Primero que nada… esta historia NO me pertenece… es una adaptación pero la verdad no conozco el nombre de la autora real… hehehe… Y en segunda los personajes de Sailor Moon, tampoco me pertenecen… son de la grandiosa Naoko Takeuchi…
Capitulo 1
Tokio, Japón.
Actualidad
— ¡Dios santo, Darien!—exclamo una voz femenina al otro lado de la habitación. Lita Kino, una castaña entro en la oficina de Darien Chiba y se sentó en una silla cerca de él—De verdad que necesitas dejar de jugar con tus computadoras y experimentos y volver a salir como hacías antes.
El cerró los documentos que utilizaba en su portátil y miro a su amiga por encima del monitor. Se levanto de su silla y estiro sus músculos. La castaña observo cómo sus músculos se tensaban contra su camisa y sonrió de lado. Se traslado hasta una bandeja de plata donde se encontraba una botella de Jack Daniel's y unos cuantos vasos de cristal. Sin antes preguntar si su compañera deseaba un trago, vertió en dos vasos la bebida y luego se acerco hasta ella y se la entrego. La castaña sonrió y se cruzo de piernas.
— ¿Necesitas algo?—espeto él. Ella arqueo una ceja e hizo una expresión haciéndose la ofendida.
—Que forma de recibir a una dama, Darien—Hizo un mohín y miro como tomaba otro trago—No necesito nada en absoluto, ¿es que no puedo visitar a mi amigo?
El se encogió de hombros y volvió a tumbarse en el sillón de cuero, esta vez viéndola.
—No siempre, recuerdo la última vez que viniste… ambos terminamos en la cama follando como conejos.
Lita sintió sus mejillas arder y mordió su labio. Tomo otro trago y desvió la mirada—Odio cuando usas esas palabras, puedes utilizar otras menos… ofensivas. Además acordamos que no volveríamos hablar de eso y en mi defensa puedo decir que ambos estábamos lo suficientemente borrachos como para pensarlo.
Darien rio y reposo el vaso en su escritorio.
— ¿Por qué no me sorprende verte las veinticuatro horas del día metido en esta oficina?—pregunto la castaña arreglando su cabello con sus largas uñas de color rojo y tomando un trago.
— ¿Por qué no me sorprende que hayas entrado a mi oficina sin tocar antes la puerta?—respondió irónico, mirándola.
—Te he estado diciendo que necesitas descansar. Deberías dejar de trabajar en... lo que seas que hagas y tomar vacaciones—sugirió ella—La navidad se acerca.
Vacaciones de navidad... si tan solo pudiese tomarse unas cuantas vacaciones lo haría sin pensarlo dos veces. Pero trabajaba en un nuevo proyecto "súper secreto" como solía decirle Lita y no tomaba muchos relajos para terminar con él lo mas antes posible. Como pretendía ella que tomara unas vacaciones, cuando estaba bajo presión por trabajar con el gobierno de Japón, posiblemente le matarían sino terminaba su proyecto lo más antes posible o si simplemente no terminara con él. Llevaba ya dos meses trabajando junto con ellos y su gente comenzaba a colmarle la paciencia.
Cada semana llamaban preguntando las mismas malditas preguntas sobre si había avanzado en su proyecto y cada semana Darien volvía a darles las mismas respuestas.
Darien miro a su amiga que lo miraba como si quisiese leer sus pensamientos. Bufo y bebió de su vaso.
—Quiero terminar con esto, no tengo tiempo para vacaciones ni nada por el estilo—contesto serio. Su amiga rodo los ojos y chasqueo la lengua.
—Te aseguro que hasta una piedra tiene más vida social que tu—dijo ella burlona. Darien se rio ante el comentario y negó con su cabeza.
—Te aseguro que una piedra no tiene una amiga tan fastidiosa como tú—ella dejo ver una fila de dientes blancos cuando sonrió y paso una mano por su cabellera rubia— ¿Puedes decirme de una vez que quieres?
Ella dejo el vaso de cristal en el escrito de Darien y luego soltó un suspiro.
—Quiero que hables con el asqueroso de tu amigo, Andrew. Contando hoy es la decima vez que me toca mi trasero—alzo la barbilla—Terminara con un ojo morado sino le dices que no quiero nada con él.
