Disclaimer: vean chap 1.

Nota: me van a odiar, I know!, pero tenía que darle un poco de acción a este fic y decidí… bueno… hacer un bricolage de las temporadas cinco, seis, siete y algo de la ocho y, si, va a ver hints de megstiel… samcifer-no sam/lucifer, sino que, bueno, básicamente Luci acosando a Sammy (no de forma romántica-erótica, de hecho, de formas horribles como me hizo poner los pelos de punta en la séptima temporada).- ¿Nith y Nel yendo al colegio como "adolescentes normales"? Pues que diversión habría sin eso… ¿Leviatanes? Sip, ¿Crowley? Absolutely, darlings ¿Megstiel? Sure! ¿Godstiel? AHÁ, ahí los tengo…. Pues… ya verán… Dedicado este Chap a mis amigos de Destieler s Anónim s, Romina Belén, Sonia, Patty, Chavelly, Felix y Lenin… Love ya! Y si, pueden entrar a mi mansión antipayasos… -Bueno, al menos si se portan bien.

Capítulo 14

"El misterio de Chuck"

Dean había sido el primero en casi saltar sobre su hermano para abrazarlo con fuerza mientras decía que siempre sería su pequeño Sammy, y a pesar de que no lo soltó, recibió abrazos de todos, incluido Bobby, que se separó del grandote y disimuladamente limpió sus ojos. Ellen comentó la emoción que sentía por la hermosa ropa que Sam le iba a pasar a Nelkhael o a Jo o a ella, para no lanzarla a la basura. Gabriel estaba que saltaba de la emoción, el único confundido allí era Michael, pero el bebé luego de unos suaves arrorós de Sam, se había acurrucado contra él y se había seguido comportando tan tranquilo como siempre.

-Te ves extraño con un bebé así…-comentó Dean mirando a su hermano gigantón y a su sobrino.- es como King Kong intentando abrazar a un Leprechaun.

Sam le dedicó su Cara de Perra Nº 331.

-Yo creo que es tierno.-dijo Adam encogiéndose de hombros.

-¿Lo de King Kong y el leprechaun o Sam y Johnnie?-preguntó Balthazar guardando el libro en una caja de cristal que estaba dentro de una caja de metal en la pared con cientos de símbolos tallados a los lados.

Adam rodó los ojos y abrió la boca para replicar, pero Nithael alzó una mano en signo de paz.

-Ok, ok…-Nithael detuvo la pelea antes de que comience.- Vamos a disfrutar esta semana en familia y luego seguiremos con planes anti diablo.

Nel asintió pensativa y miró a Johnnie dormitando en los brazos de su tío.

-¿Si no hay más Michael, cuáles son los planes de Lucifer ahora?-inquirió haciendo que las miradas de todos se oscurezcan.

-Luego, Nelkhael.-repitió Nithael con voz seria y dura, mirando a su hermana a los ojos, mutando el color, hasta que ambos pares de ojos quedaron en azul y volvieron a brillar.-¿Quedó ponche?

La mañana fue una reunión familiar general, pero por la tarde cada familia fue a su casa. El único que se había quedado en la casa de Dean fue Balthazar, para su desgano, pero sacó su mejor disposición porque Nelkhael, Nithael y Claire parecían felices con él en casa, jugando juegos de mesa y viendo películas navideñas, mientras el y Cas tenían un merecido tiempo a solas y ponían en uso el disfraz de elfo que Sam les había regalado.

La noche llegó y el día siguiente fue normal, Nithael salió con Jo, Claire y Adam a la ciudad, Dean y Cas se quedaron en casa con Sam, Gabriel, Jo y Ellen, discutiendo planes a seguir con los más jóvenes. Sinceramente todos temían la paz que se respiraba de momentos.

Nelkhael había desaparecido a las tres de la tarde –luego de avisar que iría al parque- con Balthazar, para tomarse un tipo a solas y besarse todo lo que no pudieron en días, aunque ella había estado bastante reticente en dejar a su familia y dedicar un rato menos a la búsqueda y traducción del libro Blanco –se había encontrado rituales para crear gracia de la nada, para embarazar a un hombre, para curar enfermedades divinas, para curar de demonios- y no quería detenerse hasta encontrar un ritual para bloquear a Lucifer del cuerpo de su tío.

