La nieve cae en pequeños copos sobre el manto blanco que se extiende delante de él. Connor hacía tiempo que salió de la quiere llegar a algún lugar donde hubiese una posada segura donde descansar. Siente el cuerpo pesado y cansado. Sus ojos se cierra mientras el caballo,confiado,cabalga por el camino que lleva a la ciudad más cercana.

No lo ve. El animal lo ha observado y abre sus fauces, dejando caer un hilo de baba transparente. El lobo tiene el pelaje blanco como la nieve que lo rodea, por eso se camufla muy bien. Espera pacientemente y ataca cuando tiene a su presa cerca.

El caballo se asusta y tira a Connor al suelo, quien se hallaba medio dormido y no sabe que ocurre. El lobo se abalanza sobre él sin que pueda evitarlo. La fuerza del animal es mayor de la que pensaba y no puede apartarlo. No puede sacar ningún arma y,entonces, el lobo le muerde en la clavícula derecha, clavando sus colmillos hasta el fondo. Connor suelta un grito de dolor y entonces...

Zas.

El sonido de un arma al disparar. Connor deja de notar el peso del lobo, que ha caído a un lado. Ve el agujero de bala en su cuello y como se extiende un círculo de sangre a su alrededor. Con dificultad debido al frío y a la herida, Connor se levanta y mira a su alrededor.

Pegada a unos árboles, se encuentra la persona que le ha salvado la vida, detrás de la humareda que ha soltado su revólver al disparar. Lleva ropa de caza, ceñida a su menudo y delgado cuerpo. Una capa de color blanco para el camuflaje completo,con una capucha que cae sobre los ojos de la persona. Connor no puede saber quien es pero su caballo ha huido y piensa que a lo mejor puede llevarle a algún lugar donde le curen.

-¡Eh!-

Levanta su mano,la del brazo no herido,pero la persona sale corriendo entre la maleza. Connor no se lo piensa dos veces y sale detrás de esa persona, esquivando las ramas y notando la sangre caliente manar de su herida.

-¡Espera!¡Sólo quiero darte las gracias!-

Llega a un claro y ve como la persona duda un poco. Esos momentos son necesarios para que Connor se abalance y ambos rueden por la nieve. La persona chilla y se remueve, golpeándole con sus puñ Asesino inmoviliza a la persona debajo de él y observa como la capucha se ha caí ojos azules de Lady Rebecca le atraviesan como una flecha.

-¿Estáis loco?-A pesar de ser un grito,Connor descubre que su voz es como la ,melodiosa...O al menos así se lo parece a él-¡Ese animal estaba a punto de mataros, y vos estábais dormido!-

-Yo...-Connor, confundido por la información que había recibido de ella y por la pérdida de sangre,cae encima de ella.

Solo puede oír la voz de Rebecca llamándole antes de que la oscuridad se cierna sobre él.


Oye voces y nota movimiento a su alrededor. Siente la calidez y comodidad de una cama caliente y cómoda y su herida ha sido curada. Siente mareos pero consigue enfocar su vista a las personas que se hayan delante de él.

Sam Adams, con un abrigo mal puesto sobre ropa completamente arrugada y pelo alborotado. Sus ojos están rojos,al igual que el resto de su cara. Aún tiene restos de nieve. A su lado, Rebecca Duchannes, con el pelo rubio recogido dejando algunos rizos sueltos.Aún lleva la ropa de caza, con restos de sangre seca ahí donde Connor cayó encima.

Samuel Adams se percata de que su amigo ha abierto los ojos y sonríe,golpeándole en el hombro vendado, provocando una mueca de dolor en el Asesino.

-¡Amigo!Creíamos que no lo contabas-

Connor observa a Rebecca, quien le mira con el ceño fruncido y unos ojos azules brillantes. Aún puede recordar como apenas unos días antes, la odiaba con toda su alma, y ahora,le debía la vida. Era algo que no soportaba. Deberle cosas a la gente. Y menos a alguien como Rebecca.

Aparta la pone nervioso sentir aquellos ojos azules como el mar mirándole fijamente. Observa la estancia en la que está. Es un cuarto elegante, con algunos cuadros y un caro papel para la pared. Los muebles eran antiguos pero de buena calidad. Una muchacha,con aspecto de criada, anda de aquí para allá recogiendo y limpiando motas de polvo invisibles.

-¿Donde estoy?-

-Mansión Duchannes, en Lexington-

-¿¡Lexington!?-

Connor intenta incorporarse,siendo parado por Rebecca,quien pone una mano en su pecho y empuja con fuerza.

-No os mová herida es profunda y tardará en sanar-Se gira hacia Sam-Monseñor Adams, le acompañaré hasta la salida-

Éste asiente con la cabeza,mostrando su aprobación y se despide de Connor, quien frunce el ceño e increpa a Rebecca con voz ronca.

-Debo irme-

La joven le mira sin mostrar emoción alguna.

-Me temo que no. La herida es lo suficientemente grave como para que el doctor os dijese de guardar cama. Os quedaréis aquí hasta que se os de el visto bueno-Rebecca se dirige hacia la puerta,parándose en el umbral-Ah, y no intentéis escapar. Hay miembros de la Hermandad vigilando la casa-

Una sonrisa fría aparece en su rostro,que muestra sus hoyuelos y la joven sale del cuarto,dejando solo a Connor, quien está cansado, malhumorado, dolorido y confundido.

'¿Cómo he llegado hasta aquí?'