Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pertenecen a L. J, Smith aunque este fanfic este basado en la serie.
Nueva Orleans
Jamás había estado allí pero tuve la sensación de que debía pasar desapercibida al menos hasta que conociera la zona.
Era mediodía y las calles estaban llenas de turistas que venían a la ciudad en busca de una experiencia sobrenatural, atraídos por el encanto del misterio, me sorprendió la cantidad de brujas que te leían la mano en busca de tu futuro, la mayoría no tenían ningún poder, solo eran estafadoras, sin embargo una se quedó mirándome fijamente y vi en ella la mirada de Bonnie, así que me acerqué, me senté en su puesto y tendí mi mano, para que la leyera, ella no dejo de mirarme a los ojos.
-Hola-dije yo en un tono burlón.
-¿Qué quieres?-me dijo, en su cara vi la aversión que sentía por mí.
-¿Sabes quién soy?-le pregunté.
-Sé que eres un vampiro y que has dejado muchos cadáveres en tu camino.
-Entonces no hacen falta presentaciones-dije- He venido buscando un viejo amigo, ¿podrías ayudarme?
-Yo no ayudo a monstruos como tú, deberías irte.
-Bueno ya que no me sirves, tal vez debería matarte aquí mismo-mientras alcé mi mano para agarrar su cuello, ella retrocedió casi cayendo de la silla.
-No puedes hacerlo, incumplirías las normas de Marcel y te matarían-eso me hizo pensar, tenía que ser lista, necesitaba información, además quería pasar desapercibida y la mejor manera no era matando una bruja delante de tanta gente, así que me contuve.
-Explícame cómo funciona esta ciudad- se lo exigí, estaba cansada de los buenos modales, ella me miró comprendiendo que si me cabreaba más me darían igual las normas de Marcel.
-Marcel es un vampiro que controla la ciudad, aquí los que son como tú no tienen que esconderse, el impone las reglas que benefician a los vampiros, sobre todo a su círculo más íntimo, su territorio es la calle Bourbon, así que si tu amigo es un vampiro deberías buscarle por allí. Cuando cae la noche, se llena de vampiros y de turistas obligados a ser comida, todos las noches hay fiestas y sacrificios- una vez terminó me levanté.
-Gracias por tu ayuda-ella no dijo nada más así que me largué hacia el hotel.
Ya sabía dónde buscar, no entendía como Klaus después de tanto tiempo no se había hecho dueño de la ciudad, aunque muy probablemente estaría en ese círculo íntimo, manejando al tal Marcel como un títere, hacía mucho tiempo que no sentía la emoción de la caza y esto era caza mayor, ir a por el hibrido original, esa misma noche vería a Klaus, aunque realmente lo que más me emocionaba era pensar en la cantidad de sangre que podría beber.