Darien rio. Andrew podía ser un profesional, pero a la hora del sexo y de las mujeres era un completo adicto. Sobre todo con Lita, ninguna mujer antes le había rechazado un polvo eso hacía que su fijación hacia ella creciera cada vez mas.
—No creo que eso ayude mucho—Ella bufo e hizo una mueca—La única forma para que te deje en paz es que...
—No me acostare con él—cortó ella—Ni aunque fuera el único hombre del mundo lo haría.
—Actúas como una niña, sino te conociera pensaría que te gusta—ella hizo un gesto haciéndose la ofendida y lo fulmino con la mirada.
—Ni hablar—rodo los ojos y cambio de tema—Artemis está preocupado por ti no has tenido un respiro desde hace mucho tiempo. Me dijo que debía intentar convencerte en tomar algunas vacaciones pero le había advertido que te negarías—suspiro.
—Tuviste toda la razón, no tomaré vacaciones por los momentos—aseguró.
La castaña miro el reloj de pared. Hizo una mueca y se levanto, Darien observo cómo se arreglaba la falda y buscaba algo en su cartera.
—Tengo que irme, te traje una cosa para que te relajes y termines ese insoportable proyecto. Puedes considerarlo como un regalo de navidad por adelantado.
—Estas últimamente muy afectuosa—bromeo él y le entrego una bolsa plástica, la miro curioso y saco su contenido. Alzo una ceja al ver que era un CD.
—Sus canciones son buenas y además te relajan—rodeo el escritorio y planto un beso en la mejilla izquierda de él y salió de la habitación con una sonrisa.
Repaso los bordes del CD con su dedo índice y observo a la mujer en la portada. La mujer tenía un rostro hermoso y un cabello tan rubio como el oro que caía en ondas por sus hombros femeninos. Unos ojos azules celestes, casi hipnotizadores que hacían perderse en ellos y una boca exuberante, rosada y carnosa. Darien sintió la necesidad de poder saborear aquellos labios que se veían tan tentadores. Acaricio la portada y observo el resto del cuerpo de la mujer, tenía unas curvas suaves y femeninas, y por el escote del vestido pudo ver que tenía unos pechos redondos y de buen tamaño, no eran pequeños pero tampoco eran exageradamente grandes. Solo de buen tamaño. En resumen podía decir que aquella mujer era hermosa y él había creado un interés por ella. Miro el nombre de la cantante y abrió sus ojos como platos. Tsukino. Ese apellido. Estaba más que seguro que ese nombre y apellido pertenecía a la hija de Kenji, la pequeña Serena. Trago saliva y volvió a mirar el nombre de la mujer para asegurarse de lo que leía.
Frunció el ceño y abrió su portátil. Entro en el buscador y escribió el nombre de Serena en el. A los segundos miles de resultaron salieron en su pantalla, desde fotos de los conciertos de ella hasta su biografía. Era la hija de Kenji, era ella. La pequeña e inocente Serena. Era un poco desconcertante volver a verla pero esta vez hecha todo una mujer. Una sensual mujer, pensó él mientras seguía viendo las fotos que salían en su portátil y unos cuantos videos.
Se levanto del sillón e introdujo el CD en su estéreo, a los segundos comenzó a sonar una suave melodía de un piano seguida por una voz de casi celestial. Darien se sorprendía ante la idea que la hija de Kenji hubiese elegido una carrera tan… diferente a lo que creía que llegaría ser algún día. Siempre se imagino que Kenji la obligaría a estudiar derechos o a ser política cuando creciera.
La sensual y suave melodía de su voz seguía sonando y Darien se perdió en su propio mundo cuando seguía escuchándola cada vez mas y mas. Era como si aquellas canciones fuesen de un tipo de sirena que lo dejaba completamente hechizado hasta hacer que sus neuronas se apagaran por completo. El cerró los ojos por unos momentos y se dejo relajar hasta que el CD llegaba casi a su fin. De repente los abrió y se le ocurrió una idea. Volvió a acercarse hasta su portátil y vio de nuevo una foto de ella y sonrió.
Ya estaba seguro lo que quería para navidad. Quería a Serena Tsukino y gracias a los secretos que él ahora sabia de su padre… lo conseguiría.
