Primero que nada… esta historia NO me pertenece… es una adaptación pero la verdad no conozco el nombre de la autora real… hehehe… Y en segunda los personajes de Sailor Moon, tampoco me pertenecen… son de la grandiosa Naoko Takeuchi…
Capitulo 13
Eran las dos de la tarde, estaba cansada y era navidad. Suspiro. Otra navidad triste y sola.
Debía odiar a Darien por hacerla pasar por esto en lo que era uno de los días más felices del año. Se suponía que pasaría la Navidad con Seiya, ambos saliendo o pasando bien el día, no se suponía que estaría en este problema, estresándose y queriendo matar a la primera persona que se cruzara en su camino.
Hacia cuatro días había leído la nota que Darien le había dejado, hace cuatro días mantuvo su mente en duda en ir a enfrentarlo o no. Cerró los ojos con fuerzas cuando su cara comenzó a enrojecerse por furia.
Todavía sentía su sangre hervir—de mala manera—al recordar exactamente sus palabras.
"Estuve pensándolo bien y me dije que un trato es un trato. Dije que permanecerías un mes en mi cama y así será, todo por tu padre, amor.
Piénsalo bien, si amas a tu padre lo harás. Recuerda te faltan aún dos semanas en mi cama como mi esclava sexual.
Darien"
Apretó sus puños automáticamente alrededor del volante hasta convertir sus nudillos en un color blanco. No podía creerlo. ¿Cómo podría decirle eso? Aun había pasado cuatro días y no creía que lo hubiera hecho en realidad, y en el peor de todos los casos aun cuando ELLA se encontraba molesta, no sentía la necesidad o no podía odiarlo. Eso no le gustaba. Ahora ahí estaba ella, en Tokio, en un coche que no lograba encender un día de Navidad para enfrentar al hombre que amaba que la quería como su esclava sexual. Vaya suerte la de ella. Suspiro e intento encender nuevamente el coche, cuando el motor hizo un sonido avisando que estaba encendido ella sonrió gloriosa.
—Vamos avanzando en este día un poco—se dijo a sí misma.
Logro salir del estacionamiento y puso en marcha el coche hasta la casa de Darien.
—Mejor que tengas mucho hielo Chiba, porque después de que abras esa puerta tendrás que pasar una semana entera con moretones—dijo ella en voz alta mientras avanzaba por las calles de Tokio.
Cuando se detuvo en un semáforo, pudo observar en el otro extremo de la calle el primer restaurante Francés que él la había llevado. Inconscientemente sus mejillas comenzaron a tornarse rosadas por los recuerdos que había tenido de ese día.
"Montre moi-ton jollie corps2". Recordaba el sonido ronco, masculino y sensual de su voz cuando le hablaba en francés. Por unos momentos no creyó ser capaz de golpearlo al verlo sino de besarlo hasta emborracharse de sus besos. Sonrió tontamente y luego se obligo a sacar esa idea de su cabeza. El sonido de otro coche la sobresalto e hizo que pusiera en marcha el coche nuevamente hasta su destino.
Por su suerte, tenía memoria fotográfica y recordaba exactamente como llegar hasta el lugar sin problemas, paso por el bosque que en su primera vez y ese pequeño trayecto se le hizo casi infernal e infinito. El corazón comenzó a latir al ver la mansión blanca, siguió marchando hasta entrar en su jardín verde y hermoso por primera vez después de su ida. Respiro dificultosamente y apoyo su cabeza en el volante, solo tenía que ir, tocar su puerta, enfrentarlo y luego volver con su cabeza en alto. Ese era su plan. Camino hasta la entrada y cuando estaba a punto de tocar el timbre, frunció el ceño al ver que la entrada estaba abierta.
— ¿Qué demonios...?—murmuro y abrió con cuidado la puerta
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Unos instantes antes
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—Desearía que estuvieras acá, Serena—susurro Darien para él mismo mientras se desplomaba en el sillón de cuero de su oficina. Aquí estaba él otra vez. Sentado en aquella oficina completamente solo, antes no sentía la soledad porque nunca había disfrutado verdaderamente de la compañía de alguna persona antes, ahora se sentía vacío, solitario.
—Esta siempre ha sido tu vida, así decidiste vivir Darien—se recordó a sí mismo.
Hacia cuatro días había escuchado su voz. Y también, hace cuatro días exactamente le había dejado una nota por un cambio de humor cobarde en aquel momento. Resoplo. No esperaba que su plan funcionara con honores, tenía un 50% de que ella arrugara la nota y otro 50% en donde ella volviera y comenzara a gritarle por lo escrito. Obviamente, no era muy inteligente de su parte haber escrito lo que había escrito, pero por una parte el sabía que Serena se molestaría y lo enfrentaría por ser un idiota. Otra vez.
