Capítulo 4
Celos
Sesshoumaru llegó a su apartamento con un bulto a rastras.
-Hasta parecía que no ibas a volver...
-K-Kagura... qué haces aquí?
-Así es como saludas a tu novia? Kami, Sesshoumaru, no tienes tacto...
-Lo siento... pero... cómo entraste?
-El conserje me abrió...
Sesshoumaru le dio un beso en la mejilla y siguió al área de lavado con su ropa. Mientras lavaba comenzó a cocinar.
-Me tuve que quedar unos días más. Rin tiene muchas cosas que hacer y necesitaba ayuda.
-Pero que la ayude tu cuñada o tu hermano. Porqué tienes que ser tú?
-Porque yo soy el padrino y albacea, no mi hermano ni cuñada... esta noche vamos a cenar donde Inuyasha...
-Y me imagino que Rin va a ir...
-No... de hecho, me quedaré con Adam unos días. Rin lo dejará donde Inuyasha para que vaya por él. Ella tiene que salir del país...
-Vaya, parece que todos se tienen que acomodar a lo que a la santita le convenga...
Sesshoumaru se detuvo en lo que hacía y se dio vuelta para ver a Kagura.
-No vuelvas a referirte a Rin de esa manera.
-Pero es el colmo! Ahora la defiendes!
-Ya te hablé, Kagura! No te metas con Rin!
Kagura no dijo una palabra más, pero tampoco estaba de humor, no obstante su novio prácticamente la ignoró durante dos semanas, sino que ahora también tendría al mocoso en el medio acaparándolo todo el tiempo.
...
Rin subió al taxi dejando a un muy triste Adam aferrado a la cintura de Kagome.
-Tía... Tía! TÍA!
-ADAM!
Adam corría tras el taxi llamando a Rin, al verlo, Rin pidió que se detuviera y corrió a su encuentro, lo abrazó con fuerza.
-Mi amor!
-No te vayas! Onegai! No me dejes!
-Perdóname, mi amor, pero tengo que hacerlo...
-No! No me dejes solo!
-Adam, cariño...
Rin se arrodilló frente a él, acarició sus mejillas.
-No me dejes...
-Adam, mi amor... voy a volver...
-No!
-Adam, te lo prometo... voy a volver... sólo serán un par de semanas...
El pequeño temblaba mientras nuevas lágrimas mojaban su rostro, la abrazó con fuerza.
-No me dejes solo...
-No te voy a dejar, mi amor... nunca... ahora eres mi bebé y te voy a cuidar siempre... pero tengo que ir, mi amor... y tienes también a Sesshoumaru, Inuyasha y Kagome...
-Pero yo te quiero a tí!
-Yo también te quiero, mi amor...
Rin acarició sus mejillas y lo llenó de besos. El pequeño la abrazó con fuerza.
-Pórtate bien con Kagome... te prometo que voy a volver...
-Te quiero, tía...
-Te amo, mi amor...
Rin se marchó, Adam se abrazó nuevamente a Kagome. Esa noche, cuando Sesshoumaru llegó con Kagura. Adam se devolvió a la cocina.
-Tía...
-Dime, mi amor...
-No me puedo quedar contigo?
-Pero si aquí hace mucho calor...
-No... hasta que tía Rin vuelva...
-No quieres irte con Sesshoumaru? Porqué?
-Es que no quiero que pelee con su novia por mi culpa...
Kagome dejó lo que hacía y vio al pequeño.
-Adam...
-Onegai, tía...
-Si él está de acuerdo, yo no tengo problemas...
-Tú tienes que trabajar también?
-No, yo ya no trabajo...
...
Durante la cena, Adam vio a Kagura quien frunció el ceño al verlo. Bajó la mirada y continuó centrado en su plato.
-Tía...
-Dime, mi amor...
-Ya no tengo hambre... puedo ir a ver televisión en tu cuarto?
-Adam, no has comido casi nada... cómete al menos la mitad...
