Capitulo14: la historia detrás de la identidad

Marlene empezaba a despertar, su cuerpo estaba adolorido y su cabeza parecía estar a punto de explotar. Empezaba a sentirse mareada al punto de casi vomitar; instintivamente trató de llevarse una mano a la boca pero algo se lo impidió, fue como si su brazo estuviera pegado a su cuerpo.

Confundida miró su cuerpo con un poco de dificultad por la oscuridad de esa habitación. Estaba atada, atada con una cuerda de color blanco malgastada y sucia; pero muy resistente.

-¿Qué demonios…?-

Empezó a forcejear con ella por unos momentos sin mucho éxito

-¡oigan! ¡¿hay alguien allí?!-

-guarda silencio-

La nutria miró detrás de ella a la dueña de la voz. Sus ojos tardaron unos momentos en acostumbrarse a la oscuridad; pero cuando lo hicieron pudo ver a Rachel que miraba seriamente hacia una pared, con el mismo traje con el que la había visto la última vez y sujetándole un brazo

Fue en ese momento que Marlene recordó todo, la música, su amiga, el ataque, el arma… empezó a entrar en pánico

-¡NO! ¡POR AMOR A DIOS AYUDENME!-

-¡Marlene cállate!-

-NO ME HAGAS NADA ¡¿YO QUE TE HICE?!-

-¡dije silencio!-

Rachel le puso en la boca una mordaza, ahogando los gritos de Marlene. Empezó a ajustarla lo mas posible lastimando un poco a su amiga. La expresión de ira de la pingüina se fue aflojando

-escucha…- dijo con un tono mucho mas calmado -te quitaré la mordaza, pero no grites o te arrepentirás ¿ok?-

Ella asintió con la cabeza reflejando miedo en sus ojos

-muy bien-

Rachel guardo con cuidado la mordaza en su cinturón y siguió mirando seriamente aquella pared

-puerta abierta-

-voz clave aceptada- contesto una computadora desde algún lugar abriendo una puerta en la supuesta pared dejando entrar una gran cantidad de luz cegando a ambas chicas

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Skipper y compañía se deslizaban por unos ductos de ventilación con cautela haciendo lo posible por no ser detectados

-no comprendo Skipper, ¿Por qué no entramos por el ducto de alimento, como la última vez?-

-es eso lo que esperan que hagamos Kowalski, deberías saberlo, tu eres el genio ¿no?-

El científico rodó los ojos; estaba acostumbrado a ese tipo de comentarios de su capitán, pero eso no quería decir que dejara de molestarle

-algún día Skipper, algún día…-

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Marlene veía asombrada su entorno: era como una cueva de techo muy alto, pero habían puentes de acero por encima de sus cabezas con algunas langostas que observaban curiosas. La nutria miró a la pingüina un momento esperando ver una cara de sorpresa, pero Rachel caminaba con una expresión neutra solo mirando al frente sin aflojar el agarre en la castaña

Pudo ver a lo lejos un grupo de langostas, unas 30 o 40 según ella; y delante de ellas estaba un delfín con un ojo robótico montado en una especie de motoneta

-¿ese es?… naah, imposible, solo era una historia de fantasía de Cabo, no era verdad-

Finalmente llegaron justo al frente del mamífero acuático. Marlene tuvo que levantar la mirada, nunca había visto un delfín, solo en la televisión; era realmente muy alto al estar erguido y esa motoneta le daba mas altura

-lamento esto, Marlene- le susurró Rachel al oído antes de tirarla al suelo. Marlene soltó un quejido al caer boca abajo. Levantó la vista para ver al delfín ¿Qué es lo que iban a hacerle?

El mamífero pudo ver el miedo en los ojos de la nutria y mostró una sonrisa maliciosa ante esto

-Larry, encárgate de nuestra "invitada"-

-a la orden doc. Espiráculo-

Entonces era verdad: el delfín malvado, la guarida, tenza de cromo… e incluso la ridícula historia de Julien sobre agentes secretos también debía de ser verdad

La langosta tomó por los hombros a la nutria saliendo de la sala llevándola seguramente hacia alguna habitación para prisioneros

-¡muy bien espiráculo, hice lo que querías! ahora mi parte del trato- dijo casi gritando cuando se fueron

