Disclaimers. La cosa es esta: Eric Kripke creó esto, pero nosotras, para su pesadilla, lo modificamos completamente hasta usar parte de la trama y los personajes… nada más…
Nota: si encuentran algo raro, lo hizo un ángel… jajajajajajajajaja… Bien, tenemos a Nothale en este chap y , ¿Adivinen quién es' ¿A quién tendrán que imaginar para su personaje? La respuesta, señoras y señores es: Logan Leerman… siempre me lo imaginé actuando en SPN, no se por qué… espero que les guste…. Para Nelkhael… bueno, escucho sugerencias….
Summary: Consiguen el anillo de guerra, pero con un costo. Nelkhael y Balthazar vuelven y tienen muchas cosas que explicar.
Warning: MALEXMALE SEX! XXX! SMUT! Sexo oral y escrito… palabrotas… Y… slash?
Capítulo 12: Probably not.
Previamente, en Dios único:
-Por Dios…-susurró Cas dando un paso hacia adentro sin pensar. El chico, el chico… era importante…era él… se acercó hacia los dos jóvenes y, con un solo movimiento de su espada cortó la cuerda y los dos respiraron aliviados.- ¿Están bien?-preguntó preocupado, envolviendo a Claire en un abrazo, pero sin dejar de mirar al chico.
Claire asintió contra su hombro, pero el muchacho soltó un siseo de dolor al tocar sus manos. Sam, mientras tanto, ponía el grabador frente al micrófono, cuando terminó volvió su atención al chico ye acercó a él con lentitud, con cuidado de no espantarlo.
-¿Cómo te llamas?-le preguntó.
El muchacho mutó sus ojos verdes a un azul muy conocido.
-Nithael, mi nombre es Nithael
Cas se quedó contemplando al muchacho unos segundos, incapaz de decir, nada. Sentía, por dentro, un remolino de emociones que lo estaban ahogando y tenía la necesidad de respirar, porque se estaba muriendo.
Las cuerdas angélicas son para ángeles… Claire era humana, lo podía ver…. Entonces el chico…
El rostro de Sam le llamó la atención.
-Sam…-murmuró a la chica que miraba al niño impresionada.- ¿Sam?
-Es- es igual a papá c-cuando era adolescente… la boca, la estatura…-tartamudeó impresionada.- ¿Quién es el?-y luego sucedió algo impredecible.
En menos de lo que parpadea un ser humano promedio, el niño estuvo detrás de Castiel, tomó a Claire y volvió a aparecer delante de ellos, con la niña detrás de él protegiéndola.
-¿Qué y quienes son ustedes?-preguntó el joven con voz ronca, parecida a la de Cas.
El ángel retrocedió un paso lentamente, sabiendo que la gracia del niño estaba cerca de la explosión y que dañaría a Claire y Sam si se descontrolaba sin previo aviso.
-Ella Sam Winchester, es humana, yo soy Castiel, un ángel del señor y vinimos con otro humano, Dean Winchester y un arcángel, Gabriel…-le dijo con voz tranquila.
El muchacho no pareció aliviado ante esa noticia, sino que se puso más lívido.
-E-e-escucha, Nithael, venimos en paz, estamos de tu lado, vinimos a buscar a Claire,… Cas y Dean son sus padres adoptivos y quieren llevarla a casa con su hermana…-dijo Sam con voz suplicante.
-¿Los conoces, Claire?-preguntó el muchacho dubitativo.
-Si, si, Nith, conozco a Castiel y a los Winchester… Castiel tiene el cuerpo de mi papá…-dijo la rubiecita saliendo de atrás del niño para ponerse frente a Cas y sonreírle tímidamente.- gracias por venir por mi…
Cas le acarició la mejilla, sintiendo dolor al notar, una vez más, cuanto extrañaba a su hija. Pero allí delante de él, estaba la otra parte de la profecía. Su gracia era tan cálida y familiar como la de Nelkhael, su naríz con unas pocas pecas, sus cabellos de un rubio oscuro estaban parados, apuntando a todas las direcciones, su mandíbula era como la de Dean, mucho más cuadrada, más al estilo de Sam o John y era alto, y musculoso. Era un Winchester.
Pero su rostro estoico y su forma incómoda de acomodar su cuerpo, eran suyas, tanto como el brillo de su gracia detrás de sus ojos.
-Ven con nosotros, Nithael, estarás a salvo en nuestra casa…-le pidió con una nota de súplica.- eres especial y mi hija… ella… es como tu…
-¿Híbrido?-inquirió Sam en un jadeo.
Cas asintió.
-No cualquier híbrido.-murmuró el ángel dando varios pasos hasta invadir el espacio personal del chico, que era de su misma estatura.- el es la segunda parte de la profecía…-agregó con voz temblorosa.