Si su plan funcionaba tal como él esperaba, al final del día su soledad daría a fin y Serena formaría parte de su vida permanentemente. Sonrió y rogó porque así fuera.
La temperatura en la habitación cambio y sintió como todo cambiaba de ser cálido a tornarse frío. Su nuca se erizo al sentir que algo no iba bien. Un sonido en la parte de abajo de su casa llego hasta su oficina, preocupándolo aun mas, cerró su portátil sobre su escritorio y bajo las escaleras con cuidado. Siempre tenía esa extraña y horrible sensación cuando algo estaba por pasar o cuando algo malo ya había ocurrido, llego hasta el último escalón y miro el vestíbulo completamente callado. Algo sonó y él se miro hacia el sonido tras él.
—Diana…—suspiro. El felino que Serena había cuidado y dejado en su casa—Estúpida gata, sino fuera por el hecho de que me haces sentir menos solo, te echaría—La gata maulló y se froto contra su pierna.
—Aunque eres muy agradable cuando te lo propones.
—Y también puedo llegar a ser un bastardo cuando quiero—alguien dijo a sus espaldas. Darien se volvió y vio al hombre y frunció el entrecejo, hasta formar unas pequeñas arrugas en su frente.
— ¿Cómo diablos entraste, Alan?
—Un simple truco de magia—contesto el hombre sonriendo sardónicamente. Darien entrecerró sus ojos en Alan. La sensación de frío seguía aun en su nuca molestándole aún más.
— ¿Qué haces acá?
—Te dije que necesitaba y quiero esos proyectos. Estoy acá para reclamarlos—Darien bufo y rodó los ojos.
— ¿Quién te crees que eres? Tengo más rango que tu, acá. No tengo por qué darte nada—sonrió arrogante y se cruzo de brazos. Alan imito su sonrisa y puso sus manos en las caderas.
—Eres un bastardo arrogante.
—Me lo dicen mucho.
—Dame el proyecto—demando.
—Sino, ¿qué?—espeto Darien mirándolo desafiante—Aquí no hay nada que puedas hacer, sé dónde está el proyecto y solo yo tengo acceso.
— ¿Tan seguro estas?
—Lo estoy. Dime ¿qué harás sino te doy el proyecto?—repitió Darien. Alan no pude dejar de sonreír malicioso y meter su mano en su chaqueta. Darien perdió el color en su cara mientras veía a Alan. Este saco un arma y lo apunto directamente.
—Ahora no te sientes tan arrogante, ¿no es así?—pregunto burlón. Darien trago saliva e intento calmar su respiración. "Maldición. Mantén la calma, Chiba", pensó.
— ¿Por qué tardaste tanto en venir, Alan?
—Esperaba a que la mujer se fuera y llámame Diamante— Darien frunció el ceño
—Eres un farsante. Siempre tuve un mal presentimiento sobre ti, siempre me caíste mal.
—El sentimiento es mutuo. Ahora un solo movimiento de mi dedo y tus sesos salen volando.
— ¿En realidad crees que con dispararme harás algo?—rió—Si muero ¿cómo obtendrás el proyecto? Esta bajo seguridad—Por la expresión de él podía decir que no tenía esa parte planeada.
— ¿No lo pensaste cierto?—se burlo—Y no podrás forzar el sistema, está programado en bloquearse cuando lo hacen—En el fondo del vestíbulo escucho algunos pasos. El sonido era igual a unos tacones. Rápidamente su mente supo quién era. Serena.
— ¿Darien…?—dijo ella suavemente mientras aparecía adelante de él.
Él trago saliva y sintió como su cuerpo se ponía rígido al escuchar su dulce voz. Desearía poder correr y estrecharla contra sus brazos, sentir sus suaves labios sobre los de él, embriagarse de su aroma a rosas y hacerle el amor una y otra vez hasta que ambos estuvieran cansados. Si. Debía de estar feliz, debería, pero solo si no estuviera siendo apuntado por una pistola...
La rubia camino por el vestíbulo para localizar a Darien. Él nunca dejaba la puerta principal abierta. Nunca. Camino hasta encontrarse con su mirada color zafiro. Serena se paró en seco cuando vio la cara pálida y asustada de Darien. Algo le decía que debía salir de ahí, correr y volver a casa, pero algo más le decía que no debería moverse que eso sería aun más peligroso. Ella observo como tragaba saliva constantemente y no se había dado cuenta del otro hombre en la sala hasta que este se dio la media vuelta y le sonrió.
—Cariño, tu no eras parte de la fiesta pero siempre puede haber un invitado mas.
El tono de voz del desconocido la asustaba por completo, este estiro un gran brazo hacia ella y la sujeto cerca de su cuerpo. Su corazón había comenzado a latir rápidamente y la sangre empezó a bombear por todo su cuerpo aumentando su miedo, la cara de Darien seguía del mismo pálido. Serena jadeo y respiro entrecortadamente cuando algo frío y metálico se sintió en su cintura, bajo su mirada cuidadosamente y observo una pistola, levanto la mirada y la encontró con Darien el cual reflejaba temor en sus ojos.