-si…- dijo agrandando su sonrisa malvada -eso no se va a poder.-

Como si el científico se los hubiese ordenado, todas las langostas corrieron hacia la pingüina Rodeándola

Viendo sus intenciones, Rachel hizo un salto mortal hacia atrás cayendo sobre una de las langostas, 3 mas intentaron atacarla de frente pero ella los noqueó con 2 patadas y un puñetazo, otra se lanzó encima de ella Rachel se libró de ella rodando por el suelo, aplastándola

Tomó a una langosta por la cola y giró con ella golpeando a varias langostas, que se quedaron desmayadas en el suelo. Un grupo grande corría hacia ella

-son demasiadas-

Vió una pared despejada de langostas… tal vez si saltaba y rebotaba en ella podría caer al suelo con la suficiente fuerza para aplastar a una buena cantidad de crustáceos

-bingo-

Corrió hacia el muro, tomo impulso y saltó dispuesta a rebotar. Pero su pata herida no la dejó saltar bien y Cayó de espaldas al suelo quedándose sin aire, cosa que aprovecharon las langostas para caerles todas encima formando una montañita

Se levantaron para mostrar a la ave no voladora sujetada de patas y aletas totalmente inmovilizada por las mismas langostas

-¡suéltenme!-

-¿de verdad creíste que iba a cumplir mi parte?- preguntó con una sonrisa el científico malvado poniéndose muy cerca de su rostro. Rachel le miró a los ojos con rabia

-¿¡por que hiciste esto!?-

-soy el tipo malo ¿recuerdas?- contestó con cara indiferente, volviendo a erguirse -es lo que hago; además, tenias que traerla sin vida-

-dígales que me suelten o se arrepentirá-

-si claro- dijo sarcásticamente -Termidor, duérmela.-

Espiráculo empezaba a alejarse en su scoteer dándole la espalda a la pingüina que había perdido la poca paciencia que tenia

-eres un… ¡ERES UN…!- un golpe en su cabeza la hizo callar; ese golpe fue como si hubieran golpeado una campana como las que usan en las iglesias. Empezaba a perder la conciencia, vió a la langosta que la había golpeado con un tubo de metal en sus tenazas.

-no… no p-puede terminar a-así- no pudo sostener mas tiempo en alto su cabeza y la dejó caer con pesadez, desmayándose .

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-¿Qué fue eso?- preguntó Cabo para si mismo; había creído escuchar a Rachel. Sin analizar bien las cosas frenó de improvisto

-¡cudadoch!-

Muy tarde, Rico sin poder frenar chocó con el menor. Empezaron a rodar sin control arrollando a Kowalski y a Skipper que iban adelante, formando una "pelota" de pingüinos que rodaba ruidosamente. Finalmente las aves cayeron por una rejilla de ventilación golpeándose duramente con el suelo

Skipper fue el primero en reincorporarse encontrándose de frente con un delfín y a sus langostas mirándolos sorprendidos. Skipper abrió grandes sus ojos

-hee, Kowalski, necesito opciones…-

Kowalski lo miró con cara de no saber que hacer. Cabo levantó una aleta

-yo tengo una idea-…

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-¿Rachel? ¡Rachel!-

Rachel no despertaba del todo, podía escuchar que la llamaban, pero no podía abrir los ojos

-¿acaso habré muerto? Que curioso, suelen decir que se ve un túnel con una luz al final, pero yo no veo absolutamente nada.-

-¡Rachel sé que no estás muerta, te vi moverte! ¡abre esos ojos!-

La plumífera abrió los ojos pesadamente, como un niño que no quiere madrugar

-me alegra que despertaras, me estabas asustado-

-¿Marlene? ¿en donde estás?-

-a tu lado, tontilla-

Efectivamente a unos pocos metros de ella se hallaba la castaña, los suficientes para no tocarse, estaban en una especie de lámina de acero, Y al igual que ella estaba inmovilizada de manos y pies

-¿tontilla?- preguntó extrañada -¿Qué acaso no me tenias miedo hace un rato?-

-tu lo dijiste "tenia"-

-no estoy entendiendo nada-

-verás; la langosta que me trajo aquí me contó todo. Estuve pensando en todo lo que me dijo mientras estabas desmayada, por cierto, tienes un horrible moretón en la cabeza ¿no te duele?- preguntó un poco preocupada