-Hai...
Adam obedeció sin decir nada más. Después de la cena, Sesshoumaru notó como Kagura hacía el ambiente pesado. Esta vez no podía alegar que Kagome y Rin la ignoraban, cada tema que Kagome le ponía ella lo terminaba o la dejaba con la palabra en la boca. Finalmente, Kagome se hartó y para no echarla de su casa, se centró en Sesshoumaru.
-A que no te imaginas qué encontré hace poco!
-Qué cosa?
-Mira...
Kagome le mostró una fotografía de todo el grupo reunido en la casa de Richard y Helen. Rin tenía a Adam, de meses, en brazos y él estaba a su lado.
-Inuyasha no está...
-Pero si ni lo conocía... Eso fue como 6 meses antes de conocerlo...
-Kami, qué flaco estaba yo!
Kagome rió a carcajadas.
-Eras bastante raro...
Sesshoumaru sonrió.
-Wow! Tío, esa es tía Rin?
-Sí... antes de irse a trabajar para National Geographic...
-Qué linda! Pero está más bonita ahora...
Todos rieron con el comentario de Adam. Avanzada la noche, Sesshoumaru decidió marcharse. Adam ya estaba dormido en el sillón de la sala.
-Sesshoumaru... si quieres puedes dejarlo con nosotros...
-No, no te preocupes... lo cuidaré bien...
Kagome sonrió un tanto nerviosa. Una vez que se marcharon, Inuyasha la abrazó desde atrás, rodeándola con sus brazos. La besó en el cuello.
-Qué pasa? Luces preocupada...
-Te juro, Inuyasha... que si esa loca le hace algo a Adam, no la cuenta...
Inuyasha rió y volvió a besarla.
-Vamos a la cama, me está dando frío...
-Inu! Estoy preocupada!
-Amor... eso es lo que quiero que pase... que se pase de la raya y Sesshoumaru salga de ella... claro, no lo hará porque nosotros se lo digamos... tiene que darse cuenta él mismo de lo que pasa, qué mejor oportunidad que viviendo juntos...
-Pero le va a hacer daño a Adam...
-Ya después la destuso... mira que ganas no me faltan. Es una pesada y una mal educada. No sé cómo mi hermano la soporta...
...
Rin termina de firmar el lote de papeles que le habían entregado.
-Es todo?
-Es todo...
-Está seguro que no hay ningún familiar, primo... nadie más?
-No hay nadie más... y aunque hubiese, el testamento la nombra a usted como única heredera y está el video...
Rin cerró los ojos.
-Kami, no puedo creer que muriera de una manera tan... pendeja! Carajo!
Rin dio un golpe a la mesa mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.
-Hay cosas que no se pueden evitar... perdone la intromisión, pero... usted lo amaba?
-Lo quería mucho... fue un verdadero amigo... estuvimos juntos en Afganistán 3 veces, recorrimos el mundo juntos, viviendo en los climas y las situaciones más extremas, nos dio malaria en África, nos evenenamos con unas bayas en Australia... me comprende? La vida al límite y muere de un infarto, sentado mientras habla!
Tras terminar todo lo demás, Rin volvió al hotel, se echó a la cama, hecha un ovillo, llorando amargamente.
-Flashback.-
Rin está en Australia, fotografiando canguros. Va siguiendo la secuencia del salto y mientras lo sigue, alguien entra en su rango.
-Mark! Quítate! Me vas a hacer perderlo...
Mark le sonrió y le tomó una fotografía mientras aún intentaba fotografiar al canguro.
-Mark!
-Ya, ya, me quito...
Esa noche, Rin sale de la casa de campaña y se sienta junto al fuego.
-No es que subestime los desiertos... pero África sigue siendo más hostil...
-En especial si tienes una fiebre de 42 grados y alucinas...
Rin sonrió, se acomodó entre sus brazos, sintió un beso en la cabeza.
-Mark...
-Hm?
-No extrañas tu casa?
-No tengo nada que me espere... mi casa es donde estoy... tú sí?
Rin cerró los ojos y suspiró.
-Extraño a mis amigos... a mi hermana... Hacen ya 5 años desde que me fui, 1 que no he vuelto... Adam debe ser todo un hombrecito... y Keiji... ya debe estar hablando...
-Deberías ir a verlos, entonces...
-Es lo que más deseo... pero...
-El trabajo...
Rin asintió. Se quedó recostada de su pecho, no abrió los ojos hasta que él le habló.
-Rin...
-Hm?
-Me preguntaba si...
Mark sacó un anillo de su bolsillo.
-Me preguntaba si querrías ser mi esposa...
-Mark!
-No me tienes que decir nada ahora... sólo...
Mark deslizó el anillo en su dedo.
-Prométeme que sea cual sea tu decisión... es la que estás segura, te hará feliz...
-Mark... sí quiero...
Mark bajó la mirada a la vez que Rin se daba vuelta entre sus brazos.
-Me encantaría ser tu esposa...
Mark sonrió y la besó apasionadamente, al separarse, acarició su mejilla acomodando un mechón de cabello tras su oreja.
-Te amo, Rin...
...
Durante varios meses la relación fue viento en popa, pero Rin sabía bien que cometía un error al casarse con Mark sin haber olvidado a Sesshoumaru. Esa noche, estaban en Tel-Aviv. Mark entró en la habitación con varios paquetes, Rin lo esperaba sentada en la cama, pero su rostro no mostraba emoción alguna.
-Rin...
-Mark... tenemos que hablar...
Mark asintió y se sentó frente a ella.
-Mark, te quiero y te aprecio más de lo que te imaginas... pero... hay un hombre en mi pasado y no he logrado librarme de eso... y siento que es un error casarme contigo mientras tenga cabos sueltos...
Mark sonrió, la besó en la frente.
-Yo lo sabía, Rin... por eso quería darte tiempo...
-Gracias, por todo... por...
Rin intentó quitarse el anillo, Mark la detuvo.
-Es tuyo, cariño...
-Mark...
-Es tuyo... quiero que lo conserves... y te lo quitarás sólo cuando encuentres a esa persona que te hará realmente feliz...
Rin lo abrazó sintiéndose culpable de lastimar a un hombre tan maravilloso como lo era él.
-Puedo guardar la esperanza de que si atas tus cabos volverás a mí?
Rin asintió entre lágrimas, Mark sonrió y la besó con ternura.
-Me siento celoso... quién es ese que robó tu corazón?
-Fin del Fashback.-
...
Adam está en la tina, Sesshoumaru se la llenó y le preparó un baño, el pequeño jugaba con sus muñecos mientras Sesshoumaru buscaba un shampoo.
-Ah! No, me caigo! Splosh!
-Pero qué es esto?
Todo el piso estaba mojado, salpicado por los juegos de Adam. Kagura lo sacó de la tina, halándolo de una oreja.
-Ouch! Ouch! TÍO!
-Adivina qué, mocosito, tu tío no está aquí, me encargó vigilarte...
-No! Suéltame! Tío me dejó aquí!
-No es tu tío, niño insolente!
-Sí lo es! Suéltame, bruja!
Adam la mordió en el brazo. Kagura le dio en la espalda con la mano abierta. Cuando Sesshoumaru llegó, sólo escuchó los gritos de Adam, corrió al baño. Kagura se curaba el brazo mientras lo amenazaba.
-Ya verás, maldito mocoso, tú y la mosquita muerta de Rin, me las van a pagar bien caro...
-Tío!
Kagura le iba a dar una bofetada. Sesshoumaru detuvo su mano en el aire.
-No te atrevas a tocarlo otra vez...
-S-sesshoumaru!
Tomando una toalla, Sesshoumaru sacó al niño del agua. Adam se aferró a él como monito.
-Quiero a mi tía! Quiero a mi tía!
-Cálmate, Adam...
-No! Me quiero ir! No quiero estar aquí! Me quiero ir!
-Adam...
-Quiero a mi tía! Ella es buena y nunca me daría!
Sesshoumaru vio su espalda con la mano de Kagura marcada en la misma. Enfurecido, la agarró por el cuello.
-Ahora mismo recoge todas tus porquerías y te largas de aquí!
-Sesshoumaru...
-No me hagas llamar a la policía!
...
Rin llegó a Japón, aún no tenía ganas de ver a nadie ni de dar explicaciones. Fue primero al cementerio y de allí fue a donde Kagome.
-Rin! Por Kami! No avisaste!
-Terminé antes... no quería molestar...
Kagome acarició sus mejillas aún húmedas.
-Qué pasó, Rin?
-Mark está muerto!
Kagome no fue capaz de emitir sonido, sólo reaccionó cuando Rin la abrazó, respondiéndole el abrazo.
-Mark está... pero cómo?
-Le dio un infarto mientras estaba sentado, hablando con unos amigos...
-Kami, Rin...
Kagome la hizo sentarse.
-Rin...
-Nunca lo supo...
-Qué cosa?
-Cuánto lo amé... pensaba que cuando todo se calmara volvería con él y que...
-Serían felices los tres?
Rin asintió.
-Y dónde cabe Sesshoumaru en toda esa ecuación?
-A él le puede importar menos!
...
Inuyasha había ido por Adam a petición de Sesshoumaru. Al llegar a la casa, el pequeño se apresuró hasta Rin aferrándose a su cintura.
-TÍA!
-Adam! Mi amor! Me hiciste tanta falta!
-Te quiero!
-Te amo, mi amor...
Rin lo abrazó con fuerza, lo sintió estremecerse.
-Adam, mi amor, no tienes que llorar...
-Ella es mala, tía! Kagura es mala!
-Qué te hizo la bruja esa?
Adam se levantó la camisa, dejando ver las marcas de las uñas de Kagura en su espalda. Rin no dijo una palabra y se marchó. En el apartamento de Sesshoumaru, se libraba una batalla campal. Rin no escuchó una palabra ni se detuvo hasta llegar frente a Kagura, le dio un puñetazo que seguramente le apagó un ojo.
-Rin!
-Tú te callas, que sigues en la lista!
Después de barrer el piso con Kagura, Rin se centró en Sesshoumaru. Lo vio abrir la boca en lo que parecía una excusa barata y le dio una bofetada con todas sus fuerzas.
-Aléjate de Adam! No has hecho nada más que herirlo! Hacerlo pensar que es una carga, que desee haberse muerto con Richard y Helen! Eres más escoria que ella! Son uno para el otro...
Sesshoumaru la sujetó con fuerza y le pidió que se calmara, se arrepintió de haberla tocado al ver sus ojos cuales llamas. Rin le dio un rodillazo que lo dejó sin aire y estaba a punto de partirle la nariz cuando se detuvo.
-No cabe duda... eres peor que ella...
Rin se marchó. Volvió a la casa de Kagome por Adam.
Lo acomodó en su cama y se quedó con él hasta que se durmió. Al salir de la habitación, no pudo contener las lágrimas. Jamás pensó que Sesshoumaru apoyaría a Kagura sabiendo de sus abusos. Escuchó la puerta abrirse.
-Vete de aquí!
-Rin, onegai, tienes que escucharme...
-Lárgate o te parto la vida!
-Rin! Escúchame primero!
-No me interesa! No me interesa nada de lo que tengas que decir! Tu trabajo es protegerlo!
-Rin, pero es que...
-Tía...
-Adam, mi amor... vete a tu cama...
-Tía, no pelees con tío... él me ayudó...
Rin se quedó viendo al pequeño.
-Adam...
Adam se acercó a Sesshoumaru.
-Gomen, tío... pero tu novia es muy mala... no quiero volver a tu casa...