Los ojos del chico se abrieron como platos.
-¿Qué sabes tu de esa profecía? ¿Por qué lo sabes?-preguntó asustado.
Castiel sintió sus ojos llenarse de humedad, al recordar la profecía.
-"Que de la unión del alma del hombre justo y de su ángel, nazca la luz del eterno resplandor del cielo"-una solitaria lágrima escapó de sus ojos, pero la enjuagó rápidamente.- mi gracia se unió a la de mi esposo, Dean… tú eres mi hijo… eres nuestro hijo…
Nithael tragó en seco.
-¿Porqué nunca me buscaste si soy tu hijo?-preguntó con voz temblorosa.
-Porque creímos que solo Nelkhael existía, que solo ella erala luz y que…-se detuvo al ver la mirada, ahora emocionada y llena de luz del chico.
-¿Nelkhael?-susurró.
Castiel sonrió,
-Tu hermana gemela, Nithael, el "Dios Único"…-dijo con voz serena.- es como Dean y mi padre…-sonrió ampliamente.- tiene manierismos de caballero en armadura dorada…
Nithael sonrió suavemente.
-Hummm… Cas, te quiero mucho y a ti también Nithael pero… tenemos una situación aquí…-les interrumpió Sam con voz temblorosa, casi al borde de las lágrimas.- Gabriel no responde a mis plegarias…-agregó soltando un sollozo.
Castiel frunció el ceño y cerró los ojos, listo para sentir la gracia de su padre. Y la sintió, pero como un suave eco.
-Salgamos de aquí.-murmuró con el rostro, nuevamente estoico.- Sam, enciende la grabadora ya vayámonos de aquí…-la chica obedeció y pronto se escucharon los primeros cantos del exorcismo con la voz de Gabriel.
-Regna terrae, cantate Deo, psallite Domino, Tribuite virtutem Deo.
Exorcizamus te, omnis immundus spiritus, omnis satanica potestas, omnis incursio infernalis adversarii, omnis legio, omnis congregatio et secta diabolica. Ergo perditionis venenum propinare. Vade, satana, inventor et magister omnis fallaciae,
hostis humanae sub potenti manu Dei; contremisce et effuge,
invocato a nobis sancto et terribili Nomine Iesu, quem inferi tremunt.
Ab insidiis diaboli, libera nos, Domine.
Comenzaron a correr por los pasillos y todos los demonios que se habían acercado, se sacudieron en sus cuerpos y a salir de ellos en una nube de humo negro. Claire corría asustada abrazándose a Castiel, con una mano en la de Nithael, quien respiraba agitado por la adrenalina junto a Sam.
Sam sentía una dolorosa presión en el pecho, como si parte de su alma estuviese siendo torturada.
-¡Dean!-gritó Sam corriendo hacia uno de los corredores del costado.- ¡DEAN, DEAN, DEAN!-gritaba la chica, corriendo hacia su hermano, que estaba en el suelo, con una oscura figura sobre el, que tenía un cuchillo ensangrentado en sus manos. La joven aceleró su paso y con cuchillo en mano, hizo lo primero que se le ocurrió al ver al hombre voltearse hacia ella, lanzó un cuchillazo al aire y escuchó un grito torturado y un dedo con un anillo enorme cayó al suelo, luego dio una firme estocada al pecho del tipo y se sintió un retumbar en todo el edificio y el hombre cayó hacia adelante, sin vida.
-¡Dean!-escuchó gritar con angustia a Cas detrás de ella.
La joven se arrodilló junto a su hermano y cuando vió el daño no pudo evitar sentir pánico, comenzando a temblar y a sollozar. Maldito cuerpo femenino.
-Sammy…-susurró el cazador tosiendo sangre.
-Es-escucha, hermano…-le dijo temblorosa.- no cierres los ojos, ¿Entendiste? No puedes cerrar los ojos…-murmuró acariciando sus cabellos.- no cierres los ojos…
-S-sammy…-soltó el ojiverde y alzó una mano para acariciar su rostro.- e-eres.. i-igual a m-mamá...
Ella asintió entre sollozos.
-Gracias, Dean…
-L-lament-to… lamen… to haberte… s-sacado d-de St-standford…
Sam soltó un sollozo y besó su frente.
-No, no digas eso, no te disculpes ni te despidas…-le suplicó.-eres mi hermano… no puedes dejarme… te necesitamos…Cas, Nel… y ahora encontramos a Nithael, Dean, el hermano de Nel… otro pequeño Winchester… ellos te necesitan… y-yo te necesito…
Cas se arrodilló junto a su esposo y tomó su mano, su rostro contorsionado por el dolor, detrás, Claire estaba abrazada a un helado Nithael, que miraba la escena lleno de pánico.
