Primero que nada… esta historia NO me pertenece… es una adaptación pero la verdad no conozco el nombre de la autora real… hehehe… Y en segunda los personajes de Sailor Moon, tampoco me pertenecen… son de la grandiosa Naoko Takeuchi…


Capitulo 6

Él bajo una mano hasta su muslo y lo acaricio delicadamente antes de acariciar su sexo. Serena contuvo la respiración cuando sintió que la acariciaba con movimientos lentos, tortuosos y suaves.
Clavo su cabeza en su cabello y aspiro la fragancia a fresas. Esa mujer tenía el mejor olor del mundo. Lamio el lóbulo de su oreja y sonrió al escucharla gemir con suavidad. Siguió acariciándola, haciendo pequeños círculos sobre su clítoris y la beso.

—Estás húmeda y lista para mi, amor—gruño él en su oído. Noto en su voz un acento. Ella alzo sus caderas y gimió de frustración cuando Darien se separo.

Le beso su plano vientre y mordisqueo sus muslos. Él hizo que se recostara sobre el piano y sonrió ante la vista. Su pecho subía y baja con su respiración, como si no fuese imposible su miembro endureció tanto hasta dolerle. Tenía que tomarla. Se estaba volviendo loco. Beso su monte de Venus y volvió a tomarla en brazos.

—Apuesto a que sabes tan bien como hueles, pero tendré que descubrirlo luego.

Salió de la biblioteca con ella en brazos y la dirigió hasta su habitación. La recostó sobre la cama y gateo sobre ella para darle un beso.

Cuando el saco de su bolsillo un preservativo y se removió para quitarse los pantalones, Serena rio ante verlo tan desesperado. Él levanto la vista.

— ¿Que es tan divertido?

—Tu desesperación—Darien sonrió.

—No sabes cuánto necesito estar dentro de ti...

Un escalofrió le recorrió todo el cuerpo al escucharlo. Luego un pensamiento le atravesó por la cabeza. Que pasaría cuando él... ¿Tal vez tendría que decírselo?

Cuando Darien quito sus bóxers todo pensamiento desapareció de su cabeza. El sonrió al ver su rostro y la beso.

—Sigo dudando que seas un científico.
—Pues cariño créetelo.

Se puso el preservativo y se acomodo entre sus piernas y la embistió con fuerza. El dolor se apodero de Serena y algunas lágrimas salieron de sus ojos junto a un grito de dolor. Darien se retiro asustado de ella y la miro incrédulo.

—Serena, maldición. ¿Eras virgen?—Serena asintió y el paso las manos por su cabello con expresión preocupada y maldijo.

—Te lastime ¡maldición, debiste decirme!

Darien limpio las lágrimas de los ojos de ella y acaricio su mejilla. Su preocupación y culpa le enternecía. Serena sonrió, tenía que admitir que había dolido, siempre había escuchado que la primera vez lo hacía pero eso no impedía querer hacerlo.

—Lo siento...—él comenzó a retirarse hasta que ella toco su brazo.

—No, está bien, quiero hacerlo.

—Serena, tu primera vez tenía que ser mejor que esto. No lo mereces...

—Yo decido hacer lo que quiera y te digo que estoy bien, quiero hacerlo—demando ella.

Darien la miro, aún preocupado y sintiéndose como una mierda. Nunca se había acostado con una mujer virgen, la idea de que Serena fuese la primera le daba escalofríos pero también un cierto aire de satisfacción al saber que ella estaba decidida en hacerlo.

—Por favor...—dijo ella mirándolo a los ojos. Él se inclino para besarle la frente.

—Si te lastimo solo dímelo, así podre parar.

Serena reprimió una sonrisa y asintió. Darien volvió a acomodarse entre sus piernas y coloco una mano en su centro para acariciarla. Introdujo un dedo lentamente y sintió como se tensaba, acaricio el clítoris con su pulgar e introdujo otro dedo dentro de ella.

—Relájate—le dijo a ella mientras seguía acariciándola rápido y luego lento. Cuando ella creía llegar al clímax el retiro los dedos.

