.- te refieres?- siguieron caminando hacia donde estaban sus parejas.

-A que acordaron con Dios a quedarse encerrados durante un tiempo…-le explicó.- faltaría otro milenio para el fin de los días, y los Jinetes pueden ser unos babosos, pero cumplen sus promesas…

-Eso es bastante ridículo teniendo en cuenta que trabajan para el Diablo.-reflexionó Cas con el ceño fruncido.

-Los jinetes son instrumentos de Dios, Castiel, no son demonios, siquiera son malos… solo…-el arcángel, de pronto, palideció.- a menos que… ¡Mierda!

Tres demonios salieron a su paso, y comenzaron con ofensivas, tomándolos por sorpresa y enviándolos a volar por el aire.

-¡Pero si son papá y bebé pato!-soltó uno de los demonios con socarronería.

Gabriel se puso de pié y con un movimiento de su mano golpeó a uno de los demonios, Castiel lo siguió comenzando a luchar con su cuerpo. Claro, que, con su mojo todo sería más fácil, pero igualmente el ángel pudo sacarse de encima al demonio y presentárselo a su padre que lo exorcizó sin pensarlo dos veces.

-No entendí su referencia a los patos.-comentó Cas limpiándose su nariz sangrante con la manga de su camisa.

Gabriel abrió y cerró la boca varias veces antes de rodar los ojos y comenzar a caminar.

-Se por qué los jinetes se comportan tan extraño…-murmuró viendo a su alrededor con atención.- vamos, te los diré cuando nos reunamos con…-y no pudo terminar de hablar porque Dean y Sam, ambos aparecieron justo frente a ellos tras ser "lanzados" por un par de demonios.-oh, aquí están…

Los hermanos gruñeron y se pusieron de pié rápidamente. Dean se volvió a estudiar a Cas y frunció el ceño al verle la nariz sangrando.

-Oh, bebé…-murmuró, pero luego, volvió su atención a la lucha.- Juro que odio cuando me usan de piñata, malditos desgraciados…

-Van a pagar por el morado que tendré mañana en el trasero, malditos...-murmuró Sam sacando como una posesa el cuchillo demoníaco, para luego avanzar sin temblar y comenzar la caza.

Un demonio se le puso en frente e intentó tomarla por los hombros, pero la chica acudió al golpe en la entrepierna y cuando este se agachó, una certera puntada de su cuchillo en la nuca del demonio. Otra demonio, en el cuerpo de una mujer, se acercó a Cas y el joven ángel, con una rapidez envidiable, sacó una pistola de su bolsillo y le disparó en la cabeza.

Gabriel soltó un silbido por lo bajo, luego de desaparecer los dos cadáveres.

-Amigos, eso fue tan sensual…-comentó mirando a Sam de pies a cabeza. La chica rodó sus ojos y siguió luchando, espalda a espalda con su hermano mayor, que ya disparaba por doquier. La lucha resultó ser fácil. Con la ayuda de un cuchillo capaz de matar demonios, un arcángel, un ex ángel y dos expertos cazadores, era prácticamente un "salar y quemar".

Cuando llegaron al cuarto de Amelia, solo entraron Dean y Cas, Sam y Gabe quedaron vigilando la puerta.

-¿Jimmy?-preguntó Amelia con los ojos ampliados.

Cas negó.

-Soy Castiel.-dijo con voz seria.- el es…

-Tú te llevaste a mi Jimmy…-dijo la mujer con voz débil, aunque, aún así, Cas sintió que le golpeaban en el rostro.- ¿Qué quieren?

-Claire corre peligro.-dijo Dean sin rodeos.- Los malos la buscan.

La rubia los miró asustada.

-¿Por qué a Claire?-preguntó.

-No lo sabemos, pero lo que si sabemos es que la van a matar sino nos la llevamos inmediatamente.-le explicó Cas.- ella está en el orfanato de Pontiac, en donde ya han matado seis niñas rubias con una edad aproximada a la de su hija…

-Son avisos, advertencias… tenemos que sacarla de allí, y rápido.-agregó Dean.

Amelia débilmente, alzó el brazo y pasó su mano por su rostro.