-Haz algo, Nith…-susurró la rubiecita en un sollozo.
El chico, temblando, se soltó de ella y se arrodilló junto a Castiel. Dean lo miró y sonrió suavemente, con el orgullo brillando en sus ojos que ya se iban apagando.
-C-cuida… de… tu padre y… d-de t-tus her… hermanas…-dijo.
Nithael negó.
-No, no digas eso…t-tú vas a protegernos… eres… eres el papá… n-no se supone que sea así…-tartamudeó con los ojos llenos de lágrimas.
-C-cas… c-cas… cuida d-de ellos… n-no hag-gas lo m-mis…
Cas, con las lágrimas cayéndole del rostro, asintió.
-No haré lo que tu padre con ustedes, lo prometo….-dijo con solemnidad.
-T-te amo...-susurró y finalmente, la vida se apagó de sus ojos y su mano quedó flácida en las de Castiel.
-¡NO!-gritó Sam.- no, no, no, no, no otra vez, no…-susurró sollozando.- Dean, escúchame muy bien, hijo de perra, tú no me dejarás otra vez, no otra vez…-sea abalanzó sobre el y comenzó a hacer contracciones en su pecho.- ¡manténganle la cabeza inclinada para que no se ahogue con la sangre! Llama a emergencias-le lanzó el teléfono a Claire, que asintió.- ¿Puedes volar afuera, frente al orfanato?-le preguntó al chico que asintió y sin dudar, los llevó hacia afuera del lugar.-Bien, escucha, hermano, yo te salvaré…-respiración boca a boca, treinta compresiones y otra vez a la boca y así lo hizo durante cinco minutos, sin detenerse.
-Sam…-susurró Cas con voz temblorosa.- Sammy…-el ángel quiso sacarle las manos del pecho del cazador, pero ella se sacudió y siguió. Las sirenas de las ambulancias se escuchaban y Sam alzó la vista para ver a los enfermeros viniendo con una camilla hacia ellos.
-Señorita, si nos disculpa…-le dijo uno de los médicos y le tomó el pulso y negó hacia su compañero.
Sam lo entendió y llorando abrazó sus piernas y hundió su cabeza en ellas. Castiel la abrazó contra su cuerpo, acunándola en sus alas negras.
-¡NO!
Y todo el lugar quedó en absoluto silencio.
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Ni uno de los dos habló del beso por el resto del día. O mejor dicho, de los besos.
Se habían separado cuando, luego de veinte minutos, escucharon pasos en el hall de entrada de la casa. Nelkhael siguió con su sandwich y Balthazar se quedó helado en su lugar.
-¡Hey!-les saludó Gabriel y al recibir nerviosos « Holas » en respuesta, miró con sospecha de uno al otro.- ¿Sucede algo?
Balthazar tragó en seco. Si el abuelo arcángel se enteraba que había violado y había sido violado bocalmente por nada más y nada menos que Nelkhael, estaba muerto.
-¿Cómo les fue?-preguntó demasiado nervioso como para advertir el tono chillón.
Gabriel se puso serio, casi tan estoico como Castiel en sus mejores días.
-¿Por qué tienes los labios hinchados?-le preguntó a su hermano con voz baja y suave, como el siseo de una serpiente a su presa.
Nalkhael se quedó congelada con el cuchillo apretado tan fuerte en su mano, que, cuando sintió un tirón en su gracia, hizo que su palma se cortase y soltase un gemido de dolor, por la cortada y su gracia.
-Agh...-cayó al suelo de rodillas y parpadeó rápidamente, escuchando voces que la llamaban. Pero cuando cerró los ojos y los volvió a abrir, se encontró en una habitación blanca, como la de un hospital, de esas de terapia intensiva. Se escuchaban los débiles pitidos de una máquina y las compresiones del pulmotor. Ese lugar no degustaba. Caminó hacia atrás y se topó con un mueble, que la hizo girar.-No…-susurró entrecortadamente. Era su papá, era Dean Winchester, blanco como un papel con cientos de cables conectados a su cuerpo. –oh, por… oh, por Dios… papá…-Caminó hasta sentarse junto a la camilla y con cuidado, tomó una de sus manos. Sonrió cuando la actividad cerebral aumentó con el toque. Su pecho dorado por el sol estaba pálido, casi a juego con las vendas que cubrían completamente su torso. Olisqueó en el aire y pudo oler metal en la sangre, metal sagrado.- ¿Cuál de ellos fue?-preguntó en un susurro.- ¿Guerra?-inquirió sabiendo que estaba en lo cierto.- ¿Por qué no me esperaron? Ya casi vuelvo a casa…-se quedó quieta cuando escuchó un aleteo tras ella, como de ángel, pero al igual que los sonidos de su desaparición, venía acompañado de un silbido, parecido al sonido de miles de campanas de cristal rebotando unas contra otras por una suave brisa.