Serena comenzó a quejarse cuando el entro poco a poco en ella. El dolor todavía seguía ahí pero estaba segura que desaparecería al rato. Él entro por completo y se detuvo un momento en su interior para que su cuerpo se acostumbrara. Ella contuvo la respiración cuando todo el dolor desaparecía convirtiéndose en placer. Un gemido ronco salió de su garganta y pasó sus manos por sus hombros. Darien comenzó a moverse lento y suave, algo que él no acostumbraba a hacer, pero sentía la necesidad de hacerlo con ella. Era un idiota. Tuvo que preguntarle a ella si era virgen, pero claro, solo había pensado con la entre pierna. Menudo imbécil…

—Mas…—jadeo ella alzando sus caderas. Él la miro dudoso y comenzó a cambiar el ritmo. Las nuevas sensaciones se apoderaron del cuerpo de ella mientras una ola de placer la consumía por dentro. Darien la beso mientras seguía moviéndose rápido en su interior, puso una mano en sus senos y los acaricio. Ella gimió y clavo sus uñas en sus hombros cuando ya sentía que estaba en la cima. Luego con un pequeño grito ambos se corrieron al mismo tiempo.

Darien se retiro y la observo como su pecho subía y bajaba con su respiración aún agitada. Serena sonrió y lo miro, luego sus parpados se volvieron cada vez más pesados y cayo dormida en la cama.

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A la mañana siguiente, Serena se removió en la cama cuando algunos leves rayos del sol traspasaron la tela de la cortina, haciendo que se posaran en el rostro de ella. Gruño y puso un brazo sobre sus ojos. Se había quedado dormida. Dios. Se sentía tan estúpida en aquel momento, ¿que habría pensado Darien sobre ella? Sentía que todo su cuerpo estaba tenso y dolorido, como si hubiese corrido tres maratones. Levanto la sabana que cubría su cuerpo y vio que seguía desnuda. Sonrió al recordar la noche pasada, las nuevas sensaciones que Darien había ayudado a descubrir y algunas cosas nuevas sobre él, como su lado tierno. Había jurado que ese lado lo había perdido por completo años atrás, pero anoche demostró que aún seguía ahí, no era muy visible o se mostraba mucho, pero sabía que lo tenía.
Se estiro, aún recostada en la cama y se dio cuenta que estaba sola. Solo había un espacio, frío y solo. La pequeña sonrisa en sus labios, pero claro... no podía esperar que el despertara a su lado y la saludará con un beso y un "Buenos días, preciosa" como solía leer en sus novelas románticas. Eso solo pasaba en películas y libros no en la vida real.
Serena se levanto y camino hasta el baño para ducharse. Jadeo al verse en el espejo, su cabello estaba alborotado, sus labios seguían hinchados y sus ojos tenían un leve brillo en ellos. Podía hasta decir que aunque tenía un aspecto no muy agradable, se veía reluciente. Se sentía en parte feliz y complacida, y por otra avergonzada y extraña. Se ducho y se vistió para salir de su habitación. Cuando paso por la biblioteca unas vividas imágenes pasaron por su cabeza recordando como la había besado y desnudado ahí. Sintió estremecerse hasta que vio su ropa cerca del piano. Sus bragas estaban sobre el teclado al igual que su camisa. Sus mejillas se enrojecieron y se adelanto a recogerlas.
¿Como pudo olvidarse de ese detalle? Cualquiera podía haber visto sus ropas. Una vez que recogió todo salió de la habitación chocando contra alguien y haciendo que se cayera todo lo que tenia ella en brazos. Levanto la vista, y vio al hombre que la había recibido el día que llego, esta vez llevaba vaqueros negros y una camisa a cuadros, su cabello estaba desarreglo y pudo observa que era apuesto. El miro las ropas en el suelo y se agarró para recogerlo, Serena se apresuró y puso todo en sus brazos. El joven la miro ceñudo.

—Yo... necesito lavar esto—señalo la ropa. El joven siguió mirándola dudoso.

—Tienes que subir las escaleras y veras una puerta blanca. También puedes dejarlo en la cesta de ropa que hay en tu cuarto, o como quieras—se encogió de hombros y se fue.

