Pov Bella

Bella, Isabella, ¿Puedes oírme? – Sentía varias voces llamándome, aunque una más cerca que todas. Justo al lado de mi tímpano. No era la voz del vio, digo, Edward. Era más femenina.

Me moví con pereza y trate de abrir los ojos. ¿Y si son aliados de él? Los cerré con fuerza hasta que sentí una mano en mi pierna.

¡Hey! – Me senté de golpe y todo me dio vueltas. Tres mujeres estaban frente a mí mirándome de forma curiosa. ¿Y estas quiénes son? Una era rubia y guapa, la otra era un poco mayor de cabello color miel y la ultima, era pequeña de cabello color negro corto, con apariencia de duendecillo. Me fije que mi ropa ya no era la misma - ¿Quiénes son ustedes?

Mi nombre es Alice – Se sento a mi lado con una sonrisa – Ellas son Rosalie – señalo a la rubia – y Esme.

¿Dónde estoy? – Suspire al encontrarme en la misma habitación. Tenía hambre. ¿Dónde estaría Edward? La puerta estaba entreabierta y se podían escuchar voces afuera. Alicia, Rosalinda y la otra, como sea que se llamase, tenían su mirada pendiente en todos mis movimientos. Resultaba incomodo.

No te muevas tanto, cariño, aun no desayunas nada – Me pidió cariñosamente, ¿Esme? Si, Esme. Sus ojos color verdes desbordaban amor… Me asusto – Rosalie, ve por el desayuno de Isabella.

¿Dónde está Edward? - Su rostro cambio a enfado y giro hacia la puerta.

¡Edward! – Llamo y en segundos, el sexy cobrizo apareció en la habitación. Sus ojos se iluminaron al verme y corrió a mi lado.

¡Bella! ¿Te encuentra bien? Mi padre ya te ha examinado. Se te subió la tensión, pero ahora estas mejor – Alice carraspeo – Ya debes haber conocido a mi madre y a mi hermana – Asentí – Bien, ¿Deseas algo?

Privacidad – susurre para mí – Quiero hablar un momento contigo, a solas – Recalque mirándolo.

¡Oh! Bueno, Bella, espero que te encuentres bien. Nos veremos luego en el aeropuerto – Se despidió y nos dejo a Edward y a mí, solos.

¿Aeropuerto? ¿Escuche bien? - ¿Qué me paso? – Pregunte sentándome a la orilla de la cama. Edward se inclino frente a mí.

Luego de que te contara, te desmayaste. Tenías la tensión alta. Demasiadas emociones en poco tiempo – Murmuro levantando una ceja.

El recuerdo me llego como un rayo – Edward, yo. Lo siento… - Alzo la mano antes de que terminara.

Olvídalo. Quiero hablar contigo de una cosa – Su rostro se torno serio y se levanto

¿Qué?

Mi padre te reviso – La expresión de pánico en mi rostro fue un poema – No te preocupes, no estás embarazada. Al menos eso parece. Es imposible saberlo aún. Y de eso quería hablarte. Veras, Bella, soy un hombre muy ocupado, no tengo tiempo para buscar una esposa ni nada. Nuestro matrimonio fue como mi balsa en medio del océano. Mi padre lleva tiempo martillándome que debo conseguir una esposa y a su vez, un heredero, sentar cabeza, ¿Me entiendes?

Edward, ve al grano – Me hartaban sus rodeos.

Isabella, quiero que tengas un hijo conmigo – Soltó.

Por un momento sentí que me volvería a desmayar.

¿Qué? – Exclame sin poder creerlo. Me levante, tratando de ponerme a su altura, aunque era inútil.

Lo que has oído – Su rostro estaba calmado y no mostraba ningún signo de que estuviera bromeando.

Te has vuelto loco – No solo loco, demente. Apenas y me sabía su nombre. – Ni siquiera te conozco.

Pero yo si a ti - ¿Qué? Pude ver mi confusión reflejada en sus ojos. Camino hasta la ventana y tomo una tostada de la bandeja. – Me tome la libertad de investigarte. No fue muy difícil. Se muchas cosas sobre ti.

¿Qué cosas?

Cosas, la mayoría muy importantes. Me limite a memorizar lo básico. Tu edad, nombre completo, ciudad natal, estado civil, entre otras cosas. Debo decir que me impresiono que tuvieras 23, yo te imaginaba de 18. No te ves muy grande – Tomó una servilleta para limpiarse las manos – También se que tienes un gato llamado, Louis.

Gordo Louis (N/A: Plagie el nombre, lo sé. Es que me gusto. Bueno, no interrumpo más) – Corregí - ¿Cómo averiguaste todo eso?