-¿Qué necesitan de mi?-preguntó en un tono de derrota. Cas sacó los papeles de adopción que tenían entre sus ropas y se lo pasó a ella.- ¿Adopción? ¿Ustedes dos…?-los señaló y luego se fijó en las alianzas de oro en las manos de ambos.- Oh…

-Hicimos pasar a Cas como un hermano gemelo perdido de Jimmy… y nos casamos...-le explicó Dean con simpleza.

-¿Se casaron por Claire o porque… de verdad se aman?-inquirió la mujer sin mirarlos, con su vista fija en el papel.

-Nos amamos… aunque no tengo idea de por qué eso influiría en su decisión…-Cas la miró con curiosidad.

Amelia sonrió tristemente ante la inocencia del ángel, tan diferente y a la vez tan igual a la de su Jimmy.

-Porque no dejaría a Claire con dos personas que no se aman.-dijo y luego extendió una mano.- Hay una pluma en mi mesa de noche, ¿Me la das, por favor?-Dean asintió y luego de buscar, se la pasó.- ¿Prometen que cuidarán bien de mi hija?-preguntó con voz temblorosa.

-Con nuestras vidas, Amelia…-le aseguró el cazador sin dudar.

La mujer sonrió y firmó sin dudar.

-No pierdan el tiempo, vayan por ella y llévenla lejos…-le dijo en tono algo nervioso.

-Pero…

-¡Dean, Cas, vienen más!-gritó Sam desde fuera.

El matrimonio miró a Amelia con pena, y luego, sin dudar, salieron del cuarto.

-¡Vamos, vamos, ya vienen!-les urgió Gabriel.

Todos comenzaron a correr y se giraban según Gabriel les iba diciendo, evitando enfrentarse con demonios todo el camino hasta llegar al Camaro, y apenas cargados los pasajeros, aceleró y se encaminaron al orfanato.

-Puede que haya cientos de ellos.-dijo Sam bien agarrada de su cuñado en el asiento trasero.

-LO que no saben es que yo estoy con ustedes…-comentó Gabriel.

Y tenía razón. El hecho de haber estado escondido tanto tiempo como un trickster, borraría los rastros de gracia celestial, al menos cuando no la usaba.

-En estos momentos lamento no tener otro igual…-dijo Dean viendo el cuchillo demoníaco.- nos sería de utilidad…

-O la Colt…-murmuró Cas tenso como la cuerda de un arpa.- nos vendría muy bien…

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-Llegamos…-anunció Balthazar a los humanos y a Nel que habían caído dormidos.- Minessota, bebé…-le sonrió a Nel que rodó sus ojos y vió hacia el frente.

-Sigue unos dos kilómetros y estaciona fuera del bosque.-le indicó estirando sus miembros, mientras que su padre y su tío se quejaban por el dolor en sus cuerpos.- ¿Michael?

-Se aburrió y fue a buscar sustento alimenticio.-respondió el ángel con tono fingidamente serio.- ese tipo educó a tu padre, no tengo dudas…

-¿Tu padre es un ángel?-preguntó Sam.

Nel suspiró. Su tío resultaba cada vez más curiosos acerca de todo la situación y por la noche la había tenido tres horas en un interrogatorio que no parecía tener fin. Incluso le había sacado su primer nombre verdadero.

-Uno de ellos, el otro es humano.-respondió con paciencia infinita.

-Eso es biológicamente imposible…-retrucó el castaño, recibiendo tres gruñidos en respuesta.

-Tampoco es biológicamente posible que los fantasmas maten o que ocurran ecos de muerte, pero en cambio suceden en nuestro mundo Sammy…-le respondió Dean con tono quejumbroso.- tengo hambre tengo.. ¡Santa mierda!-soltó al ver que Michael apareció entre medio de el y su hermano con unas diez bolsas en las manos.

-No blasfemes, jovencito.-le regañó y luego le tendió las tres bolsas a él.- debido a mis observaciones en cuanto a sus costumbres alimenticias, decidí ir a traerles alimento a todos.-dijo dándoles tres bolsas a cada niño, para quedarse el con una que tenía un enorme emparedado de bistec, queso, mayonesa, tomates y bacon.

-Espero que los ángeles no sufran de gases…-comentó Balthazar aterrorizado.