-Son vacaciones de invierno, incluso tu te las mereces.-le dijo el ángel rubio a la chica, que estaba sentada entre sus piernas sobre el pasto, removiéndose con nerviosismo.

Ella giró su cabeza y lo miró desde un ángulo incómodo.

-No sabes lo que pienso.-le dijo simplemente.

El rió. Claro.

-Nelkhael, puede que no pueda leer tu mente, o no quiera, mejor dicho, pero si me es posible sentir lo que sientes y estás preocupada… y tienes miedo.-le rebatió el ángel.

Ella sonrió suavemente y dejó un beso en su cuello.

-¿Sientes eso?-le preguntó en un susurro.

El la miró a los ojos y dejó entrar lo que ella sentía. Si hubiese estado parado se hubiese caído de culo.

Era amor, un amor que jamás había sentido venir de alguien, fuerte, glorioso… tan parecido al que se tenían Dean y Castiel, Sam y Gabriel o Ellen y Bobby, y a la vez tan diferente… era como si una chispa, una simple chispa quemase con la fuerza de mil fuegos.

Era precioso.

Y suyo.

-Te amo.-le susurró en respuesta y ella se giró y se abrazó a su cuello para besarlo como nunca antes. Si bien los besos que habían compartido habían sido hermosos, el que estaban teniendo en aquel momento era más importante incluso que el primero, porque era el beso que sellaba el destino de ambos. Era un beso que anunciaba que se amarían a pesar de todo, contra viento y marea.

Se separaron cuando parecieron ser horas y se sonrieron.

-Se que Nithael es mi alma gemela… pero tu de seguro eres la otra parte de mi corazón.-murmuró Nelkhael con una enorme sonrisa, que resaltó sus dulces rasgos, luego soltó una risita.- no quiero imaginar lo que mi papá…-se detuvo en seco y miró hacia atrás.-Demonio.

En el parque se hizo un súbito silencio que enfrió hasta los huesos de los dos ángeles, quienes se pusieron de pié y alzaron sus manos, listos para el exorcismo.

-Gabriel.-dijo Balthazar en voz alta.

A los dos segundos, se escucharon una par de aleteos. Castiel, Dean, Nithael, Bobby, Jo, Gabriel y Sam con miradas homicidas.

-Woa, tienes una guarnición nueva, Castiel.-dijo la, ahora pelinegra, demonio.

Balthazar apareció frente a ella en un parpadeo y la tomó del cuello, alzándola del suelo varios centímetros. Nadie lo detuvo. Ni siquiera los humanos que estaban en el parque con ellos, simplemente observaban la escena con morbosa curiosidad.

-¿Debo recordarte la cantidad de cosas que has hecho hasta ahora? ¿Entregarnos a Lucifer te suena?-apretó más su mano, ganándose un quejido de la demonio.

Los ojos de Dean se ampliaron. Sabía que se habían enfrentado –nada menos poderoso que Lucifer podría haber dejado a dos ángeles fuera de juego por semanas- pero jamás pensó que había estado cara a cara con el –pensaba que tal habían sido cancerberos o demonios.

-¿Estuvieron con el diablo?-preguntó mirando de su hija a Balthazar, que no lo miraba y seguía pensando en mil formas de matar a un demonio y disfrutar el proceso.

Nelkhael bajó la vista y se apretó contra su hermano, quien la puso detrás de él de forma protectora.

-Oh, si, el diablo estuvo con ellos… sobretodo con tu hija… dijo que jamás había disfrutado de tan dulce pieza…-dijo Meg con voz medio ahogada.- Ouchi, duele…-se quejó cuando Bal quebró algún hueso del cuello.

Y ahora Nel estaba temblando de pies a cabeza, Dean, Cas y Sam congelados en sus lugares, con miradas homicidas.