-no, estoy acostumbrada- contestó con una pequeña sonrisa, pero inmediatamente la borró -¿la langosta que te trajo aquí? ¿Larry? ¿Qué fue lo que te dijo?-

-todo: el trato que tenias con el delfín maniático, el por que haces esto… lo que pasó en la antártica… todo…- contestó con un tono de tristeza en su voz

Rachel bajó la mirada, evitando ver a los ojos a la nutria. Marlene se sentía terrible por todo lo que estaba pasando; hubiera puesto una mano en su hombro para animarla y darle apoyo si no fuera porque estaba atada. Miró unos momentos su costado, aún tenia la marca que le dejó el arma cuando Rachel la atacó

-Rachel…- la mencionada no la miró -somos amigas, te perdono por lo que me hiciste-

Rachel le miró unos segundos y le sonrió. La nutria le devolvió el gesto

-y no te preocupes- agregó -de seguro Skipper y su equipo ya vienen por nosotras a…-

-¡les digo que me suelten condenadas langostas!-

Ambas chicas voltearon la mirada hacia la puerta que tenían al frente para solo ver venir a un alterado Skipper escoltado por un buen grupo de langostas que no le aflojaban el agarre al igual que al resto del equipo

-olvida lo último que dije- dijo Marlene con un tono de derrota

Las langostas procedieron a dejarlos en la placa. Skipper al lado de Rachel, seguido de Kowalski y Cabo; a Rico lo colocaron al lado de Marlene. Una vez terminado su labor, los crustáceos dejaron la habitación. Una vez la puerta se cerró, todos los machos del lugar miraron con cara de pocos amigos a Cabo que trató de hacerse pequeño

-¿¡que!? ¡lo siento ¿si?! ¡pensé que mi plan funcionaria!-

-"traemos té y galletas para ustedes, no nos encarcelen …"- dijo kowalski imitando su voz -¡el plan mas ridículo que he visto en mi vida! ¡mejor hubiéramos usado la táctica Delta Tango Alfa!-

-¿¡y hasta ahora es que piensas en un plan, cabeza de pepinillo!?- le regañó Skipper

-¡me cuesta pensar bajo presión, cabeza de cubo!- se defendió

-¡adadababa!- reclamó Rico

-¡no eres el único del equipo Rico!- reclamó Cabo

-¡chicos por favor cálmense!- pidió Marlene

Todos empezaron a hablar al mismo tiempo, empezaban a gritar para que su voz se escuchara entre todo ese lio.

Rachel era la única que no hablaba, pero su paciencia se estaba agotando otra vez

-¡CALLENSEEEEE!-

Todos callaron de golpe y miraron a la pingüina

-¡discutiendo no vamos a resolver nada! ¡tenemos que encontrar una forma de liberarnos y salir de esta estúpida guarida!-

-¿para luego que?- pregunto molesto su primo -¿para que nos lleves hacia alguna trapa para matarnos?-

-¡no quiero…!-

-no me digas que no. Ya lo hiciste con tus padres ¿Por qué no lo querrías hacer con nosotros?-

-¡Skipper!- Marlene le gritó haciéndolo callar

Rachel bajó la mirada otra vez. Su amiga la miró con tristeza y comprensión

-cuéntales Rachel- le pidió la nutria. Ella levantó la vista para mirarla un momento, un poco sorprendida por su petición

Rachel suspiró a tiempo que bajaba la mirada nuevamente -bien. Todo empezó hace algunos años, cuando iba a visitar a mis padres al polo…-

-reclutas, abrochen sus cinturones, pasaremos por un aérea de turbulencia- anunció un teniente a los pasajeros del avión militar. En la última fila una pingüina hablaba con alguien a través de una laptop

-…entonces ¿Cuánto tiempo te quedaras?- preguntó el pingüino dentro de la laptop el cual tenía algunas medallas en las plumas de su pecho

-cerca de unas 2 semanas, podría hacerme un tiempo para ir a visitarte en el cuartel general tío- contestó la pingüina

-creo que estoy hasta el cuello de tareas, lo siento, realmente quería verte sobrina-

-descuida, se como es ser coronel, mi padre también lo fue. Si no estuviera retirado de seguro te ayudaría con todos esos deberes-