-Pues el queso hace magia con la retención de gases de papá…-comentó Sam comiendo felizmente los waffles dentro de la lonchera térmica.- oh, café de Starbucks… oh, es el cielo…

Dean rodó los ojos y siguió con su rosquilla recargada de chocolate y grasas trans y su café negro.

-Comida de niña…-murmuró Nelkhael devorando el mismo desayuno que su padre.- ¿Qué?-preguntó al ver tres pares rostros mirándola como si estuviese loca.- ¡Vamos, la granola es de niñas!

-Tu eres niña.-observó Sam.

-Oh, Sammy, te estás volviendo todo un Sherlock, tal vez deberías trabajar con Scottland Yard…-comentó Dean y ahora lo miraron raro a él.- vamos, Sammy vió todas las películas…

-Si, claro… Sammy…-dijo Balthazar con sarcasmo.- bien, estamos aquí.-detuvo el Impala en un claro con el camino hacia el bosque.- terminen su desayuno que iremos hacia… ¿Hacia dónde vamos?

-Solo deben seguirme, porque esto tan bosque como yo payaso.-dijo Nel señalando a la arboleda.

-¿A qué te refieres?-preguntaron los humano a la vez, ya limpiándose con las servilletas.

La muchacha se bajó del auto con un movimiento grácil que llamó la atención de Balthazar, que solo dejó de mirarle el trasero, cuando este desapareció de la vista.

-Balthazar…-dijo Michel en voz advertente, aunque no causaba nada de miedo con la boca llena de mayonesa y lechuga atrapada entre sus dientes.

El rubio solo arqueó una ceja.

-A que un Trickster es muy difícil de atrapar… pero al mismísimo creador y señor del Caos…-Nelkhael dejó la frase al aire y estudió con atención el follaje.

Los hermanos y los ángeles se bajaron del auto para pararse junto a la chica.

-¿Y bien?-preguntó Dean.

La chica soltó un suspiro.

-Busquen algo fuera de lugar.-les ordenó.

Sam, que ya miraba fijo a un punto, lo señaló.

-¿Cómo esa vaca violeta?-preguntó.

Todos observaron al punto y tanto Balthazar como Nel rodaron los ojos.

-Típico…-dijo Balthazar y comenzó a caminar hacia el exótico animal.

-Es un aviso, para quienes saben de él, que está cerca y van a sufrir consecuencias si entran en sus dominios.-aclaró Nel.

-¿Y por qué razón irracional nosotros vamos directo al punto violeta del tiro al blanco?-inquirió Dean, que a pesar de su inseguridad, seguía a Balthazar y a Nelkhael sin dudar.

-Porque este es el hijo de Odín al que podemos acceder y no ser devorados por ello…-soltó Nel sin mirar a su padre.- ahora, necesito silencio y que no se separen, porque si nos separa…-en cuanto pisaron el círculo en el que estaba la vaca, sonaron trompetas de guerra. Literalmente.- ¡Mierda! ¡CORRAN!-gritó acelerando el paso.- ¡Michel no uses tu gracia! ¡Corran, corran!

El grupo comenzó a correr hacia donde la muchacha los guiaba, quien con la ayuda de Balthazar defendía a los Winchester de los Rayos láser que quemaban en el suelo o que apuntaban a los humanos y con un simple movimiento de gracia se encontraban con un escudo blindado.

-¿¡Rayos láser?! ¿¡Es serio?!-gritó Dean por sobre las explosiones.

Nel resopló. Maldito Gabriel, iba a llenar sus alas de polillas luego de lo que le estaba haciendo pasar.

-¡Alto!-ordenó Michael como si le hablara a la guardia celestial.-Escuchen….-Todos obedecieron y luego fruncieron el ceño.- silencio absoluto.

Y cuando terminó de decir esa frase, de pronto estaban en medio de una ciudad.

-Es Nueva York…-murmuró Nel mirando a su alrededor, girando espalda con espalda con Balthazar, alas rozándose y manos listas para actuar.- debemos de encontrar las pistas secretas…

-¿Pistas secretas?-inquirió Balthazar.

Michael abrió sus alas solo visibles para ojos celestiales y cubrió a los Winchester.