-¿Nel…. Él… él…?-inquirió Gabriel sin poder terminar la pregunta. Ella no contestó, pero rompió en sollozos y esa fue una simple señal. Dean retrocedió negando y se perdió de vista como un relámpago, algunos truenos resonaron a lo lejos ante las malas vibras de Cas y Sam golpeó un árbol con su puño, dejando una marca de sangre en las grietas. El resto estaba congelado del horror.-Oh, padre… ¿Nel… por qué no nos dijiste?

La chica, que dejó de sollozar de un momento al otro, mordió su labio inferior.

-T-tenía… t-tenía vergüenza… fue mi culpa… nunca tuve que ir sola… nunca tuve que separarme de Balthazar… el… Lúcifer… el solo…-comenzó a temblar nuevamente y pronto se vio envuelta en los brazos de Jo, que le acariciaba su cabello.- lo siento…

La rubia frunció el ceño y la obligó a mirarla.

-Oye, escucha, Nelkhael, tu no tienes por que disculparte con nadie, tu eres la víctima aquí, no lo son tus padres, ni tus tíos, ni nosotros, lo eres tu…-le dijo con firmeza. Nel se sorprendió, eran las palabras más profundas que había compartido con la chica Harvelle.

-Pero… pero mi papá…-tartamudeó ella viendo hacia la dirección por donde había salido Dean.

-En estos momentos tu papá está lejos golpeando lo que se le ponga en frente, y echándose la culpa de todo lo que sucedió.-le dijo Jo y la muchacha frunció el ceño.

-El no tuvo la culpa. Fue Lucifer.-dijo con voz confundida como la de una niñita pequeña.

Los demás se quedaron algo asombrados. A veces olvidaban que Nelkhael era un bebé, una pequeña que había crecido de golpe, pero que en el centro era una niña. Solo quedaba orar para que Nithael no haya perdido su inocencia. Cas sabía mejor que el resto, pero nunca acotó nada del tema.

-No fue tu culpa, hija.-dijo el ángel con voz dura y firme.

El sentimiento de furia e impotencia era pesado en el aire.

-¿Qué quieres aquí, demonio?-inquirió Castiel a Meg, que sonrió, a pesar del dolor.- Balthazar, suéltala.

El ángel iba a protestar, pero se encontró con los ojos de Gabriel quien asintió en un ademán de "Lo tengo controlado", soltó al demonio y se movió para estar entre la hija de Lucifer y los más jóvenes de la familia. Adam, que estaba detrás de Gabriel, le mostró que tenía la daga demoníaca en su mano, lista para hacerla funcionar.

-¿Y bien?-preguntó Gabriel impaciente.

-Creo que primero debemos llevarla a casa.-dijo Castiel- Padre, lleva al demonio, Nithael, ve a buscar a tu padre y el resto nos vamos como humanos normales.-comandó y nadie protestó.-Vuelve con el, hijo.-le dijo al ángel al muchacho que miraba hacia el cielo con el ceño fruncido.- ¿Sucede algo?

El muchacho lo miró algo descolocado unos segundos, pero luego sacudió su cabeza y negó. Le había parecido ver… pero no, era su imaginación.

-Ya vuelvo.-y con esas palabras y una sonrisa, salió en busca de su pops. Caminó diez minutos, y al final lo encontró, de pié delante de la iglesia local.

-Cuando Sammy y yo éramos pequeños, el pastor Jim nos trajo a esta iglesia…-comentó el mayor con la voz demasiado temblorosa como para ser un comentario casual.-escuchamos decir al sacerdote un sermón sobre las lecciones de la vida…-soltó una risita amarga.

Nithael se paró junto a él y lo miró. Su padre siguió mirando al edificio, con ojos llorosos y una expresión de rota burla.

-¿Qué dijo el sacerdote?-preguntó el chico con un nudo en la garganta.

