Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pertenecen a L. J, Smith aunque este fanfic este basado en la serie.

Esa noche no tenía ganas de encontrarme a Klaus, así que decidí salir a dar una vuelta fuera del barrio, donde paseaba la gente normal y pudiera alimentarme.

Había un festival en medio de la calle, la gente bailaba se reía, la música no paraba de sonar y la gente pintaban en mitad de la calle, entonces vi a una pareja besándose, ella le señaló un callejón cercano y él asintió, se fueron hacia allí y yo les seguí, cuando llegue apenas 5 minutos después ellos estaban besándose sin control, me quede mirándoles, ellos se dieron cuenta.

-¿Qué haces ahí?-me pregunto el hombre, entonces me tiré encima y le mate sin más ella estaba aterrorizada me acerqué a ella y empecé a beber cuando llevaba apenas dos minutos note cuatro manos agarrándome allí estaban Klaus y Stefan ¿qué hacían aquí?

-Caroline la vas a matar, para-me ordenó Klaus, yo le miré, mi expresión era horrible, Stefan y él me mantenían cogida entonces se miraron.

-Klaus va a ser muy difícil y lo va a pasar mal, pero te ayudare a devolverle su humanidad- enserio se planteaban que yo aceptaría.

-Gracias Stefan-Klaus me miro a los ojos y dijo- vámonos al local de Marcel- yo tomaba verbena cada día, así que no me afectaban sus órdenes, Klaus se dio cuenta así que me cogió a la fuerza y me llevo, Stefan se quedó con la chica a la cual hizo olvidar y enterró al hombre, mientras tanto Klaus se dirigió al local, a nuestra habitación.

-Caroline qué estás haciendo no te entiendo, a veces parece que tu humanidad resurge un poco y en cuanto que lo hace te lanzas a matar al primero que pillas.

-¿Cuándo has notado que yo sintiera algo?

-Esta mañana, estabas celosa-dijo mirándome a los ojos y cogiendo mi cara.

-Estás loco si crees que me importa lo más mínimo, por mi ahora mismo te puedes ir con ella-él se empezó a acercar y puso sus labios sobre los míos, despacio como si temiera asustarme, cuando vio que no me oponía se juntó más a mí y nuestras lenguas empezaron a jugar, mil sensaciones llegaron hasta mí, dolía pensar en lo que había hecho, así que me aparté de él, no permitiría que Klaus me devolviera la humanidad.

-Amor, no tengas miedo de sentir, es necesario debes empezar a hacerlo y yo te voy a ayudar- recorrió la distancia que había interpuesto en mi huida y me cogió por la cintura, me besó con urgencia, sus temores se habían esfumado sabía que le correspondería, no pude soportarlo más mis instintos más básicos resurgían, lo tiré encima de la cama y me eche encima, le quite la camiseta él hizo lo mismo conmigo, intentó acercarse más pero yo lo mantenía contra la cama, empecé a reírme tenía el control y eso me excitaba, él también se reía como si tuviera un as en la manga y así era con un movimiento fugaz cambió nuestras posiciones, estaba acorralada bajo esos brazos que siempre había deseado, volvió a besarme mientras con una mano me cogía del muslo y se apretaba contra mí, yo no podía dejar de besarle y arquear la espalda para tener más contacto, de forma hábil paso su mano de mi muslo a la parte de atrás de mi sujetador y lo desabrocho, yo lo tiré a un lado, poco a poco fue depositando beso muy húmedos por mi cuello mientras que con una mano masajeaba mis pechos, fue bajando hasta que su boca se encontró con mi pezón, yo no podía más el calor me recorría todo el cuerpo, me mordía y tiraba con sus dientes y cada vez que lo hacía más me revolvía yo buscando un poco de fricción para calmar mi ansia, bajo la mano hasta encontrarse con el botón de mi pantalón lo desabrocho y metió la mano, empezó a masajear mi clítoris por encima de la braguita mientras mordía mi pezón yo estaba extasiada, decidí que era el momento de retomar el control, así que le empuje, saco su mano de mi pantalón y quedé encima de él, le bese desde el cuello hasta la cremallera de su pantalón, lo desabroche y vi como crecía su miembro, lo masajee por encima del boxer, tiré de sus pantalones y se los quité, después hice lo mismo con su boxer e introduje su miembro en mi boca, escuche un suspiro de Klaus, primero empecé suave y notaba como la urgencia crecía en él, cuando con sus caderas iban al encuentro de mi boca, ya no podía más me cogió por la cara separándome de su miembro y me dejo debajo de él, me quitó los pantalones y las braguitas, y paso su lengua por mi clítoris y empezó a lamerlo, yo no paraba de gemir y decir su nombre, cada vez que oía su nombre él se excitaba más y aumentaba el ritmo, hasta que no aguantó más se incorporó me besó e introdujo su miembro en mí, de una estacada, empezó con sus movimientos rítmicos con urgencia levantaba las caderas e iba a su encuentro, acelero el ritmo, rodamos sobre nosotros y me quedé encima, inicie una serie de movimientos circulares con la cadera que le excitaron un montón me mantenía cogida por la cadera y se apretaba cada vez más a mí, hasta que de un suspiró dijo mi nombre sabía que había terminado así que aceleré, hasta que note como una ola de calor me inundaba desde la punta de los pies hasta mi útero, rodé a un lado y nos quedamos abrazados mirándonos exhaustos, nos dormimos.