-Una vez me explicó que era lo que tenía que hacer para llegar a su casa.-murmuró caminando hacia uno de los negocios.-me dijo que los dulces eran importantes… la vaca violeta era la imagen de una marca de chocolate argentino, sus barras favoritas son Snickers, sus confites M&Ms y ama con locura los waffles con mucha salsa de frutilla y crema.

-¿Es obeso?-preguntó Sam con cara de asco.

-Nop, tiene el sistema digestivo de una cucaracha…-respondió Balthazar.- miren, una dulcería… ¿Entramos?

Dean frunció el ceño viendo el colorido escaparate.

-¿Y qué podría haber allí?

-Pistas hacia la siguiente escena…-un escalofríos en su espalda la hizo detenerse a medio camino.- nos está viendo…. ¡Locky!-gritó hacia el cielo, logrando que la gente que iba caminando la mire extrañada.- ¡Locky se que nos estás viendo! ¡Solo necesito hablar unos minutos contigo!

Nada, el tránsito fluía y los sonidos y las personas parecían inmutables.

-No te hará caso…-dijo Balthazar en tono bajo.- tal vez… debamos… decirles quienes somos y lo que sabemos de él…

Nel se giró a mirarlo, quedando a menos de un centímetro de su rostro.

-Ni mi papá ni mi tío tienen que saber quienes somos en realidad, Bal…-le susurró y luego arqueó una ceja, contemplativa.- pero… podemos tener una cita a solas con él…-se giró a Michael y lo miró con seriedad.-Entren a la dulcería y quédate allí con ellos y protégelos, Michael.-le dijo al arcángel, que la contempló por unos segundos, antes de tomar por los brazos a los hermanos y llevarlos lejos de los dos ángeles.

-Gabriel, estamos aquí, ven a buscarnos.-dijo Nelkhael en un tono bajo, aunque sabía que el los estaba escuchando.- ¡Gabriel!

-¿Cómo lo saben?

Los dos se giraron para encontrarse con un muy tenso Gabriel, vestido con sus típicos pantalones de jean oscuros, camisa azul a cuadros y cazadora verde musgo. Los ojos dorados brillando con rabia.

-Somos del futuro.-respondió la muchacha con honestidad.- sabemos quien eres, por qué escapaste, cuál es tu protegido y que tienes un hijo, uno de tu familia anterior…

-¿Quiénes son?-preguntó de nuevo el trickster.

-Ella es Nelkhael y es seguro que no puedas recordarla… pero que no me recuerdes a mi es una sorpresa…-comentó Balthazar con su usual tono desinteresado, pero con sus ojos llenos de dolor.- Soy Balthazar, el mejor amigo de Castiel…

El trickster se quedó helado durante unos minutos, antes de soltar un suspiro profundo y tronar sus dedos. Y pronto estaban en la casa blanca en la cual Nel se había alojado alguna vez. Minessota resultaba ser una entrada hacia la casa, no otra casa.

-¿Dónde están los demás?-preguntó Nel buscando a su alrededor.

Gabriel les dio la espalda y se puso a buscar un vaso para servirse whisky,

-En un cuarto, en otro planeta.-respondió el ángel.

La niña apretó los dientes y tronó sus dedos, y en una milésima de segundo, apareció el resto de la pandilla, desorientados –los humanos, al menos.- y ofuscados, principalmente Michael/John.

Gabriel miró a los recién llegados con los ojos ampliados.

-Busca en tu yo futuro, Locky, el te dará las respuestas…-le sugirió Balthazar.

El trickster arqueó una ceja, pero finalmente suspiró y cerró sus ojos. Dos segundos después, comenzó a agitarse, como si estuviese corriendo, comenzó a murmurar cosas y a hacer muecas.

-Oh, mierda…-soltó finalmente, abriendo los ojos, con alarma.- ¡¿Qué rayos hacen ustedes dos acá?! ¡Estamos muertos de la preocupación, jovencitos!-chilló en tono de reprimenda.- tus padres tienen noches sin dormir, Nelkhael Charlotte Winchester! ¡Y Balthazar, deberías de ser más considerado con Bobby y Ellen, ellos como estatuas en el cuarto y ustedes viajando en el tiempo! ¡¿Qué rayos les pasa!?-Los dos ángeles se miraron y tragaron en seco antes de volverse a los ojos chispeantes del arcángel frente a ellos, que parecía no haber terminado.- ¡Y traer a Sam y Dean con ustedes batió el récord de cosas estúpidas que han hecho jamás! ¡Dejar que Michael entré en John, eso es mucho peor!