-Que nadie recibía más de lo que podía soportar…-respondió y lo vió apretar los dientes.- Y, teniendo en cuenta esta situación, me pregunto cuáles son tus límites… y los límites de tu hermana… de Sammy…-Nithael sintió que una lágrima se escapaba de su rostro y soltó un ahogado sollozo.- Cas, Bobby, Gabriel Bal… son… gente grande… somos gente grande y hemos cometido errores… pero ¿Sammy, el pequeño Sammy? ¿Tu y Nel? ¿Hijos de un ángel? ¿Claire? ¿Adam? ¿Jo? ¿Qué fue lo que ustedes hicieron para que tanta… mierda les suceda?-puso los ojos llorosos en blanco.- yo… no se que más hacer para protegerlos… no se que hacer para… que nadie los dañe porque cuando me giro tu no estás más y a tu hermana….-se trabó en sus palabras.- Dios… es solo una bebé… lo siento tanto, hijo…

El chico negó frenéticamente. Sabía quer su padre sostenía el peso del universo en sus hombros y se echaba la culpa de todo lo que le pasaba a los que amaba, pero, si bien el Apocalipsis si comenzó por una acción suya, pensaba que no podía culparse a si mismo tanto tiempo, el esquema del Apocalipsis era antiguo y las estratagemas fueron puestas por seres superiores y con poder de hacer que las cosas cambien para su propio beneficio.

-Papá… no…-comenzó el chico, pero el adulto lo miró de frente, a los ojos.- pa… no tienes nada que sentir…-le dijo antes de que el adulto comenzase a hablar.- lo se, se como fueron las cosas desde un principio… pero aún así… yo estoy orgulloso de ti, porque eres el mejor papá del mundo… y…

Su padre lo tomó de los hombros con firmeza y lo miró con fiero amor y orgullo.

-Hijo… tus hermanas, tu padre, Sammy y tu son lo que más me importa… más que mi vida, más que la de los restantes siete billones de habitantes del planeta tierra… y mataré a quien tenga que matar si eso les da un solo respiro más de vida a ustedes…-y al fin, luego de mucha lucha y momentos incómodos, el mayor lo abrazó con el amor paternal desprendiendo de el por cada poro de su cuerpo, envolviéndolo en una burbuja de protección y amor de la que no quería salir nunca más. Luego, por un segundo se preguntó si lo seguiría amando si se enterase los recursos que había utilizado para salir del purgatorio.- hey, no llores, Nith, estoy aquí, papá está aquí, muchacho…-le susurró el mayor y el chico no supo que había estado llorando hasta ese momento. Se apretó mas contra su padre y luego de un segundo se separó y lo miró a los ojos.

-Necesitaba ese abrazo…-murmuró con las mejillas coloreadas.

Dean soltó una carcajada y dejó un beso en su frente.

-Si tu no le dices a tus hermanas que tuvimos un momento rosa, yo no les diré que dormiste con tu pops y conmigo ese día de tormenta.-le dijo tranquilamente.

Nithael se sonrojó más.

-Hecho.

Y luego no supo como, pero un segundo estaba abrazado a su padre y al otro con una pared rota en su espalda.

-¡PAPÁ!-gritó el chico viendo a Zach tomarlo a la fuerza.- ¡GABRIEL! ¡NELKHAEL!

En un parpadeo, los dos ángeles convocados estuvieron frente a él, dagas en mano, listos para luchar.

-Zach…-saludó Gabriel al recipiente regordete.- tanto tiempo sin verte, hermanito.

El ángel los miró de pié a cabeza.

-Veo que ya han encontrado al querubín.-dijo mirando a Nithael con desprecio.- ¿Les contaste cómo saliste del Purgatorio?

Nithael, a pesar de sentir su estómago bajar al suelo, apretó sus dientes.

-¿Sabes tu que ni tu ni tus matones pueden enfrentarse a nosotros, un arcángel y dos luces del cielo?-preguntó el chico de regreso.

Zach sonrió socarronamente.

-¿Me harías daño cuando tengo a tu padre en mis manos?

Nelkhael lo miró con profundo odio.

-¿Estás seguro, idiota?-Sam apareció tras el y le clavó la daga angélica en la espalda- Eso es de parte de los Winchester…-sacó la espada del cuerpo regordete del hombre y lo dejó caer al piso, sujetando a un casi ahogado Dean.

Castiel, por su parte, estaba luchando con otro ángel, al cuál le clavó la espada fácilmente, pero a pesar de ello, estaba bastante golpeado, y sin dejar que su padre lo cure, cojeó hasta Dean.