Noté un pinchazo mientras dormía abrí los ojos y ahí estaba Klaus clavándome una jeringuilla llena de verbena, me puso la mano en la cara y me beso la frente mientras me decía que lo sentía y que todo esto era por mí.

No sé cuánto tiempo estuve inconsciente, pero abrí los ojos aturdida intenté levantarme pero cuando miré mis manos vi que estaban atadas a una silla metálica, el ambiente era oscuro, como si estuviera en un sótano, me recordaba mucho al de la casa de los Salvatore.

Mi garganta ardía por la sed, debía llevar bastante tiempo porque casi no tenía fuerzas, en lo único que me concentraba era en la sed, nadie venía, no sé qué tiempo pasó pero sentía como si todas las células de mi cuerpo se secaran, hasta que un día Stefan apareció por la puerta que tenía enfrente.

-Hola-me dijo, yo solo le miré no dije nada- ¿Tienes hambre?-me pregunto.

-Tú qué crees-le dije casi en un susurro mi voz no salía.

-Claro, te he traído un poco de sangre-mi cabeza al escuchar sangre se reactivó, todos mis sentidos se centraron en Stefan, cuando saco el minitubo de sangre lo miré, él se acercó y me introdujo su contenido en la boca, sentaba tan bien después de tanto tiempo, pero no quede satisfecha claro que no, la cantidad era ridícula, solo recobre un poco de fuerza-quieres más- me preguntó, yo no respondí, quería conservar las fuerzas-no crees que debería darte más súplica, llora-no iba a hacerlo.

-Es suficiente- es todo lo que dije.

-Algún día tendrás que sentir, deberás enfrentarte a todas tus emociones y a todo lo que has hecho estos últimos años y la situación te superara, no podrás tú sola-simplemente se fue.

Lo intentaron un poco más pero al ver que no funcionaba, que me mataran de sed no despertaría ninguna emoción, así que decidieron recurrir a la nostalgia y a los tiempos vividos en Mystic falls.

Stefan me contaba cómo había vivido él su época de destripador, como le ayude en muchas ocasiones y que él o iba a dejar de intentarlo hasta que estuviera bien, Klaus sin embargo se limitó a charlar sobre nuestros encuentros en el pasado, como los había vivido él, de una forma muy intensa, casi como si fuera un libro que te has leído una y otra vez pero no deja de sorprenderte y emocionarte. Una de las tardes, estábamos sentados en una mesa redonda que Klaus había instalado en nuestra habitación, me contó la vez que me mordió, me explicó todo lo que sintió su hermano allí muerto y nosotros tratándole como basura, yo con Tyler y el allí impotente viéndolo todo sin poder salir, me aseguro que siempre había estado arrepentido de lo que hizo.

-Love, solo puedo decirte que me arrepiento mucho de haber puesto tú vida tantas veces en peligro, pero ese es uno de los motivos por los que no me deje ver cuando iba a verte a Mystic falls, tú seguridad, has estado más segura porque nunca nadie te ha relacionado conmigo, durante mis más de mil años he hecho algunos enemigos y no sé hasta dónde llegarían por verme destruido si te pasara algo no me lo perdonaría.