-seguro que si. Por cierto, ¿sabes algo de mis muchachos?-

-¿Skipper y Rico? Claro- dijo sacando una carpeta llena de papeles -Skipper acaba de ser asignado a un grupo de 2 pingüinos. Y Rico aún está en Rusia con ese grupo de jóvenes aprendiendo a usar las armas…-

-¿enserio? Es bueno saber que están bien-

-no me dejaste terminar- le replico la pingüina -en una clase tuvo un ataque de locura y una bomba explotó cerca de él. Afortunadamente no le pasó nada grave, pero ahora tiene una cicatriz en la cara.- el pingüino suspiró

-tendré que hablar con el sobre eso…-

-y si me lo preguntas, ahora parece mas sicópata que antes con esa cicatriz, ¿y que la tenga en el rostro? Afortunadamente yo no tengo ni tendré ninguna, mucho menos en la cara- dijo acercando su rostro a la pantalla para mostrar que efectivamente no tenia nada

-no puedes saber que te pasará en el futuro Rachel- contestó con una sonrisa pícara. El teniente de antes volvió a hablar

-reclutas apaguen todos los aparatos electrónicos, estamos por aterrizar-

-lo siento tío, tengo que irme-

-esta bien. Dale saludos a tus padres de mi parte.-

-lo haré.- dijo haciendo un saludo militar. El respondió con el mismo gesto antes de desconectarse

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Rachel caminaba con una mochila en la espalda viendo la nieve en el suelo con una sonrisa melancólica. Desde que se había ido a Canadá a entrenar a algunos soldados nuevos, asignada temporalmente a un equipo, no había vuelto a ver la escarcha blanca en sus patas.

Estaba a punto de ser teniente, era una sorpresa que quería darle a sus padres en esa visita sorpresa. Estaba a punto de estar un rango mas cerca de ser coronel. Realmente quería cumplir la promesa de llagar a ese rango

Levantó la mirada buscando la casa

-no sé porque construyeron esa casa tan lejos de la aldea…tal vez por mi madre, ella jamás toleró ningún tipo de vecino-

Siguió caminando hasta ver un iglú a lo lejos

-por fin-

Aceleró el paso hasta quedar frente al iglú. Estaba totalmente cubierto de nieve, tenia 2 ventanas de madera, una a cada lado de la puerta también de madera reforzada con hierro y con un pequeño escape de humo para la chimenea en el techo.

Se arregló rápidamente antes de tocar el timbre

Esperó unos segundos sin recibir respuesta y volvió a tocar el timbre

-¿no estarán? Cuando ellos salen suelen dejar una nota en la puerta o algo así…-

Nuevamente no obtuvo respuesta. Decidió tocar la puerta con fuerza pero al hacerlo la puerta se abrió ligeramente

-que raro…-

Procedió a entrar teniendo cuidado con alguna trampa para intrusos que su padre solía poner. El pasillo de entrada estaba con las luces encendidas al igual que el resto de la casa con un silencio sepulcral

-se estarán escondiendo o durmiendo?-

-¡mamá, papá! ¡¿están aquí?!- empezó a gritar buscando en cada habitación

-¡soy yo, Rachel!- nada en la cocina

-¡mamá, papá!-

Decidió entrar en la sala

-¡¿Dónde es…?!-

Su corazón dio un vuelco en ese momento.

Delante de ella se encontraba la mesa del comedor volcada al igual que las sillas y el suelo tenia floreros rotos con sus flores secas regadas por doquier debido a la falta de agua. Allí había habido una pelea.

-¡PAPÁ! ¡MAMÁ! ¡NO!-

Subió lo mas rápido que pudo las escaleras llegando frente a la puerta de la habitación de sus papás. Trató de abrirla desesperadamente pero la puerta no cedía. Dio unos pasos hacia atrás para abalanzarse contra la puerta, pero esta seguía sin ceder. Hizo lo mismo varias veces hasta que derribó la puerta.

La habitación estaba oscura y la cama estaba desordenada; un mal presentimiento invadió a la pingüina .

Empezó a caminar lentamente cubriéndose las aletas como si tuviera frio, buscando pistas con la mirada, todo estaba muy tranquilo

-¿mamá, pa…-

De repente la puerta que había quedado abierta se cerró de golpe y unas rejas de metal aparecieron forjándola.