Contactos, mi pequeña Bella – Mi pequeña, Bella. Sentí un revoltijo en el estomago, como cuando una se enam… No, debe ser solo diarrea – También se que te viniste sola a Las Vegas por una beca en la universidad. Que te quedaron varias materias y te la quitaron, y ahora no puedes costearla. Además de que no puedes volver a casa porque decepcionarías a tu abuela, y a tus padres – Se acerco a mi – Y que fuiste a ese bar a tratar de olvidar un rato los problemas en el alcohol – Acaricio mi mejilla.

Sabía a donde quería llegar. Di un paso atrás alejándome de su toque – No voy a aceptar – Respondí orgullosa. Sus ojos se tornaron oscuros.

¿Y dime que puedes perder? De todas formas si estas embarazada no voy a dejar que abortes, Isabella. Igual tendrías al niño.

¡Yo jamás abortaría! – Grite con rabia. El creía que yo era como Tania.

No te pido que te quedes conmigo, claro que eres libre de irte. Si tienes un hijo mío, eso no te obliga a estar amarrada. Te ayudare con la manutención, nos turnaremos los días para verle. El tendrá todas las comodidades del mundo. Piénsalo.

¡No! – Repuse – Si quieres un hijo, vete y tenlo con alguna mujerzuela. Yo no soy así. Y si es así que estoy embarazada, no voy a tener a mi bebe por un trato.

¡No es un trato, mujer! Piensa. Solamente quiero que el niño tenga mi apellido, y sea mío. Punto. Y si no estás embarazada, podemos arreglarlo – Ronroneo con una sonrisa burlona.

¡Eres un sucio! – Como podía estar pensando en esas cosas, ahora – No aceptare. Es mi última palabra.

Pensé que eras menos egoísta, pero si así los quieres – Se dio la vuelta para irse.

¿A qué te refieres con egoísta? – Pregunte enojada. Se volteo y sonrió un poco.

Eres un poco lenta. Me refiero a que solo piensas en ti y no en las personas que amas. Solamente importa tu decisión.

Habla claro.

¿Qué sentirá tu abuela, Bella? Tu querida abuelita, Noah. Se supone que debías venir a buscar un cupo en la universidad, deberías estar estudiando derecho en estos momentos como se lo has hecho creer durante un mes, ¿Cómo se sentirá al saber que su única nieta le ha mentido todo este tiempo? – Pregunto con una suave voz de lastima fingida, pero no podía evitar sentir latigazos de culpabilidad en mi cabeza. Mi pobre abuelita. – Le caería mal, bastante, a su enfermedad del corazón. Ella espera que tú seas una maravillosa abogada más que nada en el mundo, Bella. Que mala eres al decepcionarla y jugar con sus sentimientos de esa forma.

Yo no he jugado con sus sentimientos – Desmentí parpadeando para despejar las lagrimas.

¿Entonces porque no dijiste la verdad de una vez? Ella hasta te mando los ahorros de toda su vida para que tú pudieras comprar un departamento y no te tuvieras que quedar en el campus, ¿Y qué haces? Te vas a las vegas, te emborrachas, y te casas con un hermoso y guapo hombre desconocido, que te ofreció la oportunidad de tu vida y la desechaste.

Baje la cabeza sintiéndome una basura.

Pero bueno, no puedo hacer más nada. Te llevare al aeropuerto en la mañana para que te vayas a tu casa, luego arreglamos lo del divorcio – Camino hasta la puerta lentamente.

Que se fuera con todo su dinero, no me importaba. Con mi abuela me arreglaría luego. Ella me amaba, y me perdonaría. Aunque destrozara su corazón como una berenjena. Y mi madre y mi padre se decepcionarían, aunque me hablarían luego de unos 2 años nada más…

Bella no lo hagas, no lo hagas…

¡Espera! – Me oí gritar. El volteo con una sonrisa en su rostro de victoria. Sin duda yo era la mujer más regalada en estos momentos. Todo por mi nonna. Me repetí – Acepto tu propuesta –.

Quise que la tierra me tragara en ese momento.

Espero les allá gustado. He tratado de poner la novela lo más larga posible, pero me gana la inspiración.

Nota: Hay algunas palabras que no podrán entender, pues soy de Maracaibo, Venezuela, y aquí inventamos muchas palabras y dialectos raros como "Pásame el coso ese, que está arriba del coso, que tiene la cosita" Y sabemos de qué hablan. Jajajajaj. Así que no se las podre poner todas, por lo que les recomiendo que busquen en internet "Diccionario maracucho" para que lo lean y entiendan. Cuando sepan el significado, se orinaran de la risa. =D

¡Besos! Las amo.