Primero que nada… esta historia NO me pertenece… es una adaptación pero la verdad no conozco el nombre de la autora real… hehehe… Y en segunda los personajes de Sailor Moon, tampoco me pertenecen… son de la grandiosa Naoko Takeuchi…


Capitulo 12

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Una semana luego...

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—Serena, cariño, tienes que despertar—Serena estiro su mano y golpeo a Seiya.
—Levántate, tienes que estar en el estudio dentro de hora y media—Seiya le sacudió el cuerpo cubierto por una manta blanca. Serena abrió un ojo y lo cerró inmediatamente cuando la luz de la habitación comenzó a molestarle.
—Levántate, o lo hago yo.
— ¿Qué pasaría si no voy?
—Probablemente te manden a buscar y no ganes dinero para tu nuevo álbum—Ella dejo escapar un suspiro y se levanto con pereza. Estiro su cuerpo y gruño cuando su cabeza y cuello comenzaron a doler.
—Si sales de mi habitación podre cambiarme.
—Es mi habitación, tu solo me obligaste a salir de ella.
—Como un buen caballero tenias que cederla—mostró su lengua y empujo a Seiya fuera de la habitación.

Cerró la puerta y se froto las sienes con dos dedos y dejo escapar un sonido de cansancio. No había pasado más de una semana que había vuelto y su manager había comenzado a atosigarla de cosas por hacer, entrevistas, canciones nuevas, fotos, etc. Amaba su trabajo pero a veces, solo a veces, odiaba estar tan ocupada y no tener un poco de espacio personal. Reviso el reloj que marcaba las diez y cinco minutos y abrió su maleta.

Cuando volvió a Seúl decidió llamar a Seiya y pedirle quedarse por esa semana con él, no quería ver a su padre, sabía que si lo vería recodaría el porqué había pasado dos semanas en la casa de Darien. Se aclaro la garganta cuando un nudo empezó a formarse, se había prometido no llorar, lo había hecho. Estaba segura que una semana sería suficiente en no darle más importancia a Darien pero cada día que pasaba era un día más que le dolía.

Tuvo que haber prestado atención a la regla de Darien. "No confundas el sexo con el amor". Pero tontamente lo había hecho y ahora estaba ella totalmente destrozada. Cogió su ropa y vio un pedazo de papel en un rincón de ella. Frunció el ceño y desdoblo el papel. Había sido una nota que Darien le había dejado una mañana después de haber pasado toda la noche juntos. Maldijo por lo bajo al releerla y escucha su voz en su mente. Una lágrima cayó por su mejilla y sin poder evitarlo más lágrimas se unieron. La puerta se abrió y la azabache se apresuro a limpiarse sus mejillas.

— ¿Estás bien?—pregunto Seiya.
—Puedes tocar la puerta antes de entrar, ¿sabes?—El negó y se acerco a ella para rodearla por los hombros. Vio el papel y lo sostuvo para leerlo.
—Debería matar a esa maldita bestia...
—Seiya.
—Es un maldito, no puedo creer que te haya tratado así, te uso y luego te boto ¿Qué clase de animal hace eso con una mujer?—Ella lo atravesó con su mirada.
—Hiciste lo mismo con Kakyu una vez.
—Vale, pero me arrepentí. Mi mejor amiga no puede ser tratada de la misma forma. No sin que la cara del animal este destrozada antes—Esbozo una pequeña sonrisa.
—Por eso te quiero, eres lo más cercano a un hermano o a un padre. Sin duda si tuviera que escoger entre tú y mi papá te escogería sin pensarlo—Seiya rió y le dio un empujoncito.
—No quiero volver a verte a soltar aunque sea una lágrima por Darien, ¿vale? Con el tiempo vas a olvidarlo.
—Eso espero—murmuro.
—Lo harás, tal vez solo hayas confundido el sexo con el amor, si es así lo olvidaras fácilmente—Ella soltó un suspiro y cogió su ropa.
—Lo dices como si fuera tan fácil.
—Lo es y si no lo es para ti entonces le parto la cara—Serena rio y volvió a empujar a Seiya fuera de la habitación.
—Lárgate, necesito vestirme.