Sesshoumaru se arrodilló frente a él, acarició su cabellera y lo besó en la cabeza.
-No te preocupes, campeón... ya no la volverás a ver... ya no es mi novia...
Adam lo vio con lágrimas en los ojos.
-Gomen, tío...
-No es tu culpa... ven... vamos a la cama...
Sesshoumaru lo llevó a dormir, al salir, se encontró con Rin.
-Hay algo que no sé y que te niegas a decirme...
-No te has ganado ese derecho...
-Qué te hice? Dime Rin, qué diablos te hice? Porqué me guardas tanto rencor?
-Si en verdad te haces esa pregunta es porque eres más estúpido de lo que pensé...
Rin se fue a su habitación.
...
Durante varias semanas, Rin se notaba triste y desganada. Aunque intentaba aparentar para Adam, hasta el niño se había dado cuenta. Rin estaba en el jardín, buscando un poco de aire fresco, el pequeño se le acercó con una rosa.
-Tía...
-Es para mí? Gracias, mi amor!
El pequeño la abrazó con fuerza y la besó en la mejilla.
-Por qué estás tan triste, tía? Es por mi tío?
Rin acarició sus mejillas, lo besó con ternura.
-En parte sí... En parte no...
-Demo... por qué?
-Eres muy chiquito para entender, mi amor...
-Dime, yo no soy tonto...
-No... eres un niño muy inteligente... Antes de yo volver a Japón... estaba con alguien que me quería mucho y me cuidaba mucho... y yo lo quería también...
-Y él tiene otra novia? Es malo entonces...
-No, cariño... no tiene otra novia... yo pensaba que cuando todo se calmara, él iba a venir a Japón y nos íbamos a casar...
-Y ahora?
Rin se enjugó las lágrimas antes de hablar.
-Él murió...
-Porqué?
-No lo sé, mi amor... su corazón se detuvo...
Adam no dijo nada más. Sólo la abrazó con fuerza y le daba tiernos besitos en la mejilla. Rin sonrió y lo abrazó con fuerza. Debía ser fuerte por él.
-Yo te quiero, tía... te quiero mucho...
-Mi amor!
Rin lo llenó de besos.
-Yo también te quiero, mi amor... te amo mucho...
...
Inuyasha besó a Kagome en la sien mientras veían en la pantalla a sus bebés.
-Te amo, Kagome...
-Inu...
El doctor terminó con las medidas y se dedicó a buscar el sexo de los bebés.
-Hay posibilidad de que sean gemelos?
-Eso sólo se sabe cuando nacen... muchas veces las placentas se fusionan y si es así, pueden ser hasta de sexos diferentes...
-Ay, mi amor! Te imaginas?
Inuyasha sonrió. Desafortunadamente los bebés no se dejaban ver, así que se fueron sin la primicia. Al llegar a su casa, Inuyasha la abrazó con fuerza, y cuando la dejó finalmente tocar el piso, la besó apasionadamente.
-Te amo, Kagome...
-Te amo, Inu...
Inuyasha sonrió y la apretó entre sus brazos.
-Inuyasha!
Inuyasha se separó un poco sonriendo, Kagome notó sus ojos llorosos.
-Mi amor...
Inuyasha cerró los ojos y traviesas lágrimas corrieron por sus mejillas.
-Jamás pensé que volvería a sentirme así...
Kagome sonrió. Inuyasha había quedado destrozado con la muerte de su hijo. No es que ella no lo amara, pero Inuyasha veía por los ojos de su pequeño.
-Flashback.-
Richard y Helen los habían invitado a un fin de semana en familia en una casa en las montañas. Keiji no durmió la noche anterior, emocionado de estar en las montañas con su papá. Inuyasha fue el primero en levantarse y para cuando Kagome se levantó, Inuyasha y Keiji tenían todo listo. El pequeño la abrazó con fuerza y la saludó con un beso en la mejilla.
