Capitulo15: ¿mas descubrimientos?

Los prisioneros caminaban sigilosamente en "fila india" por los pasillos guiados por el cabeza plana

-ahmm… ¿Skipper?-

El mencionado se volteó hacia la dueña de la voz que estaba casi hasta el final

-tal vez no sea el mejor momento- dijo la nutria tímidamente -pero quisiera disculparme, por no creerles, sobre espiráculo… ya sabes…-

-te lo dije- le susurro Cabo detrás de ella

-¿Qué dijiste? No te escuche- le dijo mirándola con una sonrisa divertida. Ella lo miró un poco molesta

-te dije que me equivoqué. Yo estaba mal y tu bien, tenias la razón en todo, el delfín maniático y demás eran reales, no soy perfecta, y si, pondré una moneda en el maldito frasco de apuestas ¿¡feliz!?- dijo la nutria tratando de no levantar mucho la voz para no ser descubiertos, odiaba admitir sus errores, sobre todo admitirlos para Skipper el cual estaba sonriendo complacido

-es suficiente para mi, acepto tus disculpas- Marlene gruño por lo bajo -oye, ¿crees que debería comprarme algo para mis oídos? ¿para poder escuchar siempre que te disculpes? Es que creo que me estoy quedando sordo. Podría usar el dinero que dejes en el frasco, será mas que suficiente-

-calladito y bien portadito te ves mas bonito- le replicó con el mismo tono

-¿frasco de apuestas?- preguntó Rachel confundida a Kowalski que estaba delante de ella

-larga historia…-

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-¿¡q-que tu hiciste que!?- preguntó Termidor con los ojos mas abiertos de lo normal

-lo que escuchaste- le contesto Larry tratando de enfocarse en la pantalla de las cámaras de seguridad -ni que se fuera a acabar el mundo-

-¿¡acaso estas loco!? Como se te ocurre contarle a la nutria la historia de Russel… Rachel, Russel… Rachel… ¡como sea, revelaste información que no debías a uno de nuestros prisioneros! ¿¡y eso te parece algo normal de lo que no habría que preocuparse!?-

-ñeehh- dijo indiferente levantando los hombros sin dejar de mirar la pantalla

-¡eres el colmo! Cuando el doc se entere te echará patitas a la calle o algo peor- salió por la puerta, pero antes de cerrarla asomó la cabeza -¡y no es broma!-

Finalmente cerró la puerta de un portazo. La langosta oscura miró la puerta indiferente y volvió su vista hacia la pantalla. Una pequeña sonrisa se formó en su boca al ver a los prisioneros por uno de los pasillos captados por la cámara

-eso es pingüinos… vallan a mi trampa…-

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-¿Cuál es el plan Skipper?- preguntó el científico en voz baja

-sencillo, tendremos que buscar una… aggh-

-¿tash bem Skipper?- pregunto Rico por la repentina queja de dolor de su hermano

-si… creo que solo es mi aleta… debería haberla vendado antes de venir- dijo sosteniéndola pues había empezado a sangrar nuevamente. Marlene vio con los ojos bien abiertos la herida, pero prefirió quedarse callada

-¡agh!- se quejo ahora Rachel sosteniéndose la pata que había empezado a sangrar al igual que su corte en la mejilla

Cabo sintió un hilo de sangre recorrer su frente de el corte producido por el tubo con el que Rachel lo golpeó

-¿Qué está pasando?- pregunto asustada Marlene al ver que todos estaban sangrando por la nariz, oídos y la boca

-d-du-duele…- gimió Kowalski retorciéndose en el suelo al igual que sus compañeros

-¿su escape no salió como esperaban, monjas?- pregunto Larry llegando frente a ellos

-¡Larry!- dijo Rachel con voz forzada por el dolor tratando de sostenerse con sus aletas para no golpear su cabeza contra el suelo -¿q-que fue lo que hiciste la-langosta desquicia-da?-

-esta área está llena de hondas que produce una maquina, las cuales hacen que el cuerpo rechace la sangre… deberían ver la cantidad de cosas extrañas, raras, locas pero útiles que hay en el laboratorio de Espiráculo-

-¿p-pero por qué no me afecta a mi?- preguntó la única mamífera del lugar con voz temblorosa y caía al suelo de sentón por la impotencia