-LO sentimos….-se disculparon los reprendidos.

-Cuando lleguen a casa, cosa que haré ahora mismo, estarán muy, muy castigados…-les advirtió y Michael avanzó con el rostro estoico.

-Yo los traje, Locky, no es de tu incumbencia.-le dijo con dureza.

Nel rodó los ojos y con un movimiento de su mano alejó a los hermanos.

-Tú, cállate.-le ordenó a Michel y luego se volvió a Locky.- y estamos aquí en una misión para salvar el mundo del jodido Apocalipsis…

-Esa boca…-se escuchó decir a Dean.

-…Estamos buscando el Libro de la Vida, del cuál, tu y Thor tienen una llave.-continuó la niña ignorando la parte de su cerebro que le pedí llorar de la risa por el hecho que su padre, el adolescente, le haya mutado por una mala palabra cuando eran el condimento esencial en su propio vocabulario.

El rostro de trickster se volvió confuso por el caleidoscopio de emociones presentes allí.

-¿De qué rayos hablas?-preguntó finalmente.

-¿Odín no te ha dado una llave o algo hace varios milenios?-intervino Michael.

Gabriel frunció el ceño, pensativo.

-¿De qué diablos hablan?-inquirió ahora enojado. Quería correr de la presencia de su hermano mayor con su nieta y su hermano menor lo más rápido posible y llevarlos a casa en donde se ganarían los castigos de su vida, para así tener toda su gracia metida en la lucha que ahora tenían con los demonios y Guerra.

-Qué Dios el padre de Michel…-dijo Balthazar escondiendo su "tu padre" también.- hizo un tratado con dioses nórdicos y egipcios para resguardar su gracia en un cuerpo humano…-señaló a Nelkhael.-… para así poder regresar en cuanto lo necesitemos y… recuperar esa gracia…

Gabriel se quedó quieto, hasta que finalmente se derrumbó en un sofá que apareció mágicamente detrás de él.

-¿Me perdí de todo eso?-susurró exhausto.

-No, también tengo un hermano gemelo…-agregó Nel medio en broma.

Y ahí fue cuando los humanos metieron la cuchara.

-¿Eres mi hija?-preguntaron ambos Winchester, para luego mirarse al otro con el ceño fruncido.

Gabriel rodó sus ojos.

-Si no estuviéramos en medio de un lucha contra quince demonios sobre la terraza de un orfanato, traería al resto incluidos para que les griten unas cuantas cosas…-murmuró y se puso de pié.- es hija tuya, Dean-o y si, estás manteniendo una relación estable con un ángel que además es gay… y tu Sam, eres mi novio…. Y estamos pensando en tener hijos y una casa propia.

Los hermanos ampliaron sus ojos como platos, luego se escucharon dos dedos en sus frentes, y los dos chicos estaban en el suelo.

-Se hubiesen desmayado de todas formas…-dijo Nel con rostro inocente.

Gabriel sacudió su cabeza. Sensibilidad heredada de él, sin dudas.

-Mejor hagamos las cosas como corresponden y planeemos algo para que Thor nos de la reliquia…

-¿Lo ves difícil?-inquirió Balthazar con seriedad.

El trickster se encogió de hombros.

-Difícil, pero no imposible. Solo tendré que hablar con mi padre y el intervendrá.-dijo simplemente.- uno de ustedes debería de venir conmigo a Asgard.

Michael dio un paso al frente.

-Yo iré contigo, Locky.-dijo con voz segura.- yo hice el encantamiento sobre las reliquias en su presencia.

Locky no se veía convencido, pero asintió.

-Tendrás que dejar a tu recipiente aquí, el no resistiría en mi hogar…-le aconsejó a Michael que asintió en acuerdo y, luego, se volvió a los dos ángeles.-Nelkhael, tu sabes donde están los cuartos, por favor lleven a los Winchester allí y déjenlos descansar…. Puedo ver que John despertará en un par de horas.

Los dos asintieron y, en un segundo, se escucharon dos pares de alas aleteando. Gabriel se había ido, pero John estuvo de pié un segundo antes de caer hacia adelante, atrapado por los brazos rápido de Balthazar.