-Ya no importa, el pasado solo es eso, pasado.

-¿Cómo puedes seguir así?

-No me importa nada-se lo dije casi chillando.

-Pues eso no lo parecía, aquella noche hace un par de meses-me estaba echando encara que nos acostáramos-o solo fue algo físico-se acercó a mí-dime que no sentiste lo mismo que yo.

-Te refieres a la noche en que me drogaste y encerraste para matarme de hambre y que te suplicara por un poco de sangre.

En ese momento entró Stefan, Klaus me miraba su mirada, no sabía que emociones estaba expresando. Simplemente se dio media vuelta y salió de allí sin decir nada más. Yo notaba un gran peso en el pecho, me puse las dos manos, en el pecho y me encogí, Stefan se puso junto a mí.

-Déjalo salir Care.

-Necesito aire-le dijo, él asintió y me sacó de la habitación fuimos a dar una vuelta poco a poco me sentí mejor, había conseguido encerrar otra vez mis emociones.

Hasta que pasado un tiempo vimos a Klaus estaba observando como un hombre pintaba un cuadro, era precioso, el artista era de los buenos, Klaus se veía relajado, Stefan tiró de mí para que fuéramos por otro lado, la verdad no tenía ganas de hablar con él, aún recordaba esa mirada y el pecho me dio un pequeño pinchazo, pero algo hizo que me girara Klaus se estaba riendo con alguien, me giré y allí estaba esa camarera otra vez. Stefan me miraba y comprendió la situación.

-Es normal que busque en otras lo que tú te niegas a darle-eso me dolió incluso más que el pinchazo de mi pecho, ellos empezaron a andar y se fueron acercando sin vernos, yo agudice el oído para escuchar de lo que hablaban.

-Una chica como tú no debería ir sola por estas calles, déjame acompañarte.

-¿Te he dicho alguna vez que soy cinturón negro?-le decía ella como si eso fuera a sorprenderle.

-¿Debería asustarme?-estaba dedicándole una de esas sonrisas que solo me podía poner a mí.

-No, si eres bueno no te haré nada.

-Que te parecería si te invitó a una exposición que se inaugura mañana-qué estaba haciendo, realmente invitaba a salir a esa chica, no podía entender que veía en ella-¿Qué me dices?

Ella sonrió mucho, se mordió el labio inferior y le dijo:

-Que me encantaría ir contigo-estaban coqueteando, no podía dejar de seguirles, cada vez nos alejábamos más del centro, las calles estaban más vacías, casi éramos los únicos, Stefan me seguía interesado en cómo estaba reaccionando a la supuesta relación de Klaus con la camarera.

-Cami ahora vengo-antes de terminar la frase, Klaus estaba frente a mí, no me lo esperaba retrocedí y casi me caigo.

-Vais a seguirme mucho más tiempo- preguntó Klaus.

-Yo solo sigo a Caroline-dijo Stefan, Klaus posó sus ojos en mí y volvió a preguntarme.

-Solo sentía curiosidad, por si esa chica aceptaría tú cita o te dejaría plantado.

-Solo eso-me pregunto, yo asentí, entonces se giró hacia Stefan y le regaño por dejarme seguirlo.

Yo me concentré en la camarera, estaba allí sola esperando a Klaus, tan indefensa, tan humana, tan fácil de matar, antes de que pudiera terminar ese pensamiento, estaba junto a ella, no le dio tiempo casi ni a cambiar la expresión de la cara, de un movimiento le partí el cuello y callo a mis pies, cuando sonó su cuello Klaus y Stefan se giraron, Klaus llegó primero ni siquiera me miró se hecho al suelo para recoger a la camarera, Stefan me cogió de los hombros.

-¿Qué has hecho?-yo solo sonreí, no era para tanto, solo una humana más.

Klaus se levantó con ella entre sus brazos, sin ni siquiera mirarnos dijo:

-Lo siento Stefan creo que ya no tiene solución, abandono inténtalo tú si quieres a mí ya no me interesa.

-Te pones así por una estúpida humana, eres patético Klaus-él ni siquiera se molestó, ni se giró, se llevó el cuerpo de Cami desapareció.