Primero que nada… esta historia NO me pertenece… es una adaptación pero la verdad no conozco el nombre de la autora real… hehehe… Y en segunda los personajes de Sailor Moon, tampoco me pertenecen… son de la grandiosa Naoko Takeuchi…


Bueno primero que nada... lo lamento... me fue imposible subir capitulo ayer.. pero aquí esta junto con el de hoy... hehhe espero y no se molesten conmigo... hehhe a si casi lo olvido, este capitulo contiene lemon... ahora si sin mas... que disfruten su lectura... ^0^'


Capitulo 7

Serena se colgó de su cuello y el levanto una de sus pierna para apretarla aun mas a su cuerpo. El separo sus labios para clavarlos en su cuello. Ella jadeo y echo su cabeza hacia atrás para darle más acceso. Su húmeda y cálida lengua quemaba la piel de su cuello con su tacto.

— ¿No ha pasado ni un día, y quieres volver a hacerlo?—dijo ella sin aliento mientras el bajaba desde su cuello a su pecho, lamio esa zona y mordisqueo la curva de uno de sus pechos. Con la mano que sostenía la pierna de ella, comenzó a acariciar su muslo. Ella soltó un suspiro de placer y Darien sonrió.
—Pareciera como si no te hubiese tocado nunca—gruño antes de volver a besarla con deseo. Ella se separo y lo miro agitada.
—Estamos en tu oficina, podría entrar alguien y vernos.
—La única persona que podría subir es Artemis y no creo que lo haga. Pero si pasara, solo deja que disfruten el espectáculo.

Darien bajo su pierna y saco la camisa de Serena del medio para poder ver sus pechos. Su mirada se volvió hambrienta y tomo uno de los marrones pezones en su boca. Serena gimió y sintió que se humedecía cada vez más con cada lametón de su lengua. Cambio de pecho y saboreó el duro botón mientras que el otro era estimulado por su mano, Serena comenzaba a preguntarse si podía llegar a correrse con tan solo lamer sus pechos, porque estaba segura de que podía. Lo escucho gruñir y bajo por su estómago hasta su vientre mordisqueo la suave y sensible piel y comenzó a desabotonar sus vaqueros desteñidos, bajo el cierre y sonrió pícaro al ver que no tenia bragas.

—Veo que comenzaste a entender las normas, amor—Ella jadeo.

—Adoro en el modo que dices amor, me...—Él la miro curioso, esperando que terminara de hablar.

—Me pone—dijo finalmente. Darien arqueo una ceja, divertido.
—Amor, amor, amor...

Beso su vientre y termino de bajar los vaqueros. Serena ronroneo como un gato al sentir que Darien lamia su muslo en un movimiento largo y suave, se tenso al sentir un largo dedo recorrer su húmeda hendidura. Soltó un suspiro y creyó que caería de rodillas cuando Darien la tomo con su lengua. Si alguien llegara a entrar en ese momento a su oficina, Serena moriría de vergüenza, aunque una parte de ella encontraba excitante de pillarla en fraganti. Los movimientos circulares que Darien hacia sobre su clítoris hacia que su aliento fuera tan pesado que le costaba respirar. Enterró los dedos en el cabello de él y lo sujeto cerca.

— ¡Dios!—chillo y sintió como llegaba al orgasmo. Darien se separo y ella casi quiso matarlo.
Darien reprimió una risa al ver la cara de asesina de Serena. Beso su sexo e introdujo dos dedos para conseguir tocar su punto G, una vez que lo pudo conseguir comenzó a mover sus dedos con rapidez. Ella gimió y se corrió en poco tiempo. Ella miro su entrepierna y acarició el visible bulto.

—Creo que estas un poco tenso aquí abajo—bromeo ella. Darien la beso, y ella gimió sintiendo su propio sabor.
—Si, creo que necesito estar en un lugar para 'destensarme'.

Comenzó a desabrocharse los pantalones cuando cayó en cuenta que no tenía preservativos encima.

—Maldición—mascullo. Recordó que Andrew le había regalado unos cuantos y busco en su escritorio, casi desesperado, sonrió al conseguirlos y cogió uno. Serena le miro divertida por la situación, mordió sus labios intentando no reír. Darien levanto la mirada hacia ella.

— ¿Te divierte que no consiguiera preservativos? Puedo morir de lo duro que estoy y eso no me divierte—Serena sonrió ante su comentario exagerado y le arrebato el preservativo de la mano.

—Cierto, déjame ver cómo puedo evitar ese dolor que tienes—se agacho y desabrocho el botón del pantalón para luego bajar el cierre con sus labios.
El endurecido miembro salió casi disparado de sus pantalones y Serena aprovecho para lamer el hinchado miembro.

—Serena, no...—dijo casi en súplica. Volvió a lamerlo, y Darien se tenso. Se mordió el labio y rompió el papel del preservativo para deslizarlo sobre él.