-Sígueme.-le indicó la chica tomando las manos de su tío y padre.- déjalo aquí…-le indicó cuando se aparecieron en un cuarto azul con tres camas. Metieron a los tres humanos en la cama y Nel los desapareció en la cocina de la casa.-¿Hambre?-preguntó algo incómoda, como siempre que estaba sola con Balthazar.

-Es extraño que aún te sientas incómoda conmigo a tu alrededor…-dijo el rubio sentándose en la mesada junto a ella, que estaba armándose un sándwich de mantequilla de maní y jalea.

-Lo lamento…-murmuró ella con una pequeña sonrisa de disculpas.- pero es extraño tener un ángel que no sea de mi sangre o gracia cerca… me… incomoda…

El ángel pareció pensarlo un momento antes de sonreír de lado.

-¿Bien o mal?-preguntó finalmente.

Nel se quedó congelada en su lugar.

No reconocía las emociones humanas…. Al menos no había experimentado todas ellas y no quería hacerlo, al menos no aquellas que venían con el luto… o del amor, no amor a la familia… sino más bien… ESE amor.

Cuando conoció a Adam, sinceramente creyó que sentía ESE tipo de amor por el, pero, con el paso del tiempo y con una seria charla con Gabriel, se había dado cuenta que era el afecto que los ángeles guardianes tenían sobre su carga. Algunos, como Sam y Gabriel o sus padres, se unían por gracia si se enamoraban, pero no era algo que le sucedía a todos los ángeles. Al parecer a ella tampoco. Además, estaba el importante hecho de que si un ángel se enamoraba profundamente una vez…. Bueno, era mejor acelerar las cosas y casarse porque no había marcha atrás. El amor de los ángeles y arcángeles era para siempre –Gabriel y Sam eran un caso para analizar con profundidad, porque, sinceramente no dudaba la adoración que se tenían sus tíos, incluso si estuvo tres horas en presencia de un amor confirmado y sellado.

Entonces…. ¿Si Balthazar, el único hombre de la familia, que no era su familia, le hacía sentir extraña… quería decir que… estaba enamorada de él?

La muchacha sintió un par de ojos azules comiéndole la cabeza, y se giró hacia el, ojos verdes, temerosos.

-¿Puedes…?-hizo un gesto para que se baje del enlozado de la cocina. El ángel con curiosidad, obedeció y se paró frente a ella.

La chica se acercó un paso y había media pulgada distancia entre sus narices.

-¿Nelkhael… qué suced..?-y como todos los Winchester, la muchacha no quiso hablar nada y se metió a la acción.

Lo besó. Primero como un inexperto beso de niños de Kinder, incluso con los ojos abiertos, como los de dos lechuzas y todo.

Cuando Balthazar reaccionó, el beso tomó su intensidad, y los ojos de ambos se cerraron, los brazos de ellas se envolvieron en el cuello de él, mientras que las manos de él fueron a parar, una a su cintura y otra a su nuca, atrayéndola más contra su cuerpo, pegándola a el, metiéndose entre los largos cabellos bicolor.

Y en sus bocas, comenzó la revolución. Si bien los labios de la chica eran tímidos, casi temerosos, hacían al beso algo adictivo para el ángel, no solo por su gusto –limón y duraznos- sino también por el calor que recorría su cuerpo y calentaba su corazón de forma casi dolorosa.

Ella era un tumulto de sensaciones encontradas. Disfrutaba con algo más que entusiasmo la lengua de él, recorriendo su boca, tocando su paladar, sus dientes y su propio músculo, enviando millones de estrellitas a su visión, y un calor intenso en su pecho, que aumentaba la temperatura de tal forma que parecía que ardía al punto de doler.

Cuando al fin se separaron, segundos, minutos, horas después, apoyaron sus frentes y no abrieron los ojos.

-¿Qué fue eso?-susurró ella con voz temblorosa.

Balthazar quería gritar de dolor, de frustración, de alegría, de amor…. Pero se quedó quieto, frente a ella, sin soltarla, sin poder encontrar la fuerza para quitar sus manos de ella.

-No lo se…

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La entrada del orfanato estaba llena de policías. Treinta, al menos, había armas, detectores de movimiento, de calor, luces sensibles y de neón, granadas y bazookas.