-¿Quién eres?-escuchó una voz parecida a la de su pops, solo que más profunda, más… joven. No se giró. Se quedó congelada en su lugar y con sus alas invisibles, aleteó suavemente hacia atrás, y las sintió temblar, como cuando besó a Balthazar, solo que el temblor era familiar, como si su gracia hubiese reconocido a quien tenía detrás.- ¿Qué…?-sintió al chico caminar hacia ella y luego, una mano sobre su hombro.
Y luego todo sucedió demasiado rápido. Los dos jóvenes sintieron que eran elevados en el aire, suavemente alzados del suelo por una mano invisible, que los sacudió y les metió algo en su pecho, haciéndoles abrir sus ojos y su boca, para que una segadora luz escape de ellos y que todo a su alrededor viva.
Era doloroso. Como arrancarse una mano, luego de unos minutos, la luz aumentó y se volvió azul y roja, como rayos láser, mezclada con la blancura de sus ojos y el dolor cesó. Si había una herida a cinco kilómetros a la redonda, se curó, si había enfermedad, desapareció y si había mal, fue enviado al averno, donde pertenecía.
Cuando ambos jóvenes descendieron al suelo, se apoyaron contra la camilla, intentando recuperar la respiración.
-¡¿Qué carajos fue eso?!-chilló Nel. Unos sonidos de arcadas la hizo girarse a su padre. Se estaba ahogando con el tubo de oxígeno. Intentó tomarlo, pero su mano lo traspasó y se volvió al chico en pánico.- ¡Quítaselo!
El muchacho, asintió y se metió de lleno en la tarea de sacar el tubo de plástico de la garganta de Dean. Cuando logró, lo sostuvo contra su hombro para que recupere su respiración.
-N-nithael…-dijo el cazador entre su tos.
Los ojos de Nelkhael se abrieron al máximo. Iba a tocar su hombro, a llamarlo, pero un tirón fuerte en su gracia la hizo caer nuevamente de rodillas y cerrar los ojos.
-¡NELKHAEL, NELKHAEL!
Cuando abrió los ojos, se vió despatarrada en el suelo, con Balthazar mirándola lleno de pánico.
-¿Hum?-soltó sin entender lo que había sucedido.
El ángel soltó un suspiro de alivio y la abrazó con fuerza contra su pecho.
-Por mi padre, creí que… -se detuvo y tomó una bocanada de aire.- amor, me has asustado…
Esas últimas palabras las dijo con tanta suavidad, que la joven sintió sonreír inconscientemente.
-Hey, aquí estoy…-susurró y alzó una mano para acariciar su rostro.- ¿Qué sucedió?
-Comenzaste a convulsionar…-dijo con el ceño fruncido.- ¿Qué te sucedió? Los ángeles no convulsionan…-luego sintió su estómago volcarse.- a-antes de… de desmayarme cuando llegamos a la casa de Bobby… t-tu estabas así…
-Epilepsia…-murmuró Gabriel, arrodillado en el suelo del otro lado de Nel.- Los médicos te diagnosticaron epilepsia…
La muchacha frunció el ceño.
-¿Puedes curarla? ¿Puedo yo curarla?
Gabriel negó.
-Solo heridas, Nelkhael, Raphael es la sanadora…-le respondió Gabriel mordiéndose el labio inferior.- ¿Qué viste?
Nelse levantó del suelo con cuidado e ignorando las protestas de Balthazar, se encaminó hacia donde estaba Michael, que ya había vuelto en el cuerpo de John.
-Necesito ir a casa, encontraron ami hermano y mi papá está herido… ellos necesitan mi ayuda y si no hacemos esto rápido, no podré volver nunca más.-dijo con voz serena.
Michael asintió.
-Según lo que hablamos con Odín mañana por la noche podrán abrir las puertas del templo y encontrarán el libro si seguimos el reflejo de la luz de la luna sobre los símbolos de la pared-le explicó y la chica frunció el ceño.
-¿Tú no vendrás?-le preguntó algo sacudida.
Michae negó.
-Esta es una misión que solo ustedes pueden cumplir, lamentablemente ni Locky ni yo podemos ayudarlos.-sacudió su cabeza, casi avergonzado.
-¿Por qué?-preguntó Balthazar asustado.
Michael solo lo miró unos segundos, para que luego el rubio pusiera una expresión de shock.