Tenía que hacer caso a Seiya, debería olvidarlo ¿Qué estaría haciendo Darien? Tal vez no la tomara en cuenta ya, apostaba todo lo que tenía a que volvería a su rutina diaria. Con un gruñido se vistió.

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— ¡Andrew, mi querido amigo!—exclamó Darien emocionado al verlo entrar por el vestíbulo. Darien estaba tendido en el sofá cabeceando esperando a su amigo—Tenía un año sin verte ¿donde habías ido?—Andrew negó con su cabeza y rió.
—Estuve buscándote más botellas de Jack Daniel's—gruño—Como buen amigo no debí de traerlas, pero conociendo tu situación no hay nadie mejor que nuestro amigo Jack.

Darien estiró su mano y le arrebato la bolsa en manos para coger una botella de whisky, luego para tomar un trago de ella. Cerro sus ojos y dejo que el líquido quemara su garganta e hiciera dar vueltas a su cabeza, era la única manera de que podía sentirse bien durante la semana. Intentó trabajar, no podía. Intentó ejercitarse para despejar su mente, no podía. Intentaba hacer cualquier cosa para no pensar en Serena, no podía. Lo más cercano que lograba ayudarle un poco era su viejo amigo el alcohol.

—Este amiguito acá—señalo la botella—me tiene mareado ¿y sabes qué? eso me alegra, me gusta que todo de vueltas.

Maldecía a Lita por haber dicho que en una semana se arrepentirá. Apenas había dejado la casa sintió el vacío sin ella, no era lo mismo. Se había arrepentido en menos de una semana, por unos momentos quería tomar el primer vuelo a Seúl y llevarse a Serena en brazos, pero luego recordaba como la había tratado. Se odiaba a sí mismo por eso, era un imbécil, idiota, bastardo, maldito e infeliz egoísta. Todo esto había pasado solo por pensar en el mismo y en nadie más.

—No puedo creer que te hayas tomado todas tus botellas en una sola semana. Eres un alcohólico—Darien le lanzo una mirada asesina y tomo otro trago.
—Tu eres un mujeriego y acosador con algunas personas, pero no me quejo.
—Porque eres mi amigo, por eso no lo haces.
—Solo por eso—hipo un poco y se froto los ojos cuando todo por un momento se hizo borroso.
—Tendría que irme, pero no quiero dejarte solo. Eres un peligro de esta manera—El sacudió la mano.
—No me interesa en absoluto, estoy acostumbrado a que me dejen—Andrew soltó un suspiro y se sentó al lado de Darien.
—Me quedaré, eres mi mejor amigo y si tú te emborrachas yo te acompaño—Le quito la botella de su mano y tomo del líquido.
—Demonios...—cerro los ojos con fuerza— ¿Cómo diablos te tomas esto seco?—El se encogió de hombros
—Estoy acostumbrado.
—Debes de tener la garganta de hierro, tendría que darte un premio—Volvió a dar un trago e intento aguantar lo caliente de este en su garganta.
—Dios, es mejor tomarlo con hielo...—comentó Andrew en voz baja—Se que estás deprimido, te entiendo completamente, me pasa lo mismo con Lita—continuó.
—Solo que ella no te quiere ver ni en pintura.
—Y duele de la misma manera, me gusta demasiado pero como soy una basura de persona, no le gusto.
— ¿Qué tiene que ver tu caso con el mío?—frunció el ceño y lo miro interrogante.
—Nada, pero Darien, la vida sigue. Tienes que seguir adelante como lo hiciste una vez con Beryl.
—Pero no quiero seguir adelante sin Serena— murmuró.
—Entonces da todo por ella, todo tiene solución.
—No todo.
— ¡Deja de contradecirme y haz lo que te digo!
—Esto me recuerda a las peleas de parejas de casados—Andrew se dio una palmada en la cara y Darien cogió la botella.
—Cállate y escucha. Si en verdad la amas como dices hacerlo deberías buscarla y arreglar las cosas.
—Me odia.
—Yo lo haría si fuera ella, pero teniendo en cuenta que te confeso que te amaba lo dudo.
—Si la busco estaré haciendo lo incorrecto.
—Si no la buscas te golpearé por ser un idiota y no querer ser feliz por una buena vez—Darien miro a su amigo y sonrió.
—Por eso te amo, eres el mejor amigo del mundo que un borracho puede tener.
—Vale, tienes que dejar de tomar, dame la botella—Tomo un trago largo y luego se la dio.
— ¿Qué harás entonces?
—La traeré de vuelta, quiero intentar arreglar las cosas y si me rechaza, me pego un tiro.
—No creo que sea necesario esconder tus armas, creo que la traerás de vuelta.
—Eso espero.

