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Un Malfoy nunca deja su orgullo

La chica se despertó en un lugar muy iluminado, y sentía que todo el cuerpo estaba adolorido, como si hubiese dado cinco vueltas al campo de quidditch. Poco a poco fue recordando la razón por la que estaba ahí y su corazón sintió un vuelco.

¿Qué paso con los otros?

Se sentó de un golpe y el dolor se acentuó en su cabeza, y miró alrededor, solo estaba ella y otras dos camas tenían el dosel corrido. ¿Quienes estarían ahí?

Entonces recordó la mano sanguinolenta de Bellatrix y a Luna. Y una fría sensación la dominó y como pudo se levantó tratando de ir hacia ahí…

- No deberías ponerte de pie tan rápido,. – escuchó una voz detrás de ella. – Solo causaras que te marees.

Se volvió y vio a Ginny Weasley, al verla una sonrisa cruzó su rostro y la pelirroja la miró de igual forma, estaba parada a un lado de la silla de su cama, parecía que acababa de llegar.

- Por Merlín, Ginny, ¿Dónde están los demás? – dijo de pronto angustiada. – Vi a Luna en el suelo y a Lestrange con sangre en sus manos…- empezó atropelladamente.

- Tranquila, todos están bien.- dijo ella consolándola, pero aun así la miró con preocupación en su rostro. - Luna solo fue aturdida, así que estará bien. La sangre no fue de ninguno de nosotros así que no hay nadie reportado herido; pero un mortífago murió por la explosión, el muy imbécil llegó antes de que lanzaran una maldición.

Hermione miró las camas de dosel, entonces estaban vacías y ella estuvo a punto de correr a ellas. De pronto se sintió tonta.

- Eras tú la que nos preocupabas, Bellatrix te maldijo de tal manera que estuviste dormida dos días, y solo decías cosas incomprensibles dormida que nos asustamos. – la preocupación estaba escrita en su rostro.

- Perdona, Ginny. Me descuidé mucho y ella me lanzó un hechizo insonoro así que no supe que pasó…

La pelirroja sonrió e hizo un gesto como restándole importancia y se acercó a ella.

- Ven, vamos con Madame Pomfrey para que te revise antes de darte de alta.

La castaña siguió a su mejor amiga, preguntándose que cosas podría haber estado diciendo que la pelirroja la miró de una manera que Hermione no supo que decirle.

Un rubio salió airado fuera del despacho del profesor Snape, se sentía con mucho rencor dentro de él. Mucha ira, mucho resentimiento. Este año habría nuevos cambios para él, sería prefecto y al profesor Dumbledore se le había ocurrido la gran idea de hacer intercambios de prefecturas.

Con fines de "formar lazos entre los estudiantes que fortaleciera el espíritu del compañerismo en tiempos oscuros" se le había ocurrido emparejar distintas casa. Y a él. Lo habían usado de perfecto ejemplo.

Que idiotez. Por culpa de su origen y de los actos equivocados de su padre sería emparejado con Granger. ¡Con Granger! ¿Algo peor pudo haberle pasado?

Es decir, él no compartía los pensamientos extremistas de su padre, una cosa era odiarla y desear exterminar a todos los que eran como ella y otra muy diferente convivir con ella.

No podía, le desesperaba su actitud empollona, santurrona y siempre con esa preocupación por los demás antes que su propio pellejo…entonces recordó cuando llegó al vagón de Potter y este había saltado al rescate de todos, como siempre, pensó con un bufido, y entonces en un suspiro había hecho que todos los mayores fueran a hacer frente y defender el expreso de Hogwarts.

Lo que encontraron fue de impresión.

La imagen de Bellatrix atacando a Granger sin piedad, mientras que esta, con auténtica valentía la contraatacaba y daba lo mejor de sí, a pesar de que no era suficiente. Entonces Potter atacó y él, Malfoy, tardó mucho en reaccionar.

No podía creer que alguien hiciera frente a su tía. Su padre jamás le levantaba la voz, su madre obedecía mansamente lo que ella mandaba, inclusive el Señor Oscuro, la había escuchado en su tiempo, cuando nadie más podía ni mirarlo sin sentirse acobardado. Él mismo sentía tremendo pánico con ella a pesar de que detestaba como hacía sufrir a su madre, instigándola a hacer parte de toda esa oscuridad.

Y ahí estaba Granger, dando la cara por todos.

Habían atacado al ver a Granger en el suelo, no se lo pensaron dos veces. Podría ser una sangresucia, una obstinada, una insufrible…pero tuvo que reconocer, que ella tuvo mucho coraje. Y eso jamás se lo diría. Primero moriría antes de reconocerlo frente a ella o frente a alguien más.

También la recordó, en brazos de Weasley, diciendo cosas incoherentes. Y se veía distinta a la Granger que combatía, se veía pequeña y frágil. Al ver el rostro de todos los que la miraron con angustia y la llamaban por su nombre, se percató de lo mucho que era admirada y amada esa chica que a él tantos problemas sociales y familiares le causaba.

Y ahora…tendría que convivir con ella por los deberes de Prefecto.

¡Merlín le ayudara! Pues será el peor año de todos.