¡Hola! Aquí tienen ya el capítulo 3. La verdad es que me salió bastante largo esta vez.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen salvo Klaus. ¡Klaus es miooooooooooooo! Jejej, no , no me pertenece tampoco pero ya me gustaría a mí, ya. Todos los personajes pertenecen a L. J, Smith aunque este fanfic este basado en la serie.
Solo me pertenece la historia.
Capítulo 3: Acorralada.
Caroline Forbes no era especialmente conocida por su paciencia. Llevaba esperando más de media hora a una de sus mejores amigas, Elena Gilbert.
Resoplando fuertemente en el linde del bosque; como si alguien la oyera; cogió el móvil de su chaqueta marrón y marcó el número de Bonnie.
Nada, no respondía. Jeremy les había dicho a las chicas que la joven se había ido de vacaciones con su padre. Y que estaba ajetreada trabajando en un bar de las costas inglesas. Así que era difícil que pudiera coger el teléfono. Pero Caroline seguía pensando que ahí había algo que ocultaban los dos.
Colgó y marcó el número de Elena.
Al tercer pitido descolgaron.
– ¿Elena? Elena, ¿dónde estás? – replicó Caroline. – Llevo esperándote más de media hora en el punto de encuentro – no eran la primera vez que quedaban para cazar juntas.
– Lo siento, Caroline. No voy a poder ir – contestó la voz de la joven desde el auricular del teléfono. – Parece ser que Abbi tiene una pista sobre el paradero de Stefan. Por lo que se vé, le vieron hace poco en Nueva Orleans – finalizó Elena.
Al oir el nombre de la ciudad, un nombre le vino a la cabeza.
Klaus.
- Damon me ha dado la última bolsa de sangre que tenía de reserva así que, por esta vez, puedo retrasar la caza. Lo siento, pero tendrás que ir sola esta vez.
- De acuerdo – contestó la rubia.
¿Porque ahora que no estaba Klaus se sentía tan sola? Meneó la cabeza rápidamente, negando esos pensamientos. ¿Qué hacía pensando en él? Habían quedado como amigos, ¿no?
Se despidió de Elena y por tercera vez marcó un número en el telefono.
Tampoco contestaba.
Hacía ya dos meses que Klaus le había dado la libertad de poder regresar a Mystic Falls pero Tyler no se había presentado y cuando ella lo había llamado por primera vez la persona que estaba al otro lado, se había quedado escuchando mientras ella le contaba la buena noticia. Sólo un par de segundo después, había escuchado la ronca voz de Tyler, diciendo que no lo llamara de nuevo.
Ella se había quedado devastada y destrozada. Había pasado unas semanas verdaderamente malas pero con el apoyo de Elena había conseguido salir de la depresión en la que se había sumido y ahora, ahí estaba. Con la cabeza bien alta, enfrentando al mundo y dispuesta a seguir el curso de la vida.
No iba a mentir a nadie. Muchas veces estuvo tentada de aceptar la invitación de Klaus de ir con él a Nueva Orleans. Pero cada vez que estaba a punto de llamarlo cerraba el teléfono frustrada por no saber que hacer en ese momento. Así que, después de meditarlo durante una semana había decidido continuar en Mystic Falls junto con su madre. La apenaba la sola idea de dejarla sola. Y a la vez sentía que necesitaba salir del pueblo y despejarse.
Cuando Elena la relató que Stefan había desaparecido y que no se había sabido nada de él desde entonces, Caroline intentó tranquilizarla diciéndola que, simplemente, lo que quería Stefan, era estar sólo. Pero los días y los meses iban pasando y también Damon empezó a inquietarse, preguntándose que estaría haciendo su hermano, que ni siquiera se dignaba a llamarle o a cogerle el teléfono. A Elena con un simple "Estoy bien", la hubiera bastado.
Despues de un mes y medio, Damon como Rebekah habían empezado a movilizar a sus amigos, tanto vampiros, como humanos, en busca de alguna pista que llevará al paradero del otro hermano Salvatore. Búsqueda infructuosa hasta ahora. Movida por un resorte, Caroline volvió a coger el móvil y antes de que se pusiera a pensar en lo que estaba haciendo Klaus ya había descolgado.
– Hola, amor – susurró seductoramente Klaus.
No lo hubiera admitido pero sintió un agradable cosquilleo en todo el cuerpo cuando lo escuchó.
– Klaus – respondió Caroline mientras una sonrisa se extendía en su cara.
– ¿Me llamas porque has aceptado mi invitación? – preguntó Klaus con ese acento británico característico tan suyo.
– Olvídate de eso Klaus – contestó la rubia yendo al grano - Te llamaba porque había oído que habían visto a Stefan en Nueva Orleans y quería saber si sabías algo de el.
– No, ni siquiera sabía que estabais buscándole – respondió sorprendido Klaus.
– Entonces, avísame si te enteras de algo – contestó la rubia. - Y Klaus... – Caroline estaba pensando en como seguir la conversación. Ni siquiera sabía porque intentaba mantener una conversación él.
– Dime.
– Nada – respondió finalmente, y como si su mente la jugara una mala pasada. - Sabes, estuve a punto de acep...
Si no hubiera sido porque algo se lanzó encima de ella, hubiera continuado hablando, incluso quizá hubiera aceptado su oferta en ese mismo momento. Sentía que Mystic Falls se le quedaba pequeño y mientras la oscuridad se la tragaba recordó aquellas palabras que la había dicho tiempo atrás.
- Me encantan los cumpleaños – dijo mientra tocaba la preciosa pulsera que la habían regalado por su cumpleaños.
- Si. Soplarás mil millones de velas – ironizó ella en su delirio.
- Al convertirte, tienes que ajustar tu percepción del tiempo, Caroline – le dijo Klaus. - Celebra que ya no estás sometidas a la triviales convenciones humanas. Eres libre.
- No. Voy a morir – contestó Caroline mientras las lágrimas se deslizaban por su cara.
Entonces Klaus se sentó en la cama y la miró, la miró como nadie la había mirado. Como si hubiera decidido, en última instancia, mostrarle una pequeña pizca de su verdadero yo.
- Y puedo dejarte morir... si eso es lo que quieres – puntualizó.- Si de verdad crees que tu existencia no tiene sentido. - continuó el. - Yo mismo lo he pensado... una o dos veces a lo largo de los siglos. - la penetraba con la mirada. Y ella, estando a las puertas de la muerte, decidió que no la importaba.
Para la chica ya no era simplemente Klaus, el Klaus que había conocido, ahora se mostraba como en verdad era. Alguien que se sentía terriblemente solo. Alguien que la acompañaba en su adiós. Alguien que , de no ser por esas circunstancias, podría haber llegado a ser su amigo, su confidente o...
- Lo reconozco – siguió diciendo. - Pero te voy a contar un secreto – mientras decía esas palabras, se fue agachando hasta quedar lo bastante cerca como para perderse en esos cálidos ojos. - Hay todo un mundo esperándote ahí fuera. Ciudades maravillosas, arte... ,y música. Auténtica belleza. Y está todo al alcance de tu mano. Puedes tener mil cumpleaños más. Solo tienes que pedirlo.
- No quiero morir – y eso bastó para que la cogiera entre sus brazos y la salvara.
Poco a poco fue recuperando la consciencia y a percibir lo que la rodeaba. Se encontraba en una cueva, de eso estaba segura. Oía el millar de ruiditos que hacían toda clase de bichos reptando por todos los rincones de la cueva. Y las gotas que se estrellaban lentamente contra el suelo. Seguramente procedieran de una grieta en la roca por donde el agua se filtraba.
La dolía muchísimo la cabeza, y la tenían que haber golpeado en la cabeza fuertemente, porque sentía un reguero de sangre seca en el lado derecho de su cabeza. Poco a poco su mente se fue aclarando y abrió los ojos. Estaba oscuro. No tanto como pensaba en un principio cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad. Mientras se levantaba observó que estaba en acorralada en medio de un circulo y había diez mujeres rodeándola.
- Levántate – le instó la mujer que tenía en frente. Tenía el pelo rizado y castaño. No era menuda pero tampoco era demasiado corpulenta. Y desde su posición vio que era alta. Tenía unos ojos grandes y boca pequeña, que solo hacía nada más que afearla.
- ¡Levántate asquerosa sanguijuela! - la instó la mujer con el odio reflejado en su voz.
Caroline, aturdida y sin saber que hacer, hizo lo que le decían.
- ¿Quién es usted? - entonces, mientras decía esas palabras un circulo de fuego se abrió paso desde el suelo, cercándola todavía más y poniendo un muro entre ella y las mujeres que la observaban.
- Alguien a quien no hubieras deseado conocer nunca – escupió la mujer. No tendría más de cincuenta años.
- ¿Por qué estoy aquí? ¿Que quiere de mí?