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Darien miro como Serena tocaba el piano con una habilidad única y fina. Sus dedos se deslizaban por las teclas del piano de madera clara de una manera suave haciendo que sonara hermoso. Su dulce y femenina voz acompañaba la melodía, crearon una canción sencilla pero al mismo tiempo perfecta y única.
Cuando él había visto el anuncio de un pequeño concierto que ella haría, se sintió bendecido en ese momento. No tenía en cuenta de las personas a su alrededor que lo miraban de vez en cuando o que estaban absortos en la voz de sirena de Serena. Darien solo la miraba a ella con su vestido sencillo y holgado sentada derecha con su cabeza ladeada a un lado con sus ojos cerrados dándole una inocencia adorable. Sonrió levemente al saber que detrás de esa fachada podía llegar a ser otra persona completamente diferente, podría llegar a ser una mujer sensual y salvaje pero con su toque de inocencia que la hacía más deseable. Si, nunca debió dejarla ir, maldito idiota.

El público comenzó a aplaudir cuando ella termino de tocar y esta se despidió con unas breves palabras y una tierna sonrisa. Cuando Serena desapareció del escenario y el público comenzó a salir él se aventuro hasta los camerinos del viejo teatro donde ella había estado cantando. En realidad Darien no tenía ningún plan de cómo recuperarla pensaba que era una buena idea hablar con ella después de su presentación, eso pensó hasta ver a un guardia cuidar la entrada a los camerinos. Maldijo por lo bajo y aclaro su garganta.

—Necesito ver a Serena.
—Y yo necesito que te largues—espeto el hombre.
—Soy un amigo de ella, tuvimos un pequeño problema y quiero resolverlo.
—También tengo problemas y ese no es uno de los míos—Vale, él pensaba que tenía un carácter de los mil demonios pero el tipo le ganaba.
— ¿No quieres ayudarme por unos cien dólares?—ofreció Darien esperando la reacción del guardia. Lo miro y seguía mirándolo fijo sin reflejar alguna emoción.
—Me pagan más que eso—bufo—No pondría en peligro a la señorita Tsukino por unos miserables dólares—Darien paso la mano por su cabello y tomo aire.
—Oye, si en verdad fuera a hacerle algún daño te hubiese lastimado primero—Aunque con la altura del hombre hubiese dudado que fuera muy fácil—No puedo lastimarla más de lo que ya lo hice, solo quiero arreglarlo. Llevo una semana ahogándome en whisky por ella, toda una maldita semana solo porque la amo. Simplemente quiero hablar con ella, ¿es difícil entender eso?—La expresión del hombre se suavizó y creyó ver una sonrisa. Este hizo una seña con su cabeza y el alivio consumió su cuerpo entero.
—Te estaré vigilando.

Darien murmuro, un gracias y camino por el pasillo hasta detenerse junto a una puerta donde un grupo de personas se encontraban hablando. Entre ellas, Serena. Estaba sonriente y tomando una botella de agua, se veía tan feliz con todas sus personas alrededor... sobre todo con un hombre musculoso a su lado, el cual tenía un brazo rodeando su cintura acercándola a su cuerpo. Una sensación se acumulo en el estomago y un instinto asesino comenzó a desarrollarse en un instante, intento respirar con calma y apretó los puños para evitar entrar y golpearlo, Serena se molestaría si lo hiciera y por un momento se detuvo a pensar en la reacción de ella al verlo. No había pensado en ello, no podía aparecer como si nada y pedir que volviera con él y menos con toda la gente que la rodeaba.

