Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pertenecen a L. J, Smith aunque este fanfic este basado en la serie.

Me desperté con el ruido de alguien limpiando, estaba tapada con unas sábanas muy suaves y vi mi vestido en una silla, levanté corriendo las sábanas, llevaba puesta mi ropa interior y una camiseta blanca que olía a Klaus, ¿qué había pasado cuando me desmallé?

-Ya te has despertado amor-Klaus estaba en el marco de la puerta del baño, apoyado sin camiseta, probablemente la que llevaba yo encima era la suya de dormir, con unos pantalones negros que le colgaban por la cintura, me miraba con una sonrisa.

-¿Por qué estás tan contento?-le pregunté, aunque no podía dejar de mirar su pecho, me levanté para recoger mis cosas.

-Bueno hace un día hermoso, además hoy es un día especial-estaba entretenido observando como recogía.

-Espero que lo pases bien, ya nos veremos-en un momento lo tenía delante, a veces me sorprendía lo rápido que se movía.

-No escuchaste lo que te dije anoche, tú no te vas hasta que no aprendas a controlarte, esta mañana han traído tus cosas del hotel.

-¿Dónde se supone que me voy a quedar?

-Veras todas las habitaciones están ocupadas así que tendrás que compartir está conmigo-parecía un juego para él, qué se creía que dejaría que me controlara estaba muy equivocado, jamás le tuve miedo, no sería la primera vez que le plantara cara.

-Crees que tú puedes dar lecciones de control o de honradez vampírica, tú que llevas más de mil años matando gente en su mayoría inocentes, crees que vas a decirme cómo comportarme, tú que nunca has respetado la vida humana quieres que lo haga yo, déjame irme- en ese momento entró por la puerta Marcel y nos miró una extraña sensación recorrió mi cuerpo.

-Klaus, no te estarás portando mal con mi invitada-se acercó a mí y me beso, ante la mirada atónita de Klaus, pude ver como todos los músculos se le tensaban, en ese momento decidí que molestar al híbrido original sería mi nueva diversión.

-Es suficiente-eso fue lo único que pudo decir Klaus, Marcel me soltó- creo que deberías irte-le dijo a Marcel, este lo miró y entendió que no debía cabrearlo más.

Antes de irse Marcel me miro, cogió mi mentón y alzó un poco mi rostro, deposito un beso fugaz, yo fingí emoción, el híbrido me miró con reprobación, era al mejor juego que había jugado en 55 años, entonces decidí seguir con el juego un poco más, me acerqué al oído de Klaus, de puntillas y le dije:

-Creo que me quedaré una temporada por aquí amor-él estaba realmente cabreado, salió de la habitación dando un portazo, me imagino que se fue para no matarme, y yo me tiré encima de la cama y me empecé a reír.

Abrí el armario de Klaus en busca de mi ropa, allí estaba toda perfectamente guardada, escogí unos jeans negros y una camisa azul cielo, me puse mis tacones negros y me dispuse a salir de la habitación, tenía ganas de conocer Nueva Orleans, si iba a ser mi hogar por un tiempo, debería conocer aunque solo fuera la zona de tiendas.

Cuando pasé por la plaza principal, allí estaba Eric y fui directamente a saludarle, él se sorprendió.

-Hola Eric.

-¿Qué haces por aquí, Caroline?-le enseñé mis bolsas de la compra, entonces inicio una disculpa-siento mucho todo lo que pasó anoche, no quería interrumpir tu…charla con Marcel – tenía la cabeza agachada como avergonzado, la otra noche no me había fijado pero Eric es un chico muy atractivo, mediría aproximadamente 1,80 metros, era fuerte, con los ojos azules la piel morena y el pelo castaño.

-No tiene importancia, quieres que vayamos a por una copa-el asintió, enseguida empezamos hablar de un montón de cosas y lo primero que salto en mi mente fue el pensamiento de estar haciendo un amigo real, hacía más de 50 años que no lo hacía.

Él me guio hasta un bar, entramos y nos sentamos en una mesa al fondo, entonces miré hacia la barra y ahí estaba Klaus sentado hablando animadamente con la camarera, como si no se hubiera percatado de que habíamos entrado, estaban bromeando, paré más atención sobre ella era una chica bastante mona y humana, probablemente ella no era consciente de que estaba hablando con el que posiblemente es el hombre más fuerte del mundo, no sé qué extraña sensación me inundo, pero era algo que no había sentido en décadas, ella le hizo un gesto para que esperará y el asintió.

-Hola mi nombre es Cami ¿Qué les puedo servir?-la miré como si la fuera a matar, ella se asustó y dio un paso hacia atrás, entonces intervino Eric, que dijo:

-Pon dos tragos de algo fuerte, el día está siendo intenso-fue muy amable con ella, Cami casi corrió detrás de la barra, estaba algo nerviosa, Klaus la cogió del brazo para tranquilizarla.

-Eric mira, no me puedo creer que Klaus ande con una estúpida humana, pero ¿qué se cree? Podría matarla en un segundo-Eric me miró sorprendido.

-Querida creo que es la primera emoción que te veo sentir además de la sed-lo miré extrañada.

-¿A qué emoción te refieres?-él se empezó a reír muy fuerte, yo diría que demasiado.

-Estás celosa de esa camarera-Como podía pensar que yo estaba celosa, simplemente el hecho de que existiera esa camarera distraía a Klaus y me complicaba el juego entre Marcel y Klaus, pero claro eso no se lo podía explicar, así que me levanté y salí de aquel bar, en mi cabeza surgió la duda y si era cierto y si estaba celosa…, alguien me agarró del brazo.

-Espera amor- Klaus me había seguido hasta fuera, en ese momento se quedó mirando mi muñeca y vio la pulsera, sus ojos se iluminaron yo bajé la vista-¿Por qué te la has puesto si estas con Marcel?

-Yo no estoy con nadie, soy libre y la llevo puesta desde ayer, además porque no entras al bar y sigues conversando con tu camarera-él empezó a reírse, encima le parecía gracioso.

-Tus inseguridades siempre te acompañan, sabes que sigo enamorado de ti, aunque han pasado ya algunos años, mis propuestas y planes siguen en pie, antes debes recuperarte a ti misma, sé que lo de tu madre fue un golpe muy duro pero creo que ya es hora de que vuelvas, has tenido medio siglo de descontrol.

-Espera ¿Cómo sabes lo de mi madre?-él me miro sorprendido, como si la pregunta fuera estúpida, en realidad lo era mi madre era humana era ley de vida que muriera pero cómo sabía que había sido el detonante que me impulso a apagar mi humanidad.

-Amor, yo estuve en el funeral de tu madre, estuve en todo momento hasta que decidiste que querías dejar el pasado atrás, en ese momento dejé de cuidarte, tenías que aprender aunque tomaste un mal camino-él me acarició la cara, mis piernas empezaron a temblar, él se acercó más a mí, se acercó a mi oído y me susurro- es una pena que la chica de la que me enamoré no esté aquí porque tenía unas ganas locas de besarla-se fue me dejo allí en mitad de la calle descolocada, Eric salió en ese mismo instante del bar con mis bolsas, estaba cabreada sentía ganas de matar, siempre pensando que había estado sola y el siempre estuvo en las sombras, ¿Por qué nunca se mostró?