Sintió su estómago gruñir y decidió pasarse rápido por la cocina. Le agradaba ver a Luna, aquella mujer debía tener al menos unos cincuenta años y tenía el espíritu de una mujer de treinta. Era tan feliz y siempre estaba sonriendo, le hacía recordar a su madre, su corazón se encogió al recordarla. Sus ojos marrones seguían grabados en su cara y aquella sonrisa tan hermosa, que le hacía abrazarla y saber que con ella todo estaría bien... el simple recuerdo de su madre era lo único bueno de su juventud. Cuando ella murió su padre pasó a ser más frío de lo que era, había hecho la vida de Serena un infierno. Recordó que paso más tiempo en internados que en su propia casa.
Alejo todos aquellos recuerdos y saludo a Luna.

—Buenos días.
—Buenos días, niña—respondió sonriente—Estas reluciente—comento.

Y así se sentía, había algo en ella que había cambiado.

—Gracias—sonrió— ¿Hay algo para comer? Muero de hambre
—Puedo hacerte una tostadas francesas con tocinetas.
—Me suena bien—aparto una silla y se sentó—Vale.

Media hora más tarde estaba comiendo mientras escuchaba historias de Luna. Sin duda que estaba repleta de sorpresas, le estaba diciendo sobre como a los veintinueve años viajo por casi todo el mundo buscando diversión y placer en los países, en esos viajes conoció a Artemis, su esposo y supo que el seria el hombre de su vida. Serena sonrió al escucharla y aparto su plato al terminar.

— ¿No tienes hijos?

Ella se arrepintió de haber preguntado cuando vio la triste sonrisa de Luna.

—Solo uno, Yaten, tengo mucho tiempo sin saber de él—suspiro—Se caso hace cinco años y se mudo a Italia, desde entonces no he sabido casi nada de él.

Serena supo que a Luna le importaba mucho su hijo y que daría cualquier cosa por volver a verlo. Le devolvió una sonrisa a la mujer y se levanto.

—Me encanta hablar contigo, espero hablar luego.
—Claro, niña, también es un gusto hablar contigo.

Salió y Serena vio la ropa en sus brazos y pensó en llevarlo a la lavandería. Subió las escaleras y se sorprendió al ver que no había más, pero la casa tenía 3 pisos, eso era raro. Frunció el ceño al ver que solo tres puertas, todas blancas en el piso. Vale, el tipo se había equivocado al decir que en la puerta blanca estaba la lavandería.

Abrió la primera puerta y no era nada más que un tipo de pequeño deposito. Había cajas, porta retratos, fotos y otras cosas. Escucho un sonido en la puerta de al lado como algo golpeando contra el suelo y sintió curiosidad, se acerco a la puerta y la abrió

— ¿Es realmente necesario que vaya?—pregunto Darien en un tono fastidiado.
—Si, lo es, el Señor Black necesita saber los avances del proyecto.
—Vale, pero para eso existe la tecnología. Tal vez tenga algo que hacer y no pueda ir.
—Pero no lo tiene así que ira, ¿cierto?—insistió Alan Alfa en la otra línea. Darien se tomo de un trago su whisky y apretó su agarre en el móvil.
—Tal vez si lo tenga, así que en tal caso...
—Cancele todo. ¿Qué puede ser más importante que hablar y ver cómo va el proyecto?—dijo cortante.
Aspiro con fuerza y evito el impulso de lanzar el móvil contra la pared.

Había muchas cosas más importantes que ese jodido proyecto, cosas como pasar el resto del mes saboreando a Serena, acariciando su suave cuerpo y descubrir cada centímetro de ella. Se estremeció al pensar en ella.

—Así que ira—no era una pregunta, era más como una afirmación. Odiaba cuando cualquiera pensara que podía controlarlo o decidir por él, era simplemente insoportable—Nos veremos en Da Giorgio's a las siete—Gruño y Darien apretó los dientes.

—Vale, nos veremos ahí entonces—Darien supo que Alan estaría sonriendo de satisfacción en ese momento. En vez de eso prefirió decir 'Jodete, que te den' pero sabía que eso le costaría mucho. Colgó la llamada y lanzo el móvil contra el suelo. Estaba tan cansado de trabajar, todavía se preguntaba porque acepto trabajar con el gobierno si tenía a un imbécil como Alan Alfa vigilando su trabajo prácticamente las 24 horas del día. El hombre lograba sacarle de quicio como nadie más, solo bastaba en escucharlo hablar para hacer a Darien querer matarlo. Sirvió otro vaso, esta vez, muy lleno de whisky y puso música. Se lanzo en el sillón y subió los pies en el escritorio.