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París, Francia.
París. Dulce, hermosa y maravillosa ciudad de París. Ciudad del amor para amantes y enamorados. Ciudad para aquellos aficionados de la moda. Y ciudad para adorar. Todo era simplemente hermoso. Desde su paisaje romántico y armonioso hasta cada mínimo detalle. La noche de París termino de caer y unos últimos aplausos se escucharon desde el escenario y luego con cada paso el sonido se fue alejando poco a poco.
Serena entro en su camerino y recibió felicitaciones y sonrisas de algunas personas al haber terminado su último concierto del año. Cerró la puerta detrás de la última persona en salir de su camerino y sonrió al ver a Seiya abrazarle y plantarle un sonoroso beso en una de sus pálidas mejillas.
Hizo un mohín y se limpio la mejilla con su palma. Luego suspiro con fuerzas y se saco las sandalias de tacón rojo de sus pies, los lanzo a un lado y después se saco sus pendientes.
Cerró los ojos y volvió a suspirar.
— ¿Estuve bien?—pregunto con una pequeña sonrisa en su rostro.
Seiya vaciló un momento y Serena pensó que moriría hasta que el cambio su expresión y sonrió.
—Como siempre, estuviste genial—Se acerco hasta el mini-bar y cogió una botella de agua, entregándosela—Te felicito, tu carrera está avanzando cada vez mas y mas.
Serena le sonrió y se dejo caer en el sofá de terciopelo rojo, bebió un trago del agua y miro a su amigo.
—Ahora me toca preguntar. ¿Cómo estuve con la iluminación?
Ella exhalo todo el aire que retenía sus pulmones e hizo una mueca. Seiya frunció el ceño y espero a que comenzara a hablar.
Seiya era el mejor amigo de Serena justo antes de que decidiera obtener una carrera como solista. Años después cuando firmo su primer contrato le ofreció que trabajara con ella siendo el director de luces en sus espectáculos.
Hasta ahora Serena había sido muy perfeccionista con cada uno de ellos y Seiya intentaba mejorar cada vez mas.
— ¿Tan mal lo hice?—volvió a preguntar. Ella esbozo una pequeña sonrisa burlona y negó rápidamente con la cabeza.
—Para nada. Mejoraste, aunque creo que la última canción era muy movida para estar utilizando solo luces azules y moradas. Era muy melancólico.
Seiya levanto las manos y bufo.
—Me rindo. Eres muy perfeccionista, querida—Ella rio y lanzo la botella de agua, ya vacía, hacia él.
—Para nada, solo quiero que al público le agrade mis espectáculos. Además por solo querer que cada detalle este excelente no signifique que lo sea.
—Eso ser perfeccionista mi querida Tsukino.
—Vale, tal vez lo sea... solo un poco—Seiya arqueo una ceja—Oh… mucho—rio—Pero no puedo mentir al decir que gracias a ello he avanzado.
El asintió dándole la razón.
—Pero sigo creyendo que necesitas mejorar aún.
—También eres… algo controladora—ella frunció el ceño.
—Vale, señor Quejón. Yo no me quejo cuanto te vuelves sobre protector como si fueses mi guardaespaldas.
El rio y saco dos billetes de avión y los movió al frente de su rostro.
— ¿Te quedas acá en la bella ciudad de París con el resto del grupo o te vas devuelta a Seúl conmigo?
—Veamos... si me quedo acá puedo disfrutar una semana entera de vacaciones en París. O puedo regresar a casa y enfrentarme a mi padre y soportarle lo que sobra de año. Creo que tendré que pensarlo—dijo irónica.
— ¿Aún sigue obsesionado con su campaña?—ella abrió sus ojos y asintió rápidamente.
—No tienes ni idea de cuánto—suspiro.
Bueno eso es todo por hoy... espero y les guste el capitulo... nos vemos mañana... intentare actualizar diario... ^w^'
saluditos...
Sayo.. ^w^'
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yesqui2000 Gracias por tu review! espero que te guste la historia.. y espero que le tengas un poquito de paciencia a este Darien, por que valla que habrá momentos en los que lo querrá matar... hehehe saluditos y nos leemos en la próxima... ^0^'
