Despertar en brazos de la persona que quieres es una sensación indescriptible.

Se removió un poco y él la apretó más. Quería dormir todo el día, pero debía ir a trabajar. No quería levantarse y dejarla.

Con cuidado tomo una almohada y la puso a uno de sus costados cuando se paró de la cama. Observo como ella dormía plácidamente envuelta en la gruesa manta mientras se vestía. Le compraría un obsequio al volver de la empresa, puesto que llevarla a cenar no era una opción por sus nauseas.

Adiós, Bella – Susurro dejando un beso en su mejilla antes de irse.

Sus parpados se abrieron con pereza. No le extraño la ausencia de Edward, era obvio que él ya se había ido.

Desde hace una semana de su encuentro de amor, las cosas iban de maravilla. SU relación era maravillosa. Ahora si parecían una pareja de casados.

¿Tienes hambre, pequeña? – Le pregunto con ternura a su pequeño bultito caminando hacia la cocina.

Tomo un par de tostadas, jugo de naranja y un tarro con fruta picada. Esta mañana no tenía apetito.

En la mesa de la sala había un folleto con unas atracciones en el zoológico y al lado unas llaves. Sonrió. Edward sabía que los sábados se aburría mucho.

Cuando estuvo enfundada en unos pantalones, una camiseta roja y un abrigo, salió pitando de la mansión.

Ese, quiero el marrón – Le señalo al chico, quien puso a la bola de pelos en una caja para bolas de pelos – Muchas gracias – Se despidió con todo el arsenal de cosas para la bola de pelos y subió al auto directo a casa.

Dejo todo en la sala y subió a la habitación principal. No estaba.

Bella, cariño – llamo sin obtener respuesta - ¿Bella? - ¿Dónde se habría metido? Eran las ocho de la noche. Sacó su teléfono y marco.

"EL número que usted ha llamado, no se encuentra localizado, por favor intente más…"

¿Dónde esta Bella?

Se sentó en el mueble admirando como la bola de pelos rompía el juguete que hace un rato le había acabado de comprar. Tenía que tener cuidado con esa cosa, ya había querido atacar el mueble y la alfombra. Sin contar que se había hecho pipí en la cocina.

Por lo general los cachorros llegan todos traumatizados, pero este carajo andaba como Pedro por su patío. Hasta se veía feliz de estar en otro lugar.

Lo empujo con el pie cuando se le comenzó a comer los zapatos que cargaba.

¿Hola? – La dulce voz de Bella lo hizo levantarse - ¡Edward! – Dejo las bolsas en el suelo y se le tiro encima.

El rió besándola - ¿Dónde estabas? – Le quito un mechón del rostro para ver bien sus ojos chocolates.

Fui al zoológico y luego a visitar a una amiga de la universidad. Se me hizo tarde comprando unas cosas hermosas para la bebe. Debes verlas, son precio… ¿Qué es eso? – Se alejo de él para observar al cachorro de pastor alemán café batiendo la cola.

Un obsequio – Sonrió viendo como se le iluminaba el rostro.

¿Me compraste un perro? – El era tan tierno. Se encogió de hombros mientras ella tomaba al perro.

Pasas mucho tiempo sola en la casa – Se sentó a su lado en el piso - ¿Qué nombre le pondrás?

Malteada – Acaricio el lomo suave y acolchado color marrón oscuro del animalito. Igual que la malteada de chocolate.

Luego de que Bella terminara de mostrarle a Edward las "cositas" que compró para la bebe, decidieron que era de dormir.

3 meses después

¡Te dije que era una niña! - Le dijo emocionada al llegar a su casa.

Luego de cuatro meses, su doctor había confirmado que esperaban una hermosa nena. A su Renesmee.

¿Viste como estaba despierta? Sus manitos se abrían y cerraban rápido – Comentó con ilusión viendo las fotos de su hija. Sin duda iba a ser hermosa como su mamá.

Si – Suspiro acurrucándose en su cama junto a él – Estoy tan feliz, Edward.