-¿Dean, estás bien?-le preguntó con preocupación.

Dean lo miró sonriendo débilmente.

-Estoy bien, Cas.-le dijo y se puso de pié y, en un nanosegundo, en menos de lo que tarda un parpadeo, ya no estaba.

-¡PAPÁ!-gritó Nelkhael asustada.

-¡Raphael!-gruñó Gabriel al cielo.- ¡Vamos a la casa de Bobby, tenemos que armar un plan de emergencia!-gritó y removió el glamour que había aplicado en toda la escena para que nadie viera nada extraño. Para los humanos normales, estaban charlando frente a la iglesia y nada más.

Castiel se veía desesperado y al borde de la histeria.

-¡NO, DEAN!-gritó y cerró los ojos como intentando desaparecerse, cosa que no lo gró nada más que debilitarlo más sin poder cumplir con su objetivo.

-Abuelo… no podemos rastrearlo…-lloriqueó Nelkhael agarrándose de Castiel que los apretó a ella y a su hermano en un abrazo estrangulador.-¿Nithael?-susurró la chica mirando a su hermano, que de a poco comenzaba a mostrar todo el terror que sentía en su expresión.

-Necesitamos ir a casa.-dijo con voz rota.

Aparecieron en la sala de estar de la casa, Cas agitado, abrazado a sus hijos. Claire frenéticamente buscó a Dean con la mirada.

-No…-soltó finalmente.- ¡Abuelo Bobby, abuela Ellen, ya están aquí!-gritó y aparecieron en la sala de estar de la casa de Gabriel y Sam Jo, Adam, Bobby, Ellen y Balthazar.

-¿Qué fue lo que sucedió? ¿Dónde está el idjit de Dean?-preguntó Bobby con el ceño fruncido.

-Raphael se lo llevó a un lugar escondido.-gruñó Gabriel.

-¿No puedes ubicarlo?-preguntó Adam preocupado.

Gabriel negó.

-Raphael fue quien me enseñó a esconderme, a crear puntos ciegos, si yo soy bueno, imagínenla a ella…

-¿Es una mujer?-preguntó Jo con curiosidad.- Dean nos había contado que había sido un tipo.

-Es una ella, te lo puedo asegurar.-aportó Nelkhael con seriedad mortal.

-Creo que tenemos que tomar un plan de acción urgente.-dijo Castiel cortando por lo sano.- si aparecieron Nelkhael y Nithael ahora, es por algo.

-¿De qué hablas, Cas?-preguntó Ellen confundida como el resto.

La mirada de Castiel se endureció.

-Dios está cerca, su regreso está cerca.-dijo con seguridad el débil ángel.

Gabriel negó.

-Cas, papá desapareció para no volver.-dijo sacudiendo su cabeza con pena.- el nunca planeó su regreso.

Todos se quedaron en silencio unos segundos, cavilando, sin poder llegar a ninguna conclusión racional.

-¿Qué tal si hablamos con Chuck?-preguntó Sam de repente.- podemos preguntarle que es lo que ha visto en estos últimos tiempos, tal vez sepa donde está Dean.

-¿Chuck?-preguntó Nelkhael.- ¿Quién es Chuck?

-El profeta.-dijo Castiel.- tienes razón, tenemos que ir..

Antes que pudiera hacer un paso, Nithael lo detuvo.

-Padre, no hay ningún profeta Chuck.-dijo lentamente.- el único profeta que hay en existencia es Kevin Tran y siquiera se han encontrado una de las tabletas, por lo que aún no ha librado palabra alguna de Dios…

Todos lo miraron extrañados.

-No, Chuck es un profeta, el escribió los libros de Supernatural.-dijo Jo.- yo los leí, los tengo en mi cuarto.

Bobby la miró raro.

-¿Lees esa basura?

-¡Hey!-protestó Sam.- esa basura es mi vida y la de mi hermano.

-Mi punto…-le cortó Nithael a su tío con la mirada seria.- es que en mi mente está la lista de todos los profetas que existieron, existen y existirán y ninguno de ellos es ese Chuck.

Gabriel suspiró, cansado.