—Alan...
—Diamante—gruño el hombre.
—Diamante, no es necesario que la metas a ella en esto.
— ¿Acaso eso interesa?—Darien se relamió los labios.
—Es muy preciosa—acaricio el brazo de ella suavemente. Serena hizo una mueca de repugnancia e intento calmarse a sí misma—Seria un pena matarla.
"¡Matarla!", pensó. La rubia hizo un ruido agudo.
— ¿Me darás el proyecto?—volvió a pedir.
— ¡He dicho que no!—espeto Darien.
— ¿Ni siquiera por ella?—El miro a Serena la cual estaba a punto de lágrimas. Su corazón dio un vuelco y suspiro.
—Si, por ella sí, pero no puedo darte el proyecto... ni por mi vida lo daría—Diamante endureció su mandíbula y resoplo.
—Entonces eso es todo, di adiós a tu zorra.
—Maldición ¡no!—Darien grito.
Diamante la tiro hacia un lado y en menos de un segundo ya había cargado el arma y apuntado directamente a su pecho. Serena dejo escapar un grito agudo seguido por lágrimas, cuando Diamante apretaba el gatillo un chillido resonó en el lugar seguido por un grito masculino. Diana se había aferrado del brazo del hombre haciendo soltar su arma, este se zafo rápidamente del gato intentando llegar al arma a un metro de distancia.
Darien corrió rápidamente hasta la pistola y la sostuvo con sus manos temblorosas apuntando a Diamante.
Uno, dos, tres balas. Diamante cayó al suelo dejando un rastro de sangre en el suelo, su pecho subía y bajaba irregularmente intentando lograr respirar, miro el techo y sus ojos se desorbitaron viendo todo casi borroso. Este levanto su cabeza con suavidad y miro a Darien dedicándole una sonrisa.
—Si yo muero, la mujer también lo hace—metió la mano en su chaqueta sacando una segunda pistola y disparo. Una, dos veces.
Serena se tambaleo y puso su mano en su pecho, después de jadear fuertemente, Diamante soltó un último aliento antes de morir, Darien grito y corrió hasta la rubia que caía al suelo, sangrando. Él sostuvo su cabeza y se sentó a su lado sosteniendo sus suaves y pequeñas manos.
—Serena lo siento demasiado—los ojos de él comenzaron a arder por las lágrimas. La rubia lo miro y sonrió.
—Eres un idiota por haber mandado esa nota—dijo con voz rasposa—Pero te sigo amando.
—Lo siento, solo te quería a mi lado yo… yo también te amo—una lágrima cayó por su mejilla, ella sonrió—Lo siento tanto, por lastimarte, lo siento por todo. Llamare a emergencias—Intento moverse pero ella no se lo permitió, sostuvo aun mas fuerte su mano.
—No me dejes.
—No lo haré—susurro—tengo que llamar emergencias.
—Ya no me duele tanto—respiro irregularmente—En realidad casi no siento nada.
—Tengo que llamar a emergencias—Cogió su móvil y marco el numero de emergencias para luego poner el auricular en su oído.
—Sabes... de repente tengo sueño—ella hizo una mueca cuando se movió y puso una mano en la mandíbula de Darien—Te extrañe—Darien hablo con la operadora y un gran alivio traspaso por su cuerpo al saber que todo estaría bien en unos minutos.
—Tienes que aguantar, se fuerte, amor.
—No puedo, casi no siento mi cuerpo—Ella cerró los ojos poco a poco.
— ¡Serena, no cierres los ojos! Maldición no te vayas a morir, no en mis brazos—rogó con su voz temblorosa por las lágrimas.
—Gracias por todo… Darien…. Te amo...—dijo, para por fin cerrar sus ojos.
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Fin…
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Bueno acá la traducción..
2 Muéstrame tu hermoso cuerpo.
Bueno hemos llegado al final de esta historia, sé que muchas quisieron matar a mi hermoso Darien y claro que tuvieron razones para ello, que aunque a pesar de ser un prestigioso científico, se comporto como todo un cabeza dura, pero lo bueno es que al final acepto sus sentimientos...
Agradesco el apoyo que le han dado a esta historia... hehheh y sobre todo a aquellas que dejaron que reviews a lo largo de la historia...
princessqueen, yesqui2000, Conyta Moonlight, princesa selene mai, Panambi-Hovy, Vichita DS, Trinidad...
mil gracias a cada una de ustedes...
tambien gracias a todas aquellas que pasaron y leyeron en el anonimato... y las personas que agregaron a favoritos y seguidores de la historia...
gracias, simplemente GRACIAS...! ^0^'
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Pd:
