Primero que nada, Gracias por su total aceptación a mi humilde historia. Me gusta muchisimo Coldplay y la rolita de In my place me inspiró y ví todo lo que quería escibir gracias a esa canción. Aunque también The Scientist ayudo XD

No saben lo mucho que me alegra les haya parecido bien la historia, espero no decepcionarls. Actualizaré lo más pronto posible, pues trabajo y ya pronto presentaré el examen de admisión a facultad.

De nuevo muchas gracias n.n y que disfruten el capitulo.

4

Aquellos ojos grises

El sonido era cada vez mas fuerte y estaba acercándose a ella, acechándola. Ella retrocedió, helada y apretando fuerte la varita, dando pasos hacia atrás con lentitud, demasiado sorprendida para articular sonido alguno, miraba hacia al frente, lista para atacar.

Se sentía como desorientada, ¿como en nombre de Merlín podía encontrarse con una bestia extraña en pleno colegio?

Y estaba sola, perfecto. En que momento Malfoy la dejó sola, pero en fin, ¿quién iba a pensar en peligro en los pasillos de Hogwarts? Mas que a alumnos fuera de cama o a Peeves con sus vandalismos usuales.

Pero aquello era distinto, podía oír la fetidez de muerte que emanaba aquél ser que aun estaba bajo el manto de oscuridad del pasillo y las pisadas en el suelo, parecía algo grande, algo salvaje y mortal.

Entonces sintió la fría pieda de la pared en su espalda, dejandola desprotegida, y poco a poco la bestia empezó a tocar el manto delicado de luz de la varita de la castaña y lo que ella vió la dejó petrificada.

- Cielo santo…- dijo con verdadero temor, con los ojos húmedos y el corazón desbocandole. – Por favor, no...- casi rogó a aquél ser que le devolvía la mirada con ojos inyectados de sangre.

Sangre que parecía saborearse con esa lengua felina. Era nada menos que una Mantícora, un ser extremadamente peligroso, salvaje y alado, mitad león con rostro humanamente horrendo y peludo, con sendos colmillos que mostró a la castaña.

La miraba con fijación mientras detrás de él se alzaba una cola con zinchos, al cual Hermione no quitaba la vista.

La varita, Hermione,…usa la varita… se decía internamente mientras sentía su mano temblar. Estaba sola, aunque corriera, esa bestia le duplicaría la velocidad.

Piensa, piensa,..o porfavor...

El animal empezó a gruñir, con un extraño ronroneo malicioso. Parecía saborear su sangre y su carne, con la nariz….

Draco iba con su cabeza llena de prolijos pensamientos, todos ellos mas complicados que el anterior, se había comportado de una manera muy estúpida. Ella nisiquiera había abierto la boca y él ya se estaba comportando como un imbécil.

Pero la verdad es que con Granger nunca fue nada mas que un imbécil, desde que la conoció en primer año, hasta hoy. Realmente nunca la conoció de verdad, solo se limitó a sopesarla y a crear prejuicios sobre ella, aun cuando no sabía absolutamente nada sobre ella, solo la clasificó como un objeto, como un ser inferior.

Apretó los puños y paró en seco. Estaba harto de pensar sobre ella, de verla una y otra vez en su cabeza, como una fotografía. Pero por alguna razón su imagen estaba inmaculada, sin verla como él quería verla, sino como lo que siempre fue pero que él se negó a ver.

Algo estaba sucediéndole, algo que estaba fuera de su control, y sabía que por mucho que le pesara solo aquella joven era capaz de darle esa respuesta que él necesitaba tanto.

- Maldita, Granger. – susurró sin veneno, sino simplemente como un desahogo, un murmuro lleno de frustración.

Oyó pasos agitados que corrían hacia él, y por un momento su corazón latió desbocado sin ninguna razón, pensando estúpidamente que sería Granger y esa sensación lo agarró de sorpresa. ¿Se emocionaba encontrarse con ella?

Pero la sorpresa le duró poco, pues no era ella quien corría con tanta agitación, ni con varita en mano, y una actitud un tanto cuidadosa.

- ¿Theodore? – preguntó Malfoy con curiosidad.

- Draco…- empezó con voz agitada- Bendito Merlín, te he encontrado. Ha pasado algo, mas bien…he..he…- decía tan rápido y con voz cortada del cansancio.

