Primero que nada… esta historia NO me pertenece… es una adaptación pero la verdad no conozco el nombre de la autora real… hehehe… Y en segunda los personajes de Sailor Moon, tampoco me pertenecen… son de la grandiosa Naoko Takeuchi…
Capitulo 10
La rubia bostezo y se dirigió hasta la cocina para desayunar. Aunque la mayor parte del frío se encontraba en su cuarto quiso haberse puesto unos pantalones largos en vez de aquellos shorts de pijama. Sintió como su gata se frotaba contra sus piernas mientras ella caminaba, sonrió y la cogió entre brazos.
—Diana—acaricio su pelaje—Buenos días chica.
La gata ronroneo y se estiro entre sus brazos para luego volver a bajar y huir hasta la cocina.
Ella se apoyo en el umbral de la puerta y sonrió al ver a Darien agachado buscando algo en la nevera de su cocina. Con su mirada busco a Luna y frunció el ceño al no poder verla.
Serena se mordió el labio y recorrió la espalda desnuda de Darien. Tenía unos hombros anchos y una cintura estrecha haciendo un triangulo perfecto, podía ver sus músculos moverse junto a él y sintió sus dedos picar ante la necesidad de acercarse, acariciarlo y frotarse como si fuera un felino. Ahogo una risa ante la idea de frotarse contra el ¿Qué reacción tendría si lo hiciera?
Darien se movió por la cocina mientras encendía la radio encima de la nevera, esta comenzó a sonar una canción que él conocía. Movía las caderas de una manera divertida junto al ritmo y cantaba la canción con un tono ronco y desafinado. Ella apretó sus labios intentando no reír ante su intento. Definitivamente la música no era su fuerte.
Rompió unos huevos y los puso sobre el sartén. El siguió cantando y se dio la vuelta para encontrarse con su mirada azul cielo.
—Debería darte unas clases de canto, pareces un perro aullando—le dijo burlona.
Ella le regalo una sonrisa la cual el devolvió. Se acerco a ella y atrapo sus labios con un lento y sensual beso.
—Buenos días—dijo a escasos centímetros de sus labios.
—Buenos días—contesto ella y volvió a besarlo. Paso sus brazos por su cuello y lo atrajo hacia ella sintiendo sus senos aplastarse contra su duro y caliente pecho. Él gimió y se separo.
—Que buena forma de saludar a las personas ¿lo haces siempre con todos?—le sonrió burlón y ella le golpeo el brazo y paso por su lado.
—Es extraño verte acá, pensé que pasabas todo el día en tu oficina... no pareces muy atraído al mundo exterior—Él hizo una mueca fingiendo estar ofendido.
—Gracias por creer que soy un desadaptado social.
— ¡No me refería a eso!—rio—Digo que siempre estas más concentrado en tu proyecto que en otra cosa.
—No en realidad solo que quiero terminar con esto lo mas antes posible. Algunas personas pueden ser una espina en el trasero—ella rio por el comentario—Además le di un descanso a Artemis y Luna por Navidad, tenía que comer.
—Navidad es dentro de dos semanas—recordó Serena.
Él simplemente se encogió de hombros.
—Debo de tener una vena bondadosa, aunque me agrade Luna se que tiene mejores cosas que hacer que alimentarme y Artemis...—se rasco la nuca y puso una cara pensativa—En realidad él ya lo estaba pidiendo, necesitaba arreglar algunos asuntos —Ella observo como suspiraba y un brillo de tristeza se acumulaba en sus ojos mieles.
—Debe ser lindo tener una familia—susurro. El corazón de Serena dio un vuelco, quiso atraerlo y abrazarlo con fuerzas.
Lo entendía con perfección. La última vez que había tenido una Navidad feliz fue antes de que su madre muriera, hace 17 años atrás. Carraspeo y decidió cambiar de tema.
— ¿Qué cocinas? Huele bien.
—Haré unos panqueques con huevos revueltos ¿Tienes hambre?—Ella le sonrió coqueta.
—Siempre—él soltó una risa que hizo que se estremeciera.
—Bien, entonces ayúdame.
— ¿Quieres tener un postre?—pregunto él.
Si estas tú en el, por supuesto, pensó ella.
—Claro, ¿por qué no?
—Hare una ensalada de frutas con chocolate—le guiño el ojo y paso por su lado.
—No soy buena cocinando. Estoy acostumbrada a comer en restaurantes y eso—le comento mientras le ayudaba a hacer la mezcla de los panqueques. Darien sacaba algunas frutas de la nevera y comenzó a cortarlas de la manera de como lo haría un chef— ¡Eres asombroso!—Él rio y reunió todas la frutas cortadas en un bol.
