Primero que nada… esta historia NO me pertenece… es una adaptación pero la verdad no conozco el nombre de la autora real… hehehe… Y en segunda los personajes de Sailor Moon, tampoco me pertenecen… son de la grandiosa Naoko Takeuchi…
Capitulo 3
Domingo. Cuatro con treinta y dos minutos. El tiempo seguía corriendo en el reloj de Darien. Ya había pasado más de cuatro horas para que expirara el trato. Kenji Tsukino estaba a punto de perder todo.
Había pasado el resto de la semana esperando el domingo porque estaba seguro de que Serena llegaría a Tokio en la mañana. Pero ahora no estaba tan seguro de ello. Serena siempre había sido una de aquellas chica que trataba de ser perfecta para sus padres. Eso lo había podido observar en los pocos años que la conocía.
Siempre sacaba buenas notas en el instituto. No hacía nada malo, pero al parecer todo había cambiado cuando se convirtió en una mujer.
Tamborileo con sus dedos su escritorio y decidió esperar un poco más. Estaba seguro de que Serena llegaría. Algo en su interior se lo aseguraba. Se sirvió en un vaso de cristal dos dedos de whisky.
Abrió su portátil y revisó su correo. Algunos eran mensajes basura. Otros de sus amigos. Algún que otro mensaje divertido. Y el resto era sobre la gente del gobierno. Siguió revisando y borrando mensajes cuando bufo y rodo sus ojos al ver aquel nombre en su pantalla. Alan Alfa. Negó con su cabeza y abrió el mensaje para leerlo.
Alan Alfa, un encargado del gobierno, obligado a verificar si todo marchaba bien y transmitir información a su gente. Desde los comienzo de su proyecto había estado simplemente molestándolo. Era peor que un parásito, todas las semanas le llamaba en horas de la madrugada solo para preguntar si había terminado el proyecto.
Darien froto sus sienes con dos dedos al recordar los menudos dolores de cabeza que le había ocasionado más de una vez.
Suspiro frustrado al leer el mensaje. Quería reunirse de nuevo con él. Cerró la portátil
y volvió a ver su reloj.
— ¿Esperas a alguien?—pregunto una voz masculina.
Darien levanto la mirada y se encontró con la de su amigo, Andrew Furuhata. Esbozo una sonrisa y lo dejo pasar a su oficina. Su amigo se sentó al frente de él.
—No has respondido. ¿Esperas a alguien?—volvió a preguntar; esta vez mirándole fijamente.
—No. ¿Debería de estar esperando a alguien?—respondió con otra pregunta.
—No exactamente, pero para que estés mirando el reloj, algo que no haces mucho
debes de estarlo—contesto él seguro.
Darien se encogió de hombros restándole importancia. Miro a su amigo y sonrió al pensar en que pasaría por todo un mes con una hermosa mujer. Sin duda que estaba más que convencido que ella aparecería.
—No espero a nadie, Andrew—mintió.
—Vale—lo miro incrédulo— ¿Quieres salir un rato? Podemos tomarnos algo—sugirió Andrew.
Darien levanto su vaso de cristal y mostro su contenido.
—Ya estoy tomando y no. No puedo salir.
—Sabia que estas esperando a alguien—Insistió su amigo. Darien cerró los ojos y suspiro.
—No lo hago. Simplemente no puedo salir.
—Claro que sí. Solo levanta el culo de ese sillón y muévete—contesto Andrew; con tono divertido. Darien no contesto, solo tomo otro trago y lo miro—No me digas que
sigues trabajando en ese jodido proyecto.
Darien asintió.
—Sigo prefiriendo mi vida, tengo un trabajo genial y fácil y no tengo complicaciones.
—Eres rico, obvio que la preferirías no necesitas dinero. Tienes suficiente como para tener cinco mansiones.
—Tú también lo eres—gruño.
— Pero lo he conseguido porque trabajo, no por herencia, Andrew. Si no recuerdas tuve que arreglármelas yo mismo para sobrevivir apenas con diecinueve.
Andrew hizo un gesto con las manos.
