Sporusnote: no te he hecho esperar mucho espero que lo disfrutes y si tienes alguna sugerencia de como llevar el fic estoy abierta la historia no esta terminada :)

tsubasa14: gracias por seguirla!

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pertenecen a L. J, Smith aunque este fanfic este basado en la serie.

Un mal presentimiento me recorrió todo el cuerpo, no sabía porque pero la sonrisa de aquel hombre y su extraña amabilidad me tenían desconcertada, Marcel no parecía el tipo de hombre que perdonaría a alguien que ha atacado a uno de los suyos y mucho menos se lo llevaría con su círculo más íntimo.

Marcel me paso la mano por la cintura y empezó a decirme lo bonita que era su ciudad.

-Esta es la ciudad ideal para los vampiros, si respetas las normas puedes convivir-salimos del despacho pero no fuimos en dirección a la fiesta, me llevó a la parte de atrás del local, era un callejón y me miró fijamente-es una lástima que tu no las hayas respetado-tenía la pared a mis espaldas y las manos de Marcel me aprisionaban, no tenía salida, no sentía miedo tenía claro que las probabilidades de morir eran altas y sin saber porque a mi mente vinieron las promesas de aquel híbrido idiota, en las que me decía que algún día me enseñaría el mundo.

-Si vas a matarme hazlo de una vez, pero no montes un espectáculo que no es entretenido-y me acerqué más le agarre con mis manos la cara y le besé, él al principio no reaccionó pero luego correspondió mi beso. Cuando separamos nuestras bocas me tenía cogida por la cintura.

-No me esperaba esta reacción-dijo sin soltarme.

-Soy algo impredecible, una lástima que vayas a matarme te podría sorprender mucho más-esa era mi salvación sabía que a los tipos como Marcel les volvían locos los acertijos, una mujer impredecible sería su perdición, quién iba a pensar que a unos minutos de morir la víctima se lanzaría a los brazos de su asesino para besarle.

-No vas a morir, al menos hoy, te has ganado el perdón, vamos a la fiesta-me dejo pasar primero y cuando lo hice me agarro del brazo me volvió a estampar contra la pared y me besó mientras me cogía de la cintura yo le devolví el beso por instinto pero no sentía nada cuando le besaba, creo que me hubiera arrancado el vestido si en ese momento no hubiera aparecido Eric, lo agradecí, todo esto solo era una demostración de poder por parte de Marcel.

-Marcel tenemos un problema con las brujas, Klaus está dentro dice que se queda al cargo de la fiesta- Eric estaba tenso sabía que había roto el clima y sabía que eso cabrearía mucho a Marcel, pero qué podía hacer. Marcel me miró.

-Ve y reúnete con tu amigo, quiero que sepas que esto no ha terminado-Marcel dejó de agarrarme y yo entré, solo pude escuchar como Marcel preguntaba por la situación y a Eric disculparse por interrumpir.

Entre en el gran patio interior, era una gran fiesta llena de vampiros alimentándose, me entro el hambre, pero no era el momento ¿O sí? Dejé de pensar, cogí a una chica y le mordí, sabía tan bien, la sangre inundó mis sentidos, no reaccioné hasta que tuve que sujetar a la chica porque se caía a mis pies muerta. No estaba satisfecha así que me tiré encima de un hombre de unos 2 metros de altura y bebí hasta que él también murió, en ese momento la gente empezó a chillar, yo no entendía nada, no se suponía que no había que ocultarse, cuando me di cuenta los vampiros de Eric me volvían a tener rodeada, aunque sin su jefe, uno se acercó.

-Ya estas otra vez incumpliendo las reglas, aquí no matamos a nuestros alimentos ni a nuestros compañeros-realmente él pensaba que todo eso me importaba.

-Para mí la vida humana no tiene sentido, así que cuando ya no sirven para comer deben morir-mi cara estaba llena de sangre la toque y empecé a chuparme el dedo, era delicioso, me encantaba ser el centro de atención, no esperaba que hubiera un hibrido entre ellos, se me abalanzo y me mordió en el cuello, yo chillé sabía que era el final.

-No llegarás al fin de semana, la mordedura de hombre lobo mata a un vampiro ¿lo sabías?- me preguntaba a mí que si lo sabía, por dios estaba segura que era el vampiro que más veces había sido salvada por una mordedura de hombre lobo, entonces todos me miraban y se reían un hombre, se hizo paso entre la gente.

-¿Qué está pasando?-preguntó con ese acento británico era inconfundible, estaba mirando al chico que me acababa de morder, entonces vio la escena y clavo sus ojos en mí, su mira iba de la sorpresa al terror, así que sin decir nada más a su habitual velocidad hibrida se acercó a mí, yo tenía mi mano en el cuello encima de la mordedura, él sin decirme nada apartó mi mano y miró la herida, entonces me ofreció su muñeca, yo la rechacé y él me cogió en brazos, me subió hasta una de las habitaciones y me tumbo en la cama.

Esa habitación olía a él, estaba llena de pinturas, una me resulto muy familiar era un paisaje muy bonito, la fiebre me empezó a subir y de repente empecé a notar los efectos de la mordedura, él me miraba como si yo fuera desaparecer de un momento a otro, ninguno de los dos se atrevió a decir nada hasta que pasaron unos minutos.

-¿Qué haces aquí, amor?-él estaba en la otra punta de la habitación sin dejar de mirarme.

-Pasaba para saludarte y creo que ha sido un error mortal-me reí sin ganas.

-¿Qué te ha pasado? No pareces la misma- él estaba preocupado, lo pude notar en su mirada era como si estuviera viendo a la estúpida cría que dejó en Mystic Falls hacía ya mucho tiempo.

-Decidí hace algún tiempo que quería vivir mi vida como lo que soy, un vampiro, sin nada que me haga volver a lo que era antes- no pretendía que lo entendiera, solo quería que lo supiera en realidad no buscaba nada.

-No lo entiendo, si no quieres nada del pasado qué haces aquí buscando al pobre imbécil que te juró que quería ser tú último amor- no me esperaba esa respuesta.

-No lo sé.

-¿Cuánto hace que apagaste tu humanidad?

-Alrededor de 50 años.

-Entonces tú eres esa vampiro joven que ha causado tantos problemas.

-Solo me haces preguntas, por qué no me contestas tú algo ¿qué has estado haciendo estos años?

-He vivido aquí, también he intentado averiguar que traman las brujas en mi contra, pero qué importa. Tú ya no te vas a ir de Nueva Orleans, no hasta que aprendas a controlarte eres un peligro.

-De todas formas voy a morir-él se sentó en la cama junto a mí, cogió mi cabeza, se mordió la muñeca y me la acercó, yo me negué.

-Sabes que podría obligarte amor, no lo hagas más difícil-me acerqué a su sangre y bebí, con cada sorbo notaba que volvía a la vida, su sabor se me hacía tan conocido.

Cuando terminé me desmayé.