-Tanto en mi cabeza, como en la de Bal y la de su pops están grabados los nombres y Chuck está entre ellos.-cortejó Gabriel.- el próximo de ellos es Kevin Tran, pero el actual es Chuck.

Nelkhael y Nithael se miraron extraño.

-Vamos con ese Chuck, entonces.-dijo la chica.

Castiel negó.

-La última vez que me acerqué al profeta mis recipiente parecía haber sido molido.-dijo pasándose la mano por el pecho como si le doliera.-Chuck tenía uno de mis dientes en el cabello…

Sus tres hijos lo miraron horrorizados.

-Gracias por la información que no quería tener en mi cabeza.-renegó Claire.- Pero, está bien, van a ver al profeta… ¿Pero qué pasa si no es un profeta… si es otra cosa?

Todos miraron a la rubia alucinados.

-¿Otra cosa?

Claire los mira a todos como diciendo ¿Qué no se dan cuenta? Solo Adam sigue el hilo de sus pensamientos y la mira sorprendido.

-Es cierto…-dice el chico.- ¿Qué valdría la pena proteger con uñas y garras si no es humano? ¿Dónde esconderías al ser más poderoso sin sus poderes sino es a simple vista?

Los adultos y los gemelos estaban asombrados, ahora tomando la ruta de pensamientos de los dos rubios.

-¿Dicen que…-Gabriel tragó en seco.- que Chuck Shurley… es… Dios?

Adam y Claire compartieron una mirada y asintieron al unísono.

-Entonces… ¿Qué esperamos para buscarlo?-preguntó Castiel algo mareado. Luego de tantos años, siglos… de no tener a… bueno, su abuelo, se enteraba de que estaba la mínima posibilidad de que un alcohólico lo sea. La perspectiva era más graciosa que alegre.

Nelkhael detuvo toda respuesta con un ademán.

-No es fácil, Michael nos dijo que Raphael y Lucifer se habían unido para encerrar a Dios en un plano terrenal…-todos la miraron con caras de "¿Y por qué no lo dijiste antes?"

-Nunca se nos hubiera ocurrido que sería un tipejo con mal olor.-le defendió Balthazar.- habló de un libro maldito, y nos habló de los poderes de Dios… y de la gracia, de la luz y de la oscuridad….

-¿Tenemos que luchar?-inquirió Nithael preocupado.

Nel negó.

-No, luego te lo explico, pero nadie matará a nadie.-le dijo dando por terminado el tema.- mi punto es que tenemos que crear algún tipo de estratagema para distraer a Raphael, hablar con Chuck para que nos responda algunas preguntas.

Nithael asintió en acuerdo.

-Sería genial si nosotros lo analizamos con nuestra gracia de Dios… si esta reacciona, entonces sabremos que tenemos a alguien que pondrá orden en el cielo…

Castiel miró hacia la dirección de su casa con el ceño fruncido.

-En el Libro de la Vida tiene que estar algún tipo de ritual para regresar los poderes de Dios a su recipiente.-dijo pensativo.- pero también debemos encontrar el Libro Negro y destruirlo para evitar que vuelvan a encerrarlo.

Todos asintieron en acuerdo.

-Bien, Bobby y yo haremos el ritual para llamar a Raphael.-dijo Sam con seguridad.- si algún ángel tiene que ver en esto, estoy seguro que buscará una forma de evitarnos…

Gabriel lo miró preocupado.

-Sam, Raphael no dudará en exterminarte o peor, enviarte con Lucifer.

Balthazar negó.

-Nithael y yo estaremos alertas.-les aseguró el ángel rubio.- Gabriel deberías de pedir ayuda…-Los ojos dorados del arcángel lo miraron con curiosidad.- me refiero a tu familia… tu familia nórdica…

El arcángel se quedó en completo silencio unos segundos, evitando a toda costa mirar a Sam o a Adam, que lo miraban con curiosidad.

-¿De qué hablas, Balthazar?-preguntó Adam viendo que no recibiría respuestas de su figura paterna.

-Habla de la familia de Locky.-intervino Castiel mirando a su padre con el ceño fruncido.- ¿Llamarás a tus hijos?

