Primero que nada… esta historia NO me pertenece… es una adaptación pero la verdad no conozco el nombre de la autora real… hehehe… Y en segunda los personajes de Sailor Moon, tampoco me pertenecen… son de la grandiosa Naoko Takeuchi…
Capitulo 4
Siete menos diez minutos. Darien se removió en su silla y observo a Serena por la pantalla de su portátil. Nunca había pensado que aquellas cámaras le servirían algún día. Sonrió cuando la vio entrar en su habitación la primera vez con su expresión sorprendida. Tal vez se había impresionado por el tamaño de su casa. Las pocas personas que sabían de su existencia tenían la misma expresión. Dejo lo que hacía y miro fijamente cada movimiento que aquella azabache hacia.
Dios santo. Aquella mujer incluso desde una cámara se notaba sus curvas, sus generosos pechos y aquellos labios carnosos que pedían a gritos que los besara. Él solo tenía la necesidad de salir de su oficina, buscarla y arrancarle toda la ropa que tenia encima. Maldijo en silencio cuando se ponía duro en tan solo pensar arrancarle la ropa.
«Cálmate, Chiba», se dijo a sí mismo. Tenía que terminar con su informe diario y luego la buscaría.
Vio como Serena abría la caja azul que había dejado sobre su cama y sacaba la nota que había escrito. Rio suavemente cuando esta arrugo la nota y la lanzo contra la pared. Dio clic a la pantalla a un botón para escuchar lo que decía. Alzo ambas cejas cuando ella comenzó a maldecirlo, tenía que castigarla por eso luego.
Intento concentrarse en su informe pero aquella mujer no le dejaba y menos el bulto que se notaba en sus pantalones. Cuando ella salió de su habitación, suspiro y agradeció que lo hiciera.
Se concentro en el informe. Escribió unas cuantas palabras, borro algunas otras y luego guardo lo que tenia. Gruño, estúpido trabajo. Quería terminar con aquel proyecto lo más pronto posible, y aunque su mente en aquel momento estaba en Serena. Sabía muy bien separar el placer y el trabajo.
Alguien toco la puerta. Uno, dos, tres veces. Darien pidió que pasaran. Nicolás Kumada, un chico joven, alto y con cabello castaño, entro con su traje y Darien reprimió una risa al verlo caminar. Le quedaba pequeño y caminaba de una manera extraña y divertida. Kumada le envío una mirada asesina al observar su expresión.
— ¿No es muy pequeño ese traje?—pregunto divertido Darien.
—Sino fueses mi jefe te juro que te mataría...
Darien hizo un gesto, levantando la mano—Ya. ¿Qué quieres?
—La chica ya está acá—informo el chico. Darien asintió—No sabía que necesitaras un asistente, pensé que no te gustaban.
Se encogió de hombros, restándole importancia. No podía decirle la verdad, aunque le pagara muy bien a sus empleados para que fuesen más que discretos y mantuvieran su boca bien cerrada.
En verdad no necesitaba un asistente. Nunca lo necesito. No había estado muy cómodo con decirle a otra persona que hiciera cosas por él. Durante muchos años había sobrevivido por sí solo y seguía sin confiar en alguien como para que hiciera todo por él.
—Cambie de opinión en este proyecto.
—Podías pedírmelo, como ves prácticamente hago todo lo que dices—apunto con su dedo su traje. Darien rio—No te rías—se quejo el chico.
—Vale, solo que necesitaba a otra persona. Tú ya estás bien con lo que haces. ¿Luna hizo magdalenas?—pregunto, cambiando de tema—Tráeme algunas—le pidió él peli-azabache cuando asintió.
Kumada revoleo los ojos y salió de la habitación quejándose—Si tan solo no necesitara el dinero no estaría acá—le escucho decir Darien.
Volvió a fijar su mirada en la pantalla de su portátil al escuchar una exclamación de Serena. Sonrió al verla con su regalo en la mano.
Serena quedo boquiabierta observando el pedazo de tela que Darien le había regalado. ¿En serio el pensaba que se pondría aquello? Ni de chiste. Paso un fino dedo por la tela roja, que era casi transparente, del negligé y lo puso sobre la cama. Vio como había otras piezas. Una diminuta braga roja y un sostén de encaje que hacia juego.
Lanzo el resto de las cosas en la cama y termino su magdalena con un bocado. Idiota. ¿No podía esperar aunque sea una noche? O tan urgido se sentía para hacerla usar aquel atuendo. Desvió su mirada hasta los objetos y levanto el negligé rojo para observarlo mejor. Lo puso sobre su pecho y se acerco a un largo espejo que estaba en un rincón. Una picara sonrisa se asomo en sus labios. Aunque pensándolo se le vería bien... Sacudió su cabeza y pestañeo quitando de su mente el pensamiento. Le lanzo una mirada asesina al pedazo de tela y lo guardo de nuevo en la caja azul. De ninguna manera se pondría aquello, por nada en el mundo.