—Ya, tranquilízate solo quiero salir un rato. Hay un nuevo bar donde van unas mujeres que están...—hizo un gesto con los dedos y silbo—espectaculares.
Darien negó con la cabeza y sonrió—Pensaba que ibas por Mina.
—Sigo haciéndolo. Ella es perfecta, sé que me acostare con ella tarde o temprano—meneo sus cejas de una manera divertida y sonrió. De eso no hay duda alguna.
(((¯`•.¸( )¸.•´¯)))ו«¤´¯`•.»¤ ¤«.•´¯`¤»•×(((¯`•.¸( )¸.•´¯)))
Imbécil. Eres una imbécil, Serena. Se dijo a sí misma y miro por un momento la hora en su móvil. Seis y diez.
Suspiro y guardo el pequeño aparato. No podía creer que en verdad hiciera esto. Pasar un mes en la cama de... ¿un extraño? No. Extraño, no. De un conocido—y también un viejo amor—que no veo en diez años. Bufo por lo bajo y rodo los ojos en tan solo pensarlo. No podía tener una simple razón por la cual hiciera esto. Oh, claro por supuesto. Aquella mirada triste y desesperada de su padre le había roto el corazón. No podía dejar que un hombre le arruinara su vida o la suya.
Durante toda su adolescencia había querido obtener la más mínima atención de Darien Chiba. Y luego de diez años él le ofrecía acostarse con él por un mes entero. Su adolescente interior debía de estar feliz por el simple hecho que al fin la encontrara deseable. En cambio, ella estaba chispeante de rabia. Se rio en sus adentros recordando todo lo que había intentado en aquellos años. Había probado de todo para llamar su atención, desde insinuársele con la ropa de su madre hasta andar por su casa en un pequeño bikini. Sacudió su cabeza y se burlo de sí misma. Era la típica adolescente enamorada.
Dejo su mirada fija en la ventana y observo como avanzaba por el camino. Tokio era una gran metrópolis. Serena la había visitado en varias oportunidades y se conocía gran parte de aquel lugar. Pero mientras avanzaba cada vez más y más en aquella carretera vieja. Dudaba de conocerla por completo.
— ¿Usted será la nueva asistente del Señor Chiba?—aquella voz serena le saco de sus pensamiento.
Levanto la mirada y observo al hombre canoso conduciendo. ¿Asistente? Pero por supuesto, él no podía estar diciéndoles a sus empleados que pasaría un mes acostándose con una mujer en fin de que no chantajeara a su padre. Se aclaro la garganta y lo miro por el retrovisor.
—Sí, pero solo estaré por un tiempo—contesto suavemente. El hombre asintió y siguió conduciendo con su mirada fija en el camino. La miro por el retrovisor y achico sus ojos.
—Me parece conocida. ¿La he visto en alguna parte?
Lo que faltaba, que terminara reconociéndola y llamara algunos medios de comunicación para decirles que ella se encontraba en Tokio. Como si no fuera poco aguantarse todos aquellos flashes en sus conciertos.
—No creo—sonrió y volvió a clavar su mirada en el camino.
Los minutos siguieron transcurriendo y ella observaba como pasaba los arboles y letreros a medida que avanzaban. Agrando sus ojos para poder ver una inmensa casa blanca que se veía al final del camino.
Aquella casa era dos veces más grande que la suya y era absolutamente hermosa. Tenía el diseño de una mansión francesa y estaba extrañamente alejada de todo.
De lejos se podía observar cómo le rodeaban muchos árboles como una especia de cerca.
Su corazón se acelero al ver como el hombre canoso cruzaba hacia la izquierda y se acercaba a aquella casa.
Cuando el coche se detuvo al frente de la casa, Serena casi creyó morir. Era enorme. Casi se sentía intimidada por su tamaño. Vio como el hombre rodeaba el coche y abría su puerta para que saliera. Le ofreció su mano y con una cálida sonrisa la acepto.
