Solo se le ocurren improperios mientras el bamboleo del carro se acompasa con el latido furioso de su corazón. Charles Lee y Hickey se la habían vuelto a jugar, asesinando al alcaide de la prisión, y ordenando que le ejecutaran como el jefe de los asesinos que atentarían contra Washington.

Connor tenía la esperanza de que los Asesinos acudieran en su ayuda. O, al menos, que terminasen lo que él había empezado. Culpaba a Lady Rebecca por aquello, aunque algo en su instinto le decía que se estaba equivocando,aunque no quería hacer caso.

Unos guardias le agarran de los brazos y le obligan a caminar bajo la lluvia. A su alrededor se agolpan los ciudadanos, furiosos con aquél que iba a terminar con la vida del hombre que los liberaría de los ingleses. Delante, Thomas Hickey le sonríe y susurra en su oído:

-¿Creías que me lo iba a perder?-

Connor pone la cabeza bien alta hasta que una mujer enfurecida le golpea y le escupe. Nota a Achilles a su lado, quien le pone una mano en el brazo y susurra antes de que los guardias le empujen:

-Estamos aquí,Connor. Solo avisa cuando estés preparado-

Vuelve a ponerse de pie y allí lo ve. En el cadalso, solo. Charles Lee. Disfrutando con su humillación y con ser quien le ponga la soga al cuello. Una furia invade a Connor, quien se sorprende al no ver por allí a su querida sobrina. Sube los escalones lentamente y un saco de arpillera le cubre la cabeza, de manera que apenas puede ver nada. Escucha, impotente el discurso plagado de mentiras de Charles Lee. Nota la soga alrededor de su cuello como segundos después el aire le empieza a fallar. Silba, llamando a la hermandad y cae al suelo, encontrándose con Achilles quien le da su tomahawk.

Empieza a correr detrás de Hickey...


Varios meses después

Las tensiones entre Achilles y Connor iban aumentando debido a que éste ultimo no aceptaba la pasividad y el poco movimiento, conociendo que los Templarios se reagruparían y que tendrían menos facilidades para atacar. Además, había otro tema espinoso entre ellos...


-Connor, vuelve aquí y recapacita-

Achilles Davenport va detrás de su discípulo, que lleva su fardo agarrado. Había tomado la decisión de irse y establecerse por su cuenta,para así poder controlar y atacar a los Templarios. El clima fuera era frío, debido al invierno crudo en el que se encontraban.

-¿Para qué?Has dejado muy clara tu posición de no atacar, además, sabiendo que esa...templaria, Rebecca, nos vigila-

Cansado, Achilles pega una patada a la puerta, cerrándola al paso de Connor, quien respira hondo. Nota la presión en su brazo y como su Maestro le arrastra hasta el despacho donde se encuentra el libro de cuentas de la Hacienda. Se sienta en una silla por órdenes de Achilles, quien hace lo propio con la suya,detrás del imponente escritorio de madera de cerezo. Cruza los dedos delante de él y observa impasible a Connor,quien puede ver cuan enfadado estaba.

-No puedo impedir que te vayas. Es más, lo deseo,para que te des cuenta de que tu solo no durarás ni un día fuera-Achilles suspira-Pero no te irás sin saber la verdad. No puedo permitir que hables más así de Lady Rebecca-

-¿Por qué no?-Estalló Connor. Estaba cansado de que en los últimos meses oyera elogios hacia ella-¿Qué demonios tiene esa mujer para que todos, incluido tú, Sam y demás la tengáis tanta estima? ¡Es una templaria!-

-¡Eso es lo que la enseñaron,Connor! A engañar...-

Ahora el Asesino miró a su Maestro confundido. Aquello no se lo esperaba.

-Lady Rebecca pertenece a nuestra Hermandad. Y su madre, antes que ella. No tiene la culpa de que sus mayores enemigos sean también su familia-Achilles suspira-Hace tiempo que su familia pertenece a los Asesinos, pero...decidieron ocultarlo, para mantener su vida. Se debe a nuestra causa-

-Pero...-

-Pero,¿Qué?¿Recuerdas a los Asesinos que fueron vistos haciendo misiones y volvieron con vida. Lady Rebecca los perdonó y a través de ellos mandaba mensajes para mí. Para Charles Lee, esos Asesinos murieron y sus cadáveres reposan en el mar, según lo que Rebecca cuenta-Achilles observa con atención a su discípulo-Puede ser muchas cosas, Connor. piensa lo que quieras. Pero Lady Rebecca Duchannes te salvó la vida-

-¿¡Qué?!-Connor se pone de pie, alterado-Fue ella seguro la que avisó a Lee y a Hickey, fue ella...-

-Ella fue la que nos avisó de tu ejecución. La cuerda la cortó ella, yo solo te di el tomahawk, que por cierto, cogió de tu arsenal especialmente para ti. Iba completamente cubierta y con una peluca. Su tío estaba allí. ¡No podía correr más riesgos, Connor! ¡Y aún así los corrió para salvarte la vida! Vete a Boston si es lo que quieres. Pero debes saber, que su cabeza ha estado muchas veces en riesgo por ti-

Achilles hace un gesto con la mano y Connor se levanta. Tiene la cabeza embotada y no puede pensar con claridad. Todo lo que creía era una ilusión y la que creía su enemiga era...

¿Su amiga?

No, no podía ser eso.

Mientras cabalga, recuerda los pocos momentos en los que ha estado a su lado. Ni siquiera sabe como habla, ni el tono de su voz. Aunque recuerda las risas en el puerto,aquella vez que la vio con Sam Adams.

Sin poder evitarlo, una media sonrisa aflora en los labios de Connor.