- Venganza – sentenció la mujer – Venganza por nuestras hermanas muertas. Por las treces brujas que mataste hace meses. Por tu culpa, el velo cayó. Eso nunca debería de haber pasado.
Entonces Caroline se acordó. Revivió ese día que había guardado en un rincón de su mente.
Mientras las brujas hacían un hechizo contra Bonnie, Caroline no tuvo ninguna otra opción en ese momento. Así que, de repente, se vió a si misma, arrancándole el corazón a la líder del grupo y veía lentamente como después de aquella, todas iban cayendo una detrás de otra.
- ¡Iban a matar a mi mejor amiga! - les gritó con desesperación y odio.
- Tu amiga murió de todas maneras – dijo una de las mujeres que estaban al lado de la líder.
- ¿Q-Que ha dicho? - ¿Había oído bien? ¿Era verdad lo que las brujas estaban diciendo? ¿Que Bonnie estaba muerta? Pero, eso.., eso era imposible.
Hacía tan solo dos días que Jeremy había hablado con ella. ¿Cómo era posible? ¡Tenían que estar mintiendo.
Cuando Jeremy había llamado a la puerta de la mansión Salvatore y explicado que misteriosamente, se había quedado en el mundo de los vivos, Bonnie en el último instante había decidido irse de vacaciones con su padre. Ella le había dicho a Jeremy que había encontrado un trabajo en un bar y que estaba tan ajetreada que apenas podía llamarle a el y menos a sus amigas. Elena lo había aceptado bastante bien, ahora que estaba con Damon, su amiga podía ser ella misma. Pero Caroline había encontrado algo sospechoso en Jeremy. Y tenía la sensación de que algo intentaban ocultar entre ellos dos.
- Estas mintiendo – dijo.- Si mi amiga estuviera muerta, como, es que el velo vuelve a estar en su sitio.
- El día anterior a que se levantara el velo tu amiga lo intentó por primera vez. Fue un hechizo demasiado poderoso para ella sola y eso terminó por quitarle la vida. Sólo ella junto con su abuela pudieron levantarlo finalmente, no sin mucho esfuerzo.
Caroline seguía buscando la manera de refutar las palabras de la bruja, pero, no la dejaron continuar.
- Ha llegado la hora, Luce -dijo una de las mujeres.
Ésta asintió.
- Cogeos todas de las manos – y acto seguido, como si fueran robot todas juntaron sus manos, sin dar tiempo a Caroline de escapar.
Entónces Caroline tomó la decisión de que si salía con vida de esa cueva aceptaría gustosa la invitación de Klaus.
Cerró los ojos fuertemente esperando el golpe.
Pues aquí termina el capítulo 3. Espero que os haya gustado. El ambiente se va calentando.
Pensaba en publicar cada capítulo cada semana pero me está gustando tanto que es que no puedo esperarme a publicarlo. Estoy verdaderamente entusiamada. Ya cuando termine la historia haré una correción más profunda de los textos porque ahora solo tengo tiempo de escribirlos y revisarlos una vez.
En cuanto al capítulo en sí, estuve dudando varios minutos pensando en si incluida a Bonnie o no. Primero, escribí que ellas ya se habían enterado de la muerte de su amiga, pero después, según iba escribiendo la parte en que las brujas atrapan a Caroline y hablan sobre el velo, simplemente no lo pensé y lo escribí como si ellas no lo hubieran sabido y Caroline se enteraba en eses mismo momento. Así, quedó mejor y necesitaba a Bonnie para uno de los futuros capítulos.
Ah, que se me olvidaba ^^ . Las escena en cursiva pertenece a la produtora de la serie. Solo la he copiado y he añadido algunos pensamientos desde mi punto de vista.
Ahora a responder a los reviews:
CloeM: Hola, gracias a tí por dejarme review y leerme. ^^
UshieVictoria: Hola, gracias por añadir la historia a favoritos y dejarme review. En cuanto al malo, pues, tardará en aparecer pero espero que os sorprenda quien es. Aunque no le conoceis todavía pero bueno eso ya lo vereis en el futuro. Sí, me dolió mucho hacer sufrir a Klaus pero era una de las maneras de introducir a un personaje, que para mí, es diez veces más malvado de lo que llegó a ser Klaus. Pero Klaus sigue siendo Klaus, aunque haya cambiado un poquito XP Me gusta que te guste mi narración. Cada review me hace más ilusión.
Y hasta aquí hemos llegado por hoy.
Nos leemos.
Chau.
Vero.