-Mañana los llevaré al templo, pero no puedo ayudarlos.-intercedió Gabriel.- me encargaré de enviar a los Winchester donde tienen que ir…
Todos se giraron al escuchar unos pasos bajando de las escaleras. Era Dean, con ropa de pijama y el cabello revuelto.
Nel sintió que temblaba.
-¿Me pueden decir que…-el cazador se detuvo abruptamente cuando una llorosa Nelkhael se le arrojó a los brazos.- sucede aquí…?-terminó su oración y miró al resto con expresión confundida.
-Creí que te morirías… y-yo… lo siento mucho, muchísimo, papi… prometo portarme bien durante toda la eternidad y contarte todo lo que se… solo… solo no me des ese susto otra vez…-balbuceaba la niña con su rostro humedeciendo la remera del pijama del ojiverde que, dudando, abrazó a la niña de regreso, luego de ver una expresión suplicante en el rostro de Locky.
-Shhhh… está bien… hummm… estoy aquí… ¿Nuekuel?-vaciló.
Sam bajó las escaleras y se encontró con esa situación. Miró a los mayores para pedir explicaciones, pero su quedó sin aire cuando sus ojos se conectaron con los de Gabriel.
La habitación se volvió tensa… y luego un reflujo de calma y gracia bañó a todos.
Michael miró al trickster boquiabierto. Solo había una gracia tan cálida y traviesa, solo había un solo arcángel cuya gracia estaba atada al alma de un ser humano, solo había una persona que sentiría amor por un Wincheste tan rápido…
-¿G-gabriel?
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Sam había estado despierta cuarenta y ocho horas completas, tanto dentro de la habitación de su hermano, como fuera de ella. Gabriel, a su lado, parecía luchar contra algo interno, pero no preguntó. No porque el le diría cuando fuese el momento correcto. Pero pudo sentir algunos cambios en si misma, como por ejemplo ese raro sentimiento de haberse encontrado su novio mucho tiempo atrás, antes siquiera de ir a Standford, sintió que algunas imágenes reemplazaban a otras y en su cabeza y su corazón Jessica Moore había sido una buena amiga, no novia, no besos y no sexo, solo amigos. Con Ruby sucedió lo mismo: una amiga que lo había traicionado. Sintió la represión de su verdadera sexualidad durante todo el tiempo que estuvo bajo las órdenes de su padre. Sentía que por mucho tiempo había estado esperando a alguien, que había habido un terrible vacío en su alma y que solo pudo ser llenado por Gabriel.
Su cabeza era un flujo crónico de imágenes, rostros y hombres que no conocería ahora, pero también recuerdos de muchas mujeres siendo borrados de su mente.
-¿Gabriel?-susurró cuando lo sintió tensarse.
-Tus memorias…-el la miró aterrado.- no te olvidaste de mi.
-¿Qué me sucede? ¿Gabriel, por qué siento que… todo cambia..?-pregunto entrando en pánico.- Jess…. Rubby, Sarah, Maddison… ¿Cómo pude… no haber…?
Gabriel soltó un suspiro.
-Nelkhael no está exactamente en coma, tampoco Balthazar…-confesó y ella lo miró asombrada.- ellos están en el pasado… buscando el libro de la Vida… y me buscaron y nosotros nos conocimos antes…
-No recuerdo nada de eso…-soltó ella abrumada.
-No, porque yo borré las imágenes de tu cabeza, pero el lazo siguió… y supongo que decidiste salir del clóset definitivamente… por ello no has sido pareja de Jessica, Maddison o… el demonio…-escupió la última parte con asco. Ella tembló.- lamento haberte atado a mi de esa forma… bueno, yo no tuve la culpa fue… el destino, supongo… pero… lamento haberte hecho esperar tanto de todas formas…-ella asintió y sonrió, tomándole su mano y apretándola con suavidad.- creo… creo que nunca lo hemos hablado… lo del… Punto Misterioso…
-No.-le detuvo Sam, soltándole la mano.- no puedo pensar en eso… no ahora que mi hermano está muriendo…. De nuevo…
-Por experiencia personal se que si no hablas de esos temas, al final, las cosas terminan… ¿¡Qué carajo?!-exclamó de repente y salió corriendo al cuarto de Dean con Sam detrás, para encontrarse con Nithael abrazado a su padre y el tubo de oxígeno en el suelo.
-¿Dean?-susurró Sam con voz partida y los ojos llenos de lágrimas.
Dean se separó de su muchacho y miró a su hermana con una débil sonrisa en los labios.
-Hola….-y eso fue tolo lo que pudo decir porque su hermano se estrelló contra el con fuerza y lo abrazó contra su pecho.
Unos minutos después, se separó de él y lo miró con angustia y enojo.