Ahí fue cuando la mirada curiosa de Sam se volvió herida.

-¿Hijos? ¿Gabriel…? Nunca me hablaste de hijos de verdad…. Creí que eran mitos…-susurró con la mirada acuosa.- ¿Gabriel?

El arcángel suspiró.

-Mira, Sam, nunca hablamos de Ruby antes tampoco, así que supongo que no tengo que darte ninguna explicación.-dijo bruscamente, para arrepentirse medio nanosegundo después de haberlo dicho.

El rostro de Sam mostró, por un segundo dolor y rabia, pero en un parpadeo, su rostro se selló y nadie pudo ver nada más que unos helados ojos pardos. Castiel, que estaba junto al menor de los Winchester, se removió con incomodidad, al sentir un fuerte chispazo en su débil gracia. Como el eco de lo que Sam sentía.

-Bobby, será mejor que comencemos con la invocación.-dijo el castaño y dejó el cuarto para ir a la biblioteca, dejando a todos en silencio, mirando a Gabriel acusadoramente.

Adam y Castiel parecía los más enfadados.

-Chicos…-comenzó el arcángel, pero Adam salió en busca de Sam y Castiel lo silenció con su mirada.

-Creo… creo que ya dijiste suficiente…-dijo Ellen con el ceño fruncido y luego se volvió a Balthazar con una expresión de madre regañona.- baño, cambio de ropa, y luego bajas.-El ángel rodó los ojos, pero aún así obedeció.- Jo, para ti va lo mismo.-le señaló a su hija, que repitió la acción de su hermano adoptivo, mohines y quejas incluidas, y subió a su cuarto.

Nelkhael desapareció, para aparecer un segundo después junto a la mesa del comedor con hojas, el Libro de La Vida y bolígrafos.

-Nithael, hermano, a trabajar.

Castiel soltó un suspiro, sintiendo un vacío en su pecho al no tener a Dean cerca.

-Yo buscaré en la web sobre señales raras cerca de la casa de Chuck en los últimos meses… tal vez algo a su alrededor reaccionó cuando ustedes tocaron el plano terrenal.-se sentó en la mesa en donde estaba la laptop de Jo.- Claire, tu ayúdame, por favor.-le dijo a la rubiecita, que sacó de su bolso que estaba sobre el sofá, su portátil con mariposas.- Eres brillante, hija, te felicito…-le felicitó y la rubia se sonrojó y se mordió el labio inferior.-encontraremos a su padre, lo juro.-les aseguró a sus tres hijos, que asintieron, viéndose más aliviados.- Bobby, será mejor que ayudes a Sam y Ellen, necesitaremos armas contra demonios.

-Les haré algo para comer a ustedes tres, parecen más delgados que una alambre.-se quejó la mujer mirando críticamente a los tres más jóvenes.- primero iré a ver cómo está Johnnie… se durmió hace un rato y ese bebé es tan tranquilo que ni siquiera hace ruido cuando despierta…

Bobby miró al arcángel con el ceño fruncido.

-Gabriel, arregla lo que tengas que arreglar con tu familia o juró que te freiré. Ellen cuidará del bebé mientras lo arregles.-Gabriel lo miró asustado, pero aún así asintió.- vamos, cariño, comencemos a ayudar a todos estos idiotas…

Los dos mayores dejaron el cuarto, a los pequeños Winchester, a Castiel y su padre sumidos en silencio.

-Voy a… tener un reunión familiar.-murmuró el arcángel.

-Mhhhmm…-murmuró Castiel.- te recomiendo que arregles las cosas con Sam… ni a Dean ni a mi nos gusta la idea de que salga lastimado de todo esto… después de todo, ese es el objetivo de toda esta misión.

-Y no la cagues otra vez, nono.-agregó Nalkhael, sin recibir reprimenda alguna de parte de nadie.

Gabriel, nuevamente, suspiró.

-Nos vemos al rato.

