Autor: Sakai Michiba (sakaim).

N/T: Este capítulo va con agradecimientos para SARAHI, Alba marina, Alexiel, kasandra potter, kasandra, susigabi, Allie Danger, Dany de Criss, piku-chan y a todos los que se toman el tiempo para leer.

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Capítulo I.

Los vastos corredores de la Mansión Malfoy habían estado vacíos desde hace un mes – después del shock inicial de las muertes Malfoy, cualquier cosa con el nombre se había desvanecido lentamente de la prensa – así que cuando estruendosas pisadas resonaron entre las blancas paredes de mármol, los ojos de Draco se abrieron inmediatamente. Su cabeza despeinada se levantó de su almohada de pluma de ganso, y parpadeó con cansancio cuando escuchó que le llamaban. "¿Draco?" Pies fríos cayeron dentro de las pantuflas antes de caminar a través de su amplio dormitorio hasta la puerta de roble, y tiró de la perilla de la puerta antes de asomar su cabeza fuera, hacia el ala norte de la Mansión.

Miradas a la izquierda y a la derecha no dieron frutos, pero las pisadas se hicieron más fuertes, y justo cuando él decidía que lo estaba imaginando, una mano agarró su hombro y lo hizo girar. Draco dio un terrible respingo y rápidamente dio tres pasos hacia atrás. "¿T-tú?"

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Harry sonrió a sus dos mejores amigos mientras ellos caminaban anormalmente muy cerca. Ron y Hermione se habían juntado durante el verano, y aunque Harry siempre había sabido que eran la pareja más obvia de Hogwarts, se encontró con que más bien resentía ser la tercera rueda en la relación. No podía decírselos, por supuesto, y se sentía como un tonto por incluso pensarlo, pero observando a Ron deslizar su mano en la de Hermione y tirar de ella para acercarla le hizo desear... No, él tenía otros asuntos, cosas más importantes de qué preocuparse. Los EXTASIS que estaban al final de este año, y estaba bastante alegre de no tener que lidiar con una relación. "Vamos, ustedes dos", dijo en un tono alegre y burlón, "¡El tren va a dejarlos!"

Se tomó un momento para mirar fijamente a la barrera entre King's Cross y la Plataforma Nueve y Tres Cuartos como si la estuviera dimensionando. Desde el 'accidente' en el comienzo de su segundo año, descubrió que no acababa de confiar en la miserable cosa, así que cuando se abalanzó sobre ella con su carrito, hizo una mueca a pesar de que pasó rápidamente a través. Cuando sus ojos se abrieron, sonrió al ver la plataforma llena de sus compañeros de clase, antiguos y nuevos, y se rió roncamente mientras un grupo formado por Seamus, Dean y Neville explotaban una ronda de Wildfire Weasley Whiz-Bangs (1) que causó que todos los pájaros en el área graznaran y agitaran sus plumas. Seamus envió a Harry un disimulado guiño, y Harry simplemente le sonrió mientras la profesora McGonagall pasaba corriendo para detener el caos.

No se detuvo a preguntarse por qué Minerva McGonagall estaba en Londres, por estar demasiado divertido mientras ella arrastraba de sus oídos a Seamus y a Dean fuera, y sacudió su cabeza antes de empujar su carrito hasta el tren para que el encargado pudiera cargar sus cosas. Justo antes de que el reloj diera las once, se subió a bordo del tren escarlata y se dirigió hacia la parte trasera.

Llegar a bordo tan tarde era una mala idea, decidió mientras encontraba todos los compartimentos cercanos al frente estando ya llenos, y empujaba a través de los más jóvenes mientras se escabullía hacia atrás. Justo cuando vio a Ron y Hermione entrando en un compartimiento al frente, sintió una cálida presencia en su hombro, que a primera vista parecía ser una pálida mano. Dándose la vuelta, Harry sintió una incierta ráfaga de ira sobre su pecho, y dio un paso defensivo hacia atrás, la mano ya con su varita. "¿Qué es lo que quieres, Malfoy?" Gruñó con los ojos entrecerrados, mirándolo peligrosamente. Él esperaba que Draco se burlara, esnifara, hiciera amenazas, pero la última cosa que habría pensado que Draco haría fue lo que ocurrió, Draco no sólo se quedó absolutamente en silencio, también se movió para apoyarse necesitadamente contra su pecho. "¿Qu-?"

"¡Harry, ahí estás!", exclamó Ron mientras asomaba su cabeza hacia el corredor, pero su feliz expresión se convirtió rápidamente en una de furia desenfrenada ante la visión de su archienemigo abrazando a Harry como un oso de peluche. "¿Qué mierda está pasando aquí?" Salió caminando violentamente a lo largo del tren y toscamente arrebató el hombro de Draco, su varita recorriendo y presionando sobre la base de esa pálida garganta. "¿Así que quién te crees que eres?" gritó y justo cuando estaba intentando lanzar el peor maleficio imaginable, su varita fue sustraída por Hermione.