—Señorita Tsukino, ¿no?—la miro esperando a que le corrigiera. Ella asintió—Bienvenida a la mansión Chiba—le sonrió
Su mirada paseo por los cuidadísimos jardines de aquella casa. Si es así como se le podía llamar por su increíble tamaño. Apostaba a que todo el terreno costaba unos 8 millones de dólares o más. Casi el triple de lo que podía ganar ella haciendo una gira. Observo la cantidad de árboles y arbustos que rodeaban aquella gran "casa" haciendo como una barrera.
El viejo conductor saco sus maletas del coche y le acompaño hasta la puerta. Cuando iba a agarrar sus maletas, la puerta se abrió. Arqueo una fina ceja al ver otro hombre, vestido de traje, saliendo. Este se acerco a ella y cogió su maleta, sin esbozar una sonrisa o mueca. Nada.
—Señorita Tsukino, le llevare sus maletas a su habitación—dicho eso desapareció de nuevo en la casa.
Serena se sentía abrumada al entrar. Si por fuera parecía sumamente grande, en el interior lo era aún más. No podía creer lo que veía, sin duda que vivir en un lugar así le intimidaría. Observo curiosa la decoración del vestíbulo, todo tenía cierta elegancia en cada detalle. ¿Como una persona con una profesión de científico podría tener una mansión de ese tamaño? Llegaba a pensar que Darien tenía un trabajo oculto como traficante de drogas. Rio por lo bajo por el pensamiento.
—Señorita Tsukino—llamo el hombro canoso. Ella se giro hacia el hombre.
—Por favor, llámeme Serena, no me gusta mucho las formalidades—le explico, dándole una cálida sonrisa.
— ¿Quisiera usted que le enseñe el lugar o prefiere hacerlo usted misma?
—Lo hare sola, gracias. Pero ando cansada por el viaje—hizo una mueca. El asintió y sonrió levemente.
—Vale, si tiene hambre la cocina esta a la izquierda del pasillo—le dijo señalándole con sus dedos—La cocinera, que es mi esposa, normalmente se va a las seis y punto, pero siempre quedan sobras de las comidas así que la cocina está abierta a las veinticuatro horas.
A pesar de no haber comido nada durante el avión, exceptuando una bolsa de frutas secas, no tenía hambre. Se sentía lo suficientemente nerviosa como para comer. Serena asintió y el viejo hombre se despidió de ella con otra de sus amables y suaves sonrisas. Suspiro y pensó en lo que haría. Creía que por lo menos Darien la recibiría, como sería lo más lógico, pero en cambio ella estaba parada en medio del elegante vestíbulo observando los cuadros y adornos.
A continuación, Serena reprimió una risa al ver al hombre con traje dirigirse hacia ella con un exagerado y refinado caminar. Se comenzaba a preguntar si esto era la casa de un simple hombre y no de un príncipe o algo por el estilo.
—Sígame, le mostrare su habitación—hizo una señal para que le siguiera y ella casi tuvo que correr para alcanzarlo. Lo siguió por un largo pasillo. Parecía que no tendría fin. El hombre se detuvo al frente del umbral de una puerta y entro. Serena contuvo su mandíbula para que no cayera al suelo al ver su habitación.
—Si necesita algo solo avíseme—hizo algo entre una mueca extraña y una sonrisa, luego salió.
Serena cerró la puerta y silbo por lo bajo al observar mejor la habitación. Tenía el tamaño de un departamento de una sola persona. Era lo suficientemente grande como para entrar unas 30 personas. Diviso sus maletas en una esquina de la habitación y encima de la cama yacía una caja azul.
Ella arqueo una ceja y se acerco hasta la caja, era para ella.
«Bienvenida, mi amor
Me alegra que hayas decidido salvarle el pellejo a tu viejo padre y aventurarte en pasar un mes con migo. Eres una mujer muy inteligente. Sinceramente es un placer, en muchas formas. Tal vez no nos veremos mucho por el día ya que normalmente trabajo, pero por la noche te aseguro que nos veremos, y mucho...
Te diré algunas reglas para que puedas pasar este mes. Primero, no puedes utilizar tu móvil para llamar a tu padre, amigos o a cualquier otra persona. Segundo, no podrás salir a la ciudad al menos que te acompañe yo mismo. Y por último, como había dicho antes, tienes que cumplir tu mes entero, nada de largarte antes. Un trato es un trato. Espero que tu lo cumplas, así tu también disfrutaras de este mes. Aunque dudo que no lo hagas...