Darien apretó los dientes al sentir las manos de Serena envolviéndolo. Si algún día alguien hubiese decidido torturarlo ojalá fuera Serena y que lo hiciera de esta manera. La levanto e hizo que rodeara su cintura con sus largas piernas. La llevo contra una pared y aplastó sus labios contra los de ella ferozmente, mientras se deslizaba en ella en un solo movimiento. Sintió que la llenaba por completo y gimieron cuando comenzó a moverse rápidamente y con fuerza, sus embestidas resonaban en toda la habitación. Serena se aferró a sus hombros y gimió contra sus labios, Darien sujeto con fuerzas sus caderas y la embistió aun más fuerte.

Ambos se separaron para tomar aire y jadeo cuando el mordió su lóbulo, paso sus delgadas manos por toda su espalda musculosa y los gemidos se escapaban de su boca involuntariamente. Sintió volver a llegar a su clímax.

Darien casi salió completo de ella y volvió a entrar en un fuerte movimiento. Apretó los dientes al sentir como los músculos internos apretaban su miembro como un puño cerrado. Las olas de placer golpearon contra su vientre, Serena respiro con dificultad y un chillido salió de sus labios al correrse con fuerza.

— ¡Darien!—se sujeto de sus hombros, cuando sintió que se derrumbaba. Él siguió embistiéndola hasta que gruño al conseguir su clímax.

Los dos se miraron jadeantes y sonrieron.

—Hola…
—Hola…

Casi sintió decepción cuando él se retiro. Darien boto el preservativo y se acomodo aun con su pulso a mil, se volvió hacia ella. Serena sonrió satisfecha y lo miro como una felina.

—Creo que tengo que agradecer a mi papá después de todo—dijo ella e Darien rio, dándole un beso fugaz

Cinco días más tarde…

Serena paseaba por el jardín trasero de la mansión de Darien. Como le encantaba los jardines, siempre habían sido tan relajantes y calmados todo el tiempo, la mayoría de sus canciones las había compuesta sentada en el jardín de la casa que a veces compartía con su padre. Bufo ante el pensamiento. Podía comprarse cualquier casa de Seúl, podía vivir con Seiya, o con cualquier otra persona pero cada vez que volvía de un concierto se quedaba en la casa de su padre. Una casa donde su infancia fue triste y egoísta para una adolescente. Sin duda que estaba loca.

Una brisa fría paso por su cuerpo, estremeciéndola. Ya estaba en los comienzos de Diciembre y el invierno estaba llegando a Tokio, a pesar de ser conocida por su calidez y comodidad, el invierno podía ser un poco frio para aquellos que no estaban acostumbrados. Por suerte ella había pasado suficientemente el tiempo afuera para acostumbrarse al cambio de temperaturas en los diferentes lugares del mundo. Se sentó en el verde césped y paso su mano por la hierba fresca y húmeda, una sonrisa se asomo en sus labios al sentirse como una niña de nuevo. La humedad de la hierba le hacía tan bien entre sus dedos, suspiro y se limito a escuchar el piar de los pájaros y que la luz del sol en la tarde se reflejara sobre ella. Duro unos minutos así y luego se levanto para seguir recorriendo el jardín.

Se acerco a un lugar donde había un montón de rosas rojas y acaricio los pétalos de una de ellas. La textura era tan suave, escucho un ruido y se volvió al sonido. No vio nada o a nadie, se alejo un poco hasta volver a escuchar el ruido, esta vez pudo distinguirlo mejor, un gato. Frunció el ceño al ver como un arbusto se movía, se acerco y aparto algunas hojas para ver a un gato blanco con manchas enredado en el arbusto. Sonrió al animal.
—Hola amiguito creo que necesitas ayuda—estiro una mano para tocarlo pero este siseo—Eh… solo puedo ayudarte si no me muerdes. Solo quiero ayudarte, no te lastimare.

Volvió a estirar su mano hacia el gato y como si le hubiese entendido este se dejo tocar. Quito algunas de las ramas que impedían que se moviera y al final el animal salió. Serena pensó que huiría al instante pero en cambio se froto contra su pierna y ronroneo, sonrió y se arrodillo para acariciar su pelaje.

— ¿Qué haces por acá? No creo que Darien tenga tiempo para ti.

El gato maulló y se froto de nuevo contra su pierna. Ella lo cogió entre brazos y camino hasta la casa

—Te daré de comer, debe de haber algo para ti.

Entro a la cocina y verifico que Luna no estuviera. Lo último que necesitaba era que la mujer le chillara por colar un gato en su cocina, era sumamente estricta con la higiene dentro de ella.

Abrió la nevera y cogió el cartón de leche fría que estaba a medias, luego busco un plato hondo y se fue hasta su habitación con el animal. Una vez adentro puso el gato sobre el suelo y coloco la leche en el plato para dársela, se acerco hasta el plato cautelosamente y luego lamio la leche para tomarla con gusto.

Sonrió y acaricio el lomo manchado del gato.
—Eres muy bonito… Oh, creo que debo decir bonita—rio al darse cuenta que era hembra—Me encantaría quedarme contigo, nunca tuve una mascota.