Mina tenía tanta razón, debía tomarse vacaciones. Si seguía así moriría antes de los cuarenta. Por los momentos lo único que podía sacarlo del estrés era Serena. Sonrió al pensarla. Se había sentido tan bien anoche con ella, su piel era tan suave como la seda, sus labios eran tan adictivos como una droga y aquellos ojos café oscuro... eran unos ojos hipnotizadores, le hacía querer verla todo el tiempo. Cerró los ojos y pensó en volverla a tocar, a besarla y devorarla. Maldito fuera Black por querer reunirse con él esa noche. Sintió que se endurecía, cuando pensó en volver a estar dentro de su cuerpo, saborear cada centímetro de su tentador cuerpo...
Joder, si. Había algo especial en ella que lo hacía endurecerse en pocos segundos. Escucho la puerta abrirse y mascullo un insulto.

— ¿Qué demonios quieres?—gruño aún con los ojos cerrados y los pies sobre el escritorio. Abrió los ojos y vio a Serena mirándolo con una expresión casi inocente en su rostro.

—Lo... s-siento, no sabía que esta era tu oficina yo... solo... eh…—balbuceo—M-mejor me voy

Su ceño se suavizó y esbozo una pequeña sonrisa.

—No—dijo antes que saliera—Lo siento, estoy estresado—masajeo sus sienes con los dedos y dirigió su mirada hasta ella—Puedes sentarte si quieres.

Serena hizo lo dicho y vio su vaso de whisky casi completamente lleno. Arqueo una ceja y lo miro.

—Ya puedo ver que estas estresado. ¿Tomas tanto?—él asintió—Joder, si yo tomara dos vasos de whisky te aseguro que estaría contando estupideces.

Darien rio y Serena lo acompaño. Él observo cómo dos pequeños hoyuelos se formaban en sus mejillas y el suave y femenino sonido de su risa lleno sus oídos. Dejo de reír cuando clavo su mirada en el escote de su camisa que dejaba ver las curvas de sus pechos. Una sonrisa traviesa cruzo su cara cuando se dio cuenta que no llevaba sujetador. Si, definitivamente debió mandar a joder a Black.

Serena sintió sus mejillas arder al sentir la feroz mirada de Darien sobre ella. Sus pezones se endurecieron instintivamente al observarlo y su corazón latió con fuerzas. Él se levanto de su silla y lo siguiente que supo fue que la estaba besando como lo había hecho la noche anterior.


Bueno espero que se sientan complacidas por la recompensa... ahí quien fuese Serena, en verdad que le tengo envidia... pero bueno... hehhe eso es todo por hoy... nos vemos mañana... saluditos... ^w^'

Sayo.. ^0^'

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Bueno, primero que nada: Gracias por sus alertas y favoritos.. en verdad que me hacen feliz... y en fin a las personas que dejan reviews... wow ustedes si que me hacen el día... muchísimas Gracias...

princesa selene mai Holis, en verdad me alegro que la historia haya sido de tu agrado... al igual que espero que estos capítulos te hayan complacido... saluditos y nos leemos pronto... ^w^'

yesqui2000 Holis, estoy totalmente de acuerdo en que e juego que esta jugando mi guapo científico es uno muy peligroso... pero créeme que me encantaría jugarlo con él.. hehhe y pues creo que a Serena en este momento no le gusta mucho pensar, sobre todo cuando puedes disfrutar todo o que este hombre te brinda, aunque el detalle del piano fue algo muy tierno por parte de Darien así que creo que hoy se gano una estrellita... hehhe saluditos.. y nos leemos pronto... ^w^'

Vichita DS Holis, hahha ps que te diré, a decir verdad no creo que haya puesto la cámara para eso... pero en fin el hecho de estar pendiente de las grabaciones eso si que lo convierte en un pervertido.. hahha y vaya que si, porque si simplemente se quisiera vengar de Kenji lo habría hecho, pero no lo que él quería era tener a Serena a su merced, vaya que lo ha logrado... y claro todo calenturiento así como nos gusta... aunque he de confesar que me encantaría ayudarlo a bajar un poco esa calentura que trae.. hehhe espero que estos capítulos hayan sido de tu agrado... nos leemos pronto... saluditos.. ^w^'