Mucho hacia al presentarse en aquel lugar para salvarle el pellejo a su viejo, como había dicho Darien en la carta. Guardo la caja debajo de la cama y luego se sentó. Aún no entendía que podía ver Darien en ella, era algo que no se lo explicaba. No era exactamente una modelo o diosa. Sus senos no eran tan grandes como muchas mujeres y su cuerpo no era muy menudo o esbelto, tenía algunas curvas pero nada de que envidiar. ¿Qué le veía a ella? No podía ser que creía que tuviera alguna experiencia porque no era así. Más bien era una absoluta inexperta en el tema del sexo.
Escucho algunos pasos por el pasillo y su corazón se acelero. ¿Sería Darien? Mordisqueo su labio y miro atenta esperando que la puerta se abriera. Nada. Los pasos se alejaron, pero su corazón seguía latiendo como loco. Soltó aire y camino hasta el cuarto de baño. Puso su mano en la fría pared y busco el interruptor, cuando las luces iluminaron el lugar, quedo sin aliento. Genial. Aquel baño parecía a aquellos que salían en las revistas y sin duda que era mejor que esos.
Observo la bañera, ducha y el jacuzzi con rapidez. A continuación, lavo su rostro y lo seco con una pequeña toalla. Apago la luz y cerró la puerta del cuarto de baño.
—Hola, mi amor—dijo una voz totalmente masculina. Serena se sobresalto.
— ¡Joder!—exclamo y se giro hacia la voz.
Darien estaba en el umbral de la puerta viéndola, de brazos cruzados y con una sexy sonrisa en la cara. Su corazón automáticamente comenzó a latir con rapidez y se quedo sin aliento al verlo por completo. Santo dios, si diez años atrás el había llegado ser un hombre sexy, aquella palabra no llegaba a alcanzar en aquellos momentos. Tenía una camisa azul que se ajustaba a sus músculos y unos pantalones negros que le quedaban de muerte. Su largo cabello le daba el toque sexy y sus ojos color azul zafiro... aquellos ojos zafiro que siempre habían logrado hecho derretirle de joven la miraban con intensidad. Sin duda que no parecía a un hombre que fuese científico. Más bien parecía un modelo de Levi's. Ella se aclaro la garganta e intento ignorar el nudo que se formaba en su estomago.
—También es un gusto en verte, amor.
Él solo observo cómo Serena se quedaba de piedra ante él. Una sonrisa traviesa se formo en sus labios y se acerco a ella lentamente. Casi pudo sentir como se tensaba a medida que avanzaba. Serena contuvo la respiración y observaba como Darien se acercaba a ella como si fuese un felino grande. Le hizo recordar a una pantera o a un tigre.
Antes de que volviera a parpadear, Darien ya se encontraba lo suficientemente cerca de ella como para percibir su olor, era una mezcla entre el típico olor masculino y crema de afeitar.
— ¡Me has dado un susto de muerte!—exclamo ella. El frunció el ceño.
—No veo por qué. Ya sabias que estabas en casa y en la nota te dije que pasaría más tiempo contigo de noche que de día.
Ella asintió con su cabeza. Observo como Darien veía la cama y luego la observaba a ella. Se acerco a la cama y se agacho para sacar la caja azul debajo de ella. Serena soltó el aire que contenía sus pulmones.
— ¿Por qué has escondido la caja?
—Yo... no, no sé. Pensé que no usaría lo que hay adentro—casi se quiso abofetear por escucharse tartamudeando. Darien sin duda le ponía nerviosa. Saco el negligé rojo y se acerco a ella con la misma sonrisa sexy.
—Amor, obvio que lo usaras. Aunque no prometo que por mucho tiempo.
Dejo el negligé sobre la cama. Darien estiro su brazo y acaricio un mechón de cabello rubio que caía suavemente por su rostro. Puso una mano en su cintura y la acaricio con delicadeza. Serena se puso aún más tensa ante su contacto y reprimió un suspiro que se esforzaba por salir de su boca. Hacía años que había deseado que Darien la acariciara y cuando lo consiguió finalmente ella se tensaba y quedaba de piedra. Nunca antes se había visto intimidada por alguien, pero en aquel momento se sentía completamente intimidada por él. Era alto y grande y casi tenía que levantar su mirada para observarlo. Serena trago saliva. Los labios de él se acercaron peligrosamente a los de ella y automáticamente ella estiro sus brazos y lo separo.
—Deberíamos hablar primero...—pidió ella con un tono nervioso en su voz. Él tomo aún más distancia entre ellos y la miro con el ceño fruncido.