-Nunca, nunca más, Dean Winchester vuelvas a intentar abandonarme de nuevo… ¿Entendiste?-le dijo con seriedad.
Dean rodó sus ojos, pero asintió.
-Dios… eres una nena…-bufó.- ahora… ¿Cas? ¿Está bien? ¿Claire?-su voz se volvió ansiosa.
Gabriel puso sus manos sen los hombros de Nithael que estaba silencioso junto a su padre y guiñó un ojo.
-Cas está en un motel con Claire… descansando… ha estado tres días sin dormir… y si no le decía olvidaba comer…-le contó el arcángel.
Dean soltó un suspiro.
-Pobre Cas…-murmuró con culpa.- ¿Qué sucedió, exactamente?
Sam frunció el ceño.
-Eso mismo tendríamos que preguntar nosotros, tu estabas apunto de morir, es más, los médicos hablaban de Bypass y todo eso… creímos que morirías…
Nithael carraspeó.
-Yo fui… eso creo… vino una chica… yo… yo la conozco,-se rascó la nuca como cuando Dean estaba frustrado.- no se como pero la vi y… me tocó y hubo luces y mucha gracia y… está curado…
Gabriel soltó un suspiro.
-No solo el está curado, todos lo están, tu y tu hermana han modificado los caminos de Muerte, y el no estará contento…-explicó exasperado.- ¿Cómo se les ocurre tocarse sin tener a algún arcángel o ángel cerca para contener sus gracias cuando entran en contacto?
-¿Esa era mi hermana?-inquirió el chico con emoción.- ¿Ella era?-Gabriel asintió con una pequeña sonrisa.-Es hermosa… y es muy impaciente, su gracia rebotaba dentro de ella… hacía cosquillas cuando estuve cerca…
Dean sonrió y empujó a su hijo hasta tenerlo semi acostado a su lado.
-Suena a Nelkhael.-le desparramó los cabellos.- Oh, no tienes las costumbres estilistas de Sam, Nithael… ¿No piensas en un buen corte algún día?
-No, está bien así…-el chico se sacudió los cabellos.- Es cool…
-Parecerás una princesa…-dijo Dean acomodándole el cabello de le frente con suavidad paternal.- ahora… lamen a Cas y a Claire o me volveré loco…
Nithael se puso de pié.
-Ya…-desapareció y al medio segundo regresó con un Cas y Claire en ropas deportivas.- regreso…
-Tiene estilo.-aceptó Gabriel y luego soltó un gruñido cuando su hijo prácticamente saltó hacia Dean y comenzó a besarlo como si no hubiese un mañana.
Dean no se quejaba. Sentir la lengua de Cas dominándolo, recorriendo tan sensualmente toda su boca, cada lugar recóndito y alejado, casi metiéndosela por la garganta, y, nuevamente, no se quejaba. Mucho menos cuando sintió la dureza frente a los pantalones de gimnasia del ángel.
-Oigan…se escuchó la voz de Sam, incómoda.
-Hummm… será mejor que…-y eso fue lo último que Dean escuchó de parte de nadie porque, al momento siguiente, estaba en una cama desconocida, con Cas insistiendo en exprimir su labios y refregarse sobre su erección como si fuese su última misión en la tierra.
-Cas…-gimió separando sus bocas por la juguetona mano del ángel que comenzó a subirle el ridículo mantel que los médicos llamaban pijama.
-Quiero... –comenzó el ángel, pero Dean ya estaba encima de él, sacándole la ropa a tirones, desesperado por entrar en su esposo y volverlo a hacer suyo. Sería rápido, tal vez, pero habían estado a punto de separarse y luego tendrían tiempo de hacer el amor, en aquellos momentos se necesitaban el uno al otro de una forma incomprensible, increíble… era como si hubiesen estado separados por años.-¡Oh, Dean!-soltó con su voz más ronca de los normal, lleno de deseo escrito en su retinas y las pupilas dilatadas por la lujuria.
Dean se deshizo de las molestosas prendas y se quitó las suyas, viendo con una sonrisa la erección desnuda de su esposo.
-¿Sabes qué?-bajó su boca hacia el hinchado miembro y lo lamió apenas en la punta, saboreando el líquido pre- eyaculatorio. Cas gimió su nombre ruidosamente.- Creo que alguien está feliz de verme…-y luego lo tomó en su boca de una sola vez, hasta que golpeó la parte trasera de su garganta, gimió ante la sensación y el sabor, enviando vibraciones que casi hicieron que Cas alce sus caderas y quiera entrar y salir una y otra vez en aquella cálida boca. Era extraño aún. Lo habían hecho muchas veces, la primera vez suya fue extrañamente exitosa, "No necesitas respirar", se había quejado un Dean luego del estupor del orgasmo, incluso habían utilizado disfraces, los juguetes alinea "no pienso tener nada más que tu pene en mi trasero, Dean", había dicho Cas algo alto en el Sex-shop en el que habían parado en el viaje a Pontiac. El punto era que sabía que había un mundo de posibilidades para probar, muchísimas, pero el sexo oral era una de las que más disfrutaba… luego de tener a Dean dentro suyo claro… en cualquier posición, de hecho.