—No soy un pobre solterón que no sabe cuidarse de sí mismo—guiño y saco syrop de chocolate para echarlo encima de las frutas cortadas. Cogió una fresa repleta de chocolate y la acerco hasta los labios de ella.
Serena saco un poco su lengua para probar el chocolate que chorreaba de la fruta. Abrió los labios y mordió un poco deleitándose de la mezcla de sabores entre ambos objetos.
—Hm~ —gimió y lamio el chocolate de sus labios. Darien sonrió y acaricio su mejilla.
—No puedo encontrar la razón por la que seas tan hermosa—Él se sorprendió diciendo eso en voz alta. Las mejillas de la rubia enrojecieron y siguió mezclando.
—G-gracias…—dijo por lo bajo con sus mejillas totalmente encendidas.
Siguió enfrascada en su tarea y vertió la mezcla en el sartén, ya caliente, intento hacer un círculo con la mezcla y se volvió para hablar con Darien, cuando un polvo blanco le llego a su cara.
— ¡Darien!—grito ella, apartando parte de la harina de su cara y cogió el syrop a un lado, apretó la botella y dejo que el líquido llegara a su cara y pecho desnudo. Él rio y cogió el líquido chocolatoso de su cara y lo restregó por el cuello esbelto de ella, luego con la botella esparció mas chocolate por su pecho.
La cogió por su cintura y lamio el chocolate de su cuello enviando una carga eléctrica a su columna estremeciéndola por completo. Cuando comenzó a bajar por su pecho ella comenzó a reír como loca e intento apartarse.
— ¡No!—chillo riendo— ¡Basta, basta, basta!
Él la subió en el tope de la cocina, abrió sus piernas, se poso entre sus muslos y acaricio haciéndole cosquillas. Beso su boca con suavidad permitiéndole saborear el sabor de chocolate en su lengua, luego aumento la intensidad del beso. Levanto su camisa y acaricio su vientre plano. Diana subió a al tope hasta llegar a unas de las frutas en el bol.
— ¡La fruta!—jadeo cuando el mordió su oreja—Diana las comerá—El frunció el ceño.
— ¿Diana?
—La gata…—él se volvió hasta la gata y la agarro para dejarla en el suelo, esta ronroneo y se froto contra sus pies para luego lamerlo—Diana tiene un buen gusto—él rio y volteo los panqueques.
—Ve como quedo mi pecho—señalo ella—esta todo pegajoso.
—Yo lo limpio luego, cariño—guiño el ojo y beso su mejilla.
Luego de que terminaran de comer, ambos se dieron una ducha para quitar los restos de harina y chocolate de sus cuerpos. Todo su cuerpo se estremecía en tan solo pensar en Darien, simplemente en pensar en su nombre sentía un gran impulso de suspirar como lo había hecho una vez a sus 15 años mientras espiaba a Darien cambiarse la camisa en su habitación o cuando se imaginaba como se sentiría besarlo. Casi rio por recordar su adolescencia, era sumamente estúpida no cabía duda alguna.
Serena metió un puñado de palomitas a su boca y miro con detenimiento cada escena de la película en la televisión.
La película de suspenso reclamaba mucho de su atención y se sentía totalmente a gusto de poder ver una película. Demonios. La última vez que había visto una fue hace 1 año antes de que hubieran lanzado su primer disco al mercado. Luego de eso no había tenido tiempo de lograr ver una y en los breves descansos que tenía no los usaba para eso realmente.
Observo como la chica de la película cogía un cuchillo de su cocina y entraba en el sótano para "investigar" el sonido proveniente del lugar. Serena negó con su cabeza ante la estupidez de la protagonista y sentía la necesidad de golpearla, si tan solo pudiera...
La chica se detuvo cuando su móvil comenzó a sonar y contesto para advertir a su novio sobre lo ocurrido. Los ojos de la rubia estaban tan abiertos como dos platos y mordía su labio mientras la chica abría un viejo armario para encontrar nada.
La molesta música de fondo le ponía los pelos de punta y sus nervios aumentaron, la protagonista estaba segura que no había nada y justo cuando salía de la habitación el asesino la agarro por su garganta y clavo un cuchillo profundamente en su vientre. Grito fuertemente mientras caía en el piso y el asesino la estrangulaba con sus grandes manos. Serena salto del sofá esparciendo algunas palomitas en el suelo.
— ¡Sabia que pasaría eso!—exclamo eufórica—Que idiota, tenía que ser castaña—bufo y volvió a sentarse.
— ¿Tienes algo contra las castañas?—pregunto Darien a su lado, ¡casi se había olvidado de él! Estaba tan absorta en la película que no recordaba la presencia de él.