— ¿Hablar? ¿De qué podremos hablar? ¿De todas las formas en la que te puedo hacer suplicar de placer?
Serena trago saliva e intento confiarse que sus palabras no le afectaban del todo.
—No tenemos nada que hablar en verdad –dijo Darien.
—Podríamos comenzar en saludarnos... como debería.
—Hola—sonrió burlón—Has crecido mucho, Serena.
—La última vez que me viste tenía 15 años era flacuchenta y tonta. No creías que quedaría toda la vida de aquella manera ¿no?—dijo ella sarcástica.
—Por eso me sorprendí mucho al ver tus videos. Sin duda que a tus quince eras un poco extraña.
Serena nunca en su vida pensó que aquellas palabras le llegaran a doler tanto.
— ¡Claro si solo quería era obtener tu atención, idiota!—le espeto. Y antes de que pensara en lo que había dicho, ella sintió morirse—Lo siento, no escuches lo que he dicho.
— ¿Querías mi atención? Cariño, te veía, sabia de tu existencia. Pero no podía acercarme a ti y seducirte. Eras solo una niña y te confieso que hacer el papel de pedófilo no me va para nada, ya iba a cumplir veinte muy pronto antes de irme.
Ella hizo una mueca ante sus palabras. Él se acerco a ella y metió su mano debajo de su camisa. El tacto frio de su mano, hizo que su cuerpo se estremeciera. Ella alzo la vista para verlo con aquella sonrisa.
—Pero ahora sí que puedo hacerlo—volvió a acercar sus labios a los de ella y una vez más ella interrumpió. Ya comenzaba a molestarle aquello.
— ¿Por qué haces esto? ¿Solo por venganza?
— ¿Y por qué crees tú?
—Eres un infeliz.
—No mas que tu padre, amor—le guiño el ojo—Él fue el culpable de que mi vida se fuera por el barranco, pero también él hizo que llegara al éxito.
Ese hombre le resultaba inquietante. Toda su vida había crecido rodeada de hombres cariñosos, leales y amables. Nunca nadie como Darien.
—No entiendo—se pasó una mano por la melena, que le cayó sobre los hombros, y en aquel preciso instante detectó como Darien le miraba con deseo en sus ojos— ¿Por qué yo?
—Porque vi algo en ti que me hizo sentir diferente. Algo que me atraía mucho. Y simplemente, te quise y ahora te tengo.
— ¿Acostumbras a tener todo lo que quieres?—le pregunto, curiosa.
— ¿Acostumbras a ser tan discutidora?
Antes de que pudiese responder, él la beso. Serena se quedo helada ante el suave tacto de sus labios sobre los suyos y dejo que un suspiro escapara de sus labios. Accedió al beso. Se acerco más a él. Puso sus manos sobre sus anchos hombros y dejo que se embriagara de su sabor y olor. Sintió su mano tocando la piel de su espalda. Darien acaricio su pecho por encima de la tela del sujetador. Cuando él se separo Serena seguía entre sus brazos y ambos jadeaban.
—Nueva regla, cuando yo esté cerca no usaras ropa interior—ordeno él con el mismo tono fuerte.
—Pero...
—Nada de peros, mi juego, mis reglas y las tienes que cumplir, amor.
Él se aparto de ella y camino hasta la puerta.
— ¿A dónde vas?—pregunto Serena confundida.
—Has tenido un viaje muy largo. Y un día muy difícil—le dijo Darien—Ya seguiremos con esto mañana.
Serena se lo quedó mirando a través de una niebla de deseo, intentando asimilar sus palabras.
—No entiendo lo que quieres de mí.
—Todo—Sonrió y abandonó la habitación.
¿Qué tipo de hombre podía convertir el fuego en hielo en un abrir y cerrar de ojos? Temblando, se dejó caer en la cama, cerró los ojos y aspiró profundamente varias veces. Esperaba no volverse loca durante ese mes.
Bueno primero que nada... Gomene... lamento no haber podido subir nada desde el viernes... pero es que salí de mi casa y estuve sin internet desde ese día . (fue algo estoico, ni yo se como aguante) pero en fin no tengo perdón... les prometo recompensarlas... no en este momento, aclaro, ya que son las 2:26 am y siento que mi cabeza va a explotar... pero juro que las recompensare...
Saluditos & nos vemos pronto.. ^w^'
Sayo... ^0^'
(((¯`•.¸(* )¸.•´¯)))ו«¤´¯`•.»¤Etsuko Ai ¤«.•´¯`¤»•×(((¯`•.¸(* )¸.•´¯)))
Por cierto muchas gracias por sus reviews a yesqui2000 & Trinidad... me hacen muy feliz con sus opiniones... ^0^'
& a las personas que pasan sin leer muchas gracias también...