"Ron, mira", espetó ella, y agitó su mano frente a la cara de Draco, no obteniendo reacción. "¡Él no es él mismo!" Como si tratara de probarlo, ella contoneó sus dedos delante de sus ojos, tratando de obtener algún tipo de reacción de él. Cuando nada llegó, levantó una mano y tocó su cara por un momento antes de retroceder y abofetearlo ligeramente, el sonido de su mejilla contra la palma haciendo eco en el quieto aire por un momento antes de que los ojos de Draco se llenaran hasta el borde con lágrimas saladas. "Oh-oh...", susurró Hermione, y parecía, por un momento, como si ella quisiera retractarse cuando McGonagall apareció de la nada.

"¡Señorita Granger!" aulló ella mientras rápidamente se colocaba a sí misma entre la muchacha y un sollozante Draco, quien estaba tratando en un casi violento frenesí llegar a Harry, que había hecho un refugio detrás de Ron. "¡Diez puntos serán deducidos de Gryffindor cuando lleguemos! Ahora, márchese junto con el señor Weasley- ¡Tengo que discutir algo con el señor Potter a solas!" Algo en su tono causó que Hermione y Ron huyeran sin cuestionamientos, abriendo una ruta de acceso para que Draco se aplastara a sí mismo contra el Niño que Vivió. Harry dio un grito estrangulado y miró desesperadamente a su Jefa de Casa, que lo tomó por el brazo y tiró de los dos chicos a un compartimiento vacío al final del tren. "Lo siento por el shock, Harry", suspiró ella, sonando agotada, e hizo un gesto hacia el asiento al otro lado del suyo. "Tome asiento, y tenga cuidado con los brazos de Draco..."

Harry se sentó con el Slytherin sobre su regazo, y miró hacia Minerva con una expresión de dolor. "Profesora, disculpe, pero ¿qué diablos está pasando?" siseó mientras Draco se enroscaba alrededor de él y lloraba cálidas lágrimas sobre su hombro.

Ella frunció el ceño y se acercó al par, tirando a Draco hacia atrás de Harry y utilizando su bufanda para secar sus lágrimas. "Ya, ya... Él está aquí", susurró confortablemente, y tomó una de las manos de Harry para colocarla sobre la muñeca Draco. "Sólo sosténgala allí, señor Potter, y déjeme decirle antes de explicarle que yo, por mi parte, estaba completamente en contra de esta idea, pero no había, al parecer, otra manera. Míralo a los ojos, Harry, y dime lo que ves".

Harry gimió y desvió su mirada hacia Draco, medio esperando una mueca burlona o un repentino estallido de risa, pero en cambio no encontró nada más que lágrimas. No había ninguna expresión real, no había malicia, no había nada que Harry hubiera visto nunca antes, pero tras una inspección adicional, se encontró con que estaba mirando una expresión y comprendió que era un instinto básico: necesidad. "...Profesora, ¿qué está mal con él?", preguntó tranquilamente, volviendo sus ojos hacia Draco y dando a su Jefa de Casa una mirada sospechosa. "¿Y por qué está respondiendo a mí, pero no a Hermione?"

McGonagall se sentó con silenciosa solemnidad por unos momentos, pensando antes de que ella colocara su mano en el centro de la espalda de Draco y lo empujara suavemente más cerca de Harry, haciendo que Draco enterrara su nariz contra los tendones en el cuello delante de él. El vello de la parte posterior del cuello de Harry se levantó, y se hizo el punto de no descansar sus manos sobre cualquier parte del cuerpo de Draco. "Al final del año escolar", comenzó Minerva, "Lucius Malfoy murió en Azkaban. Narcissa, la madre de Draco, convocó a Draco a casa para darle la noticia, pero para el momento en que Draco llegó a Wiltshire, Narcissa no estaba lúcida, y antes de que él pudiera hacer nada, ella se pegó un tiro con, aunque parezca extraño, un arma muggle justo frente a él. Él se quedó solo en la propiedad durante el verano, y aunque él estaba en sus cabales después de los funerales, algo ocurrió durante las vacaciones que aún no se puede explicar. Draco desarrolló un Desorden de Personalidad Múltiple, muy probablemente debido a un trauma, pero nadie está seguro todavía. Ha desplegado varias personalidades desde que fue ingresado en San Mungo, pero ninguna respondía a nada en absoluto, hasta que el Diario el Profeta publicó una historia sobre ti a mediados de agosto. Tu imagen estaba en el artículo, y Draco se ligo a eso. Aunque él no responde a ninguna otra cosa sin embargo… puedes notar que él se centra exclusivamente en ti". Ella suspiró y miró por la ventana por un momento, para permitirle a Harry absorber parte de la información, antes de que ella le dijera cómo es que era relevante para él, "Desde que el artículo salió, él ha estado así... atascado en esta personalidad, y ya que usted es la única persona a la que ha respondido, bueno... San Mungo y la Junta de Gobernadores del colegio han decidido que Draco debe ser colocado bajo su cuidado. Se trata de, dicen, la única forma concebible de que él pueda tener cualquier tipo de recuperación".