-solo les afecta a las aves- dijo con tono serio -la venganza perfecta…-

-¿ven-gan-za?- pregunto confundido Skipper con un gran hilo de sangre escurriéndosele del pico -¿contra quien?-

-contra la raza pingüinesca- explico con enojo -sobre todo los militares, por no aceptarme en el cuartel general-

-¿de que e-estas hablan-do?-

-veras, Skipper ¿no? Si tu, hace algunos años yo iba con un sueño por delante, quería ser Coronel, para impresionar a mi padre, para que dejara de llamarme inútil por no ser un militar, ya que a el le gustaba mucho esa clase de cosas… Pero los generales no me permitieron entrar a la milicia gracias a cierto pingüino que tenia el mismo sueño…- Rachel abrió grandes sus ojos

-¿Luke?-

-que bueno que me reconoces… pero soy Larry, después de eso ya no me gustaba ese nombre con el que me llamaban para burlarse cuando mi padre me echó de mi casa. Así que me lo cambié-

-yo n-no tenia i-dea-

-¡como ibas a tenerla! ¡nunca me diste la oportunidad de ser tu amigo ni siquiera! ¡solo pensabas en ti! Y yo que pensaba que podíamos ser mas que amigos… al menos ya me estas pagando al igual que tu raza lo hará- todos abrieron sus ojos lo mas que pudieron

-n-no esta-ras pensando…-

-claro que si…- dijo formando una sonrisa maliciosa -hacer las ondas de mayor alcance y atacar el cuartel general con la máquina…-

-no p-puedes hacer e-eso-

-claro que si cerebrito- dijo poniéndole una pata encima sin importar ensuciarse de sangre y sin borrar su sonrisa -pero mira el lado bueno, al menos morirás sabiendo como es que los malos tienen las mejores cosas-

Larry miró con el rabillo del ojo a Rachel que estaba tosiendo a mas no poder dejando manchas carmesí en la pared y en su traje. Caminó hacia ella con pasos firmes. Una vez delante de ella, puso su pinza bajo su mentón haciendo que la pingüina alzara la cara, manchándose la pinza con la sangre de su nariz y boca

-¿aún recuerdas esos días Rachel?- dijo con los ojos llorosos -¿quieres que les cuente a tus compañeros lo que pasó?-

Ella gruño de dolor

-eso pensé. Recuerdo esos días como si hubiesen sido ayer…-

-¿Cuál es su nombre?- preguntó la secretaria escribiendo en unos documentos con cara aburrida sin ver a la pequeña langosta que trataba de poder llegar a la altura del escritorio para poder ver

-Luke… Luke Duncan-

-bien joven Duncan, pase a la sala de al lado con los demás niños por favor- dijo poniendo una pequeña placa con cadena en el escritorio

Con mucha dificultad, la langosta tomo la placa, se la colgó en el cuello y entró en el salón. Todos los niños, la gran mayoría pingüinos, estaban correteando de un lado a otro, gritando, saltando y molestando a los pocos que estaban tranquilos en las sillas. Avanzó con timidez al ver que era la única langosta de todo el lugar.

Una pingüina estaba tranquilamente sentada tomando un vaso con agua hasta que otro le derramó el vaso a propósito, provocando el enojo de esta

-¡oye tonto! ¡ten cuidado ¿quieres?!-

El pingüino solo mostró su lengua, lo que hizo que la pequeña explotara

-¡ahora si vas a ver!-

Allí comenzó una persecución, ambos niños eran hábiles, esquivaban a los demás fácilmente. Pero cuando estuvo cerca de atraparlo, el pingüino dio un cambio de dirección inesperado; el cual la pequeña perdió el equilibrio y cayó encima de la langosta

-l-lo siento…- dijo sonrojada la chica ayudando al la langosta a levantarse

-descuida - dijo tratando de esconder sus rojas mejillas entre sus tenazas -fue mi culpa por no ver por donde iba-

Hubo un silencio incómodo para ellos, a pesar de que el salón estaba lleno de niños ruidosos

-eehm… soy Luke… ¿Cuál es tu nombre?-

-soy Rachel… debes estar aquí para ser un recluta ¿no?-

-si. Tengo la esperanza de volverme coronel-

-¿enserio? ¡igual yo! Le hice esa promesa a mis padres. ¿tu también? Debes estar muy feliz de estar aquí- ahora la langosta estaba en un incomodo momento: ¿Cómo le diría que su padre lo obligó a entrar?