Lo había puesto en la misma habitación lujosa de antes. Esta vez sin hamburguesas y cerveza y comenzaba a picarse porque nadie venía hacia el a hacerle algo ¡Por el amor de Dios, aunque se podrían golpearlo! Simplemente esperaba. La primera hora golpeó todo lo que tenía al frente, gritó y maldijo a quien sea unas cinco millones de veces. Para la segunda hora le dolían los músculos y la garganta… para la cuarta hora, simplemente se tumbó en el suelo, mirando al techo color crema, pensando en como de picado estaría su familia en aquellos momentos y ni que hablar de preocupados.

Soltó el suspiro topoceabo y miró a la puerta con añoranza. Quería irse. Tembló al imaginar lo desesperados que estarían Cas, los niños y Sam, quienes para esos momentos tenían que estar trabajando en algo útil para ubicarlo.

Al menos eso esperaba porque se estaba aburriendo.

Sam seguro intentaría salir de la casa de Bobby a la fuerza y buscarlo a pie por todo el país.

Y pensando en Sam…

Desde que había regresado a ser un hombre lo notó cambiado, y no de mala forma, todo lo contrario, había un Sam inocente, bueno y desmedidamente emocionado por las charlas de chicas como lo había sido antes de su muerte hace casi tres años. Pero también había algo más. Cas lo había notado y se lo había dicho.

-Su alma… su alma parece antigua y… es como…-el ángel se había detenido y había sacudido la cabeza, como asombrado e incrédulo por sus propios pensamientos.

-¿Será por la sangre de demonio?-había preguntado el preocupado, para recibir una negación de su amado esposo, que analizaba el techo sobre su cama con intensidad.

-Su sangre está… mancillada, pero… su alma… su alma brilla como la de ningún humano que he conocido, incluso brilla más que la tuya.-le había informado el ángel dejando un suave beso sobre su pecho, como si estuviese besando, en realidad, su alma.

Dean había sonreído, la preocupación disminuyendo un poco.

-Sam es un ser humano bueno, Cas.-había dicho y Castiel había asentido contra su pecho, más acariciándolo con su nariz que afirmando. -¿Dijiste que tiene un alma antigua? Creí que las almas eran nuevas para cada cuerpo, que la unión biológica creaba un alma en el momento de la concepción.

Cas había asentido nuevamente y había apoyado su mentón sobre su pecho para mirarlo a los ojos.

-Si, tu alma tiene un poco más de treinta y un años, la de Ellen, Bobby, Jo, Claire Adam… todas son, básicamente nuevas… pero la de Sam se siente antigua y… cercana…-Aquella oración le había dejado algo confundido, por lo que el ángel había aclarado.- tan cercana como se siente la gracia de mi padre.

-Oye… ¿Tu mamá no se llamaba Samael?-había preguntado el de la nada.

Cas frunció el ceño y asintió, su mirada se volvió lejana.

-Es una coincidencia….-le había asegurado el ángel, aunque no se le oía convencido.

Dean recordó no haber dicho nada, ni el ni su esposo, ambos se había perdido en sus pensamientos hasta quedar dormidos y ser despertados rudamente por la mañana por una emocionada Claire quien había jurado haber visto el trineo de Santa Claus dejándole un regalo retrasado para ellos. Recordó también la charla con Nithael y Nelkhael sobre el tema y ambos habían dicho lo mismo que su pops –alma antigua y brillante- y prometieron que se pondrían a averiguar del tema.

¡BUM!

Dean escapó de sus pensamientos con el sonido de una explosión terrible, que hizo que una de las paredes del cuarto se derrumbase por completo.

Tosió violentamente y cuando la nube de polvo se aclaró vio a dos tipos. Dos tipos con ojos negros. Es decir… dos demonios… y un tipillo se abrió paso entre ellos y se puso frente a él, ofreciéndole una mano.

-Crowley, mucho gusto y de nada.

Dean soltó un gruñido.

-Primero ángeles, luego demonios… ¿Y después qué? ¿Hadas?

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Oka, ya be voy, tengo tdeinta y dueve gdados de fiebde, ebtoy ebcupiebdo mid pubmoded y cdeo que mi cedebdo está escapabdo de bi dadiz… dean y dejen deviews!

Enfedmamedtee suya,

Talu!