Entre el amor y el odio
Aclaraciones: Glee no es mío y mucho menos los personajes que aquí aparecerán.
¿Nunca les ha pasado que tienen un montos de palabras en su cabeza que no pueden salir en orden? Pues a mí me pasa casi siempre. De hecho me pasó escribiendo este capítulo, espero que al menos lo entiendan como yo quise que fuera entendido. Como dije al principio no soy escritora profesional, pero trato que al menos no sea el pero fic de la historia.
Sé que voy lento, pero quiero darle algo de suspenso al fic.
Gracias
Ya habían pasado 2 años desde la última vez que había visto a los 2 amores de su vida. Las extrañó cada 730 días, 43 800 horas, 262 800 minutos y cada 157 680 000 segundos. Santana trató de animarla llevándola a bares y presentándole chicas, pero ella no podía pensar en otra cosa que en su hija y a quien quería engañar, también extrañaba a la madre de ésta.
Pasaba sus ratos libres en las habitaciones abandonadas por las chicas, muchas noches durmió en la alcoba de su hija, oliendo su aroma de las almohadas y sabanas que fueron usadas para arropar a su pequeña. Ya no dormía en su habitación porque los recuerdos de las noches de pasión vividas con su amor la hacían sufrir mucho más de lo que ya estaba sufriendo.
No entendía el porqué de su huida repentina; cuando conoció a Shelby esta estaba en un estado deplorable, por quinta vez su marido la había mandado al hospital por los golpes propinados bajo los efectos del alcohol y solo Dios sabe que sustancias más. Por casualidad entro en aquella habitación cuando fue a visitar a su otra mejor amiga y novia de Santana, Brittany. Había escuchado mal el número de habitación y por eso entro al cuarto en donde estaba Shelby golpeada, lo que más le llamó la atención, a parte de su mallugada cara, era su vientre, pues se notaba que llevaba a alguien dentro. A Quinn siempre se sintió atraída a los bebes o niños pequeños, de hecho se la pasaba mejor con ellos que con los adultos, quizás ser hija única y que sus padres no tuvieran tiempo para jugar con ella. Fuera por lo que fuera, a Quinn le encantaban los niños y al ver a Shelby en ese estado y embarazada una chispa en su interior la hizo querer estar con ellas. Se sentó y comenzó a hablar con la asustada mujer, ella le contó sobre cómo era la vida con su esposo, que ya no lo quería, pero que seguía con él porque no tenía dinero y mucho menos a donde ir. Le confirmo que llevaba 5 meses de embarazo y era un bebe sano a pesar de la última paliza su bebe no había sufrido daños. Quinn le ofreció su ayuda con todo lo que necesitase y le prometió que la iba a cuidar si decidía denunciar a su esposo George, le ofreció empleo entre otras cosas para que su bebe naciera bien y tuviera un futuro.
Shelby trabajó con ella como su asistente personal, pasaban mucho tiempo juntas, ella le contó sobre su esposo y ella, en la universidad estuvo chico con el cual tuvo sexo sin protección y la embarazo, conoció al que era su esposo por casualidad, ese le prometió cuidar de ella y su bebe y ésta siendo ingenua se fue con el dejando todo, él era camionero y le prometió un sinfín de aventuras juntos, amor y un montón de cosas que no fueron más que burdas mentiras. Acabó pasando las noches en hoteles de mala muerte y cuidando a un hombre que todas las noches volvía borracho y con ganas de tener relaciones sexuales y al no poder se enfadaba y la golpeaba. Por sus borracheras fue despedido. Al cumplirse los 9 meses de gestación, tuvo a su primera hija, ni siquiera la pudo ver, pues estaba tan débil que se desmayó, solo pudo escuchar su llanto. Al despertar preguntó por su hija, él le dijo que había muerto. Lloro mucho ese día y los siguientes días, la primera noche fuera del hospital, en el motel, volvió a llorar, su esposo en vez de consolarla le pegó. Gracias a un primo suyo habían acabado en New York, pues le ofreció un trabajo de mecánico a George. Las borracheras siguieron, los golpes aminoraron un poco, ya solo eran cachetadas de vez en cuando. Todo empeoró el día en que le dio la noticia de que estaba embarazada, la golpeo tanto que acabo en el hospital, no fue capaz de denunciarlo y a los pocos días volvió con él. La segunda paliza que la llevó hasta el hospital fue producto a las náuseas, él se cansó de estas y la volvió a golpear brutalmente. Para ella esto fue lo mejor que le pudo pasar porque así conoció a Quinn Fabray, la chica que con tan solo 17 años la hacía tan feliz. Esto último no se lo dijo a la rubia por pena, pero lo sentía y le asustaba porque sabía que no debía sentirlo, eso podía poner en riesgo todo si Quinn no sentía lo mismo. Sabía que la chica era huérfana desde los 15 y que era ante la ley una adulta, así que su relación no sería ilegal, el problema era si la rubia sentía lo mismo que ella. Al poco tiempo de nacer Beth, Quinn se enteró de esto y fue la mujer más feliz, pues ella sentía exactamente lo mismo. No les importaron la habladurías de la gente, ellas vivían su amor. Todo era perfecto, ella y Beth congeniaron desde el primer momento que se vieron, fue algo mágico, como si la bebe supiera que, aunque no era nada biológico de ella, Quinn sería su otra mama, la otra mujer que la amaría por encima de todo. Fueron 4 años de paz hasta que él se las llevó…