P.D: En la caja hay otra cosa que quisiera que vieras, te aseguro que te gustara.
Darien»
Serena arrugo rápidamente el papel y lo tiro contra la pared con fuerzas. El muy imbécil la iba a tratar como si fuese una esclava, no le dejaría utilizar su móvil, no podría salir si quería, estaría como una esclava. Como su esclava. Era un absoluto idiota, en aquellos momentos ella simplemente quería salir de aquel lugar y volver a Seúl. Todos los planes que tenia para sus vacaciones terminaron en la basura y ahora estaba allí. En una mansión de Tokio, esperando, para que la utilizara como juguete.
Maldijo en voz alta y se sentó en la cama. ¿Ahora que tenía que hacer? ¿Esperar a que se hiciera de noche para que se acostara con ella? Dios santo, en serio que estaba loca. A veces dudaba de su inteligencia. Una persona inteligente no haría esto... ¿O sí?
Estaba segura que no volvería a dirigirle la palabra a su padre después de esto. Se suponía que un verdadero padre no ofrecía a su hija para que no lo chantajeara. Se rio al pensar que Kenji la trataría como una hija alguna vez, solo intentaba controlarla como si tuviese aún quince. Observo la caja abierta y saco lo que había adentro. Sabía que era algo liviano, como tela y le dio curiosidad ver que era. Puso una mano en su estomago cuando este gruño reclamando comida.
Tal vez después de todos debería pasarse por la cocina a comer algún bocadillo. Dejo a un lado el envoltorio. Salió de su habitación y se dirigió a la cocina. Como se lo imaginaba aquella cocina era el sueño perfecto de cualquier chef. Un delicioso olor se apodero de las fosas nasales de Serena haciéndola suspirar. Una señora mayor estaba guardando algunos platos y se giro para verla. Le sonrió, formándose algunas suaves arrugas por sus ojos.
—Hola, cariño. Debes de ser Serena, ¿cierto?—ella asintió—Me llamo Luna. Mi esposo me dijo que te guardara algunas de mis magdalenas de chocolate—se acerco hasta el microondas y saco una pequeña bandeja con algunas magdalenas sobre ella. La boca de Serena se hizo agua al percibir su exquisito olor. Sin duda que le vendría bien probar una. Estiro su mano y agarro una, a continuación le dio un mordisco. Cerró sus ojos por el sabor celestial de la magdalena. Dios, esa mujer sí que sabía cocinar.
— ¡Están deliciosas!
—Gracias—le sonrió y se quito el delantal—Me tengo que ir. Nos veremos mañana, cariño—dicho eso, salió.
Termino de comer su magdalena y cogió otra para comérsela en su habitación. Al sentarse en la cama volvió a ver el envoltorio a un lado y decidió abrirlo. Sus ojos se abrieron al ver lo que contenía.
Bueno oficialmente en el país y estado donde vivo son las 2:37 am... y como estaba viendo anime apenas pretendo acostarme... pero antes he decidido subir capitulo... así que espero y lo hayan disfrutado... hehhe una cosita díganme que les pareció la nota que le ha dejado mi hermoso Darien a Serena...
Espero que les haya agrado el capitulo... en el de mañana veremos el reencuentro de estos dos... y descubriremos el contenido de la caja... así que sin mas por el momento hasta mañana...
Saluditos.. ^0^'
Sayo... ^w^'
(((¯`•.¸(* )¸.•´¯)))ו«¤´¯`•.»¤Etsuko Ai ¤«.•´¯`¤»•×(((¯`•.¸(* )¸.•´¯)))
yesqui2000 hehhe te toca quedarte en suspenso... hasta mañana sabremos la verdadera reacción de Sere para con Darien.. pero valla que en estos momentos desearía ser Serena, ya que la historia comienza... hehhe saluditos.. y gracias por tu review.. me hace muy feliz... sayo... y besitos sabor chocolate... :*