Ella corrió a la puerta tratando de abrirla pero ahora estaba mas trancada que antes. Pero aún así siguió intentándolo

-ya pensaba que no vendrías-

La hembra se volteó buscando al dueño de la voz encontrando a un delfín con un ojo biónico que aparecía en la pantalla del televisor -permite que me presente: soy el doc. Espiráculo. Aunque algunos humanos me llaman Flippy.-

-¡no me interesa tu inútil biografía!- le gritó desde la puerta -¿¡que les hiciste a mis padres!?-

-nada…- contestó con una sonrisa despreocupada -…al menos no aún-

Enfocó con la cámara a una jaula suspendida en el aire por una cadena, arriba de una gran olla llena de aceite hirviendo. Dentro de ella estaban ambos pingüinos con cara de horror abrasándose el uno al otro

-¡NO, NO, NO, NO!- Rachel se arrodilló frente al televisor con ojos llorosos -¿¡QUE DEMONIOS ES LO QUE QUIERES!?-

-verás… soy un científico malvado que quiere vengarse de los humanos. Pero para eso necesito dinero para construir mis aparatos ridículamente caros y complicados. Tal vez tú puedas ayudarme.-

-estas demente… ¡nunca te ayudaría!- dijo con una mirada rencorosa

-de acuerdo- dijo con tranquilidad -entonces despídete de ellos...-

El científico apretó un botón de su control remoto que dejó caer la jaula a la olla

-¡ESPERA!-

La jaula se detuvo a unos pocos centímetros del aceite

-te ayudaré. Pero no les hagas nada- dijo -el cuartel general los rescatará- pensó

-muy bien. Pero no pienses siquiera en mencionárselo a la milicia- dijo como si hubiera leído sus pensamientos -de lo contrario… no los volverás a ver. Te estoy vigilando. Mañana a esta misma hora me volveré a conectar contigo, así que tienes 24 horas para pensarlo. Bajo la almohada está una lista con requisitos que quiero que cumplas. Hasta mañana.- el televisor se apagó

Rachel quedó estupefacta. No dejaba de ver la pantalla a pesar de que estaba apagada

Estuvo así unos minutos antes de caminar hacia la cama donde efectivamente estaba la nota. La leyó

nadie puede saber quien eres ni la razón por la que haces esto

fingir tu muerte y la de tus padres para no levantar sospechas

si te descubren o lo mencionas. Sabes cuales son las consecuencias

quita a todo ser que se entrometa en tu camino

enviarme el dinero cad meses

Rachel suspiró, no podía creer que esto realmente estuviera pasando, quería que fuera una pesadilla de la cual despertaría en cualquier momento.

Dirigió su vista a la mesa de noche donde se encontraba un portarretrato de aquel día que su padre la había llevado a una de las lagunas mas populares del polo. Estaba ella de niña en medio de sus sonrientes padres.

La tomó y pasó una aleta por el vidrio con cariño y suavidad con una mirada melancólica que pasó a un seño fruncido

-lo haré… por ellos…-

Esa noche no durmió. Comió algunos pescados que traía en su mochila; con algunos abrigos de lana de su madre se hizo un traje y con las armas que su padre guardaba en la habitación se construyó un falso ojo biónico.

Para la hora marcada ya estaba frente a la tele con el traje puesto y una mirada seria. Espiráculo sonrió con aprobación, su madre trataba de no llorar al saber lo que su hija iba a hacer y su padre trataba de consolarla…

Rachel se había quitado su disfraz. Estaba en la cocina abriendo todas las fuentes de gas que encontró y salió unos metros lo suficientes lejos para no salir herida de la explosión pero lo suficientemente cerca para lanzar una pequeña granada

*¡BOOOOOOM!*

La casa explotó haciendo temblar el suelo bajo sus patas. Se quedó allí sin darse cuenta que un pequeño pedazo de vidrio iba directamente hacia su ojo

-¡arrg!- se quejo la pingüina cubriéndose el ojo derecho con una aleta. Agarró un pedazo de espejo para verse: el vidrio le había dejado una "raya" roja por encima del ojo que pasaría a ser una cicatriz después…

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-no pudimos encontrar nada señor. Solo encontramos las válvulas de gas abiertas- informo un soldado saliendo de los escombros al tío y coronel de Rachel

