Primero que nada… esta historia NO me pertenece… es una adaptación pero la verdad no conozco el nombre de la autora real… hehehe… Y en segunda los personajes de Sailor Moon, tampoco me pertenecen… son de la grandiosa Naoko Takeuchi…


Bueno, bueno, como lo había prometido aquí tienen su recompensa... Ahora si comienza lo bueno... el capitulo 6 contiene lemon... así que ya están advertidas...


Capitulo 5

A la mañana siguiente Serena seguía pensando en aquel beso. Maldición no debería estar haciéndolo. Pero le era inevitable, aquel beso le había afectado y lo sabía. Comenzaba a creer que Darien era como un demonio erótico, se había despertado varias veces en la madrugada jadeando y empapada en sudor. Se había dado dos baños en una sola noche y aún seguía sin dormir bien. Si un beso lograba hacer aquello no quería imaginarse lo que ocurriría al pasar la noche con él. Lavo su rostro al ver como sus mejillas se sonrojaban al pensar lo que podría pasar en la noche de hoy. Cambio su ropa y se dirigió a la cocina donde un delicioso olor a café inundo sus sentidos. El olor era sumamente irresistible y parecía un perro olfateándolo.

Luna se giro a verla—Buenos días—saludo la mujer con una de aquellas sonrisas amables.
Serena le devolvió la sonrisa y se sentó en una de las sillas de la cocina.

—Buenos días—le contesto—No puedo creer que haya dormido tanto.

—El señor Chiba había mencionado que usted podría estar cansada y que se despertaría tarde—se acerco hasta ella y puso una bandeja con una taza de café y algunas paquetes pequeños de azúcar.

—Gracias—musito Serena y revolvió su café al echar el azúcar.

—Tengo que decirle que no parece haber dormido nada.

—Y así fue, no pude dormir—se llevo la taza a sus labios y sorbió el liquido. Hizo un sonido de satisfacción cuando su sabor llego a sus papilas—Esta delicioso este café.

—Gracias—sonrió— ¿Tiene hambre? Puedo prepararle lo que usted desee.

Ella miro a la mujer e hizo un gesto con su mano—Es tan tarde que no quiero molestarla...

—Cariño, es mi trabajo.

Se acerco a la nevera y media hora más tarde. Había un plato con huevos, tocinetas y algunas tostadas francesas, seguido con algunas de sus magdalenas de chocolate. Aquella mujer cocinaba perfecto. Toda su comida parecía sacada del paraíso. Serena creía no poder levantarse después de comer

—Oh… por cierto, esta mañana han traído el piano.
Serena frunció el ceño

— ¿Piano? ¿Qué piano?

—El que encargo el señor Chiba, lo pidió días atrás pero el repartidor tuvo algunos problemas y lo entrego hoy. El señor Chiba no estaba nada contento.

Ella revoleo sus ojos y negó con su cabeza—Me lo imagino. ¿Él toca el piano?

La mujer se encogió de hombros—No que yo sepa, pero ha dicho que a usted le gustaría tener uno acá. Lo han instalado en la biblioteca, está en la quinta puerta del pasillo a la izquierda.

La boca de Serena se abrió ante su respuesta. Darien había encargado un piano… ¿solo para ella? Cuando creía que él era un egoísta, imbécil e infeliz—como su padre solía llamarle—venia y hacia un gesto tan generoso como aquel. Serena sonrió inconscientemente y se levanto.

—Creo que iré a conocer la casa por completo.

—Vale, le recomiendo usar algún abrigo está haciendo frío afuera.

Serena entro en la biblioteca y observo el hermoso piano blanco en medio de la sala. Una sonrisa se asomo en sus labios al verlo, le recordaba tantas cosas. Suspiro y se acerco a él para tocarlo.
Su primer piano, el que le había regalado su madre, era exactamente así. Recordaba con exactitud aquel día, cuando ella era una niña de nueve años, aun tenía en su mente la hermosa imagen de su madre en su cabeza.

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FLASH BACK

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—Cariño, tengo un regalo para ti—le había dicho su madre, Ikuko, con una sonrisa.
— ¿Qué es, mami?
—Es una sorpresa, cierra los ojos—sintió las manos de Ikuko tapando ambos ojos y Serena soltó una pequeña risa. Camino, siendo guiada por su madre. Cuando ella quito sus manos, el rostro infantil de Serena se ilumino y sonrió.