— ¿Entrará?—pregunto el guardia. Él perdió la seguridad y comenzó a arrepentirse, probablemente si entrara lo primero que ella haría sería tirarle algo a la cabeza o insultarle. Definitivamente tenía que planear las cosas mejores. Cogió un pedazo de papel de su bolsillo del pantalón y un bolígrafo en su chaqueta, escribió unas cuantas cosas y doblo el papel.
—Entrégueselo y no lo abra—le ordeno al guardia. Este frunció el ceño y guardo el papel.

Darien volvió a mirarla sonreír antes de salir de los camerinos.

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Una risa grupal resonó por todo el camerino cuando Seiya, a su lado, había dicho algo que extrañamente le pareció gracioso a todos excepto a ella. Estaba cansada, no había querido presentarse siquiera y solamente quería dormir y no volver a despertar. Seiya la miro de reojo y frunció un poco el ceño, luego con la mano que rodeaba su cintura la acerco más a él para darle un brazo amistoso. Todo su staff fue saliendo poco a poco para dejarla sola y una vez que todos estuvieron afuera, incluyendo a su manager egoísta, ella sintió un peso menos encima.

—Estoy cansada—le dijo a Seiya. Este la miro comprendiéndola y le dio un beso en la mejilla.
—Lo sé, Serena. No quería que te presentaras hoy pero no soy tu manager para decidir qué hacer.
—A veces odio a Tomoe—murmuro refiriéndose a su manager—Es tan mandón y no comprende cuando estoy cansada emocionalmente—Suspiro.
—Lo hace para llevarte a la cima, solo quiere que seas grande ¿Te imaginas salir a todos lados y que todos te reconocieran?—Ella sabia como era imaginarse eso, era muy extraño las veces en que ella salía y la reconocieran, la mayor parte del tiempo solo era parte de la multitud.
—Tal vez quiere que sea grande, pero también quiere dinero.
—No puedo negarlo, todos quieren dinero.
—Quiero descansar un momento, no quiero saber de nada por los momentos—dijo recostándose en el sofá.

Alguien toco la puerta. Uno, dos, tres veces. Serena gruño y puso un brazo sobre sus ojos. Seiya la abrió y dejo pasar al guardia de seguridad.

—Yaten—saludo palmeando su hombro— ¿Qué pasa?
—Tengo algo para la señorita Tsukino.
—Ella no quiere saber de nada en estos momentos.
—Es importante—saco un trozo de papel doblado. Seiya bajo la vista hasta el papel y arqueo una ceja.
— ¿De quién es?
—De un tal Darien Chiba—Serena se levanto tan rápidamente que sintió su cabeza dolerle aun mas. Se acerco hasta ambos hombres y saludo al guardia con una sonrisa.
— ¿Darien Chiba estuvo aquí?—pregunto con rapidez. Odiaba como su tono de voz sonaba tan desesperado.
—Hace una hora aproximadamente, estaba decidido en visitarla, hasta me dio un discurso, pero se retracto. Solo me entrego esto—señalo el papel. Serena se mordió el labio inferior y cogió el papel, temerosa por saber lo que decía.
—Gracias Yaten, puedes retirarte—Sonrió y una vez que la puerta estuvo cerrada, Seiya la miro fijamente.
—No puedes abrirlo.
—No lo haré—mintió y guardo el papel.
—Lo harás, ¿no?—dijo con ironía. Ella suspiro.
—Tengo que hacerlo. Necesito hacerlo—El negó con su cabeza y beso su frente.
—No quiero verte otra vez más…—Lo interrumpió.
—No lo estaré.
—Te dejare sola para que lo leas.

Ella asintió y espero a que estuviera completamente sola. Cuando escucho la puerta cerrar desdoblo el papel con rapidez y se sentó en el sofá. Tal vez se había arrepentido de todo y quería que volvieran, el simple hecho de que dijera eso hacia su corazón latir furiosamente. En el comienzo de la frase cerró los ojos y casi pudo creer escuchar su voz masculina, suave y gruesa en su cabeza. Los volvió a abrir y dejo sus ojos viajar por las palabras, con cada palabra que leía su sonrisa se borraba. Apretó la mandíbula y arrugo el papel.

—Idiota—murmuro molesta la rubia.