-Mama, mama, si encuentro una serpiente, me la puedo quedar?
-Definitivamente no!
-Anda, mama!
-No! Keiji, me dan mucho miedo!
-Y una araña?
-NO!
-Ay, mami! Tú si eres cobarde! Cómo es que tía Rin y tú son disque hermanas?
Inuyasha rió a carcajadas.
Ya estaban en la casa y se habían acomodado de manera tal que las noches serían exclusivas para ellos, dándole a los niños la aventura de dormir en el ático en bolsas para dormir y la libertad de hacer lo que quisieran allí.
-Pero con una condición!
-Cuál?
-No peleen, ni jueguen a asustarse. Adam...
-Sí, papi...
Esa noche, luego de cenar, hicieron una fogata. Los pequeños se habían quedado dormidos luego de asar castañas, malvaviscos, jugar a que eran indios, hacer la danza de la lluvia y hacer cuentos. Inuyasha notó a Richard en otro ánimo y besó a su esposa en la mejilla para luego hablarle quedo al oído.
-Qué te parece si vamos y destrozamos la cama?
Kagome sonrió. Cargando a Keiji, Inuyasha se retiró.
...
Ya estaban de vuelta en la cuidad y los niños pedían comida a gritos, decidido a callarlos, Richard propuso ir a comer hamburguesas y mientras estaba atravesando un cruce, un camión los embistió.
-KEIJI!
-ADAM!
-MAMA!
-ADAM! KEIJI, ESTÁN BIEN?
Kagome era la única que estaba consciente, Helen se había desmayado a causa de la hemorragia. Richard estaba inconsciente e Inuyasha, anticipando lo que iba a pasar, se lanzó sobre ella protegiéndola y se había golpeado la cabeza.
-Adam!
-Tía... me duele mucho!
-Adam, no te muevas... ya vienen a ayudarnos...
-Tía... Keiji tiene mucha sangre...
Kagome comprobó que no tenía aparentemente lesiones mayores y se arrastró hasta ellos. Keiji tenía una herida grave y la sangre brotaba como una fuente.
-Keiji... Keiji, mi amor...
Kagome le presionó la herida con ambas manos. El pequeño aún estaba consciente. Sin fuerzas, vio a su madre.
-Ma-ma...
-Keiji, mi amor... Keiji, no te duermas... quédate conmigo, mi amor...
Kagome gritó, pero no se movió al ver una serpiente cerca de ella.
-No-me-cas-tigues... ma-ma...
-Keiji... Keiji! Keiji no te duermas! KEIJI!
...
Richard y Helen estaban en coma. Inuyasha tenía un hematoma cerebral y también estaba en coma, pero con mejor pronóstico. Keiji fue declarado muerto en la emergencia. Kagome había enloquecido y Sesshoumaru la retenía, pero aún así se soltó y entró en la sala de emergencias. La iban a separar del pequeño, pero el doctor la dejó.
-Keiji! KEIJI!
Pero el pequeño yacía allí, frío, sus labios azules, inerte. Con el paso de los minutos, Kagome cesó sus gritos. Sólo lo abrazaba sin lágrimas para derramar.
-Keiji... Keiji, mi amor... Keiji, es mamá... despierta, mi amor... Kei... Keiji...
Sesshoumaru la sacó de allí y autorizó para que la ingresaran y la durmieran con calmantes.
...
Inuyasha se había llevado así mismo al borde de la locura. Kagome no hallaba solución, sin encontrar salida al dolor propio, tenía que lidiar con el ajeno. De la noche a la mañana, Inuyasha se había vuelto alcohólico. Tomaba hasta la inconsciencia. Cuando Kagome lo enfrentó, la empujó contra una pared y agarrándola por el cuello, levantó el puño. Se vio a sí mismo en un espejo, la cara desfigurada por la rabia, no parecía él mismo, a punto de golpear a su esposa. Dejando escapar un grito, descargó su puño contra el espejo, se dejó caer de rodillas y se llevó las manos al rostro llorando amargamente al ver el monstruo en que se había convertido.
