No puedo venir y pedirles disculpas luego de casi un año de haberme perdido. Pense en abandonarla y lo hice. Pero la leí y la voy a seguir hasta el final. Ahora si es un echo. Tengo otros capitulos y se los subire esta semana cuando tenga un tiempito libre. No me acribillen, de verdad.

Espero que les guste.

Le pregunte y respondió con nerviosismo. En ese momento no le preste atención y creí en las mentiras que me decía. Supongo que estaba enamorado

Idiotizado – Corrigió Bella. La volvió a mirar de mal modo – Vale, lo siento, pero es verdad.

Suspiro y negó – No, tienes razón. Estaba tan ciego que no veía la víbora que era Tania. Era tan malvada y aun así no lo veía. Seguramente planeaba matarme en la noche y yo ni…

¡Ya! – Chillo impaciente – Ya sabemos que Tania era una perra, sigue contando – Se acomodo mejor entre los cojines y puso los pies en el regazo de él.

Bueno, luego de eso ella siguió saliendo con él. Su carrera de modelo iba comenzando. Peter la estaba ayudando. Ella pasaba horas hablando sobre las maravillas que él hacía. Empezó a hacer pequeños desfiles y luego fueron eventos más grandes. A mí me ascendieron en la empresa y ganaba más dinero. Pero cada que mi sueldo aumentaba los gastos de ella también. Ahora eran abrigos de mil dólares, zapatos de 700 dólares para arriba. Un día tuve que maniobrarlas para pagar unos aretes de 2500 dólares. Ella empezó a cambiar. No era la misma de antes.

¿Cambiar, como? – Pregunto confundida.

No lo sé, se volvió más frívola y mucho más altanera. Pretenciosa. Un día nos dejamos de hablar por dos meses porque le pedí que dejara de gastar tanto. Se defendió diciendo que yo no entendía su carrera, y que no la apoyaba y bla, bla, bla. Yo de idiota le creí y organice toda una velada para pedirle perdón.

¿Y te perdono? – Enarco una ceja sarcástica.

Sí, eso fue lo más raro. Llego de un viaje a Paris en donde firmo unos contratos con una agencia en la que iba a modelar con Victoria Secret's. Me beso y pasamos toda la noche celebrando – La miro con una sonrisa burlona y una ceja alzada – No debo explicarte de que forma, ¿Cierto?

No, gracias, estoy bien así – El soltó una carcajada y una extraña sensación invadió su cuerpo. Concéntrate, Isabella, se reprendió mentalmente.

Antes de eso habíamos discutido también por unas pastillas adelgazantes que ella estaba tomando. Las encontré en su ropa y cuando las eche por el inodoro se puso histérica. Se puso a gritar como una psicópata. Me dio miedo, pensé que estaba loca – Se estremeció al recordar lo que Tania le había dicho. "Mi cuerpo es lo más importante ahora, Edward. Que te quede claro. Sin él no soy nadie. Y voy a hacer todo lo posible y soy capaz de hacer todo, porque sea perfecto como está ahora". Tal vez si hubiera comprendido la gravedad de sus palabras ahora no estuviera lamentándose – Unas semanas después, luego de que nos reconciliáramos, ella empezó a tener nauseas y mareos. Yo empezaba a sospechar hasta que se desmayo en plena sala. En el hospital nos confirmaron que estaba embarazada – Sonrió con nostalgia – Era el día más feliz de mi vida sin duda alguna.

¿Y qué paso? - Bella supo que ahí se desencadenaba la historia.

Pues, Tania no estaba feliz con la noticia. Ella fingía estar contenta, pero sabía que no era así. Ella asimilaba la llegada del bebe diciendo adiós a su cuerpo fabuloso. En cambio yo estaba saltando de alegría. En mi trabajo me volvieron a ascender y ahora teníamos muchísimo dinero. Tania había dejado de gastar y empecé a comprar un montón de cosas para el niño. La cuna, el moisés, ropa para el invierno, peluches, muebles, y todo eso. Mi temor era la reacción de Tania al saber la reacción de la agencia.

Su barriguita comenzaba a abultarse y ella se encargaba de que nadie lo notara. No dejaba que tocara ni nada. Me toco aprovechar cuando dormía para hablar con el bebe.