Yo igual – Poso una mano sobre el vientre abultado de ella sintiendo las pataditas de su princesa (N/A: Ni idea de cuando los bebes patean, imaginemos que esta pateando) Solo 4 meses más para tenerla junto a ellos.

Debemos comenzar a decorar su habitación – Bostezo Bella con los ojos cerrados – Y escoger el guardarropa.

Duerme, mi vida – Susurro arropándolos para que Bella cayera rendida segundos después.

¿Quién será? ¡Voy! – Se acerco a la puerta donde tocaban el timbre impacientemente – Hola, ¿Qué desea?

¿Quién eres? – Pregunto la rubia mirándola de arriba abajo - ¿Dónde está, Edward?

¿Quién eres tú? – Algo no le daba buena espina.

Mi nombre es Tania, Tania Denalie.

Los ojos se le abrieron de par en par.

¿Qué demonios haces aquí? – La voz aterciopelada y seductora de Edward se escuchaba rabiosa.

¿Es esta tu esposa? – La señalo mirando su vientre.

Te pregunte algo – Tomó delicadamente a Bella de la cintura y la puso a un costado de él.

Sus ojos azules se posaron falsamente tristes e hizo un puchero – Eddie, debemos hablar. Ha pasado mucho tiempo.

No tengo nada que hablar contigo, ahora vete – Intento cerrar la puerta, pero Tania entro a la casa sin permiso – Fuera, Tania. Voy a llamar a la policía.

Tenemos que hablar, no has contestado mis llamadas – Se planto en medio de la habitación y miro a Bella de arriba abajo con desdén – Ahora veo por qué. ¿Tendrás un mocoso? Felicidades.

¿Qué haces aquí? – Pregunto con rabia Isabella. Edward la tomo por la cintura y la puso detrás de él nuevamente. Tania podía llegar a ser my peligrosa.

¿A ti quien te mando a hablar, perra? – Ladró dando un paso adelante.

¡Basta! ¡Ya basta Tania! – Grito con fuerza. ¿Qué hacía ella aquí?

Sus ojos azules mostraron temor por un momento.

Edward, han pasado muchísimas cosas. Debemos hablar, quiero que hablemos. Sé que he cometido errores…

¿Errores? Matar a alguien no es cometer un error – Susurro Bella.

No quiero hablar contigo, no hay nada que hablar – Sentenció Edward dispuesto a sacarla de su casa.

Sí, sí que hay. Por favor, Edward. Tengo un informe que dice que yo estaba mal psicológicamente. Debes creerme.

No tengo porque hacerlo.

Por favor – Suplicó ella Dando un paso adelante – Por favor, quiero hacer las cosas bien. Solo serán unos minutos. Cualquier día que tengas libre.

Ella empezó a derramar lagrimas de cocodrilo y el por un momento sintió ganas de, ¿Abrazarla? … ¿Qué?

Tania, vete por favor – Le pidió tratando de no mirarla a los ojos.

Bella observaba como Edward trataba de no mirarla. Su instinto se puso alerta…. No puede ser.

Como él se ponía nervioso, como ella lo miraba con interés (Obviamente sin amor), el brillo pequeño reflejado en los ojos de Edward.

Demonios. Sintió que sus ojos picaban mientras iba afuera a hablar con Tania.

La bebe pateo con fuerza y fue a sentarse.

Todo está bien, cariño. No pasa nada – Susurró con la voz entrecortada.

Si pasaba.

Edward aún la amaba, y era cuestión de tiempo para que volviera con ella.

Solo cuestión de tiempo.

Esta corto, lo se. Es todo lo que he escrito hasta ahora. Se me ha ido mi muchosidad al escribir. Estoy escuchando mucha musica y parece resulltar la terpía. Pero bueno! Lo prometido es deuda. Aqui esta el capitulo, espero les guste, y ahora que estoy teniendo deficid de imaginación, dejen sus sugerencia en los reviews. Creanme ayudaran muchisimo.

Las que tenga twitter siganme Kathordonez. Cualquier cosa de mi libro o de la nove, pregunten por Dm y les respondere con gusto.

UN BESOTE A TODAS! LAS ADORO!