Pasaron minutos esperando a que la gata terminara de comer. Serena se levanto de la cama y salió de su habitación. La gata la siguió, sigilosa, sin que Serena se diera cuenta. Camino por el pasillo hasta escuchar una maldición, se volvió y vio a Artemis coger al gato entre brazos para sacarlo.

— ¡No!—ella exclamo y se acerco a Artemis para agarrar al animal.
—A Darien no le gusta los animales, en especial los gatos—barrio con la mirada al felino y clavo sus ojos en ella—Para ser la amante de él no sabes mucho, ¿eh?

Serena se quedo boquiabierta ante su comentario. ¿Cómo demonios...?

—No sé de que hablas—replico ella.
—No soy idiota, no hay que ser un genio para saber que te acuestas con él todas las noches—bufo—Se que eres cantante, no necesitas trabajo, y estas en la casa del enemigo de tu padre. Se toda la historia, amor.

Ella se quedo sin palabras, no sabía en verdad que decir. Artemis se paso una mano por su joven cara y suspiro.

—Solo te pido que no lastimes a Darien, ya una vez una zorra le fastidio la vida no creo que necesite otra.

Instintivamente, Serena le dio una bofetada. Le había llamado zorra, el hombre se toco la mejilla roja y la miro.

—Vale, lo merecía.

Pasó por su lado y se fue.

—Darien, ¿dónde diablos te has metido?—le pregunto Andrew por la otra línea—Estoy plantado en tu oficina donde Artemis me dijo que estabas pero no te veo.

Darien suspiro y dejo los instrumentos que utilizaba a un lado. Se acerco a la puerta mecánica del laboratorio donde avanzaba su proyecto actual y marco la contraseña para que esta se abriera.

—Espera un momento—contesto él y corto la llamada.

Marco nuevamente la contraseña para cerrar la puerta y camino por un pequeño pasillo que le llevaba hasta su oficina. Puso su mano en un detector de huellas y la puerta se abrió automáticamente. Vio a Andrew sentado al otro lado de su escritorio con sus pies sobre él, Darien arqueo una ceja y se acerco a sus espaldas.

—Te agradecería si bajas tus asquerosos pies de mi escritorio.

Andrew se sobresalto al escuchar a Darien detrás de él. Este sonrió malicioso y miro a su amigo.

—Odio cuando te desapareces. ¿Qué haces? ¿Juegas con tus muñecas?—se burló su amigo.

Darien chasqueo la lengua y lo fulmino con la mirada.

— ¿Qué quieres? No eres de visitar.

Andrew puso una mano en su pecho y se hizo el ofendido.

— ¿Llevo casi una semana sin saber absolutamente nada de ti y me gruñes porque estoy preocupado por mi mejor amigo?

El azabache miro a su amigo con el ceño fruncido y se sentó al frente de él. Andrew rio.

—Vale sé que es raro viniendo de mí pero es cierto, no sé nada de ti desde hace una semana. ¿Qué has estado haciendo?

—Trabajando, ¿qué más podría hacer?

Mentalmente, Darien sabía que no había pasado aquella semana solamente trabajando, mas bien, no había avanzado absolutamente en nada en su proyecto y la culpable tenia nombre y apellido. Serena Tsukino. Paso toda esa semana descubriendo maravillas en aquella mujer—y en su cuerpo—estaba demasiado cegado por el deseo como para recordar que tenía que trabajar, estaba seguro que cuando el muy imbécil de Alan Alfa volviera a inspeccionar su proyecto le haría un lío.

Darien no se percato de su sonrisa cuando su amigo le miro con una ceja arqueada.

— ¿Trabajando? Vale, no sabía que el trabajo te daba tanta alegría—se burló.

Darien carraspeo y borró la sonrisa en su rostro, abrió la boca para contestar cuando la puerta se abrió. Ambos hombres posaron la vista en la puerta, para ver a una Serena con la cara roja, obviamente de furia.

—Darien...—comenzó a decir cuando se percato de la presencia de Andrew—Oh… lo siento no sabía que tenías visitas.

Andrew inspeccionó de pies a cabeza a Serena con su mirada, luego sonrió con aprobación a su amigo y se levanto para presentarse.

—Andrew Furuhata—estiro su mano—encantado en conocerte, preciosa.

—Serena Tsukino—ella estiro su mano para estrecharla, cuando Andrew la sujeto y beso su mano.

En el momento en que Andrew seguía desvistiendo a Serena con su mirada, Darien quiso asesinarlo, simplemente asesinarlo. Maldita sea. Como odiaba que Andrew coqueteara con ella cuando era suya. Solamente suya. O al menos lo era por este mes.

Serena salió de su oficina y Andrew siguió con su sonrisa de idiota.
—Vale, Serena es una preciosura—silbo por lo bajo—Y ya puedes dejar de tensar tu mandíbula, no la tocare, la que yo quiero es a Lita.

Automáticamente su mandíbula se aflojo y un nuevo alivio traspaso por su cuerpo, no le preocupaba mucho que la tocara en el tema de mujeres ambos eran unos expertos. Solo el simple hecho que Andrew era un hijo de puta cuando no las conseguía.