Kagome estaba decidida a dejarlo, él salió y no volvió en toda la tarde. Ya entrada la noche, Kagome se estaba preocupando y más aún cuando la llamaron de un hospital.
-Usted es la esposa de Inuyasha Kazami?
-Sí... él está bien?
-Su esposo fue ingresado voluntariamente para un tratamiento de desintoxicación...
...
Le había tomado tiempo recuperarse, y más aún que Kagome volviese a confiar en él. Estaban distanciados, Inuyasha sabía que la estaba perdiendo y decidido a recuperar a su esposa, se puso en acción.
Kagome volvía de pasarse la tarde con Rin y Adam, dejando su abrigo junto a la puerta, se fijó que todo estaba apagado.
-Inuyasha?
-No te muevas...
Inuyasha apareció detrás de ella, aferrado a su cintura y besándola en el cuello.
-Acepta esto como mi disculpa, onegai...
-Inu...
-No puedo soportar el dormir separados... te amo...
La besó apasionadamente, robándole el aliento, en plena oscuridad, la guió hasta la mesa y una vez acomodada en su silla, él encendió las velas.
-Inu!
-Espero que lo disfrutes...
Kagome no tuvo más que ovacionar la cena. Realmente exquisita.
-Inu... estuvo deliciosa...
Inuyasha sonrió y la llevó a la habitación. Sintió cierta resistencia de su parte.
-Estamos casados... pero no haré nada que no quieras hacer...
-Inu...
-Bailas conmigo?
Inuyasha puso una música suave, continuaban sólo con velas iluminando el ambiente. Inuyasha aspiraba el olor de su cabello mientras la mantenía prisionera de sus brazos, la besó en la mejilla y creó un camino de besos hasta sus labios, se separó lo suficiente para recuperar el aliento, sonrió al sentirla aferrada a su cuello. Acarició sus mejillas con una sonrisa dibujada en sus labios.
-Me prometí a mí mismo que no moriría sin volver a probar tus besos...
-Pero no te me vas a morir ahora, verdad?
Inuyasha rió y la besó en la punta de la nariz.
-Estoy listo para ir al cielo... Amor... comencemos desde cero... onegai, dame una segunda oportunidad...
-Inu...
-Déjame probarte que puedo hacerte feliz otra vez... que...
Kagome puso un dedo sobre sus labios.
-Shh... menos palabras y más besos...
Inuyasha sonrió.
No quedó parte en su cuerpo por besar, descansaba entre sus brazos, escuchando cómo su corazón se iba calmando, sintió sus dedos acariciando su espalda desnuda y un beso en la cabeza.
-Me haces cosquillas...
-Lo sé...
Kagome apoyó su barbilla en su pecho, él sonrió mientras acariciaba sus mejillas y la besó con ternura. Volvió a besarla y ambos sonrieron listos para una nueva ronda de amor.
-Fin del Flashback.-
Kagome estaba sentada a su lado, lo besó en la mejilla y se recostó de su hombro.
-Inu...
-Hm?
-Sabes cuándo quedé embarazada?
-Hm... vagamente...
-El doctor dijo que el margen de error es de 2 semanas... pero 2 semanas antes dormíamos separados y 2 semanas después ya sabía que estaba retrasada...
-Entonces?
-Creo que fue la noche en que nos reconciliamos...
Inuyasha sonrió con un toque de malicia, la besó apasionadamente.
-Cómo me gustaría repetir un par de cosas...
-Inu! Estoy embarazada!
Inuyasha rió a carcajadas antes de perderse en la piel de su pecho.
…...
N/A: Hola! Aquí Mizuho reportándose. Sé que me estoy tardando mucho, pero es que el trabajo es agotador. Bueno, basta de excusas. Espero que les haya gustado y no olviden dejar reviews.
Besos
Mizuho