—No, en absoluto, solo que conozco muchas que son estúpidas—señalo a la protagonista, ya muerta—Solo mírala ¿Quien entra en su sótano para ver que o quien está?—resoplo fastidiada—Yo correría y llamaría a la policía—Darien rio y rodeo sus hombros con un brazo.
—Vale, tranquila. Solo es una película.
—Una donde la protagonista tiene los pechos más grandes que su cerebro.
—Me gusta como es—Ella lo miro con las cejas arqueadas.
—Típico, les gustan solo las de pechos gigantes pero sin nada en su cabeza ¿no es cierto?
—Tengo que admitir que esa actriz es sexy, tengo una debilidad por las actrices castañas—confeso. Serena arqueo una ceja y frunció el ceño.
—Pero...—continuo él—También me gustan las cantantes con cabello dorado. Sobre todo las que llevan el nombre de Serena.
Sonrió y se inclino para besarlo. Él la levanto y la sentó a horcajadas en su regazo, acariciando su cuello con el puente de su nariz.
—No quiero seguir viendo esta película—murmuro él, cerca de su oído—Prefiero calentarme el cuerpo un rato.
—Solo piensas en sexo ¿cierto?
—Solo cuando tu estas cerca—beso su barbilla y subió la camisa de ella.
Beso su pecho y subió de nuevo hasta sus labios para darle un beso que la dejo sin aliento. Sus besos eran tan adictos que podía besar a Darien todo el día sin parar. La recostó en el sofá y se coloco encima de ella, bajo sus manos por todo su cuerpo acariciándolo, jamás siendo suficiente para él. Nunca se cansaría de sentir su suave y cremosa piel en sus manos, nunca se fastidiaría de besar sus labios y entrar en su cuerpo una y otra vez. No le era nunca suficiente saciarse de ella. Lamió su cuello y chupo la sensible piel de ahí. Justo cuando comenzaba a despojarle toda su ropa sonó el timbre. Soltó una maldición y se aparto a regañadientes de ella. El sonido del timbre sonó nuevamente.
— ¡Ya voy!
Abrió la puerta y se consiguió con un hombre de unos treinta años y un poco más bajo que el. Darien pasó su mirada por la ropa negra que llevaba puesta y sintió la necesidad de cerrarle la puerta en la cara.
— Alfa.
—Sr. Chiba—saludo Alan con ese tono de voz molesto que él tenía.
— ¿A qué se debe tu visita?
— ¿Está usted ocupado? Solo le quitare algunos segundos.
Darien miro a Serena que seguía en el sofá con su cabellera un poco alborotada y su ropa arrugada. Estaba muy tentadora aun con el chupón que él le había hecho en el cuello.
—Estaba en algo, prefiero hablar acá mismo—Alan endureció su mandíbula y soltó una fuerte exhalación.
—El Coronel me ha enviado para inspeccionar el proyecto, también me ha dicho que necesita los planos. Piensa que necesita saber más sobre los detalles de este—Darien frunció el ceño y cerro aun más la puerta.
—Ya expuse sobre los detalles del proyecto hace un tiempo y el Coronel reviso los planos en persona, dos veces—Él observo como los nervios se apoderaron de Alan en unos segundos para luego volver a mostrar su actitud seria.
—Lo necesito.
— ¿Tu?
—Tengo que hacer algunas investigaciones.
—Soy el único que tiene que hacerlas y no te daré nada.
— ¿No confías en mi? Trabajamos para el mismo equipo—Bufo y puso en blanco sus ojos.
—No te ofendas pero no confió en casi nadie y has sido lo suficiente fastidioso como para pasar a mi lista negra.
—Chiba, es en serio. Lo necesito.
La insistencia de Alan lo hacía preocuparse, había algo que no le gustaba para nada. Ese chico siempre le había dado mala espina y esto lo confirmaba del todo.
—Y yo necesito muchas cosas, pero fíjate, no puedo tenerlo todo—Antes de que el hablara cerró la puerta en su cara.
Un mal presentimiento lo recorrió por completo. Todos su sentidos y cada fibra de su ser le señalaba que algo iba mal, estaba seguro de que algo estaba a punto de pasar. Intento alejar aquel sentimiento de sí mismo y volvió al sofá.
— ¿Estás bien?—Intento sonreír, consiguiendo una mueca. Cogió una mano de ella y la beso.
—Perfecto, todo está bien—Ella frunció el ceño.
—Pareces preocupado. ¿Paso algo que…?—La beso y callo sus palabras. Volvió a recostarla antes de que empezara a cuestionar.
—Está todo bien. Ahora ¿En dónde estábamos…?