- Cálmate, Nott. ¿Qué sucede?

El joven castaño lo miró con aprehensión en su mirada que alertó al rubio de inmediato, aquello parecía serio.

- Oí a unos Slytherins de séptimo año, murmurar cosas en la sala común…Draco, han colado una mantícora en el colegio.

El rostro de Malfoy se volvió lívido y más pálido de lo normal. No podía ser cierto, una bestia como esa, ¿Cómo podían siquiera controlarla? Era imposible.

- Lo han hecho para restregarle a Dumbledore que ellos no olvidan una venganza, murió un mortífago, ellos quieren acabar con al menos un estudiante…

Y como si pudiese oír la bestia su opinión y afirmarla, un grito perforó el silencio que acabó con la poca serenidad que le quedaba al rubio que sintió se encogió su corazón en un sentir muy doloroso y angustiado.

- Creo que se ha topado con alguien. – su mejor amigo expresó en palabras aquello que tanto quería pasar por alto. – ¿Malfoy…donde esta Granger? – preguntó al darse cuenta en lo solitario que había encontrado a su amigo.

- ¡Maldita seas, Granger! – gritó dando vuelta sobre sus pies para correr con varita en mano hacia aquél grito.

Sentía un tremendo sentimiento dentro de si, ¿culpa? ¿miedo? No , si fuera miedo estaría corriendo en la otra dirección. ¿Porqué correr hacia el peligro?, se preguntó mientras oía a Theo llamarlo de lejos y seguirle la carrera.

¿Desde cuando su mejor amigo no corría por su vida? Se preguntó Nott, apreciaba a Malfoy por ser él, era su mejor amigo, pero si conocía muy bien al rubio es que sabía que jamás buscaría el peligro, entonces que era lo que lo hacía correr así, de una manera que él con mucho esfuerzo podía seguirle el paso.

Con una sorprendente desesperación.

Estaban cerca, podían oír sonidos de pelea y gruñidos, gritos. Draco sentía mucho miedo a aquellas bestias, siempre fue un cobarde, él mismo lo reconocía. Pero sentía más miedo por algo más, y de nuevo, no pudo evitar pensar en Granger, en su sonrisa, en su entusiasmo y en su optimismo y si, su obstinación. Esa adorable obstinación, si maldita sea. Se recriminaba a esas alturas, cuando sabía lo que estaba apunto de hacer, una estúpida y loca acción que un Malfoy jamás haría.

Hermione sentía mucho dolor en el muslo, apenas corría y lanzaba maldiciones, echizos todo lo que podía ocurrirsele que pudiese hacer el mas minimo daño a la criatura que la estaba persiguiendo con tanta saña, aquellos colmillos que tanto buscaban su blanca piel y su sangre, sobre todo su sangre que manaba de su muslo que impulsaba a la mantícora, sobreexitandola con el olor.

Una púa de su cola había ido a parar ahí, cuando intentó correr y la golpeó con su cola. Trataba de mantener la cabeza fría, pero era difícil sabiendo que una criatura potencialmente mortal había asestado un golpe mortal, envenenandole con aquella púa en su muslo.

Era cuestión de una hora, y estaría perdida. Hacía el mayor ruido posible para que alguien, quien fuese, tuviera la fortuna de oírla antes que aquella bestia la devorara. Y Hermione sabía lo que pasaba cuando esos animales se alimentaban, se oía un escalosfríante canturreo, tétrico. Quien lo oyese, estaría oyendo el sonido de muerte de la castaña.

No, no podía dejar que el miedo la dominara ni la desesperanza. ¿Porqué le había tocado una peor semana como aquella? Primero Bellatrix, después Malfoy y ahora esta bestia, ¿Qué otra cosa le esperaba?

En una esquina cayó al suelo, incapaz de correr, y así, sobre su espalda, se disponía a atacar, y así lo hizo hasta que oyó pasos.

- ¡Granger! GRANGER. – gritó un rubio con una voz que provocó en la castaña la mas extraña de las sensaciones pero fue opacado con el tremendo alivio que sintió al ver ayuda, aunque, pensaba, aunque hubiese sido Snape habría sido capaz de besarle.