-Cas…. Lubricante….-gruñó Dean dejando de bombear su cabeza.
Castiel, con fuerza, lo puso de espaldas y se sentó a horcajadas de su regazo.
-No, quiero sentirte, Dean…-tomó el miembro del cazador y, sin dudarlo, lo metió dentro de su cuerpo, sintiendo el éxtasis y el dolor, una combinación perfecta a la hora del sexo.
-¡Cas!-gritó Dean al sentirse completamente dentro de su esposo, que, en esos momentos comenzaba a subir y bajar, ayudándose de sus piernas.
-Dean…-casi lloriqueó el ángel, cuando el cazador casi salió por completó, para luego entrar de golpe, tocando ese delicioso punto, que le hizo ver estrellas.- Más fuerte, más duro…
Dean obedeció sin dudar, y acomodando a Cas mejor encima de él, comenzó a ayudarlo a subir y a bajar, mientras correspondía con estocadas, encontrándose en el camino con sus propios movimientos.
-Cas, eres… oh, eres tan….oh, por Dios… estrecho… Cas…-una y otra vez golpeó el punto dentro de Cas, hasta que, el hombre encima suyo se vino violentamente, apretando sus músculos internos de tal forma, que hicieron que el lo siga sin darle tiempo a reaccionar.
Se quedaron en esa posición unos momentos hasta que Cas alzó sus labios y besó a Dean tiernamente.
-Te amo, Dean…-susurró casi dormido.
El cazador soltó unas risillas.
-También te amo, Cas…-murmuró en respuesta, tirándose de espaldas en la cama.- ¿Dónde estamos?-preguntó algo dormido.
-En un hotel… en la habitación de Sam y papá…-respondió el ángel y Dean soltó una sonora carcajada.
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Nelkhael tomó una amplia respiración y abrió los ojos, todo al mismo tiempo. Esperaba, como hace dos semanas, ver el techo del motel en donde se quedaba con su padre, tío, abuelo y Balthazar. Pero lo que vio fue el colorido techo de su cuarto. El cuarto que tenía en la casa de Bobby.
-Odio mi vida…-gruñó la conocida voz de Balthazar a su lado.- podría estar con los griegos, jugando al futbol o bebiendo con Hércules… pero no, estoy en humanolandia con gente que no para de tener problemas y claro, conmigo en una camilla de enfermos…
-Si ya terminaste con las quejas, María Magdalena, podremos llamar a alguien y preguntar que nos sucede…-gruñó Nelkhael a su vez, con un dolor en los oídos que las estaba torturando.- ¡PAPAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA AAAA!
-¿¡Podrías no gritar? Hay gente que siente dolor por primera vez en su vida, muchas gracias.-ladró Balthazar, para luego tomarse la cabeza en sus manos y soltar un gritito de dolor.-oooooh…. Y ahora llegan las náuseas….
-¿¡Bobby escuchaste eso?!-escucharon la inconfundible voz de Adam resonó en el cuarto, logrando un gruñido de los dos convalecientes.
Luego pasos apresurados por las escaleras, y la puerta abriéndose y allí estaban todos, Ellen, Jo, Sam, Gabriel, Dean, Castiel, Bobby, Adam y Claire Novak, mirándolos como si Mick Jagger estuviese vestido de travesti.
-¿Hola?-mascullaron Nelkhael y Balthazar luego de tener una silenciosa charla de miradas.
Y allí comenzó el caos.
Castiel y Dean casi relanzaron sobre las camillas, comenzaron a hablar y preguntar todos juntos y los dos pacientes, estaban simplemente mirándolos, sin poder escuchar nada coherente y mucho menos responder.
-¡YA BASTA!-gritó Bobby por sobre todas las voces y todos, se detuvieron al mismo tiempo.- ¿Necesitan algo?-preguntó gentilmente.
-¿Explicaciones y silencio?-semi preguntó Balthazar.
-Ustedes dos estuvieron en coma un mes, creo que son los que tienen que dar las explicaciones.-dijo Ellen.
Dean y Castiel, mientras tanto, abrazaron con fuerza a su hija, y la tocaban como si quisieran comprobar que estaba allí.