Castiel no entendía muy bien el uso de estas últimas, pero tampoco se molestó en preguntar, aunque, por dentro, eso le preocupaba, después de todo, era de Guerra de quien hablaban. Y eran humanos poseídos quienes tenían las armas en su manos.

-¿Los demonios son indetectables ante el sensor de calor?-escuchó a Sam preguntar en voz bajita, medio amontonada entre él, y Dean.

-Pueden ser indetectables a todo si quieren. Pero, nadie tiene aparatos con visión de ángeles…-le explicó su padre que estaba detrás de todos, casi saltando para ver. Cas se tragó la sonrisa ante ese hecho.-sigues siendo menor que yo y puedo castigarte Castiel…

El ángel rodó los ojos pero no dijo nada.

-¿Cuál es el plan?-preguntó Dean en voz baja.

-Los enfermeros, médicos y la mayoría de los niños, están poseídos.-susurró Sam.- por ello, debemos dividirnos en dos… Gabriel y Dean y Cas y yo…

-¡Por qué tengo que ir con él?!-preguntaron los dos hombres con voz un poco más lata a un susurro.

-Porque yo lo comando. ¿Ok?-respondió la castaña y alzó una ceja, retándolos a abrir la boca nuevamente.-Dean, Gabriel, ustedes vayan a la terraza y tiren esto en el tanque de agua…-les pasó una botella con agua bendita y un rosario.- Gbae bendice el agua detona la red…-el arcángel asintió.- Cas y yo nos meteremos en la oficina del director para poder poner esto en el altavoz y exorcizar a los malditos…

Todos asintieron y, después de unos segundos Dean alzó su mano.

-¿Y si algo sale mal?-preguntó con curiosidad.

-Evacuamos a los niños, tomamos a Claire y nos vamos…-dijo Gabriel.- entonces… ¿Listos?

Volvieron a asentir y se prepararon para aparecerse dentro del edificio.

-Excelente…-soltó Sam cuando estuvieron dentro.- Gabriel… cuida de mi hermano…-le dijo a su novio con voz temblorosa.- yo cuidaré del querubín…-sonrió a Cas.

-Si sucede algo, no duden en rezar…-comenzó Gabriel preocupado.

Cas lo abrazó cortamente y luego e volvió a su esposo.

-Dean…-sus ojos azules lo decían todo.

-Yo también Cas…-le susurró el cazador antes de darle un beso suave e intenso, metiendo en el todo lo que sus miradas decían y sus corazones sentían.- por favor…-recordó cuando le pidió eso a su hija y se tragó las lágrimas que querían rodar por sus ojos.- Nel, Claire y yo te necesitamos… Cas…

-Lo se…-murmuró el ángel besándolo de nuevo, hasta que una mano se colocó en su hombro.- si, vamos…-le dijo a Sam.

-Suerte.-dijo Gabriel antes de desaparecer con Dean y dejar a la chica y al ángel solos.

-Bien… vayamos…-murmuró Sam caminando repuntitas hacia la puerta reingreso a los pabellones.

-¿Sabes dónde está la oficina del director?-preguntó Cas siguiéndola, con su espada angélica brillando en sus manos.

-Tercer piso, tercer pasillo, cuarta puerta, ala este.-le dijo sin dejar de caminar hasta llegar a una encrucijada, en donde hablaban cinco personas.-¿Demonios?-preguntó.

Cas asintió y se movió con tanto sigilo que, el demonio al que apuñaló, ni lo vió. Y como en el hospital, ese movimiento, comenzó la lucha.

Una pelinegra arremetió contra Sam, armada con una pistola 9mm. Pero, la cazadora esquivó todas las balas e incluso soltó un "¡Qué mala puntería!" que hizo cabrear más a la chica que le tiró el arma y luego puños y patadas. Claro que, ningún demonio de pacotilla podría superar una vida y dos milenios de entrenamiento en lucha.

Cas se movió como todo un Ninja y pronto tenía dos de los cinco en el suelo, recibió un golpe en su nariz, que, por momentos, le hizo ver doble y que as lágrimas saltaran en sus ojos, pero, se forzó a recuperarse y meter el cuchillo en el pecho del miserable que se atrevió a golpearlo.