"Ahora, ¡espere un minuto!", espetó Harry inmediatamente e hizo un vano intento de empujar a Draco. "¡Ellos no pueden sólo ofrecerme para esto! ¿Por qué no puede alguien vestirse como yo en San Mungo o algo así? ¿Qué pasa si no quiero?", gritó, elevando sus brazos en el aire y cayendo contra el respaldo del asiento.

"Trataron de todo, señor Potter. Draco... es su responsabilidad. ¡Esperamos completamente que usted sea capaz de hacer esto! Será excusado de clases según sea necesario, siempre y cuando se mantenga al corriente, y-"

Harry sacudió su cabeza y empujó a Draco muy, muy fuerte, lo que resultó en el otro teniendo una caída desagradable sobre el suelo. Los ojos de Harry se abrieron como platos cuando Draco golpeó el suelo y lo miró fijamente, su rostro contrayéndose hasta que dejó escapar un llanto que rivalizaría con el de una víctima de crucifixión. "Oh, por el amor de Dios", se quejó Harry con enojo, y se movió hasta arrodillarse al lado de su 'carga', tomando su hombro con una mano. "¡Lo siento, vamos! No tienes que tener un ataque..." Deslizó ambas manos bajo los brazos de Draco y lo levantó sobre sus pies, rodando sus ojos mientras el parásito volvía a unirse a su pecho. "¿Cómo puedo cuidar de él cuando ni siquiera puede cuidar de sí mismo? ¡Es patético! "

McGonagall suspiró y extendió la mano para tocar el hombro de Harry. "Lo siento, pero confío plenamente en que usted será capaz de darse cuenta de eso. Ahora, su horario ha sido ajustado para que coincida con el suyo, y él va a permanecer en su dormitorio. Depende de usted para asegurarse de que nadie más lo acose, así que... Eso no sería adecuado en absoluto". Ella le dio a su hombro un apretón antes de abrir la puerta del compartimiento. "Vaya con sus amigos, Harry... ¡Contamos con usted!", con eso, ella Desapareció.

Confundido y enfurecido, Harry medio arrastró a Draco hasta afuera del compartimiento que compartirían con Ron y Hermione, encontrando a los dos en una profunda discusión. "Lo siento, muchachos", gruñó Harry mientras tiraba de Draco dentro y cerraba la puerta. "El maldito bastardo se hizo pasar por un loco para molestarme, ¡estoy seguro!" Él se dejó caer en el asiento frente a sus amigos y gruñó moderadamente mientras Draco se deslizaba en su regazo. Hubo unos momentos de silencio antes de que Ron aclarara su garganta y tosiera un poco.

"Así que, er... ¿Cuál es el problema?", preguntó, señalando a Malfoy con una mirada de desprecio.

Harry rodó sus ojos y empezó a explicarles en un tono desagradable, aunque sus manos poseían una gentileza casi antinatural mientras cepillaba el aferrado cabello rubio de las húmedas mejillas de Draco. A medida que les decía casi palabra por palabra lo que McGonagall le había explicado, afuera crecía la oscuridad y relámpagos comenzaron a brillar alrededor de todo el tren. Draco tomó más estrechamente a Harry, cuyas manos se trasladaron a descansar sobre su espalda, justo cuando Harry terminó de explicar, "Así que básicamente tengo que mantenerlo cerca, como una mascota o algo así... como un perro que no para de masticar tus zapatos".

Hermione inspeccionó a Harry, mirándolo interactuar en silencio con la criatura que ella no estaba segura de poder llamar Draco, y cómo ellos se movían y conseguían acomodarse en una situación incómoda, estaba segura de que vio un destello de preocupación en el rostro de Harry. "Bueno, al menos él no está siendo insufrible, ¿verdad?", preguntó. "Quiero decir, él no es realmente Malfoy. Él es... simplemente alguien más". Ella hizo un movimiento de cabeza firme cuando se dio cuenta de que la 'mascota' de Harry se había quedado dormida en sus brazos, y cuando un rayo llenó el paisaje y la estridente lluvia arremetió contra las ventanas, estuvo a punto de sonreír mientras veía como Harry mantenía apretado a Draco.

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N/T: Gracias por tomarte unos minutos para leer.

1. Son imparables fuegos artificiales encantados, creados por Fred y George Weasley, que están preparados para explotar al ser golpeados con un hechizo.