Las semanas pasaban y Tania alcanzo los tres meses (N/A: No se a que gestación se puede hacer lo que viene a continuación, así que imaginemos que es a los tres meses)ya habíamos enviado la carta a Victoria Secret's y ellos se habían comunicado con ella. Recuerdo cuando ellos le dijeron que ya no podía participar.

Flash Back

Estaba en la cocina preparándome un sándwich y escuche unos gritos en la sala. Era Tania.

¡Es toda tu culpa! ¡Tuya, solamente! – Gritaba señalando su vientre - ¿¡Porque demonios tuviste que aparecer ahora!? ¿Por qué?

¡Tania! ¿Qué sucede? – Murmure al ver el estado en que estaba. Sus ojos azules estaban llenos de lágrimas y reflejaban tristeza y furia.

Sucede que la agencia me cancelo por estar embarazada. No puedo modelar lencería con una barriga de tres meses – Sollozo con rabia mirando el teléfono.

Shhh, no pasa nada, ellos se lo pierden – La atraje hacia mí, pero mi quito con brusquedad.

¡Si, pasa! Todo es culpa de esta maldita cosa – Señalo su vientre – Si no fuera por ella, estaría preparando para viajar a Milán y modelar en las mejores pasarelas.

¿Estás escuchando lo que estás diciendo?

¡Sí! Maldita sea, ¡SI! Yo no quiero un hijo, nunca lo quise ni lo querré. Esto es un error.

Estás loca – Afirme mirándola con los ojos abiertos de par en par

No, tú no entiendes. ¡ESTO ES CULPA DE ESTE MALDITO PARASITO! – Grito.

¡Ya basta! ¡Le haces daño al bebe! – Grite tratando de que se callara.

¿Y a mí que me importa? – La seguí hasta la habitación. Empezó a rebuscar en entre los cajones.

¿Qué haces?

¡No lo sé! – Se dejo caer al suelo escondiendo su rostro entre sus piernas – No lo sé, Edward – Sollozo. Vacile un poco antes de acercarme y tomarla en brazos. La arrope y acaricie su cabello hasta que se quedo dormida en mi regazo.

Mamá, no lo dice apropósito – Susurre- No es tu culpa. Yo si te quiero, muchísimo. Papá siempre te va a querer, mamá solo está enojada – Acaricie al bebe tratando de pasarle todo mi amor por él.

Suspire. Ni siquiera yo me creía lo que le decía.

Fin del flash back.

¿Cómo es capaz de decir eso de su bebe? – Pregunto incrédula mirando a Edward. Sin duda alguna esa mujer estaba loca. Por Dios, era su hijo, su bebe. ¿Cómo podía siquiera pensar que era un error? De verdad que no la comprendía. Ni a Edward. El hombre sí que estaba demente.

Paso una semana y Tania seguía igual – Murmuro con dolor – Odiaba al bebe, lo detestaba, y yo hacia todo lo posible porque ella lo quisiera. Compraba videos, peluches, fotos, pero nada servía. Un día salí a una reunión en la empresa y la deje sola en casa. Se veía extraña, como si esperar que me fuera para estar sola. Supuse en ese momento que como había pasado por mucha necesitaba un tiempo para aclarar sus cosas y sus metas. En fin, cosas de mujeres – Miro los pequeños dedos de Bella moviéndose – Tarde varias horas, tres exactamente. Pare a comprar una pizza y un chocolate inmenso para Tania y el bebe. Al llegar no la encontré en la sala, como siempre. Pensé que debería estar en la habitación descansando, el bebe la agotaba mucho… Hasta que entre al cuarto y vi que no estaba allí.

Edward, no tienes que… - Interrumpió Bella, tomándole la mano.

Entre al baño porque escuche ruido – Cerro los ojos – No sabía nada, la puerta estaba sin seguro. Seguro pensaban que llegaría más tarde – Sus ojos se abrieron y las hipnotizantes orbes verdes se le habían oscurecido – Entonces entre y la vi. Ella y su madre.

Edward, de verdad, no…

La miro fijo con dolor en su rostro.

Tania había abortado a nuestro hijo – Soltó y en ese momento Bella sintió que se le nublaba todo.

PD: Se que les debo una explicación, creanme la tengo. Lamento todo, se que perdi lectoras. Pero primero terminare la novela y luego les dare mis excusas, creo que es lo minimo que puedo hacer.

Bienvenidas las chicas que vienen nuevas. Un beso. Y les pido 1212302949238535932583290122 3 disculpas.