Sam no tenía fuerza súper humana, pero se encargó de dos de los demonios y los atravesó a ambos con su cuchillo. Claro que ninguno de los dos vió venir al demonio grandote que alzó a Cas del suelo, y comenzó a repetir un cántico que hizo que el ángel soltase su cuchillo y gritase de dolor y que Sam se quedase helada un segundo antes de volver a su tarea.

-¡Deja en paz al niño, maldito!-chilló la chica clavándole el cuchillo al demonio en una pierna, lo que rompió su concentración y al fin Cas se vió en el suelo, viendo como Sam luchaba como una leona enfurecida con el demonio. Y el, en el suelo, inútil y agotado, sin poder ayudarla. Su vista se volvió borrosa unos segundos antes de, parpadear y ver una esbelta figura frente a él, y el sonido de una voz suave… una voz que le trajo miles de recuerdos que no eran del todo suyos… un rostro hermoso vigilándolo, unas manos suaves acariciando sus alas como las manos que en ese momento acariciaban sus brazos y rostro…y esa voz dulce meciéndolo a la paz.-Cas, por el amor de Dios, despierta, pequeño…

Era Sam. La voz de Sam, pero su alma… era antigua… mucho más que la tierra… y era extraño.

-¿Sam?-susurró débilmente.

-Si, Cas, aquí estoy.-dijo la chica en voz cariñosa.- Cas, necesito que bebas esto y te recuperarás…-le puso una petaca en los labios y el agua bendita entró en el sistema del ángel fortaleciéndolo en menos de un parpadeo.- la bendijo tu padre… además, tiene ambrosía…-se adelantó la humana ante el rostro confuso del pelinegro.

Cas asintió y se puso de pié, sin dejar de mirarla.

-¿Sam eres tú en verdad?-quiso saberlo, porque el alma de Sam era demasiado antigua y si bien no la había sentido antes, le pareció extraño que un humano pudiera tener tantos años áuricos. Ate la mirada preocupada de ella, sacudió su cabeza, tomó su espada y caminó hacia la puerta izquierda que llevaba a las escaleras al segundo piso.

El recorrido por escaleras al tercer piso no fue demasiado eventual, literalmente lo hicieron de un solo tiro, pero, enguanto pusieron un pié en el tercer piso, la atmósfera se volvió helada.

-Me da la impresión que en cuanto entremos a la oficina del director, nos encontraremos con algo más que un director…-murmuró la cazadora caminando hacia el tercer pasillo del ala este.

Se sobresaltaron cuando desde fuera, encontraron gritos, pero en medio segundo, comenzaron a correr hacia la cuarta puerta y cuando la abrieron, lo que encontraron los dejó helados en sus pasos a ambos.

Claire y un muchacho de quince años, de cabello claro y ojos verdes, debatiéndose contra las cuerdas que los sostenían. Cuerdas demoníacas, de esas que hieren humanos y ángeles por igual.

Una trampa.

-Por Dios…-susurró Cas dando un paso hacia adentro sin pensar. El chico, el chico… era importante…era él… se acercó hacia los dos jóvenes y, con un solo movimiento de su espada cortó la cuerda y los dos respiraron aliviados.- ¿Están bien?-preguntó preocupado, envolviendo a Claire en un abrazo, pero sin dejar de mirar al chico.

Claire asintió contra su hombro, pero el muchacho soltó un siseo de dolor al tocar sus manos. Sam, mientras tanto, ponía el grabador frente al micrófono, cuando terminó volvió su atención al chico ye acercó a él con lentitud, con cuidado de no espantarlo.

-¿Cómo te llamas?-le preguntó.

El muchacho mutó sus ojos verdes a un azul muy conocido.

-Nithael, mi nombre es Nithael.

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Por las mismas razones que presentamos en el cap anterior, cortamos la cosa acá porque los vamos a sobrecargar con datos y se vana a confundir con un chap, que dejó de tener doce hojas para convertirse en veinte… y si… en el otro chap hay novedades…varias, he de agregar… Claire… Nithael, Crowley… Guerra… Muerte… Y gracias por comentar, sinceramente no tuvimos tiempo para contestar reviews, pero pronto lo haremos, lo prometo yo.