-mmmhh… bueno… yo…-

-¡atención reclutas!- dijo un pingüino capitán con una voz grave entrando al salón. A lo que todos los niños se pusieron en fila con expresión seria y mirada fija

-soy capitán de este cuartel. Y si ustedes quieren volverse verdaderos soldados y entrar a la milicia, tendrán que dar lo mejor de ustedes. Para probarlos en estos siguientes meses, voy a dividirlos a todos en parejas, y serán parejas permanentes para todos los entrenamientos-

El capitán empezó a nombrar varios nombres. Algunos estaban felices con su pareja y los que no, no les quedaba mas remedio que refunfuñar por lo bajo

-…ok, los últimos que quedan son Luke y Rachel.-

Los nombrados se miraron sonrojados y los ojos abiertos

-…bueno… entonces serás mi compañero- dijo la pingüina con una pequeña sonrisa. El cual solo contestó con una sonrisa asintiendo con la cabeza

Los meses fueron pasando, algunos reclutas volvían a casa y otros eran aprobados y dejados en el cuartel general en espera de que algún equipo les fuera asignado. La amistad de Rachel y Luke se fortalecía cada día; Pero todo terminó un día, cuando el capitán les dio una noticia a todos

-…debido a la cantidad de reclutas en las bases, solo uno mas será aprobado, los demás tendrán que volver a casa.-

Rachel y Luke se miraron con sorpresa, y los murmullos de los demás niños no se hicieron de esperar

-¡silencio! ¡es una orden del cuartel general!-

-señor…-

Todos voltearon a ver a Rachel con cara asustada, todos sabían que ese capitán era uno de los mas duros del cuartel, así que nadie jamás se había atrevido a criticarle nunca o siquiera hablarle

-…con todo respeto, le planteo que solo unos pocos han sido enviados a casa, porque este grupo de reclutas tiene la habilidad, inteligencia, fuerza, unión y disciplina que todo cuartel y equipos necesitan. Recuerde que podemos faltar de reclutas, pero nunca sobrar: mientras mas seamos, mejor. En caso del ataque de un enemigo ¡nos derrotarían por falta de soldados! Así que insisto que nos deje aprobar a todos los que podamos el examen final y poder ser asignados a un equipo.-

El silencio se hizo presente en aquella sala. Todos los niños esperaban con miedo la reacción de su superior, pero Rachel seguía con la mirada firme y alta

-le preguntaré algo recluta: ¿Quién es el capitán aquí?-

-usted señor-

-¡entonces cierre ese pico tan hablador que tiene!… ¡ningún sargento, cabo o teniente me a contradicho jamás! ¡no voy a permitir que un recluta lo haga!-

-entonces podría tratar de acostumbrarse a que la gente lo haga, si sigue tomando decisiones incorrectas-

Los niños contuvieron la respiración con las pupilas pequeñas y los ojos muy abiertos

-R-Rachel… mejor guarda silencio- le dijo Luke en un susurro. Pero ella no le prestó atención ni en lo mas mínimo

-¡escúcheme bien recluta! ¡no dejaré que me falte así el respeto! ¡con que su padre sea el coronel, no quiere decir que no la pueda reprobar sin siquiera presentar su examen, si es que así se me antoja! ¡así que tenga mucho cuidado con lo que dice!... solo se aceptará un recluta mas mañana. ¡es una orden!-

Y con esto el capitán se retiró del lugar dejando a Rachel con la palabra en el pico y el seño fruncido

-Rachel ¿no crees que deberías de tratar de ser, no se, menos impulsiva?- dijo Luke caminando a su lado

-no lo creo- dijo sin apartar su vista de la puerta por donde el capitán había salido -mi madre siempre me enseño que debes decir todo lo que sientes sin importar que.-

La langosta no pudo evitar mirar al suelo con las mejillas ligeramente sonrojadas. La pingüina suspiró cerrando los ojos

-bueno… me voy a mi dormitorio, te deseo suerte mañana.- dijo apartando la vista de aquella puerta y se fue deslizándose de allí

-que genial- se dijo Luke a si mismo con tono sarcástico -¡¿ahora que voy a hacer?!-

Si no aprobaba ese examen su padre lo odiaría y echaría de la casa… pero parte de él quería que Rachel cumpliera su sueño de volverse coronel

-lo siento Rachel… pero tengo que cumplir con mi padre…-