— ¡Un piano!—exclamo y salto de alegría.

—Sabia que te gustaría—le dijo ella al ver como Serena observaba el piano y tocaba sus teclas, una por una.

—Pero… yo no sé tocar, mama—hizo un gesto adorable e Ikuko le sonrió. Se sentó en el asiento al frente del piano y palmeo a su lado para que su hija le acompañara.

—Yo te enseñare, cariño...

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FIN FLASH BACK

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Serena se sentó en el asiento y salió de sus recuerdos. Como extrañaba a su madre. Ella había sido la cosa más hermosa en toda su vida y cada vez que pensaba en ella una parte de su alma se desgarraba. Su muerte había sido trágica, injusta, dolorosa...

Acarició las teclas con suavidad y pensó que aquel detalle era sumamente hermoso de parte de Darien. ¿Cómo podría saber que el piano era su instrumento favorito? Tal vez simplemente no lo sabía y lo compro para distraerla por un rato.

Cerró los ojos y comenzó a tocar. Dejo que ella y sus movimientos se convirtieran en la música y dejo que fluyera como el agua. Le encantaba tocar música, le relajaba y hacia que todo a su al alrededor desapareciera. Como si tan solo ella y el ritmo de la música fuera lo único en aquel lugar. Cuando termino de tocar, sonrió.

—Amor, tocas hermoso—dijo una voz masculina cerca de su oído. Serena se sobresalto y casi cayó al suelo. Se giro y observo a Darien cerca de ella. No había sentido siquiera que él se acercara a ella. Joder. Si que se concentraba.

— ¡No aparezcas así! ¡Terminaras matándome!—lo acuso.

Él levanto ambas manos—Lo siento, intentare no hacerlo.

—Por cierto, gracias por el piano…

—No tienes porque agradecerlo, sabía que te gustaría—sonrió, volviéndolo encantador y se sentó al lado de ella. Un ligero escalofrío la recorrió al sentir su muslo rozarse con el de ella.

—Pensé que no te vería hasta la noche...

—Dije que me verías más de noche que de día. Aparte intentaba trabajar hasta que comenzaste a tocar, es tu culpa que me hayas distraído—Serena arqueo una ceja, Darien rió.

—No me parece gracioso que me culpes por distraerte.

—Si fueras yo, me entenderías por completo, amor. No siempre tengo tanto auto control sobre mi mismo al tener a una mujer tan hermosa como tu cerca de mi—tomo su barbilla con una mano y la acerco—Estoy haciendo un esfuerzo sobrehumano en estos momentos—Se levanto y se acerco a la puerta.

—Espero que estés lista para esta noche—guiño un ojo y se fue.
Cuando cayó la noche. El corazón de Serena comenzó a latir.

—Espero que estés lista para esta noche…

Las gruesas, sexys y masculinas palabras de Darien seguían andando por su cabeza. No debería sentirse tan caliente tan solo por unas estúpidas palabras. Podían significar cualquier cosa como; charlar, salir a algún lado, comer algo. Una picara sonrisa se asomo en sus labios a tomar otro significado a la palabra comer, definitivamente dejaría que Darien la comiera…

Sacudió su cabeza y permaneció seria. Estaba actuando como una adolescente con unas hormonas recién descubiertas, otra vez. Se suponía que odiaba a Darien, no tendría que estar fantaseando como solía hacerlo de adolescente. Luna se despidió de ella amablemente y salió de la casa quedando sola en la cocina, y probablemente en toda la casa, exceptuando a Darien. Recorrió la mirada por el lugar buscando algo que hacer mientras. Nada. Se levanto y se dirigió hasta la biblioteca, había pasado la mayor parte del día en aquel lugar, leyendo algo, tocando el piano o simplemente observando el jardín.

No era mucho lo que podía hacer en la mañana y esperaba que el resto del mes no se aburriera tanto.
Se sentó en el piano y toco la hermosa madera, pintada de blanco. Puso un dedo en una tecla y la toco, luego hizo lo mismo con las demás teclas. Tocándolas una por una…

Suspiro, sin saber qué hacer y se levanto encontrándose a Darien a menos de dos metros lejos de ella. Sonrió tímida cuando él acorto distancias.