Nott venía con él y lanzaba todo embrujo que sabía, inclusive prohibidos para el alumnado, pero la joven no pensaba decir ni un pero, estaba feliz de ser rescatada y no se iba a fijar en el modo empleado para su rescate.

Theo lanzó un cruciatus seguido de Malfoy, quien en modo protector se puso delante de la castaña, que veía todo atravez de la luz verde mortecina que manaba de las varitas de ambos.

- ¡Granger, petrifícalo! – gritó Nott para hacerse oír sobre los gruñidos y bramidos del animal.

- ¡Se necesitan dos conjuros para poder con él! – respondió ella. - ¡Yo sola no podré!

- ¡Entonces dejame ayudarte! – gritó Malfoy. - ¿!Listo Theo!

- ¡A la de tres! ¡Prepárate, Granger! – respondió el aludido.

Hermione apuntó con su varita, tratando de enfocar la mirada en el ser monstruoso que se reotrcía en el suelo.

- ¡Una…!

- ¡..Dos..!

- TRES…

Dos rayos rojos salieron disparados con total presición al animal, antes que pudiera recuperarse del cruciatus de Malfoy y Theodore.

Un silencio inhundó el pasillo.

- Mi pierna…- se quejó la joven.

Malfoy se arrodilló ante ella y sin permiso ni miramientos levantó un poco su falda, ante la mirada incómoda de Hermione, que lucía sonrojo. Aun ante esa situación podía llegar a ser muy pudorosa. Típico de ella.

- Tenemos que llevarte con Pomfrey a la de ya. – la miró Malfoy y le habló con una voz que intimidó a la chica, no parecía el mismo que antes había dicho que no la soportaba y que la había abandonado fríamente hacia unas horas.

- Buscaré a Snape. – dijo Nott, distrayendo a la chica por un momento de aquél otro Malfoy. – Solo espero no me mande a la mierda por levantarlo a estas horas. – dijo tratando de animarles con una bromilla.

Pero Draco no estaba para bromas, sin miramientos cargó con la castaña en brazos y corrió como pudo hacia a la enfermería. La joven lo miraba con demasiada curiosidad mal disimulada.

- Es la segunda vez que salvo tu trasero, Granger. – dijo arrastrando las palabras. – Será mejor que no se vuelva un hábito.

Hermione a pesar del dolor que sentía tenía aun animos de contestarle, no podía evitarlo, él le provocaba muchas cosas, entre ellas, ahorcarle con sus propias manos.

- ¿Segunda? No te equivoques, Malfoy, Harry fue el que decidió regresar, aunque tuviese que llevarte a empujones. – dijo ella con sudor frío en su frente que ya empezaba a pegarle su fleco castaño a su piel.

- Como prefieras mirarlo, Granger, también estuve ahí, asi que no me vengas con esas.- dijo él burlonamente, pero vió con preocupación que ella ya se había quedado sin sentido en sus brazos. – Mierda, Granger, tienes que sacar esa fuerza tuya. No me hagas esto…

Oyó la joven su voz, entre sombras y entre la vigilia, lo vió mirarla…con esos ojos grises…que tanto la perturbaban y tanto desesperaban.

Odiaba admitir, lo cómodo que era estar en aquellos brazos del enemigo, y sentir el golpeteo de su corazón en un costado…y sentir esa extraña sensación…que sintió, al ver esos ojos grises…

La profesora McGonagall lo vió salir de la enfermería con un rostro severo.

- Señor Malfoy, ¿quiere explicarme que sucedió? – dijo con el más severo tono que pudo encontrar, se veía extraña con esa pinta que traía con su pijama escoses y esa mirada de circunstancias.

Nada la preparó para lo que el Slytherin le contestó.

- Perdóneme, profesora. – dijo mirándola con seriedad, la anciana lo miró con sorpresa. – fue mi culpa…dejé a Granger sola. Nott vino a alertarme de que alguien había introducido a aquél ser al colegio. Ella trató de detenerme y hacer que obedeciese sus ordenes, pero fui obstinado y fui yo quien se marchó por su cuenta. Por favor…., .- su rostro se tornó avergonzado por un momento y pareció teñirsele de rosa sus mejillas. - no le diga nada a Granger de lo que le acabo de decir.

Y sin mas, dejando a Minerva McGonagall con una expresión de graciosa incredulidad en su rostro, y él con una extraña apariencia de seriedad, se marchó…