-sigan buscando, debe haber algún rastro de los cuerpos…-

-a la orden coronel- se resigno el soldado

A lo lejos detrás de una gran roca Rachel vigilaba que todo estuviera saliendo de acuerdo al plan. El coronel al sentirse observado se dio la vuelta; Rachel ocultó su cabeza y se fue de allí lo mas rápido posible aguantando las lágrimas…

-… y así fue como comenzó esta horrible pesadilla…- todos miraban con atención a la pingüina -… como ustedes siempre destruían sus artefactos tenia que reunir dinero otra vez. Así que llegó un momento en que me ordeno matarlos uno por uno usando sus debilidades; le pedí una condición para hacerlo: poder ver a mis papás en persona por lo menos 5 minutos… por eso revisé las carpetas confidenciales. Yo no sabia la localización del doc… pero cuando vi la carpeta que me dio Kowalski para probar su invento me enteré que estaba en la misma ciudad. Tal vez podría rescatarlos sin tener que hacerles daño a ustedes; sin que se dieran cuenta desconecté un cable con mi pata, así la maquina fallaría y yo podría salir hasta llegar a rescatarlos, pero fue esa noche que ustedes me vieron y no me quedó mas alternativa que volver a la base antes que ustedes. Lo iba a volver intentar la otra noche, pero Skipper me vio en el baño y tuve que volver al laboratorio para hacerme la dormida…-

-pero no comprendo- dijo Kowalski -aquella noche que secuestraste a Cabo, cuando la alarma sonó tu estabas en la jaula sin rastro de él-

-lo escondí bajo mis sabanas. Además ese candado que me ponían era uno de los mas fáciles de abrir que he visto desde que comencé a hacer esto. Y cuando me ataron también corté las cuerdas… cuando me arrebataron a mis padres sentía que me habían quitado a mi familia… y luego de la platica que tuve con Cabo… no podía hacerlo… volví al zoo para buscar un muñeco de pingüino para tratar de engañar a Espiráculo. Pero fue allí cuando…-

-…te descubrimos…- terminó la frase Skipper.

Ahora entendía todo, las piezas del rompecabezas por fin se habían armado. Rachel no era del lado del mal… solo estaba obligada a hacerlo. Si el hubiera estado en su lugar de seguro habría hecho lo mismo.

-y yo… mataba a otros porque estaba desesperada… toda mi agonía la dejaba en mis victimas… yo quería que Russel se convirtiera en mi… pero yo me esta volviendo como Russel: … mala…-

Todos miraban a Rachel con miradas tristes

-no les pido que me perdonen…- dijo con hilo de voz -…solo pido, que entiendan-

La habitación se había quedado en un completo silencio; solo podían escucharse las respiraciones.

-Rachel, yo jamás haría eso…- dijo Skipper con la mirada seria. Rachel cerró los ojos, derrotada -… yo nunca diría que solo te entiendo, yo te perdono, primita-

Rachel lo miró con una cara de total sorpresa. Skipper le mostro una gran sonrisa

-yo también te perdono Rachel- dijo Cabo

-y yo- apoyó Kowalski

Rico asintió rápidamente.

Rachel empezó a gimotear tratando de contener la lágrimas de alegría ¡la estaban perdonando!

-gracias muchachos, de verdad…-

-emm, no quisiera arruinar el momento pero… ¿alguien tiene una idea de cómo liberarnos?- pregunto Marlene

-yo la tengo- dijo Cabo antes de empezar a hacer ruidos como si quisiera vomitar. La nutria puso una cara de asco y preocupación

-¿Cabo estas bi…?- un cuchillo militar salió del pico del mas pequeño

-¿desde cuando sabes regurgitar como Rico?- preguntó asombrado el científico

-desde que me dio clases- dijo sin dejar de sostener el cuchillo -supuse que si nos atrapaban vaciarían su estomago, pero nunca sospecharían de mi. Esto es horrible, pero vale la pena-

El joven hizo su cabeza hacia un lado para tomar impulso y lo lanzó al panel de control clavándolo en un botón rojo, liberándolos al instante

-¡muy bien hecho Cabo cabito!- le felicitó su líder. Los demás le sonrieron con aprobación -ahora salgamos de este chiquero-…

Me gustó mucho escribir este cap, creo que ya até todos los cabos sueltos y además es el mas largo hasta ahora; si hay algún error no duden en avisarme. Estamos uno o dos capítulos del final, ¡espero con emoción sus comentarios!

Pingu98 fuera