-Pues… fuimos a Seattle… nos atacaron unos demonios…y luego… nada…-contestó Nel con el ceño fruncido, sin evadir los mimos que le daban sus padres.
Balthazar, en cambio, palideció, pero escondió su terror con una máscara de dolor corporal. Gabriel y Sam captaron todo el acting, en cambio.
-Estuvimos en el pasado…-agregó el ángel rubio como si nada.
Gabriel asintió.
-Es por eso que cambiaron algunos de mis recuerdos…-dijo Sam entendiendo de qué iba la cosa. Gabrielse lo había dicho antes, pero con las nuevas casas apunto de ser inauguradas, Nithael y Claire, no habían podido discutir nada.
-¿Qué fueron a buscar? ¿Por qué estaba Michael con ustedes?-preguntó Castiel con su pequeña bajo uno de sus brazos.
-Fuimos a buscar…-Nel comprobó que, debajo de su almohada, estaba el libro Blanco con letras doradas que habían rescatado.- esto… es el libro de la vida…. Gracias por la ayuda, Abu, eres el mejor…-le sonrió al trickster que le envió una sonrisa igual de brillante.
La hbitación, en un momento, se llenó de palabras cariñosas para los enfermos y,a una Ellen yBobby buscando frenéticamente alguna herida en Balthazar.
-¿Estás mareado? ¿Sientes náuseas? ¿Te duele la cabeza?-preguntaba Ellen viendo al ángel con preocupación.
Mientras Adam sonreía a su ángel protector y le daba agua, para su garganta reseca.
-Hola…-sonrió el rubio.
Nelkhael le sonrió ampliamente.
-Hey, patito…-se sentó y besó su frente.- estás sano y salvo, Adam… veo que han hecho un buen trabajo quienes te han protegido en mi ausencia…
-Sam y Gabriel son como dos mamás gallinas…-dijo el chico en falso tono de queja.- te he extrañado…
-Yo también… por Dios, a todos…-les sonrió a todos y se detuvo en Claire, que la miraba con timidez.- Hey, hermana…-le saludó con simpatía y naturalidad.
La rubia soltó una carcajada y se abrazó a ella, riendo entre lágrimas.
-¡Tengo un hermana mayor!-chilló la niña a Dean y Cas, que rieron ante la escena.-¡Nithael!-dijo de repente, y todos se quedaron en silencio, viendo como la sonrisa se iba del rostro de Nelkhael y su rostro palidecía.- ya vengo…-la rubia salió corriendo del cuarto.
Nel comenzó a sacar sus piernas de la cama.
-Nelkhael…-susurró Dean.- hija… no…
La muchacha negó y con ayuda de sus brazos, se puso de pié, sin soltar la cama.
-¡Aquí está!-chilló Claire con un pelinegro alto de ojos azules tomado de su mano.-Nithael, ella es Nelkhael… tu hermana…
El chico se soltó de su media hermana y caminó lentamente hasta quedar frente a Nel, sintió la gracia de Gabr… el abuelo Gabriel ponerse en alerta, pero no se detuvo… quería tocar a su hermana, quería verla y comprobar con sus sentidos que ella existía y que no estaba solo en el mundo.
-Extrañé tu alma… -murmuró la joven sonriendo un poco, pero con su rostro pálido siendo humedecidos por lágrimas.- nunca…nunca te había visto antes… pero… sentía que me faltaba…
-La mitad…-completó el chico.- también te extrañe…-dijo y, luego apretó con sus brazos a su hermana, diciéndole que estaba allí y que nunca se iría, que eran almas gemelas y no podrían separarse, no importaban las profecías o los apocalipsis… estaban ellos y ellos serían para siempre…. Como Dean y Sam… solo que Nithael y Nelkhael contra el mundo.
Se separaron luego de unas cuantas lágrimas y cientos de palabras.
-¡Dios, eres muy apuesto!-casi chilló Nel.- tendré que apuntar a varias señoritas con un arma… ahora que estás aquí te reservo para mi sola por un laaaaargo tiempo…
Todos rieron ante eso.
-¿A cuántos tendré que espantar yo, Nel?-preguntó el chicote regreso.-veo que los genes Novak no hace más que traer belleza…-se giró y le guiñó a Claire.
-¡Hey, eres tan apuesto como yo, muchacho!-reclamó Dean.
El chico rodó sus ojos.
-Como sea, papá…-volvió a su hermana y sonrió tiernamente.- se que te mueres por una hamburguesa completa en estos momentos…
La chica hinchó su pecho, orgullosa.
-¡Ese es mi hermano!
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Final cursi, lo se, pero… bueno, es un encuentro! Al fin la familia está completa… por ahora… Dejen reviews!