—Hola—dijo ella. Su corazón estaba a punto de explotar. Intento calmarse pero le era imposible, Darien puso su mano en su cintura y la atrajo hacia él.
—Hola.

En menos de que pudiera volver a parpadear. Darien ya había tomado su boca con la suya. Serena quedo de hielo ante su acción. Había tenido el impulso de separarlo pero el beso profundo, caliente y salvaje hizo que todo sentido o pensamiento en su cabeza desapareciera, haciendo que soltara un gemido ahogado. Pasó sus delgados brazos por el cuello de Darien y enterró su mano en el suave cabello de él. Se separaron para tomar aire, Darien le sonrió.

— ¿Estas lista?—el deseo en su mirada le decía a que se refería. Pero ella prefería escucharlo de sus propios labios.

— ¿Para qué?—pregunto en un tono inocente. Darien gruño.
—Para que tengas la mejor noche de tu vida. Te juro que gritaras tanto que tu garganta te dolerá—Luego, volvió a atacar su boca con la misma pasión de antes.

Serena quedo sin aliento con sus palabras. Lo siguiente que supo fue que Darien la había besado de tal manera que casi caía de rodillas. Él la sostuvo fuerte contra su cuerpo y sintió su erección contra su vientre.
Un escalofrió recorrió su columna vertebral y acaricio el cabello de él. Serena gruño contra sus labios al sentir como una mano desaparecía bajo su camisa. Darien se separo al momento que comenzó a acariciar su espalda. Ella le miro confusa cuando el frunció el ceño.

— ¿Que te dije sobre la ropa interior?—dijo con una voz ronca.

Las mejillas de Serena se sonrojaron al recordar lo que había dicho.
—Dije que no quería verlas cuando estuviese cerca. Y en estos momentos, estoy cerca.

Este saco su camisa por su cabeza y desabrocho su sujetador en menos de un minuto. Serena jadeo al estar desnuda de la cintura para arriba en frente de Darien. Su mirada hambrienta paso por sus senos y sonrió.

—Ves amor, así te ves mejor—le dio un suave beso en su cuello—Ahora, a deshacernos del resto.

Ella temblaba cuando sintió que el desabrochaba sus pantalones y bajaba la cremallera con una lentitud que casi hacia que suplicara. Se arrodillo y quito sus zapatos. Luego deslizo por las delgadas y largas piernas los pantalones y solo quedo con sus bragas rosadas.

Acaricio su cadera y subió hasta su rostro para besarla. Le mordisqueo el cuello y bajo hasta uno de sus senos para tomarlo con su boca. Jadeo y cerro sus ojos cuando él cambio de pezón. Dios. Se sentía como el paraíso con todas esas sensaciones. Darien dejo el endurecido pezón y bajo por su estomago dejando besos. Ella contuvo la respiración al sentir su pesado y cálido aliento cerca de su sexo, puso un dedo en la cinturilla elástica de sus bragas y comenzó a bajarlas. Cuando finalmente estuvo desnuda ante él, ella sintió la necesidad de cubrirse, era la primera vez que estaba así de expuesta con un hombre. Miro a Darien que la examinaba con una mirada hambrienta que le hizo temblar.

—Estás hermosa así.
—Se lo debes de decir a muchas—Él sonrió.

—Me descubriste, lo hago—confeso—pero ninguna luce como tú.

Se acerco a sus hinchados labios para besarla. Serena puso una mano sobre su hombro y lo separo.

—Tú deberías de quitarte la ropa. Me siento extraña siendo la única así.

Darien soltó una risa y desabrocho los botones de su camisa, cuando la retiro por sus anchos hombros, Serena se mordió el labio. Tenía un abdomen duro y músculos bien definidos. Ese hombre era la verdadera definición de pecado.

—No sabía que los científicos tuviesen un cuerpo así—dijo ella—Podría confundirte fácilmente con una carrera de modelo—El chasqueo su lengua.

—Ni de chiste me haría un puro musculitos sin cerebro.

— ¿Cómo puedes estar en forma?

—Hago ejercicio para relajarme y concentrarme. Basta de hablar, tenemos mucho tiempo para eso.

Él la tomo en brazos como si no pesara nada y la sentó encima del piano. Beso su hombro y cuello suavemente, y abrió sus piernas con sus manos.